En esta ocasión viajamos a Londres, capital de Inglaterra y del Reino Unido. Con 8,9 millones de habitantes, es la tercera ciudad más poblada de Europa, solo por detrás de Estambul (16 millones) y Moscú (13,1 millones).
Se trata de una ciudad profundamente multicultural: casi cuatro de cada diez habitantes de Londres nacieron fuera del Reino Unido y una gran parte del resto tiene al menos un progenitor extranjero. Esta diversidad ha contribuido a convertirla en un destino extraordinario para el visitante. De hecho, es la ciudad más visitada de Europa y una de las preferidas por los españoles. Su oferta cultural, gastronómica y de ocio es prácticamente inagotable, lo que permite pasar más de una semana explorándola sin llegar a aburrirse.
Dado que es una ciudad a la que probablemente se regrese varias veces a lo largo de la vida, para una primera toma de contacto recomendamos dedicarle tres o cuatro días. No hay inconveniente en dejar lugares pendientes para futuras visitas. En realidad, cualquier número de días sabe a poco, pero con una buena planificación es posible ver y disfrutar de mucho. En nuestro caso, ya la hemos visitado en varias ocasiones y siempre encontramos algo nuevo que descubrir.
Así como existe un consenso bastante generalizado en que Londres es la mejor ciudad de Europa para visitar, también suele haber acuerdo en que es una de las más difíciles para vivir de forma permanente. El tiempo que se pierde a diario en desplazamientos, el elevado coste de vida y el clima son algunos de los principales motivos que llevan a quienes han vivido allí a llegar a esa conclusión.
Logística en Londres
🕐Aunque pueda parecer evidente, conviene recordar que en el Reino Unido rige la misma hora que en Canarias, es decir, una hora menos que en la península.
💱La moneda oficial es la libra esterlina (GBP), conocida en inglés como pound (£).
💔Como es sabido, el Reino Unido ya no forma parte de la Unión Europea. El país, que desde 1973 había sido miembro de pleno derecho y uno de los más relevantes de la comunidad europea, decidió en el referéndum de 2016 abandonar la UE, una salida que se hizo efectiva en 2020. Londres, como ciudad global y cosmopolita, votó mayoritariamente por permanecer. Aunque existen opiniones de todo tipo, todos nuestros conocidos y amigos británicos, así como muchas de las personas que hemos ido conociendo en nuestros viajes al país, lamentan profundamente aquella decisión.
📝Desde el 2 de abril de 2025, los ciudadanos europeos que deseen entrar en el Reino Unido —incluso si es únicamente para hacer escala— deben tramitar la denominada Autorización Electrónica de Viaje (Electronic Travel Authorisation, ETA). Aunque es similar, no equivale a una visa. Permite la entrada por turismo o negocios, tiene un coste de 16 £ y una validez de seis meses o hasta la caducidad del pasaporte, lo que ocurra antes. Se solicita a través de la
página web del gobierno británico.
🔌Además, será necesario llevar adaptadores, ya que los enchufes cuentan con tres clavijas en lugar de las dos habituales en España. No obstante, muchos hoteles disponen de ambos sistemas para que los viajeros europeos puedan cargar sus dispositivos sin necesidad de llevar adaptador.
🚗Por último, recordad que en el Reino Unido se conduce por la izquierda, por lo que conviene extremar la precaución al cruzar la calle. Afortunadamente, en muchos pasos de cebra se indica en el suelo hacia dónde hay que mirar, con mensajes como “LOOK LEFT”, “LOOK RIGHT” o “LOOK BOTH WAYS”, pensados para orientar a los turistas. Aun así, impresiona —y hasta asusta— ver pasar frente a ti los emblemáticos autobuses londinenses de dos pisos cuando estás a punto de cruzar.
¿Cómo moverse por Londres?
Londres es una ciudad de grandes dimensiones y con numerosos distritos de interés turístico. Está dividida en nueve zonas de transporte, por lo que será necesario utilizar el transporte público en varias ocasiones, especialmente el autobús y el metro. La red está gestionada por Transport for London (TfL). Aquí podéis ver un mapa del metro, conocido como Underground o simplemente Tube.
La mayoría de las atracciones turísticas se concentran en la zona 1, mientras que el aeropuerto de Aeropuerto de Heathrow se encuentra en la zona 6. En los mapas repartidos por la ciudad veréis distintos símbolos junto al nombre de cada estación que marcan el tipo de transporte: el círculo rojo con una barra azul horizontal indica una parada de metro (Tube); el círculo morado corresponde a la Elizabeth line, que conecta, entre otros puntos, con Heathrow y, aunque forma parte del sistema ferroviario urbano, funciona de manera independiente; y el símbolo de dos flechas rojas en sentido opuesto señala una estación de National Rail (trenes regionales).
→Oyster Card. La opción más habitual es adquirir la Oyster Card, una tarjeta prepago que cuesta 7 £ (importe no reembolsable; antiguamente sí se devolvía). Es necesario cargarla con saldo, que se irá descontando en cada trayecto. Por ejemplo, si la recargáis con 10 £ y realizáis un viaje de 2,40 £, al salir del metro el sistema marcará un saldo restante de 7,60 £.
Es imprescindible validar la tarjeta tanto al entrar como al salir del metro; de lo contrario, el sistema puede interpretar que no habéis completado correctamente el trayecto y aplicar la tarifa máxima, con la posible sanción correspondiente. En cualquier caso, al haber tornos de entrada y salida, es difícil olvidarlo. La Oyster también se utiliza en los autobuses, con la diferencia de que aquí la tarifa es fija, independientemente del destino, por lo que solo hay que validar al subir y no al bajar.
Una de las ventajas de esta tarjeta es el tope máximo diario (daily cap): para las zonas 1-2 es de 8,50 £. Una vez alcanzado ese importe, el resto de los viajes del día son gratuitos; es decir, viajes ilimitados hasta las 4:30 de la madrugada del día siguiente por ese precio máximo.
Al finalizar vuestra estancia, podéis pasar la tarjeta por las máquinas del metro y recuperar el saldo no utilizado, o conservarlo para una futura visita. Los niños menores de 10 años viajan gratis siempre que vayan acompañados de un adulto.
→Pay-as-you-go (PAYG). Como alternativa, podéis utilizar directamente una tarjeta bancaria contactless (débito o crédito) o el móvil, funcionando exactamente igual que la Oyster. La diferencia es que el importe se carga automáticamente en vuestra cuenta bancaria, con la posible comisión por cambio de divisa si la cuenta está en euros u otra moneda.
En igualdad de condiciones, esta opción resulta más ventajosa si no tenéis Oyster, ya que os ahorráis las 7 £ de la tarjeta física. Sin embargo, si ya la poseéis o viajáis con frecuencia a Londres, puede resultar más cómodo seguir utilizándola.
→Travelcard. La otra alternativa es la Travelcard, un billete (no una tarjeta recargable como la Oyster) que permite el uso ilimitado del transporte público durante un periodo determinado por un precio fijo. En las máquinas del aeropuerto se venden las de un día (zonas 1-6) por 15,60 £, mientras que en los visitor centers es posible adquirir la de una semana, que resulta más económica que alcanzar el tope diario de la Oyster durante varios días consecutivos.
La Travelcard de un día solo compensa si vais a utilizar el transporte público exclusivamente ese día y no queréis comprar la Oyster ni usar el móvil. En la mayoría de los casos, no resulta rentable. En cambio, la de una semana sí puede merecer la pena si tenéis previsto usar el transporte unas 3 o 4 veces al día durante varios días seguidos.
¿Cómo ir desde el Aeropuerto de Heathrow al centro de Londres?
El Aeropuerto de Heathrow (LHR) es el más grande de los seis aeropuertos que sirven a Londres: London City Airport, London Gatwick Airport, Aeropuerto de Heathrow, London Luton Airport, London Stansted Airport y London Southend Airport.
Como ya comentamos, se encuentra en la zona 6 de transporte y cuenta con tres estaciones diferenciadas: Heathrow Terminals 2 & 3, Heathrow Terminal 4 y Heathrow Terminal 5.
