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Artículo actualizado en: 2025-12-11T19:58:32Z

Oslo

Oslo, con cerca de 700.000 habitantes, es la ciudad más grande y poblada de Noruega, además de su capital. Tiene un aspecto muy europeo que contrasta con el carácter más tradicional de otras ciudades noruegas como Bergen o Stavanger; de hecho, si no fuera por el idioma, a veces casi no parece que estés en Noruega.

En nuestro caso, ciudades como Bergen o Stavanger nos gustaron más, pero aun así decidimos dedicar un par de días a Oslo para conocerla, y a continuación os contamos cómo aprovecharlos al máximo.
 
Conviene recordar que Noruega no es un Estado miembro de la Unión Europea. Celebró dos referendos, en 1972 y 1994, sobre una posible adhesión, y en ambos ganó el «no». Tampoco ha adoptado el euro, ya que prefiere mantener su propia moneda, la corona noruega (NOK), para conservar el control financiero y utilizarla como elemento diferenciador en negociaciones.

La parte buena es que los enchufes son los mismos que en buena parte de Europa continental, así que no necesitaréis adaptador.


    Breve historia de Oslo y Noruega

    Como apunte histórico, conviene recordar que Noruega estuvo habitada por vikingos aproximadamente entre los años 800 y 1050 d.C. Posteriormente, Noruega y Dinamarca compartieron monarquía desde 1397, hasta que en 1537 Noruega perdió gran parte de su autonomía y pasó a estar completamente bajo dominio danés. La actual Oslo no siempre tuvo este nombre: entre 1624 y 1877 se llamó Christiania, en honor al rey danés Christian IV, y entre 1877 y 1924 se utilizó la variante Kristiania. Durante vuestra visita veréis varias referencias a estas denominaciones. Este largo período de dependencia de Dinamarca es conocido en Noruega como los “400 años de oscuridad” (400 year night).

    Durante las Guerras Napoleónicas (1803-1815), que enfrentaron a la Francia de Napoleón contra Reino Unido y otros países europeos, Dinamarca-Noruega se alió con Francia, mientras que Suecia apoyó a Reino Unido. Esto llevó inevitablemente al enfrentamiento entre las dos uniones. Dinamarca perdió la guerra y se vio obligada a ceder Noruega a Suecia mediante el Tratado de Kiel de 1814.

    Así comenzó una nueva etapa en la que Noruega pasó a formar parte de la corona sueca, situación que se mantuvo hasta 1905, año en que el país logró su independencia total.

    ¿Cómo ir desde el aeropuerto de Gardermoen al centro de Oslo?

    Aunque nosotros hicimos el trayecto en sentido contrario —del centro al aeropuerto—, el funcionamiento es exactamente el mismo en ambas direcciones.
    • La opción más rápida es el Airport Express Train de Flytoget. Este tren realiza únicamente dos paradas y cubre en unos 20 minutos el trayecto entre el aeropuerto y la Estación Central de Oslo (Oslo Sentralstasjon). Es amplio, cómodo y cuenta con WiFi y tomas de corriente. El precio del billete es de 240 NOK.
    • La alternativa más económica, aunque algo más lenta, es el tren regional de Vy, que también llega a la Estación Central. El trayecto dura aproximadamente 45 minutos, los billetes se pueden comprar sin problema en la estación y cuestan 124 NOK.
    *Importantehay que tener cuidado para no confundirse de tren. En nuestro caso, vimos en las pantallas uno que indicaba destino aeropuerto y lo tomamos sin darnos cuenta de que era el Flytoget, ya que en ningún sitio vimos la palabra “Express”. Durante el trayecto nadie revisó los billetes; sin embargo, al llegar al aeropuerto hay que pasar por unos tornos para salir, y el billete normal no funciona. Junto a los tornos hay un puesto donde se puede pagar la diferencia para poder salir. No éramos los únicos confundidos: varias personas alegaban lo mismo, que en el tren no se especifica claramente que sea el Express. Por ello, fijaos siempre en que el tren indique Flytoget, que es la única referencia fiable para saber qué servicio estáis tomando.

    En cuanto al alojamiento, nosotros estuvimos en el Comfort Hotel Xpress Youngstorget, muy céntrico y con un precio bastante razonable para ser Noruega.

    ¿Qué incluye el Oslo Pass?

