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Artículo actualizado en: 2026-03-20T10:09:01Z

Cefalú

Cefalú es una ciudad situada en la costa norte de Sicilia. Tiene unos 14.000 habitantes, aunque en verano su población prácticamente se triplica. Gracias a su conjunto árabe-normando, sus callejuelas y sus playas, se ha convertido en uno de los destinos vacacionales favoritos tanto para locales como para turistas.

    ¿Cómo llegar a Cefalú?

    🚗Si venís en coche de alquiler, encontraréis varios aparcamientos repartidos por la ciudad. Si solo vais a pasar unas horas, lo más práctico es dejarlo lo más cerca posible del centro; en ese caso, recomendamos el Parcheggio Centro Storico (2 € por hora). Si vuestra visita será más larga, resulta más económico aparcar en la zona de Lungomare Giuseppe Giardina, que es zona azul (strisce blu). Recordad que para aparcar aquí necesitaréis la aplicación EasyPark.

    🛣️Dependiendo del punto de partida, hay rutas con y sin peajes. Las carreteras sin peaje dejan bastante que desear: aunque son más pintorescas, ralentizan mucho el viaje. Por eso recomendamos optar por las autopistas de peaje, aunque gran parte del trayecto transcurra por túneles bajo las montañas.

    🚆También es muy fácil llegar en tren. Por ejemplo, el trayecto entre Palermo Centrale y Cefalù Centrale dura aproximadamente una hora. Desde Catania o Taormina no hay tren directo: es necesario hacer transbordo en Messina, por lo que el viaje se alarga entre 4 y 5 horas. Podéis consultar horarios y precios en la web de Trenitalia

    Breve historia de Cefalú

    Cefalú fue fundada por los griegos en torno al siglo IV a. C. con el nombre de Kefaloidion, aprovechando la cadena montañosa que rodea la ciudad. En el año 250 a. C. fue conquistada por los romanos, quienes la rebautizaron como Cephaloedium, y más tarde pasó a manos de los bizantinos, que se asentaron en la parte alta de la montaña, lo que hoy conocemos como la Roca de Cefalú. Aunque la cima ya estaba habitada anteriormente, fueron los bizantinos quienes la fortificaron y desarrollaron.

    En el año 858, durante la dominación árabe, Cephaloedium pasó a llamarse Gafludi y formó parte del Emirato de Sicilia durante más de dos siglos. Sin embargo, no dejaron monumentos significativos que hayan llegado hasta nuestros días.

    En 1063 llegaron los normandos y decidieron trasladar la ciudad desde la Roca de Cefalú hasta su ubicación actual junto al mar. Por eso, la mayoría de los monumentos que se conservan hoy datan de esta época. A partir de entonces, la ciudad siguió el mismo recorrido histórico que el resto de Sicilia: pasó a manos de los Hohenstaufen bajo el Sacro Imperio Romano Germánico, después formó parte de la Corona de Aragón, más tarde quedó bajo dominio de los Habsburgo y, finalmente, se integró en el Reino de Italia.

    ¿Qué ver en Cefalú?

    Como nosotros llegamos en coche, comenzamos el recorrido por la zona más cercana al aparcamiento. Lo primero es localizar la calle Corso Ruggero, que será el eje principal de la visita: es la arteria más importante de Cefalú, repleta de restaurantes, tiendas de recuerdos y artesanías. Además de recorrerla de un extremo a otro, merece muchísimo la pena perderse por las callejuelas perpendiculares, que esconden rincones preciosos y fueron, sin duda, una de las cosas que más nos sorprendió positivamente de Cefalú.

    Una primera parada en esta calle puede ser la Piazza Garibaldi, siempre animada gracias a sus terrazas, la Torre del Reloj (Torre dell’Orologio) y la fachada de la Chiesa di Maria Santissima della Catena. La Torre del Reloj se levanta en el lugar donde antiguamente estaba la Porta Terra, también llamada Porta Maggiore, una de las puertas medievales de acceso a la ciudad. En la parte inferior de la torre aún pueden verse los últimos vestigios de la muralla defensiva que protegía Cefalú.

    Continuamos hasta llegar a la Piazza del Duomo, donde se encuentra la Catedral de Cefalú (Duomo di Cefalù), la gran joya de la ciudad. Forma parte del conjunto “Palermo árabe-normando y las catedrales de Cefalú y Monreale”, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2015. Está situada prácticamente a los pies de la Roca de Cefalú y, según la leyenda, fue construida por orden del rey normando Roger II (Ruggero II) tras sobrevivir a una fuerte tempestad. El monarca habría prometido que, si se salvaba, levantaría una iglesia en el lugar donde su barco tocara tierra… y así nació este imponente templo.

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    Piazza del Duomo con la Catedral de fondo

    La catedral comenzó a construirse en 1131 en estilo normando, aunque no se completó hasta 1240. Como era una época marcada por conflictos, se diseñó con apariencia de fortaleza: su fachada está flanqueada por dos torres normandas de vigilancia, ligeramente distintas entre sí, con varias ventanas y un pórtico de tres arcos añadido en 1472. El objetivo de Roger II —cuyo nombre completo era Ruggero d’Altavilla— era que el templo sirviera como panteón para su familia, los Altavilla. Es interesante destacar que su construcción comenzó antes que la de la catedral de Monreale y, de hecho, esta última tomó a Cefalú como modelo.

    Antes de la llegada de los normandos, la ciudad había estado habitada por árabes y bizantinos. Por ello, en la construcción participaron artesanos de ambas culturas, lo que dio como resultado un conjunto arquitectónico de estilo normando-árabe-bizantino, una mezcla única que hoy es uno de los grandes atractivos de la catedral.