Teniendo en cuenta el tráfico de la ciudad, la forma más rápida y práctica de llegar al centro suele ser el metro o el tren. Existen dos opciones principales:
- Elizabeth line. La Elizabeth line de metro conecta el aeropuerto con estaciones céntricas como Paddington, Tottenham Court Road o Liverpool Street. Fue la opción que escogimos nosotros: salimos del aeropuerto, compramos y cargamos la Oyster Card y tomamos el tren. El precio hasta Liverpool Street fue de 12,80 £ (orientativo). Si viajáis en sentido contrario (centro → aeropuerto), es importante fijarse en el destino final del tren, ya que algunos terminan en la Terminal 4 y otros en la Terminal 5.
- Heathrow Express. El Heathrow Express es la alternativa más rápida (apenas 15 minutos hasta Paddington), pero también bastante más cara (alrededor de 25 £). Además, solo llega a Paddington y parte exclusivamente de la estación de las Terminales 2 y 3, por lo que en muchos casos no compensa.
⚠️Atención: ambos trenes circulan por las mismas vías en parte del recorrido. No os subáis al Heathrow Express si no habéis comprado ese billete específico. Fijaos bien en los paneles electrónicos que indican el próximo tren antes de subir.
¿Qué ver en Londres?
Vamos a organizar la visita por distritos, de manera que podáis planificar cada día en función de vuestros intereses.
El barrio de Westminster es el más céntrico de la ciudad. Se extiende en torno a St. James’s Park y a la orilla del río Támesis (river Thames), que con 346 kilómetros es el río más largo e importante de Inglaterra —aunque no del Reino Unido, ya que ese título corresponde al Río Severn—.
Una actividad muy popular es recorrer el Támesis en barco, contemplando desde el agua algunos de los principales iconos de la ciudad, como el London Eye o el Tower Bridge. Existen varios embarcaderos para realizar estos paseos; uno de los más céntricos es el Westminster Pier.
En Westminster se concentran algunos de los lugares más emblemáticos y visitados de Londres, como veremos a continuación.
El Palacio de Westminster (Westminster Palace), también conocido como Houses of Parliament, es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1987 y sede del Parlamento del Reino Unido. Está está compuesto por dos cámaras: la Cámara de los Lores (House of Lords) y la Cámara de los Comunes (House of Commons).
El edificio puede visitarse mediante una visita guiada de aproximadamente 90 minutos o, por un precio algo más reducido, a través de un
audio tour, que permite recorrerlo libremente siguiendo las explicaciones de la audioguía. Las entradas se adquieren en su
página web oficial, seleccionando una hora de visita. Los residentes en el Reino Unido pueden visitarlo
gratuitamente.
En cuanto al edificio, sus orígenes se remontan al siglo XI. No obstante, el aspecto actual corresponde al siglo XIX, ya que fue reconstruido tras el devastador incendio de 1834.
El alma del palacio —y probablemente de todo Londres— es su célebre torre del reloj, oficialmente llamada Elizabeth Tower en honor a la reina Isabel II. Popularmente se la conoce como Big Ben, aunque, en sentido estricto, este nombre hace referencia únicamente a la gran campana situada en el interior de la torre.
Nos encontramos ante el tercer reloj de cuatro caras más grande del mundo, solo por detrás del Allen-Bradley Clock Tower (en Milwaukee) y de The Clock Towers (en Arabia Saudí). Con sus 96 metros de altura, esta torre es, sin duda, el gran símbolo de la ciudad.
Algo que no todo el mundo conoce es que se puede
se puede subir hasta el reloj y contemplar de cerca su maquinaria. Lo complicado es conseguir plaza, ya que las entradas se ponen a la venta el segundo miércoles de cada mes y se agotan rápidamente. Las reservas se realizan a través de la
página web del Parlamento.
Puente de Westminster, Palacio de Westminster a la izquierda y Big Ben
Otra de las imágenes más clásicas de Londres es la de la cabina telefónica roja (telephone box) con el Big Ben de fondo. Es tan icónica que, según el día y la hora, puede que haya incluso cola para hacerse la foto. Estas cabinas, símbolo del Reino Unido, aún se mantienen en funcionamiento, aunque hoy en día, con los teléfonos móviles personales, rara vez alguien las utiliza.
Al norte del Palacio de Westminster, aquellos interesados en política o periodismo pueden acercarse brevemente al 10 Downing Street, residencia oficial del Primer Ministro del Reino Unido desde 1735.
Cerca del Big Ben se encuentra la Abadía de Westminster (Westminster Abbey), una iglesia gótica donde descansan numerosas personalidades del Reino Unido. Es uno de los lugares más relevantes de la ciudad y recibe millones de visitantes cada año.
La abadía actual data principalmente de finales de los siglos XIII y XIV, aunque sus orígenes se remontan al siglo XI, cuando Guillermo el Conquistador mandó construir una iglesia benedictina en el mismo lugar. Es un templo de culto anglicano, la iglesia oficial del país, surgida en 1534 cuando Enrique VIII rompió con la Iglesia de Roma y se proclamó jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra.
La abadía ha sido escenario de bodas reales, siendo la más reciente la del Príncipe Guillermo (William) y Kate Middleton. También ha acogido las coronaciones de los monarcas británicos desde el siglo XI, incluyendo la del Rey Carlos III en 2023. De hecho, allí se encuentra la Silla de Coronación (Coronation Chair), uno de los elementos más importantes del lugar, y que sigue en uso desde el siglo XIV. Además, 17 reyes descansan enterrados en la abadía.
Al fondo del templo se encuentra la Capilla de Enrique VII, famosa por su impresionante techo de bóveda de abanico. Aquí reposan monarcas como María Tudor, Isabel I de Inglaterra y María Estuardo. La Reina Isabel II de Inglaterra no está enterrada aquí, sino en el Castillo de Windsor.
Otro punto destacado es el Rincón de los Poetas (Poet’s Corner), donde se encuentran tumbas y monumentos a grandes literatos, compositores, filósofos y científicos. Entre ellos destacan: el escritor inglés Charles Dickens, el compositor alemán Georg
Friedrich Händel —nacionalizado inglés—, el científico inglés Isaac Newton y las cenizas del físico Stephen Hawking.
Además, se rinde homenaje mediante una insignia conmemorativa a personalidades como William Shakespeare, Jane Austen, Michael Faraday u Oscar Wilde, aunque sus restos se encuentran en otros lugares.
El precio de la entrada, que podéis consultar en la
página oficial, es elevado, aunque resulta más económico comprarlo online que en taquilla y merece la pena. La entrada incluye audioguía en varios idiomas, que explica cada sala y detalle del recorrido. No está permitido realizar fotografías dentro de la abadía.
Fachada de la Abadía de Westminster
Cruzando el Puente de Westminster, al otro lado del Río Támesis, llegamos al barrio de South Bank (ribera sur en español). Este es uno de los mejores lugares para fotografiar la House of Parliament, como podéis ver más arriba en el artículo.
Aquí podemos aprovechar para subir al
London Eye, la noria más famosa de Europa, inaugurada en el año 2000. Con sus 135 metros de altura, ofrece unas vistas espectaculares de Londres, y aunque el precio es elevado, merece la pena al menos una vez en la vida. Se recomienda comprar la
entrada online, ya que suele ser algo más económica que en taquilla.
Al comprar el ticket, se recibe hora de subida, normalmente una hora u hora y media después de la compra. Esto puede parecer mucho tiempo, pero no se pierde, ya que la espera para subir físicamente a la noria suele ser de unos 45 minutos. La vuelta completa dura aproximadamente 30 minutos e incluye un corto de 5 minutos sobre Londres en 3D.
En el mismo lugar donde se compran los tickets, también se ofrecen entradas combinadas para varias atracciones, lo que resulta más económico si tenéis previsto visitar varios sitios. Entre las opciones de combinación se encuentran: el London Eye, el museo Madame Tussauds, el Sea Life London Aquarium, el London Dungeon y Shrek's Adventure. Esta opción está pensada para quienes quieren aprovechar el día y visitar varias atracciones sin pagar cada entrada por separado.
Vistas desde el London Eye
En el distrito de Westminster también se encuentra la Catedral de Westminster (Westminster Cathedral), situada un poco más alejada del Parlamento. Es importante no confundirla con la Abadía de Westminster: mientras que la abadía es de culto anglicano, esta catedral es católica.
Nos sorprendió especialmente por su diseño distinto al resto de los edificios de la ciudad: su fachada de ladrillo rojo, el imponente campanario de San Eduardo de 83 metros y un interior realmente llamativo, con techos altos y mosaicos decorativos que destacan por su belleza.