    A lo largo de este artículo os iremos indicando qué museos y actividades están cubiertos por el Oslo Pass. El pase se ofrece en tres modalidades:
    • 24 horas: 550 NOK adultos / 275 NOK niños (6-17 años) / 440 NOK seniors (mayores de 67)
    • 48 horas: 800 NOK adultos / 400 NOK niños (6-17 años) / 640 NOK seniors (mayores de 67)
    • 72 horas: 945 NOK adultos / 475 NOK niños (6-17 años) / 755 NOK seniors (mayores de 67)
    Además, los estudiantes menores de 30 años disfrutan de un descuento del 20%, y el pase de 72 horas incluye también un crucero por la ciudad.

    El Oslo Pass puede comprarse en las oficinas de turismo, en distintos puntos de venta de la ciudad o directamente desde la aplicación oficial: “Oslo Pass – Official City Card”. En su web podéis ver las atracciones que incluye el Oslo Pass.

    ¿Qué ver en Oslo?

    Si partimos desde la Estación Central de Oslo (Oslo Sentralstasjon), nuestra primera parada puede ser la parte alta del hotel Radisson Blu Plaza. Al entrar, solo hay que seguir recto hacia la derecha hasta los ascensores y tomar el que sube a la planta 33, donde encontraréis unas ventanas con vistas panorámicas de gran parte de la ciudad. No son las vistas más espectaculares de Oslo, pero siempre resulta interesante contemplar una ciudad desde las alturas. 

    Si además os apetece comer con estas vistas, podéis subir a la planta 34, donde se encuentra el restaurante del hotel, abierto también para quienes no estén alojados allí. Es una visita totalmente opcional: si no tenéis tiempo o preferís dejarla para el final, no pasa nada.

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    Vistas desde el Hotel Radisson Blu Plaza

    Junto a la estación comienza Karl Johans gate, la calle principal de Oslo, que recorreremos para visitar las principales atracciones de la ciudad. Poco después, a mano derecha, se encuentra la Catedral de Oslo (Oslo domkirke), de culto luterano y arquitectura barroca, consagrada en 1697. Es el lugar habitual para celebraciones y ceremonias oficiales, incluidas las de la monarquía, y la entrada es gratuita.

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    Catedral de Oslo

    Más adelante, a mano izquierda, se encuentra el imponente Parlamento noruego (Stortinget), construido en 1866. Solo se puede visitar mediante tours guiados gratuitos, disponibles de lunes a viernes, aunque únicamente durante los meses de verano (julio y agosto). Conviene consultar la página web oficial, ya que suelen actualizar las fechas y horarios. Las plazas son limitadas a 30 personas, por lo que alrededor de tres cuartos de hora antes de que empiece la visita se forma la fila en la entrada; una vez completado el cupo, cierran el acceso. Por ello, se recomienda llegar con antelación si se quiere asegurar un lugar.

    parlamento noruega oslo
    Fachada principal del Parlamento de Noruega

    Opcionalmente, quien lo desee puede hacer un breve desvío para visitar el Regjeringskvartalet, el lugar donde ocurrieron los atentados del 22 de julio de 2011, el peor ataque terrorista en la historia de Noruega desde la Segunda Guerra Mundial. Ese día, un ciudadano noruego de ideología de extrema derecha, Anders Breivik, colocó un coche bomba en esta zona de oficinas gubernamentales, donde se encontraba la oficina del primer ministro, causando la muerte de 8 personas e hiriendo a 209. Posteriormente, se dirigió a la isla de Utøya, donde se celebraba un campamento de verano del partido laborista noruego (el partido socialista que estaba en el gobierno en ese momento), y disparó contra los asistentes con pistola y fusil, matando a 69 personas e hiriendo a 110. En total, el atentado se saldó con 77 muertos y 319 heridos. En la plaza hay un pequeño monumento en memoria de las víctimas.

    Volviendo a nuestro recorrido, continuamos por Karl Johans gate hasta su extremo, donde se encuentra el Palacio Real (Det Kongelige Slott). Este se encuentra algo aislado, pero está bellamente rodeado por los Jardines Reales (Slottsparken) y el Monumento a Karl Johan (Carlos XIV Juan de Suecia en español). Es la residencia oficial de los reyes cuando están en Oslo y cuenta con 173 habitaciones.