    El interior de la catedral presenta planta de cruz latina con tres naves y tres ábsides al fondo, un esquema que ya hemos visto en otras catedrales de Sicilia. En nuestra opinión, después de visitar la Catedral de Monreale y la Capilla Palatina de Palermo, la de Cefalú puede resultar algo decepcionante. Y es que, aunque estaba previsto que toda la iglesia se decorara con mosaicos bizantinos —como en los otros dos templos—, finalmente solo se completaron los del presbiterio. Si nos acercamos al ábside central, enseguida destaca la imponente figura de Cristo Pantocrátor, la representación de Dios más característica del arte bizantino. Su iconografía es prácticamente idéntica a la del Cristo de Monreale: cabellos rubios como los normandos, barba oscura y poblada de influencia árabe y rasgos finos de tradición griega. Viste una túnica dorada y un manto azul; con la mano derecha bendice en la forma habitual —el pulgar tocando los dedos anular y meñique—, mientras que en la izquierda sostiene el Evangelio según San Juan, escrito en latín a un lado y en griego al otro, con la frase: ‘Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida’.

    Bajo el Cristo Pantocrátor puede verse a la Santísima Virgen María con las manos levantadas, rodeada por cuatro arcángeles. A diferencia de la catedral de Monreale, las figuras de los mosaicos de Cefalú no narran una historia concreta, sino que tienen un carácter principalmente decorativo. El techo de la nave central es de madera y está decorado con figuras de personas y animales imaginarios; fue realizado por artesanos árabes, lo que añade otro matiz a la mezcla cultural del templo.

    La entrada a la catedral es gratuita, y el horario de visita es: diariamente, de 08:00 a 13:00 y de 15:00 a 18:00.
     
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    Interior de la Catedral de Cefalú con los mosaicos bizantinos en el presbiterio al fondo

    Ahora nos dirigimos hacia la zona del puerto. Antes de llegar, pasaremos por los Lavaderos Medievales (Lavatoio Medievale Fiume Cefalino), construidos en piedra volcánica en época medieval, aunque se desconoce la fecha exacta. Se eligió este lugar porque aquí desembocaba un pequeño río llamado Cefalino, cuyas aguas fluían directamente al mar. A lo largo de los siglos, el lavadero ha sufrido varias remodelaciones: la primera en 1655, cuando se añadieron los arcos interiores, y la última en 1890, cuando se incorporaron las cabezas de león que decoran las tuberías, entre otras mejoras. La visita es gratuita, dura apenas cinco minutos y el horario es de 9:00 a 13:00 y de 15:00 a 20:00, todos los días.

    Continuamos por la calle de los lavaderos, la Via Vittorio Emanuele, hasta llegar a la Porta Pescara, la única de las puertas medievales que se ha conservado casi intacta. Fue renovada en 1570, cuando el marqués de Pescara era virrey de Sicilia, y de ahí proviene su nombre. Es un lugar muy fotogénico, con el mar Tirreno enmarcado por el arco, y se ha vuelto tremendamente popular en redes sociales. No es raro ver gente haciendo cola para sacarse una foto, especialmente al atardecer. Además, según la leyenda, las parejas que se besan bajo este arco sellan su amor para siempre.
     
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    Porta Pescara

    Llegamos por fin a lo que se conoce como el Puerto Antiguo, una de las zonas más bonitas de Cefalú. Aquí encontraréis una pequeña playa, la Spiaggia del Porto Vecchio, y unas vistas fabulosas del mar, de la puesta de sol y de la hilera de casas del antiguo puerto con la Roca de Cefalú elevándose detrás. Es una estampa preciosa, de esas que se quedan grabadas.

    A los locales les encanta pasear por el malecón o paseo marítimo de Cefalú —el Lungomare, como lo llaman ellos— y sentarse en alguna terraza a contemplar el mar sin prisa.

    Una vez hayáis visto todo lo anterior, lo mejor que podéis hacer es perderos sin rumbo por las calles del puerto y del casco antiguo. Es, sin duda, una de las experiencias más agradables que ofrece Cefalú.
     
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    Puerto Antiguo de Cefalú con La Roca de Cefalú de fondo

    Por último, si tenéis una tarde libre o un par de horas disponibles, podéis subir a la Roca de Cefalú (Rocca di Cefalù), que alcanza los 268 metros de altura. Este fue el lugar donde se asentaron varios pueblos antes de que la ciudad se trasladara a su ubicación actual junto al mar. La subida incluye varios puntos de interés. El primero es el Templo de Diana (Tempio di Diana), del siglo IX a. C., considerado uno de los monumentos preclásicos mejor conservados de Sicilia. Desde aquí, el camino continúa ascendiendo durante unos 30 minutos más hasta llegar al Castillo de Cefalú (Castello di Cefalù), las ruinas del antiguo castillo normando, probablemente construido poco después de la llegada de los normandos, en torno al año 1063. Las vistas desde este punto sobre la ciudad y sus alrededores son realmente impresionantes.

    Todo el conjunto forma parte del Parco della Rocca di Cefalù, un parque arqueológico cuyo acceso cuesta 5 € por persona. La caminata es algo exigente y dura aproximadamente una hora, pero tomándola con calma se puede hacer sin problema. Eso sí, es imprescindible llevar agua. En verano, el horario es de 9:00 a 19:00 (última entrada a las 18:30), mientras que en invierno (de noviembre a marzo) cierra a las 16:00.

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