Al no ser tan turística, no suele estar masificada, y la entrada es gratuita. Se encuentra cerca de la estación de Victoria, lo que facilita su visita dentro de un recorrido por Westminster.
Interior de la Westminster Cathedral
Al norte de este distrito se halla el Palacio de Buckingham (Buckingham Palace), residencia oficial de los monarcas británicos desde 1837 y lugar de celebración de eventos y ceremonias reales. El palacio fue construido en 1703 para el duque de Buckingham, John Sheffield. Reyes posteriores lo usaron como residencia privada y la reina Victoria de Inglaterra lo convirtió en la residencia real oficial. Con el paso del tiempo, se realizaron reformas y reconstrucciones que le han conferido su aspecto actual, entre las que destaca la fachada diseñada por el arquitecto londinense Aston Webb.
Ya sabéis que, en general, los británicos son bastante monárquicos, especialmente las generaciones mayores. Es una institución muy respetada, aunque es preciso decir que el rey actual, Carlos III, no goza de la misma admiración que su madre, la reina Isabel II, por sus infidelidades y escándalos de su pasado. Su hijo, el príncipe Guillermo (William), sí tiene más popularidad y la gente lo ve como el futuro rey moderno que necesita la corona británica.
El palacio consta de 775 habitaciones, de las
cuales únicamente se pueden visitar unas pocas. El acceso a turistas está limitado a los meses de verano, de julio a septiembre. Hay que reservar con antelación y los horarios y precios los podéis ver en la web oficial de la
Royal Collection.
Frente al Palacio de Westminster se encuentra el Victoria Memorial, un monumento de mármol de 25 metros de altura construido en 1924 en honor a la reina Victoria, cuyo reinado se extendió desde 1837 hasta su muerte en 1901.
Se puede acceder al palacio dando un agradable paseo por el St. James’s Park, uno de los ocho parques reales de Londres, es decir, propiedad de la familia real pero de uso público. Durante el recorrido por el parque se puede ver la Clarence House, residencia actual del Rey Carlos III y de la reina consorte Camilla, a pesar de que la residencia oficial del monarca es el Palacio de Buckingham.
Una de las principales atracciones turísticas de Londres es el Cambio de Guardia (Guard Mounting), un desfile de los guardias reales al son de una orquesta. En verano (mayo a julio), el relevo se realiza a las 11:30 en el patio del Palacio de Buckingham, mientras que el resto del año tiene lugar cada dos días. El desfile comienza en los Cuarteles de Wellington (Wellington Barracks), de donde salen los nuevos guardias.
Por tanto, se puede acompañar la banda desde el cuartel o esperar directamente en el palacio. Conviene llegar con antelación, ya que el lugar se llena rápidamente y puede tocar verlo desde lejos. El cambio dura aproximadamente 45 minutos, aunque puede suspenderse si el clima es muy malo; con ligera llovizna, normalmente se mantiene.
Cuarteles de Wellington: salida del cambio de guardia
La zona de Kensington, situada al norte del Palacio de Buckingham, es famosa por Kensington Gardens, uno de los ocho parques reales de Londres. De hecho, aproximadamente el 40 % de la superficie de la ciudad está ocupada por espacios verdes públicos, incluyendo parques, jardines y otras áreas abiertas. La parada de metro más cercana es Queensway.
Dentro de estos jardines se encuentra el Kensington Palace, residencia de reyes británicos desde el siglo XVII. Su diseño corresponde al arquitecto Christopher Wren, conocido principalmente por la Catedral de San Pablo de la que hablaremos más adelante y por numerosos edificios destacados en Reino Unido.
El palacio tiene una gran relevancia histórica: fue el lugar de nacimiento de la Reina Victoria y también la residencia de la princesa Lady Diana desde 1981 hasta su fallecimiento en 1997.
Kensington Palace dentro de los Kensington Gardens
Continuando nuestro recorrido por Kensington Gardens, nos encontraremos con la estatua de Peter Pan (Peter Pan Statue), dedicada al famoso personaje que “no quería crecer”, protagonista del libro Peter Pan. La estatua fue encargada por J. M. Barrie, autor del cuento publicado en 1902, ya que estos jardines sirvieron de inspiración para escribir la obra. Su construcción se completó en 1912.
A poca distancia se encuentra la Serpentine Gallery, una galería de arte contemporáneo ubicada dentro de los jardines.
Otro punto destacado es el
Albert Memorial, un monumento con una estatua del Príncipe Albert en su parte superior, inaugurado en 1872. Este homenaje fue encargado por su esposa, la
Reina Victoria, tras la muerte de Albert en 1861. De hecho, no fue la primera estatua que la reina dedicó a su marido, ya que poco antes había inaugurado otra en su ciudad natal,
Coburgo.
Anexo a Kensington Gardens se encuentra el famoso Hyde Park, otro de los jardines reales más importantes de Londres. Es el parque más antiguo de la ciudad y originalmente formaba parte de la Abadía de Westminster, hasta que se abrió al público en 1637. En 1851 albergó la Gran Exposición Universal, y para ello se construyó un icónico Palacio de Cristal, diseñado por el arquitecto Joseph Paxton. Esta impresionante estructura de 564 metros de largo fue desmantelada posteriormente.
El Lago Serpentine sirve de frontera natural entre Kensington Gardens y Hyde Park. Una curiosidad es el Speakers’ Corner, situado dentro del enorme Hyde Park, donde los domingos por la mañana las personas pueden expresarse y debatir sobre cualquier tema sin restricciones, mientras que los demás asistentes pueden escuchar libremente.
Durante la época navideña, el Hyde Park se transforma con el Winter Wonderland, una enorme feria navideña en la que se pueden encontrar atracciones, puestos de comida, regalos y decoraciones típicas de la Navidad, todo ello a precios londinenses, eso sí.
El parque merece varias horas de visita para pasearlo tranquilamente, disfrutar de sus paisajes y desconectar del ritmo frenético de la ciudad.
Al sur de Hyde Park, pero fuera del parque, y junto a la parada de metro Knightsbridge, se encuentra Harrods, los grandes almacenes más conocidos del Reino Unido. El edificio es impresionante también por fuera y data de principios del siglo XIX.
Aunque no vayáis a comprar —ya que los precios son bastante altos— merece la pena dar un paseo por su interior. Muchos visitantes incluso adquieren algún artículo pequeño solo para llevar la icónica bolsa de Harrods. Entre los elementos más destacados se encuentra la estatua de la princesa Diana de Gales, apodada Lady Di, junto a su novio Dodi Al-Fayed, hijo del que fue propietario de Harrods, Mohamed Al-Fayed, desde 1985 hasta 2010. La estatua se inauguró en 1998, un año después del trágico accidente de coche en París en 1997 en el que fallecieron ambos.
En 1981, Lady Di (entonces Diana Spencer) se casó con Carlos III, hijo primogénito de la reina Isabel II, cuando él todavía ostentaba el título de príncipe de Gales. De este modo, Diana adoptó el título de princesa de Gales, aunque técnicamente no era princesa por nacimiento.
Lady Diana conquistó al público por su cercanía y carisma, algo poco habitual en la realeza británica. La pareja tuvo dos hijos: los príncipes Guillermo (primero en la línea de sucesión al trono) y Enrique. Su matrimonio fue turbulento: se descubrió que Carlos III le fue infiel con varias mujeres, incluida Camilla Parker-Bowles, actual esposa del rey. Diana y Carlos se divorciaron en 1996, y Carlos se casó con Camilla en 2005. Tras la muerte de la reina Isabel II en 2022, Carlos III ascendió al trono del Reino Unido.
West End
Visitamos ahora el distrito de West End, ubicado al oeste de la City de Londres y al norte del río Támesis, la zona de los teatros y musicales. Hay un total de 39 teatros, la gran mayoría de ellos con musicales como Moulin Rouge! The Musical, El Libro de Mormón (The Book of Mormon), The Lion King (el Rey León), Los Miserables (Les Misérables) o Wicked (precuela de El mago de Oz). Si tenéis ocasión, no dudéis en asistir a algún musical, es uno de los mejores planes que hacer en Londres.