    La familia real noruega tiene una historia curiosa. El palacio fue construido en estilo neoclásico entre 1825 y 1849 para el rey Carlos XIV Juan de Suecia, cuando Noruega y Suecia compartían la misma corona hasta su separación en 1905. En ese momento, Noruega debía decidir si convertirse en república o mantener la monarquía, pero no tenía reyes propios, ya que hasta entonces habían sido gobernados por monarcas suecos. Los noruegos eligieron como candidato al príncipe Carlos de Dinamarca, segundo hijo de los reyes daneses, ya que tenía sangre real y no sería rey de Dinamarca al tener un hermano mayor. Además, sus ancestros habían sido reyes también de Suecia y Noruega, y su esposa, la princesa británica Maud de Gales, establecería lazos con la corona del Reino Unido.

    Carlos de Dinamarca aceptó el cargo solo si el pueblo respaldaba la monarquía y su reinado. El referéndum, celebrado el 12 y 13 de noviembre de 1905, aprobó la propuesta con un 79% de votos a favor, y Noruega se convirtió en una monarquía independiente. Carlos adoptó el nombre de Haakon VII de Noruega, un nombre popular entre los antiguos reyes noruegos, convirtiéndose en el primer monarca noruego independiente desde que en la Edad Media gobernara Haakon V.

    El actual rey es Harald V, quien en 1991 se convirtió en el primer rey europeo en casarse por amor con una mujer que no pertenecía a la realeza ni a la nobleza, Sonja Haraldsen, conocida como Sonia de Noruega.

    El palacio solo se puede visitar en verano (junio a agosto), cuando los reyes no están presentes, mediante tours guiados en inglés que se realizan todos los días a las 12:00, 14:00, 14:20 y 16:00. El precio es de 220 NOK para adultos y 110 NOK para estudiantes y niños. Además, quienes quieran ver el cambio de guardia, este se realiza diariamente a las 13:30.

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    Palacio Real

    Volvemos sobre nuestros pasos y esta vez giramos a la derecha, pasando junto al Teatro Nacional (Nationaltheatret) hasta llegar al Ayuntamiento de Oslo (Rådhuset). Su construcción se prolongó durante 20 años, con una pausa durante la Segunda Guerra Mundial, hasta que fue finalmente inaugurado en 1950. Es un edificio de ladrillo rojo con dos torres de 63 y 66 metros de altura, de aspecto bastante peculiar, con un aire que recuerda al estilo soviético, muy diferente a los ayuntamientos clásicos y señoriales que habíamos visto en otras ciudades.

    El interior se puede visitar de forma gratuita, y entre junio y agosto se ofrecen visitas guiadas gratuitas a las 10:00, 12:00 y 14:00, sin necesidad de reserva previa. En su interior destaca el hall principal, donde cada 10 de diciembre, coincidiendo con la fecha de fallecimiento de Alfred Nobel, se entrega el Premio Nobel de la Paz en presencia del rey. Desde 1901, los Premios Nobel se entregan en Estocolmo, pero en aquel entonces Noruega pertenecía a Suecia. Por este motivo, Suecia entrega todos los premios excepto el de la Paz, que fue confiado a Noruega por la tradición pacifista del país. El hall está decorado con fotografías y cuadros que muestran cómo se celebra la entrega de los premios, y alberga un enorme mural sobre la ocupación nazi de Oslodescrita por historiadores como la capital europea más fácil de ocupar— junto con otros murales que representan distintas etapas de la historia de Noruega y de la ciudad.

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    Ayuntamiento de Oslo

    La ceremonia del Premio Nobel de la Paz tiene lugar en el Ayuntamiento de Oslo, pero la cena y celebración posterior se realizan en el Grand Hotel (Karl Johans gt. 31). Tradicionalmente, el ganador se aloja en la suite del hotel y sale al balcón a saludar al público.

    Junto al ayuntamiento se encuentra el Centro del Premio Nobel de la Paz (Nobels Fredssenter), donde se amplía la información que aprendimos en el Ayuntamiento. La entrada es de pago, aunque dentro se ofrecen visitas guiadas gratuitas. En la página web del centro podéis consultar los horarios de apertura, los tours guiados y los precios. Está incluido en el Oslo Pass.

    Detrás del centro se ubica el renovado Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño (Nasjonalmuseet), que agrupa tres instituciones: el Museo de Arquitectura, el Museo de Arte Contemporáneo y la Galería Nacional. El edificio principal (Nasjonalmuseet) alberga la Galería Nacional y el Museo de Arte Contemporáneo, mientras que el Museo de Arquitectura se encuentra en otra ubicación (Bankplassen 3). El museo estuvo cerrado ocho años y reabrió en 2022 tras una renovación de 610 millones de euros, convirtiéndose en el museo más grande de Noruega.