Vamos a recorrer el barrio comenzando por Covent Garden. Dependiendo de dónde os encontréis, podéis llegar andando o utilizar el transporte público hasta la estación de metro Covent Garden. Se trata de un barrio bohemio, lleno de artistas callejeros de todo tipo: músicos, malabaristas, magos y más. Su entorno cultural es muy destacado: solo en esta zona hay trece teatros. Entre todos ellos, sobresale la Royal Opera House, uno de los teatros más prestigiosos del mundo, sede de la Royal Opera y del Royal Ballet del Reino Unido. Es uno de los barrios que más nos gustó: un lugar perfecto para asistir a espectáculos, disfrutar de una comida o cena, o simplemente relajarse tomando una cerveza en sus animadas calles.
El nombre de Covent Garden tiene su origen en un huerto de un convento. En el siglo XII, la zona era propiedad de los monjes benedictinos de la abadía de Westminster, que la usaban como huerto para cultivar frutas y verduras. Esto evolucionó a un gran mercado de frutas, verduras y flores en el siglo XVI-XVII que se mantuvo en funcionamiento hasta el siglo XX. El edificio donde se encontraba es hoy un gran espacio comercial y cultural llamado Covent Garden Piazza, el centro neurálgico del barrio. El antiguo mercado de Covent Garden fue trasladado en 1974 a un nuevo mercado de frutas y verduras en el East End de Londres.
Anexo a Covent Garden se halla otro popular barrio: Chinatown.
Sus orígenes datan del siglo XVIII, cuando Londres empezaba poco a poco a
congregar un gran número de marineros chinos. Los migrantes chinos en Londres originalmente se establecieron en Limehouse (East End), pero con el tiempo se mudaron a otras áreas como lo que hoy es Chinatown y Soho. Más tarde, tras la Primera Guerra Mundial, muchos soldados británicos que habían luchado en Asia venían a este barrio a revivir sabores. Aquí se pueden encontrar comidas de prácticamente todos los países de Asia, lo que convierte al barrio en un punto muy atractivo para los amantes de la gastronomía.
Hoy en día, es uno de los barrios más turísticos de Londres. Además de los trece teatros de la zona, destaca el Sondheim Theatre, donde se representan musicales como Les Misérables, uno de los espectáculos más longevos del West End. También hay numerosos restaurantes con menús relativamente económicos, considerando los precios de Londres.
Hoy en día es uno de los barrios más turísticos, con teatros como el Sondheim Theatre, donde se representan musicales como Les Misérables, uno de los musicales más longevos del West End. También hay numerosos restaurantes con menús relativamente económicos, considerando los precios de Londres.
Otro punto llamativo es el arco chino que marca la entrada al barrio, aunque no alcanza la fama del de
Liverpool.
Arco de entrada a Chinatown
Otro barrio de obligada visita en Londres es Soho, situado justo al norte de Chinatown. Aunque no cuenta con monumentos destacados, su principal atractivo es el ambiente vibrante: es el epicentro de la vida nocturna, la zona LGTBIQ+ y un lugar ideal para cenar, tomar algo en un bar o salir de fiesta.
En la parte alta de Soho se encuentra la famosa Oxford Street, que se extiende de este a oeste y alcanza aproximadamente 2 kilómetros de longitud, con alrededor de 300 comercios. Todas las principales marcas tienen tienda en esta calle, por lo que es un lugar ideal para pasear y disfrutar de una tarde de compras. Las estaciones de metro más convenientes para acceder a Oxford Street son: Marble Arch, Bond Street, Oxford Circus y Tottenham Court Road.
Debajo de Soho se encuentra Piccadilly Circus, otro de los sitios emblemáticos de
la ciudad y un punto de encuentro habitual de los locales. El nombre tiene su origen en una calle cercana Savile Row, famosa por sus muchas sastrerías y donde en el siglo XVII se pusieron de moda unos cuellos con volantes de encaje llamados piccadills. De ahí que un sastre montara una gran casa donde venderlos llamada Piccadilly Hall. Ese es el origen del nombre de esta plaza. Más tarde se le añadió la palabra circus, que significa rotonda. Actualmente este cruce de calles es conocido por sus pantallas publicitarias luminosas, instaladas desde 1908. Curiosamente, el primero fue una marca francesa de agua mineral, Perrier, seguido de la marca británica de extracto o jugo de carne Bovril en 1910. Otra curiosidad es que estos letreros luminosos han permanecido iluminados casi permanentemente, a excepción de durante la Segunda Guerra Mundial, tras el funeral de Winston Churchill (1965) y tras la muerte de la princesa Diana de Gales (1997). Es decir, ni siquiera se apagaron tras la muerte de la reina Isabel II en 2022.
Los londinenses vienen aquí para disfrutar de sus teatros, bares, pubs y zonas de fiesta con mucho ambiente. Si tenéis tiempo, merece la pena verlo también de noche, pues el contraste entre la oscuridad de la noche y la luminosidad de los carteles deja una imagen verdaderamente bonita.
Nos vamos a acercar ahora caminando a la Leicester Square. Esta plaza es famosa por ser donde se organizan premières con actores, alfombra roja y todo de estrenos cinematográficos de varios cines importantes. Es por ello que la plaza se ha decorado con esculturas de personajes relacionados con el cine, como Mary Poppins, El Gordo y el Flaco, Harry Potter, Mr. Bean y Paddington Bear. En el centro de la plaza hay una estatua de William Shakespeare, pero esta lleva aquí desde el siglo XIX.
Terminamos el recorrido por el distrito de West End en la
Trafalgar Square, el lugar desde donde se
miden todas las distancias de Londres. Podemos llegar andando o, si venimos otro día, bajándonos en la parada de metro Trafalgar Square o en la parada de tren Charing Cross. Como su propio nombre indica, fue creada para conmemorar la Batalla de Trafalgar en la que la armada británica vencía al ejército franco español liderado por Napoleón Bonaparte y ponía freno a la expansión del francés por Europa. La batalla se produjo el 21 de octubre de 1805 en el Cabo Trafalgar, que está en la costa de
Cádiz. La plaza fue construida en 1830 y en 1843 se erigió la
Columna de Nelson (Nelson’s Column) en honor al Almirante Nelson, quien falleció en dicha batalla al frente del ejército británico, vigilada por cuatro estatuas de bronce de leones que representan su heroísmo.
No menos llamativa es la estatua llamada The Fourth Plinth, o El Cuarto Pedestal en español, que va cambiando cada año y medio. Un comisionado es el encargado de seleccionar qué obra de arte será la elegida para ocupar este lugar, que se acompaña de un cartel explicativo del artista. En los últimos años se ha visto una mano, un helado, un león persa o un predicador y un misionero; hay de todo.
Otra curiosidad de la plaza es la Former Police Box (Lamp), una antigua comisaría de policía construida en 1926, considerada la más pequeña del país. Es posible que no la reconozcáis a simple vista, ya que es simplemente una columna de piedra y actualmente se utiliza por los servicios de limpieza para guardar material.
Londres es la ciudad con más museos de Europa, con más de 200, y frente a la plaza se encuentra National Gallery. Fundada en 1824, es uno de los museos de pintura más importantes del mundo, albergando más de 2.000 cuadros de grandes maestros de la historia del arte.
Entre los artistas representados destacan:
Caravaggio, Rembrandt, Tiziano, Velázquez, Botticelli, Rubens, Da Vinci, Van Gogh y
Miguel Ángel, siendo
Los Girasoles de Van Gogh su obra más emblemática. El museo está organizado por épocas y la entrada es
gratuita, con WiFi incluido. Aunque se puede pagar 2 £ por el plano físico del museo, también se puede descargar gratis en el móvil desde su
página web o llevarlo impreso previamente. El horario de visita es de
10:00 a 18:00 todos los días, y los viernes hasta las
21:00.
La National Gallery vista desde Trafalgar Square
Bloomsbury
Al norte de Covent Garden, entre las estaciones de metro Tottenham Court Road y Holborn, se encuentra el majestuoso British Museum, un edificio del siglo XVIII que alberga uno de los museos más importantes del mundo. Con millones de visitantes cada año, ocupa el tercer puesto entre los museos más visitados del planeta, por lo que es habitual encontrar largas colas; lo recomendable es acudir temprano.
Para recorrer el museo completo se necesita, como mínimo, una mañana. También merece la pena dedicar tiempo a contemplar su espectacular atrio interior, luminoso y diseñado por el arquitecto Norman Foster.
El museo alberga una enorme colección de objetos de todo el mundo, aunque las secciones más destacadas son las de civilizaciones antiguas de Egipto y Grecia, así como un moái procedente de la Isla de Pascua (Chile) 🗿. Probablemente su pieza más célebre es la Piedra Roseta, descubierta en 1799 durante la expedición de Napoleón en Egipto. Este texto grabado en tres escrituras —jeroglíficos egipcios, escritura demótica (escritura egipcia distinta a los jeroglíficos) y griego antiguo— permitió descifrar los jeroglíficos y sentó las bases de la egiptología moderna.
Lo mejor de todo es que la entrada es gratuita. El mapa físico cuesta 2 £, la audioguía 5 £ y el WiFi también es gratuito.
Por todo esto, os recomendamos dedicar varias horas a visitar el museo y contemplar su amplísima colección, ya que es uno de los lugares más fascinantes que ofrece Londres.
City of London (City de Londres)
Se conoce como City of London, The City o la City de Londres a uno de los dos principales distritos financieros de Londres, ubicado al este de Westminster y en la orilla norte del río Támesis. La City de Londres fue el primer asentamiento romano de Londres, llamado Londinium (43 d. C.), que ha evolucionado hasta convertirse en un centro financiero. Se estima que aproximadamente un tercio del comercio global de divisas (compraventa de transacciones de monedas extranjeras) pasa por aquí, con unos volúmenes diarios de divisas de 1,5-1,7 billones de dólares. La población residente es muy pequeña (~9.000), pero aquí trabaja aproximadamente medio millón de personas cada día.
Tiene un estatus especial: su propio cuerpo policial, su propio alcalde, su propia bandera y escudo de armas y, hasta cierto punto, sus propias leyes. En la City de Londres se sitúan principalmente empresas del mundo de los seguros (aseguradoras, brókers de seguros y reaseguradoras) y bufetes de abogados, mientras que en el otro distrito financiero, Canary Wharf, de menor tamaño y ubicado en un meandro del río al este de la ciudad, es donde están la mayoría de las compañías del sector bancario y banca de inversión, aunque hay alguna que aún sigue en la City. Por eso, entre semana es un ir y venir de gente, mientras que, en fin de semana, este barrio se medio vacía y apenas se ven algunos turistas recorriendo sus calles.
Esta área se extiende desde la Catedral de San Pablo hasta el famoso Tower Bridge, y entre ambos puntos se encuentran numerosos atractivos turísticos.
Catedral de San Pablo (St. Paul´s Cathedral). La catedral más famosa de Londres, de culto anglicano, fue diseñada por el arquitecto Sir Christopher Wren. Es la cuarta catedral construida en este lugar, y la actual data de 1675-1710, en estilo barroco, tras el devastador Gran Incendio de Londres de 1666.
Su
cúpula, la segunda más grande del mundo después de la del Vaticano, y sus dos torres son visibles desde numerosos puntos de la ciudad, especialmente desde el otro lado del río, ofreciendo una de las vistas más icónicas de Londres. Con
111 metros de altura, es una de las catedrales más grandes del Reino Unido, solo superada por la Catedral de
Liverpool.
La importancia de la catedral se refleja en los eventos que ha acogido: la boda del príncipe Carlos (hoy rey Carlos III) y Lady Diana en 1981, los funerales de varios ilustres británicos como el almirante Horatio Nelson, el Duque de Wellington Arthur Wellesley, famoso por haber derrotado a Napoleón Bonaparte en la Batalla de Waterloo en 1815, Sir Alexander Fleming, quien descubrió la penicilina y primeros ministros británicos como Winston Churchill o Margaret Thatcher. También ha servido como escenario de películas como Misión Imposible, Harry Potter o Mary Poppins.
En su interior destaca la Galería de los Susurros (Whispering Gallery), una galería circular bajo la cúpula donde los susurros se escuchan a gran distancia, creando un efecto acústico fascinante.
Para visitar la cripta, donde descansan algunas de las tumbas de estas celebridades, así como para recorrer el interior de la iglesia y subir a la cúpula, es necesario pagar entrada. Sin embargo, si acudís a la hora de canto, a las 17:00, la iglesia permanece abierta al público y se puede admirar su impresionante interior sin coste alguno.
Bank Station. Si podéis, no dejéis de pasar por Bank Station, también conocida como Bank Junction, un cruce de calles que representa a la perfección el carácter de este distrito: un contraste entre monumentos clásicos y rascacielos modernos.
En la plaza destacan varios puntos: a la izquierda, el Bank of England, que da nombre a la plaza; en el centro, la Estatua Ecuestre del Duque de Wellington (Equestrian Statue of the Duke of Wellington); y, detrás, el Royal Exchange, fundado en 1571 durante el reinado de la reina Isabel I de Inglaterra como centro neurálgico del comercio del distrito de City of London.
Puente de la Torre (Tower Bridge). El final de la zona turística de Londres lo marca el Tower Bridge, el puente más emblemático de la ciudad —no debe confundirse con el London Bridge. Con 244 metros de longitud y torres de 65 metros de altura, es un puente levadizo cuyo nombre proviene de su cercanía a la Torre de Londres.
Actualmente se abre unas tres veces al día para permitir el paso de barcos de gran tamaño, aunque en el pasado, cuando el tráfico y comercio fluvial era mayor, se levantaba con mucha más frecuencia. Su construcción, en estilo neogótico durante la época de la reina Victoria, se realizó entre 1886 y 1894, con 432 personas trabajando a diario durante ocho años. Hoy en día es uno de los puentes no peatonales más transitados de Europa.
El puente cuenta con un museo donde se explica su historia y aspectos técnicos; los precios se pueden consultar en su
página web. Nosotros
preferimos contemplarlo desde las inmediaciones de la Torre de Londres y cruzarlo a pie, ya que ofrece una hermosa vista de sus torres desde abajo. Además, desde el puente se disfruta de una panorámica del río y de los edificios a sus orillas: a un lado, el conjunto fortificado de la Torre de Londres, y al otro, el moderno ayuntamiento de la ciudad, un edificio oval acristalado diseñado por
Norman Foster.
Para una perspectiva diferente, podéis recorrer el pasadizo Shad Thames hasta el Butler’s Wharf Pier, desde donde se observa el puente con la City de Londres de fondo, ideal para fotografías desde otra perspectiva.
Tower of London. El Tower of London, situado a orillas del río Támesis, es un enorme recinto fortificado que acumula diez siglos de historia británica. A lo largo del tiempo ha cumplido diversas funciones: residencia real, prisión, fortaleza, armería, registro público y tesorería.
El complejo se compone de varios edificios, siendo la Torre Blanca (White Tower) el más destacado, un edificio de planta rectangular que albergaba los aposentos del rey. Otras torres y una capilla completan el interior, rodeados por una doble muralla y un foso.
A partir del siglo XII, la torre comenzó a utilizarse como prisión, siendo escenario de numerosas torturas y ejecuciones. Las pésimas condiciones de los presos y las numerosas muertes hicieron que la Torre fuera sinónimo de horror y miedo. Entre sus presos más célebres destacan las reinas Ana Bolena y Jane Grey, ambas esposas del polémico Enrique VIII que creó la Iglesia de Inglaterra, así como el pensador Tomás Moro.
El precio de entrada a la Torre es bastante elevado, y se puede consultar en su
página web. Por ello, nosotros decidimos no entrar y verla desde la pequeña explanada que la rodea. Incluye recorridos guiados por los edificios interiores, donde se pueden ver las
Joyas de la Corona británica y a los famosos
Beefeaters, los guardias ceremoniales que también actúan como guías turísticos.
Otro de los curiosos moradores de la Torre son los cuervos: según la leyenda, si desaparecieran, la Torre se derrumbaría y el reino caería. Por ello, hay personas encargadas de cuidar y mantener siempre una pequeña población de estas aves en el recinto.
Complejo de Tower of London
En el distrito financiero de Londres destacan varios rascacielos icónicos:
→20 Fenchurch Street: conocido como el Walkie Talkie por su forma característica. Se hizo viral cuando los cristales cóncavos reflejaban el sol creando un efecto lupa que dañaba coches y escaparates, ganándose el apodo de Walkie Scorchie (scorchie significa tórrido, extremadamente caliente). Esto fue corregido poniendo una especie de cubierta o sombrilla para evitar que esos paneles cóncavos reflejaran la luz solar.