    En sus salas se exponen hasta 6.500 obras de importantes pintores, organizadas por época y procedencia. Incluye trabajos de Manet, Matisse, Monet, Renoir, Cézanne, Van Gogh e incluso Picasso, aunque destaca especialmente por su amplia colección de cuadros de Edvard Munch (1863-1944). Entre ellos se encuentran “Madonna”, “The Sick Child” y, por supuesto, el icónico El grito (1893), la obra más buscada por los turistas. Munch pintó cuatro versiones de El grito, todas originales; la que se encuentra en este museo es la primera. Por ejemplo, una de las otras versiones fue adquirida por un multimillonario estadounidense en una subasta por 91 millones de euros.

    La versión del museo sufrió un robo digno de película: el 12 de febrero de 1994, coincidiendo con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Lillehammer, dos hombres rompieron una ventana y se llevaron el cuadro en menos de 50 segundos, dejando una nota que decía: “gracias por la pobre seguridad”. Los ladrones exigieron un rescate de 1 millón de dólares, pero la policía noruega se negó. Junto con la policía británica, organizaron una operación encubierta haciéndose pasar por compradores de arte y ofrecieron 250 millones de dólares. Los ladrones fueron arrestados en un hotel de Åsgårdstrand y El grito fue recuperado el 7 de mayo de 1994, tras casi tres meses en manos de los delincuentes. Pål Enger, el líder del robo, contó que escondió la obra en un compartimento de la mesa del comedor, de modo que su familia estuvo comiendo sobre el cuadro durante casi tres meses.

    En su página web tenéis los horarios y precios actualizados. La entrada está incluida en el Oslo Pass.

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    Cuadro El grito en el Nasjonalmuseet

    Dejamos el Museo Nacional y nos dirigimos por la calle Stranden, con el Ayuntamiento a nuestras espaldas, en lo que se conoce como “la milla de oro” de Noruega, el corazón financiero de la ciudad, en pleno barrio de Aker Brygge. Al final de esta calle se encuentra una escultura con una historia muy curiosa: se trata de Blücher Anker, una de las anclas del barco de guerra alemán Blücher. En la madrugada del 8 al 9 de abril de 1940, este barco entró por el fiordo de Oslo con la misión de ocupar Noruega. La defensa de la ciudad logró hundirlo a cañonazos, y desde entonces permanece a 90 metros de profundidad en el fiordo. Esta ancla es original y se pudo rescatar; en la parte superior todavía se puede ver la esvástica. Sirve como recuerdo y homenaje a la resistencia noruega frente a la invasión nazi. También en esta zona se pueden ver las Stolpersteine, o “piedras del tropiezo”, colocadas enfrente de donde vivían familias judías durante el Holocausto.

    Aker Brygge es un lugar agradable para pasear, sobre todo en verano. Desde aquí se puede llegar al Astrup Fearnley Museum of Modern Art, un museo de arte moderno cuyo edificio refleja el estilo de su colección. Su arquitecto es el italiano Renzo Piano, responsable también de edificios emblemáticos como The Shard en Londres o el Centre Georges Pompidou en París.

    Caminando hacia el puerto, llegamos a la Fortaleza de Akershus (Akershus Festning), un castillo medieval construido alrededor de 1299 por orden del rey Haakon V de Noruega como su residencia. La fortaleza ha tenido un papel central en la historia de Oslo: tras un devastador incendio en 1624, el rey Christian IV de Dinamarca decidió reconstruir la ciudad detrás de la fortaleza para vigilarla y protegerla mejor. Durante los siglos XVIII y XIX también se utilizó como prisión. En 1940, la fortaleza fue tomada casi sin resistencia por los nazis y usada como lugar de ejecuciones. Tras la liberación en 1945, ocho noruegos fueron ejecutados allí por crímenes de guerra cometidos junto a los nazis, entre ellos Vidkun Quisling, fundador del partido nazi noruego y primer ministro impuesto por Hitler entre 1942 y 1945. Quisling fue ejecutado el 24 de octubre de 1945, aunque no se sabe con exactitud el lugar dentro de la fortaleza donde ocurrió.