→30 St Mary Axe: popularmente llamado The Gherkin o El Pepinillo, es obra del estudio de Norman Foster, finalizado en 2004 y con una altura de 180 metros.
→The Leadenhall Building: apodado Rallador de Queso por su forma de cuña, es otro de los rascacielos más emblemáticos del distrito financiero.
→
Sky Garden. Una de las mejores cosas que hacer en Londres gratis. Se trata de un mirador fabuloso situado en la city de Londres con unas vistas tremendas de todas esa zona, especialmente del río Támesis y el Tower Bridge. Tiene una parte interior con un enorme y cuidado jardín y una terraza exterior, desde ambos se ve perfectamente la ciudad. El único requisito para acceder a este mirador es reservar la entrada online en su
página web, normalmente con unas tres semanas de antelación, si no, se llena, y lo bueno es que ni siquiera está restringido a una franja de tiempo concreta, una vez que entres puedes quedarte todo lo que quieras. La mejor hora para ir es, obviamente, al atardecer. Como decimos, el acceso es gratuito, pero tienen una cafetería donde tomar algo, de pago, si queréis.
→The Garden at 120. El hermano del Sky Garden, ubicado a menos de cinco minutos andando. Es el mismo concepto, un mirador fabuloso y también gratuito. A la derecha se puede ver el Walkie Talkie, tal y como mostramos en la foto de abajo; enfrente, el río Támesis con el edificio The Shard, característico por su forma piramidal; a la izquierda, los rascacielos del distrito financiero de Canary Wharf; y, detrás, el edificio de The Gherkin o el pepinillo en español. Se encuentra en el número 120 de la Fenchurch Street, de ahí su nombre, y, en este caso, no hay que reservar online, simplemente ir y entrar. Suele haber un poco de cola, más o menos dependiendo del día y hora en que vayas, pero va relativamente rápido.
Vistas del Walkie Talkie desde The Garden at 120
En pleno centro de la City, se encuentra Leadenhall Market, una encantadora galería comercial de estilo victoriano del siglo XIV. En su interior hallaremos restaurantes, bares y tiendas de todo tipo. Es un lugar habitual de encuentro para los trabajadores de seguros, que vienen a tomar una cerveza y hacer networking con colegas del sector.
Además, Leadenhall Market es famoso por su aparición en dos películas de Harry Potter, representando la entrada al Callejón Diagon. Por ello, es habitual encontrar tours que recorren los escenarios de la saga dentro del mercado.
Dentro del mercado, entre los numerosos bares y restaurantes, destaca el Old Tom’s Bar, un pub ambientado en la época victoriana. Su nombre rinde homenaje a un amigable ganso llamado Old Tom, que vivió más de 30 años en la galería y se convirtió en todo un personaje entrañable del lugar.
Southwark
Desde la City de Londres, cruzando el London Bridge, llegamos al distrito de Southwark, situado al sur del río Támesis. Históricamente fue una de las zonas más pobres y alternativas de Londres, pero hoy en día ha experimentado un importante desarrollo, especialmente en su área norte, y cuenta con varios atractivos turísticos.
El principal icono de Southwark es The Shard, un rascacielos de 72 plantas y 309,6 metros de altura, que lo convierte en el edificio más alto de Londres. Diseñado por el famoso arquitecto italiano Renzo Piano, se inauguró en 2012 y se ha consolidado como símbolo de la ciudad gracias a su forma de pirámide y fachada de cristal.
The Shard visto desde la orilla norte
Cerca de The Shard podéis ir a tomar algo al Borough Market, un mercado ubicado bajo las vías del tren y parada habitual de los amantes de la comida. Es uno de los mercados más antiguos de Londres, establecido en el siglo XI y mencionado formalmente por primera vez en el siglo XIII. Antiguamente era más modesto, solo de frutas y verduras, pero hoy en día, además de fruterías, carnicerías y pescaderías, muchos de los puestos son de productos selectos y los precios se han disparado. La oferta es enorme, así que podéis ir y pedir dos o tres platos, idealmente compartiendo con alguien para que podáis probar más cosas distintas. Encontraréis cosas como paella, raclette y otros quesos gourmet, confit de pato, ostras frescas, risotto o pasta fresca. Algunos de los puestos más populares son The Ginger Pig, con sus famosos sausage rolls; The Black Pig, que tiene unos sándwiches de pulled-pork con salsa y queso parmesano exquisitos; Kappacasein Dairy, de sándwiches de queso y raclette; BAO Borough, un taiwanés de baos rellenos; y para los que buscan algo dulce, Bread Ahead Bakery | Borough Market, una pastelería cuya especialidad son sus donuts, algunos de sabores menos convencionales como de crème brûlée o pistacho. El mercado está abierto todos los días menos los lunes, de 9:00 o 10:00 a 16:00 o 17:00, más o menos.
Junto al Millennium Bridge se encuentra el Shakespeare's Globe Theatre, un edificio de planta circular que reproduce con gran fidelidad el teatro original del siglo XVII, famoso por ser donde Shakespeare estrenó varias de sus obras más célebres. El teatro original quedó destruido en 1613 por un incendio, en plena época de apogeo de los teatros ingleses. La construcción que vemos hoy es fruto de la reconstrucción realizada en 1997, respetando al máximo el estilo y la atmósfera del original.
La mejor manera de experimentar el Globe Theatre es asistir a una de sus funciones. Por un precio razonable, se pueden disfrutar varias obras de Shakespeare, permitiendo sumergirse en la atmósfera teatral de otra época.
Shakespeare Globe Theatre
Olvidad todo lo que hayáis visto en Londres porque esta zona, ubicada al norte de la ciudad, es totalmente distinta al resto. Camden Town es un barrio alternativo, una mezcla de culturas y estilos, asociado generalmente a la música, la contracultura y la moda urbana. En sus calles predominan las casas desiguales, de distintas alturas y diferente arquitectura, pero lo que más llama la atención son sus fachadas cubiertas con inmensas y coloridas figuras. Por su cercanía al Regent’s Canal y las vías del tren de los que hablaremos enseguida, en el pasado fue una zona industrial, pero a partir de la década de 1970, comenzó a transformarse en un centro cultural y turístico.
El punto de partida siempre es la estación de metro de mismo nombre, Camden Town. Debéis tener especial cuidado si vais un domingo ya que, dada la gran afluencia de gente y, para evitar problemas de seguridad, a veces cierran la estación de metro por las tardes. Así que, para volver, os tendréis que ir a alguna de las estaciones de metro más cercanas: Chalk Farm o Mornington Crescent, donde acabamos yendo nosotros.
Nada más salir del metro de Camden Town estaremos ya en Camden High Street, la calle más importante del barrio. La podemos pasear tranquilamente, entrando en las múltiples tiendas de souvenirs que hay, hasta llegar a un pequeño puente. A partir de este punto, entramos en la zona de Camden Market, una zona que alberga un conjunto de mercados, siendo el más famoso el Camden Lock Market, aunque también hay otros como el mercadillo de comida, en el que podemos probar comida de todo el mundo a un módico precio.
A continuación del Camden Lock Market se sitúa otro mercadillo, el Stables Market, ya a la altura de la calle Chalk Farm Road. Siguiendo un poco más al norte, encontramos la Estatua de Amy Winehouse (Amy Winehouse Statue), erigida en honor a la cantante británica, que vivía en Camden Square hasta su fallecimiento en 2011. Amy nació en Southgate (norte de Londres) y se mudó a este barrio cuando se compró aquí una casa a principios de los 2000, solía salir por los pubs del barrio y siempre dejo claro su amor por Camden. La estatua fue inaugurada en 2014 en presencia de sus padres y los fans suelen dejar pulseras y flores. Esta estatua es una prueba más del vínculo del barrio con la música, de hecho hay varias salas de conciertos y espacios culturales donde han actuado grupos tan emblemáticos como Pink Floyd o The Rolling Stones.
Un lugar que representa muy bien lo que es Camden Town es la tienda Cyberdog, todo un icono del barrio, ubicada al lado de la estatua de Amy. Es difícil describirla, se podría decir que es una tienda de ropa y accesorios en un entorno de temática cibernética y rave, con un DJ pinchando música electrónica a todo volumen en vivo.
Lo dicho, lo mejor para hacer por aquí es dar una vuelta, comprar alguna cosilla que veamos y comer en alguno de los múltiples puestos que se encuentran cerca del río o en el mercado de comidas del mundo. Se trata de un plan ideal para pasar una agradable mañana en Londres.