    Hoy en día, la fortaleza tiene un uso representativo para el gobierno, alberga oficinas del primer ministro, y es también un lugar turístico y cultural. Cuenta con amplias zonas verdes y varios edificios en su interior, por lo que es ideal para dar un paseo y disfrutar de las vistas del puerto. La entrada es gratuita y se puede visitar todos los días de 6:00 a 21:00.

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    Fortaleza de Akershus

    Muy cerca de aquí, en la calle Kongens gate, se encuentra la tercera rama del Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño: el Museo de Arquitectura (Nasjonalmuseet – Arkitektur). El museo combina salas fijas, centradas en proyectos de arquitectura relacionados con Noruega, y exposiciones temporales. Nosotros fuimos un jueves, día en que la entrada es gratuita; el museo es relativamente pequeño, así que, a menos que tengas un gran interés en arquitectura, quizá no merezca la pena pagar la entrada. En su página web podéis consultar horarios y precios actualizados.

    Continuando nuestro paseo por la zona del puerto, llegamos al edificio de la Ópera de Oslo (Operahuset Oslo), inaugurado en 2008 y rápidamente convertido en uno de los nuevos iconos de la ciudad. Su diseño simula un iceberg emergiendo del fiordo de Oslo y es obra del reconocido estudio noruego Snøhetta, responsable también de edificios en varias ciudades de Estados Unidos y en Berlín. La estructura combina mármol de Carrara y cristales que funcionan como paneles solares, y parte del escenario se encuentra 16 metros bajo el nivel del mar. Una característica única de la ópera es que se puede subir a su techo, desde donde se obtienen vistas espectaculares del puerto. La entrada al edificio es gratuita, aunque existen visitas guiadas de pago en noruego e inglés, cuyos horarios y precios se pueden consultar en su página web.

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    Edificio de la Ópera de Oslo

    Prácticamente al lado de la Ópera se encuentra el Museo Munch (Munchmuseet, Edvard Munchs Plass 1), dedicado a gran parte de la obra del pintor noruego más famoso de la historia, Edvard Munch. Entre sus piezas destacan dos de las cuatro versiones de El grito: la segunda —que también fue robada en 2004— y la tercera. La versión más conocida, como mencionamos antes, se encuentra en el Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño.

    Munch nació en la localidad noruega de Løten, tuvo cuatro hermanos y vivió una infancia muy dura: su madre murió cuando él tenía cinco años y poco después falleció su hermana por tuberculosis. Esta infancia marcada por la angustia, la enfermedad y la muerte se refleja en varios de sus cuadros, incluido El grito. El pintor está enterrado en el Cementerio de Nuestro Salvador de Oslo (Vår Frelsers Gravlund), a unos 20 minutos caminando del centro.

    El Museo Munch es también una obra arquitectónica destacada, diseñada por el arquitecto español Juan Herreros. La entrada está incluida en el Oslo Pass, y en su web se pueden consultar precios y los horarios; los miércoles de 18 a 21 h la entrada es gratuita.

    Toda esta zona, situada detrás del Museo Munch y la Ópera, se conoce como Barcode o Barcode Project, por la forma de sus edificios modernos, altos y estrechos, construidos entre 2005 y 2016. Desde cierta distancia, su silueta recuerda a un gigantesco código de barras.

    Por último, nos queda por visitar la península de Bygdøy, conocida como la zona de los museos, con agradables paseos, zonas verdes y residencias tranquilas. Si contáis con el Oslo Pass, merece la pena visitar todos los museos; de lo contrario, conviene elegir según intereses personales. Para llegar a Bygdøy se puede ir en autobús público, aunque el precio es relativamente alto para un bus regular: 62 NOK en efectivo o 42 NOK si se compra por la app de Ruter, la compañía de transporte público de Oslo. Otra opción es el ferry, más cómodo y pintoresco, que cuesta 67 NOK solo ida o 104 NOK el día completo. Sale de Rådhusbrygge 3 y los tickets se compran en un puesto cercano marcado como Oslo Sightseeing / Fjord Cruise. Además, el ferry está incluido en el Oslo Pass.

    El ferry hace dos paradas, cada una más cercana a ciertos museos. Nosotros nos bajamos en la primera, junto al Museo de los Barcos Vikingos (Vikingskipshuset). Este pequeño museo alberga tres barcos vikingos, nombrados según el lugar donde fueron hallados: Oseberg (820 d.C., el más destacado), Gokstad (890 d.C.) y Tune (900 d.C.). Con embarcaciones como estas, los vikingos llegaron hasta Groenlandia y la península de Labrador en Canadá, mucho antes de que exploradores españoles o portugueses pisaran continente americano. Los barcos fueron descubiertos en el siglo XIX, enterrados en túmulos funerarios, una práctica habitual de los vikingos. Se utilizaban como barcos funerarios, es decir, como tumbas para sus propietarios o reyes y reinas vikingas, permaneciendo sepultados alrededor de 1.000 años. Además de los barcos, el museo ofrece exposiciones sobre la vida cotidiana de los vikingos. Aquí tenéis los horarios y precios. La entrada está incluida en el Oslo Pass, pero actualmente el museo permanece cerrado por reformas hasta 2027.

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    Uno de los barcos expuesto en el Museo de los Barcos Vikingos

    A continuación del Museo Munch se encuentra el Museo del Pueblo Noruego (Norsk Folkemuseum), especialmente interesante para profundizar en el tema de las Stavkirke, o iglesias de madera, de las que os hablamos en Bergen. Para quienes aún no hayáis visitado ninguna de estas iglesias, ¡este museo es el lugar perfecto! En su página web podéis consultar horarios y precios. La entrada está incluida en el Oslo Pass.

    Desde aquí podemos continuar andando hacia los otros museos de la península, o bien habernos bajado en la segunda parada del ferry. En la calle Bygdøynesveien 36 se encuentra el Museo Kon-Tiki (Kon-Tiki Museet), que relata la expedición del explorador noruego Thor Heyerdahl (1914-2002) por el Océano Pacífico a bordo de su balsa Kon-Tiki en 1947. Los horarios y precios se encuentran en su página web y la entrada está incluida en el Oslo Pass.

    Muy cerca, junto al Museo Kon-Tiki, encontramos el Museo del Fram (Frammuseet), dedicado a la exploración polar por parte de los noruegos. Aquí destacan tres nombres propios: Fridtjof Nansen, Otto Sverdrup y Roald Amundsen, siendo este último especialmente relevante como el primer hombre en llegar al Polo Sur, el 14 de diciembre de 1911.

    El museo también narra la historia del barco Fram, que participó en varias expediciones polares, tanto en el Ártico, sobre todo en Groenlandia, como en la Antártida, siendo el barco que llevó a Amundsen al Polo Sur. La visita comienza con un vídeo introductorio y continúa con varias salas que amplían la información, junto con el barco original Fram, al que se puede entrar y donde se muestran objetos reales que se utilizaron durante las expediciones. Este museo nos pareció el más curioso de la península de Bygdøy. Los horarios y precios están disponibles en su página web, y la entrada también está incluida en el Oslo Pass.

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    Interior del Frammuseet con el barco Fram en primer plano

    Más alternativas en Oslo

    Más alejados del centro todavía quedan varios lugares interesantes por descubrir.

    Grünerløkka, el barrio moderno y hipster de Oslo, ubicado junto al río Akerselva. Es una zona llena de locales para comer o tomar algo, como Smelteverket, famoso por tener la barra más larga de Escandinavia, con 27 metros, o el mercado gastronómico Mathallen Oslo, similar al Mercado de San Miguel, con numerosos puestos de comida nacional e internacional y mesas comunes para degustar platos variados. Veréis varios puestos de pescado, donde destacan el salmón —Noruega es el principal productor mundial— y también la carne de ballenaEste último es un tema controvertido: la caza comercial de ballenas está prohibida a nivel internacional desde 1986, pero Noruega —al igual que Japón e Islandia— registró una objeción formal a esa prohibición dentro de la Comisión Ballenera Internacional. Gracias a esa objeción, el país no está legalmente obligado a seguir la prohibición y regula su propia actividad ballenera. Desde 1993 regula su propia actividad ballenera, limitada a una sola especie: la ballena Minke, procedente del norte del país. Si visitáis Oslo entre mayo y junio, temporada de caza, podréis probarla en este mercado.

    Muy cerca de Grünerløkka se encuentra la iglesia Old Aker Church (Gamle Aker kirke), el edificio más antiguo de Oslo, construido en 1150. La entrada es gratuita. Esta visita puede combinarse con el Cementerio de Nuestro Salvador de Oslo (Vår Frelsers Gravlund), donde, como comentamos anteriormente, está enterrado Edvard Munch.