Calle de Camden Town
Otra opción para visitar Camden es partir desde
Little Venice o la Pequeña Venecia, una zona encantadora de canales situada cerca de Paddington (a 4 Km de aquí) que recuerda, salvando las distancias, a la ciudad italiana de
Venecia. Desde allí sale el Regent’s Canal, que conecta directamente con Camden. Se puede recorrer a pie por el sendero junto al agua (aproximadamente una hora de paseo) o hacer el trayecto en barco turístico y disfrutar del paisaje: casas con jardines que dan al agua, embarcaderos y barcos donde vive gente —en Londres existen alrededor de 4.000 barcos vivienda, en los que se calcula que viven unas 11.000 personas, ya que es una forma de vida más económica—. La London Waterbus Company es una de las que realizan el trayecto Little Venice - Camden a lo largo del Regent's Canal. Lógicamente es un poco caro pero bueno, es una experiencia y uno de los planes preferidos entre los turistas.
El Regent's Canal es un canal o sistema de canales que favoreció el desarrollo de la industria en Londres durante el siglo XIX. Hasta aquí llegaban los trenes de mercancías, que se cargaban en barcos llamados narrow boats para su distribución a través de la ciudad. El canal funciona mediante un sistema de esclusas (puertas de entrada y salida, locks en inglés), ya que se encuentra a distintos niveles. Los edificios que lo rodean eran antiguamente almacenes que funcionaban como lugar para guardar los productos pero también como establos porque, una vez en tierra, la mercancía se transportaba en carros tirados por caballos.
Situado al oeste de Londres, cerca de la esquina noroccidental del Hyde Park, Notting Hill es un barrio encantador que combina un aire alternativo con atractivo turístico. Por un lado, alberga tiendas de segunda mano y locales poco convencionales, mientras que, por otro, cuenta con numerosos comercios de souvenirs que atraen a turistas de todo el mundo.
El momento de mayor actividad es los sábados por la mañana, cuando la calle Portobello Road se llena de un concurrido mercadillo. El Portobello Market ganó fama internacional gracias a la película Notting Hill, protagonizada por Julia Roberts y Hugh Grant. La mejor manera de conocer el barrio es visitar un sábado, ya que los comercios sacan mesas y puestos a la calle, creando un ambiente vibrante y lleno de vida.
El apogeo del barrio tiene lugar cada sábado por la mañana, cuando la calle Portobello Road, que lo atraviesa de un lado a otro, se cubre con un mercadillo muy concurrido. El Portobello Market se hizo famoso, sobre todo, gracias a la película Notting Hill, de Julia Roberts y Hugh Grant.
Si la visita coincide con finales de agosto, se puede asistir al Notting Hill Carnival, uno de los carnavales más grandes de Europa. Durante dos días, el barrio se llena de pasacalles, carrozas, comparsas y puestos de comida caribeña, ofreciendo una experiencia única.
Para llegar a Notting Hill, las paradas de metro más cercanas son Bayswater, Ladbroke Grove y Notting Hill Gate.
Una de las calles del barrio Notting Hill
Más alternativas en Londres
Como Londres tiene cosas para ver para prácticamente todos los días que quieras, a nosotros siempre nos gusta ofrecer unas cuantas alternativas más para aquellos que ya han visitado todo lo anterior, que es lo más destacado.
⮚Baker St. Si sois fans de las novelas de Conan Doyle, la calle Baker Street os resultará familiar, ya que aquí se sitúa la casa del detective más famoso de la historia: Sherlock Holmes. Aunque se trata de un personaje ficticio, en el número 221B, la dirección que aparece en los libros, se encuentra el Sherlock Holmes Museum. Este museo reproduce con gran detalle la vivienda y el estudio de Holmes y Watson, tal como se describen en los relatos de Conan Doyle. Es una visita interesante principalmente para verdaderos fans de las novelas, ya que el precio de la entrada es de 15 £. La estación de metro más cercana es Baker Street. Además, cerca de la salida de metro en Marylebone Road se encuentra la estatua de Sherlock Holmes (Sherlock Holmes Statue), otro punto de interés para los seguidores del detective.
⮚Madame Tussauds. Muy cerca de Baker Street se encuentra el famoso Madame Tussauds, uno de los museos de cera más conocidos del mundo. Todo comenzó con la artista francesa Marie Tussaud, quien inició su trayectoria creando máscaras mortuorias durante la Revolución Francesa. Las figuras de cera de este museo destacan por su nivel de detalle y realismo, ya que cada una requiere el trabajo de unas 20 personas y aproximadamente 4 meses de elaboración. Aunque existen numerosos museos Madame Tussauds en todo el mundo, el de Londres, inaugurado en 1835, fue el primero y sigue siendo el más famoso.
El precio de la entrada es de 35 £ comprando en el museo o 29 £ por Internet, y como mencionamos en el caso del London Eye, existen entradas combinadas con descuentos interesantes. En su
página web se pueden consultar tanto estos descuentos como los precios finales.
⮚Platform 9¾ at King's Cross Station. Para los fans de Harry Potter, en la estación de King's Cross Station, al norte del centro de Londres, se encuentra el famoso y mágico andén 9¾ que traspasaba el joven mago cuando viajaba hacia Hogwarts.
Aquí se ha instalado un pequeño monumento con un carrito de equipaje de Hogwarts, jaula de lechuza incluida, que parece atravesar la pared de la estación. Cada día, numerosos turistas se toman la foto típica empujando el carrito, haciendo de este rincón uno de los lugares más icónicos para los seguidores de la saga.
Además, junto al carrito se encuentra The Harry Potter Shop at Platform 9 ¾, una tienda dedicada exclusivamente al mundo de Harry Potter. Originalmente, el carrito estaba colocado en una columna entre los andenes 9 y 10, pero debido a la gran afluencia de visitantes, fue trasladado a la zona central de la estación, fuera del paso de los trenes. Para llegar, basta con tomar el metro hasta King's Cross y, con un poco de búsqueda, lo localizaréis fácilmente.
⮚Estación de St Pancras (St Pancras Station). Cerca de King’s Cross, merece la pena dar una vuelta por la St Pancras International Railway Station, una auténtica obra maestra arquitectónica que combina lo antiguo y lo moderno.
El edificio alberga también el St Pancras Renaissance Hotel, diseñado por el famoso arquitecto inglés Sir George Gilbert Scott, quien está enterrado en la Abadía de Westminster. Este histórico hotel ha sido escenario de numerosas películas, como Batman, El diario de Bridget Jones, Harry Potter, y también del videoclip Wannabe de las Spice Girls, filmado en una de sus escaleras.
⮚Greenwich Park, otro de los parques reales de uso público que hemos mencionado anteriormente. Es un parque con vistas a la City y a St. Paul, ubicado junto al histórico Observatorio de Greenwich de 1675, donde se encuentra el meridiano 0°, que marca el límite entre el este y el oeste del mundo. En la Conferencia Internacional del Meridiano celebrada en Washington en 1884, 22 países acordaron que el meridiano de Greenwich sería el meridiano cero y actualmente se puede ver la línea separatoria en el suelo, de tal manera que la gente se puede hacer la típica foto con un pie en cada hemisferio.
⮚Abbey Road y Abbey Road Studios, una visita para los fans de los Beatles. El Abbey Road Studios es uno de los estudios más icónicos del mundo, con él trabajaron los Beatles y firmaron su álbum Abbey Road. Frente a los estudios se encuentra el famoso paso de cebra que sale en la portada del disco, por lo que siempre hay fans recreando la imagen y haciéndose fotos. Los estudios siguen operando y por eso no se pueden visitar, solo abren al público muy ocasionalmente. Como anécdota, “All You Need Is Love”, grabada en estos estudios, fue la canción que se emitió en el primer programa musical global en vivo vía satélite en 1967.
¿Qué comer en Londres?
Londres es una ciudad increíble para salir a comer o cenar, y no nos referimos a la comida británica. Lo fascinante es que la oferta gastronómica internacional es prácticamente infinita: aquí se puede probar comida de casi todas las regiones del mundo, a veces incluso sin salir del mismo barrio.
Entre la gran variedad de cocinas que se pueden degustar, destacan especialmente la india y la china. La comida india en Londres alcanza un nivel excepcional, con una gran tradición debido a que India fue colonia británica, por lo que merece la pena visitar algún restaurante indio durante la estancia. Algo similar ocurre con la comida china: la comunidad china en la ciudad es numerosa y esto se traduce en numerosos restaurantes, algunos especializados por regiones, como Sichuan o Cantón (Guangzhou). Y lo mejor es que no solo se concentran en Chinatown, el barrio más turístico, sino que también se encuentran en otros barrios de la ciudad.
Por supuesto, aunque no pueda compararse con la mediterránea, la gastronomía inglesa también merece la atención ya que estamos en la capital. Entre sus platos más emblemáticos destaca el fish and chips, el famoso pescado blanco —generalmente bacalao (cod)— empanado y acompañado de patatas fritas, que se puede encontrar tanto en locales de comida rápida como en pubs tradicionales, siendo habitual disfrutarlo los viernes.
Además, los desayunos tienen una gran importancia cultural en el país, y el English Breakfast es el más típico: un desayuno completo que incluye beicon, salchichas, judías, huevos y patatas fritas, con algunas variaciones según el establecimiento.
Un concepto de moda en Londres durante los últimos años es el llamado Bottomless Brunch, una forma peculiar de disfrutar del brunch. Partiendo de la idea tradicional de combinar desayuno (breakfast) y comida (lunch), este concepto añade barra libre de bebidas alcohólicas durante un tiempo limitado, normalmente una hora y media, por un coste adicional que suele rondar entre 30 y 40 £. No existe un lugar específico donde probarlo; son los propios restaurantes, de cualquier tipo o estilo, los que deciden ofrecer esta opción.
¿Dónde comer en Londres?
Londres cuenta con varias zonas destacadas para comer, cenar o disfrutar del ocio nocturno. Una de las más clásicas es Chinatown/Soho, conocida por su animado ambiente, sus restaurantes de todo tipo y su intensa vida nocturna. Por otro lado, Shoreditch se ha convertido en un referente del arte callejero y la cultura alternativa: sus calles albergan varias obras de Banksy y abundan los restaurantes de estilo más bohemio, muy populares entre los londinenses.
Dentro de Shoreditch, Brick Lane merece una mención especial. Esta calle fue el centro de la comunidad bangladesí e india que llegó a Londres tras la migración desde las colonias británicas en las décadas de 1960 y 1970, y hoy es famosa por sus restaurantes de comida india y bangladesí, ofreciendo sabores auténticos que atraen tanto a locales como a turistas.
Por último, la City de Londres, aunque no cuenta con tanta oferta como estas zonas, dispone de varios locales elegantes y exclusivos, perfectos para quienes buscan darse un pequeño homenaje culinario o disfrutar de una velada sofisticada en el corazón financiero de la ciudad.
Chinatown/Soho y alrededores
Una zona que descubrimos muy animada en pleno Soho es Kingly Court, un gran patio de varias plantas lleno de restaurantes, bares y algunas tiendas, ofreciendo opciones para todos los gustos.
Tampopo Fitzrovia. Un restaurante de comida asiática en general, tienen platos de Japón, Indonesia, Singapur, Tailandia y Corea del Sur, todos muy buenos y en un ambiente muy agradable con decoración de comida callejera. De entrante pedimos los duck pancakes, riquísimos, y de principal la katsu udon soup, también un acierto.
Tsujiri Chinatown, una heladería y local de postres japoneses muy buenos.
Chinatown Bakery, una pastelería asiática donde venden mini taiyaki (dulce de Japón) entre muchas otras cosas.
Shoreditch
Dishoom, un buen restaurante indio muy recomendable, hay varios por la ciudad, nosotros fuimos al de Shoreditch. Todo lo que comimos estaba de diez, aunque es cierto que el nivel de picante generalizado era más alto al que estamos acostumbrados.
Ballie Ballerson London, un lugar bastante random, para los que busquen algo diferente. Combina bar de cócteles, discoteca y pizzería, y además cuenta con una piscina de bolas
City de Londres
Al tratarse del distrito financiero, muchos de los restaurantes que vamos a encontrar aquí y mencionar a continuación son bastante caros.
Duck & Waffle, un sitio top para desayunar o tomar un brunch. Se encuentra en la planta 40 de uno de los rascacielos y se llega a él a través de un ascensor panorámico espectacular. Lógicamente, la ubicación y las vistas se pagan.
Sushisamba London, ubicado en el mismo rascacielos que el anterior y similar en cuanto al estilo del restaurante. En este caso se trata de un restaurante japonés muy bueno, ideal para ocasiones especiales ya que su precio es bastante elevado.
Aqua Shard, ubicado en la planta 31 del edificio The Shard, con unas vistas tremendas desde el sur del río.
Brigadiers, cerca de la estación Bank Station. Es uno de los mejores restaurantes indios de la ciudad, con un interior bellamente decorado y calidad de la comida acorde. Tienen incluso whisky indio.
Otras zonas
Greggs. Realmente Greggs ni es un restaurante (es una panadería) ni es un lugar extraordinario (más bien, sin más) pero queríamos incluirlo en la lista porque es un sitio emblemático de Londres. Según nos dijeron nuestros amigos británicos, no hay londinense que no se haya comido un sausage roll alguna vez en esta panadería, así que el que quiera sentirse un poco más local, que se anime a tomarse un tentempié en cualquier sucursal de Greggs de las muchas que hay por la ciudad.
Wagamama, una cadena de comida asiática muy popular en Londres. Tiene muchos locales por la ciudad, prácticamente por todos los barrios.
Restaurant Zizzi. Esta es una cadena de comida italiana de todo tipo, como pasta, pizza, pescado, o risotto. No va a ser el mejor italiano en que comáis, pero es una opción rápida y fácil para aseguraros una buena comida o cena a un precio razonable. Hay muchos por la ciudad y nunca falla.
TAS Restaurant Bloomsbury, un excelente restaurante turco ubicado justo detrás del British Museum.
Rosslyn Coffee, con varias cafeterías en el este de Londres, ideal para disfrutar de un buen café mientras exploráis la ciudad.
¿A qué bares ir en Londres?
Londres es una ciudad perfecta para quienes quieren disfrutar de la vida nocturna y de sus bares y pubs, que ofrecen opciones para todos los gustos, desde locales míticos hasta espacios más modernos y alternativos. La
cerveza es un elemento central de esta cultura, y los bares suelen ofrecer una gran variedad. Entre las más populares está la
Guinness, originaria de
Dublín, muy consumida especialmente en invierno, y la
Pale Ale, de color ámbar, con marcas inglesas como
Timothy Taylor's o
Camden Pale Ale. Una variante de esta última es la
India Pale Ale (IPA), un poco más amarga y con mayor graduación alcohólica. También nos llamó la atención
Madrí Excepcional, una lager británica que, a pesar de su nombre, no tiene relación con Madrid.
Bares recomendables:
The Alchemist. Uno moderno con varios locales en la ciudad. Tiene desde cervezas hasta cócteles creativos con mezcla de ingredientes que parece que se trata de un experimento químico.
Eastcheap Records. Un bar donde podréis disfrutar de música en directo, normalmente de grupos amateur pero de gran calidad. Está ubicado en la City y abre todos los días menos los domingos, siendo el jueves el día fuerte.
Sixes Social Cricket. Este es un bar restaurante donde jugar al cricket virtual. Suena raro, pero el cricket es uno de los deportes preferidos de los británicos y este es un plan genial para ir en grupo de amigos. Desde la pared se lanzan bolas y tú con un bate de cricket tienes que dar a la bola, todo esto mientras os tomáis unas cervezas o coméis algo, tienen hamburguesas, pizzas, etc., lo típico de este tipo de sitios. Tienen varios locales repartidos por Londres y las pistas se reservan online desde su web.
Bunch of Grapes. Típico pub británico con comida británico y múltiples tipos de cerveza.
Wagtail. Rootop bar en el distrito financiero de The City. Podéis ir a comer, cenar o simplemente tomar algo. Eso sí, es caro: los cócteles rondan las 20 libras. Pero bueno, lo que se pagan son las vistas.
The Bootlegger. Bar discoteca en el centro de la City, con una entrada que pasa desapercibida.
Discount Suit Company, un bar vintage de cócteles del tipo speakeasy ubicado en el almacén de una antigua tienda de trajes que ha mantenido el letrero original.
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