    El Parque de Vigeland (Vigelandsparken) es el parque de esculturas más grande del mundo y una de las atracciones más visitadas de Oslo; probablemente lo hayáis visto en muchas tiendas de recuerdos. Recibe su nombre del escultor noruego Gustav Vigeland (1869-1943), autor de todas las obras del recinto. La escultura más famosa es Sinnataggen (The Angry Boy o niño enfadado), símbolo del parque. Su mano izquierda ha perdido color debido a que la gente la tocaba constantemente, por lo que ahora se pide evitarlo. Muy cerca se encuentra la otra obra clave: El Monolito (Monolitten), una columna de granito de 14 metros tallada en una sola pieza y formada por 121 figuras humanas de distintas edades entrelazadas entre sí. Vigeland dedicó más de 14 años a esculpirla. Se puede llegar al parque caminando unos 40 minutos desde el centro o en transporte público. Está abierto las 24 horas y la entrada es gratuita.

    Ekebergparken es otro parque, esta vez en plena zona boscosa. Su nombre significa “montaña de roble”, ya que antiguamente abundaban los robles en esta colina. Desde 2013 alberga 30 esculturas del Ekeberg Skulpturpark, donadas por un multimillonario noruego coleccionista de arte. Entre ellas hay incluso una obra de Salvador Dalí, una versión de la Venus de Milo. Además de por su arte, el parque es conocido por su mirador con vistas espectaculares al fiordo de Oslo, donde, según se cuenta, Munch se inspiró para pintar El grito. En su diario escribió que caminaba por esta zona cuando le invadió un fuerte sentimiento de angustia que decidió plasmar en su cuadro.

    Por último, el salto de esquí de Holmenkollbakken forma parte de un parque olímpico inaugurado en 1892 que, desde entonces, ha sido el principal escenario de las grandes competiciones de esquí en Noruega, incluidos los Juegos Olímpicos de Invierno de 1952. De hecho, la palabra “esquí” es de origen nórdico y significa “madera”, ya que los primeros esquís se fabricaban con ese material; los noruegos consideran que ellos fueron sus inventores. El recinto alberga el Museo del Esquí (Holmenkollen Ski Museum) y ofrece la posibilidad de subir a la torre del trampolín para disfrutar de unas vistas panorámicas espectaculares. La entrada cuesta 190 NOK por adulto y está incluida en el Oslo Pass.

    Excursiones desde Oslo

    El que pase varios días en Oslo y ya haya visitado Bergen y Stavanger, puede completar su viaje visitando Lillehammer. Se trata de una pequeña localidad de casi 30.000 habitantes famosa por haber albergado los Juegos Olímpicos de Invierno de 1994. Es ideal para dar una vuelta por el pueblo, ver la zona olímpica y subir al trampolín de salto de esquí (Lysgårdsbakken), desde donde se tienen unas vistas espectaculares del parque olímpico (Lillehammer Olympic Park) y del pueblo. Recordemos que Noruega es el país con más medallas olímpicas en los Juegos Olímpicos de Invierno, para ellos, estos son los deportes nacionales. Para llegar a Lillehammer hay que tomar un tren de unas dos horas de duración desde la Estación Central de Oslo (Oslo Sentralstasjon).

    ¿Cómo ir de Oslo a Bergen y Stavanger?

    Estos trayectos son muy habituales en un itinerario por Noruega, así que aquí te contamos las distintas formas de realizarlos.

    En general, la opción más rápida es el tren regional de Vy, que si se reserva con antelación suele tener precios bastante razonables.

    Oslo ⇿ Stavanger/Bergen

    Para los trayectos largos entre Stavanger y Oslo o entre Oslo y Bergen, una buena alternativa es el tren nocturno. De esta manera evitas perder un día entero viajando y además te ahorras una noche de alojamiento.

    Nosotros hicimos el trayecto Stavanger – Oslo: salimos a las 22:00 h y llegamos a las 07:00 h. Se puede reservar asiento-cama (muy caro) o asiento normal, que fue nuestra elección. Aunque ofrecen comodidades como manta, antifaz, tapones para los oídos y una pequeña almohada hinchable, dormir no siempre resulta fácil. Los billetes se reservan directamente en la página de Vy.

    Interrail

    Si planeáis usar muchos trenes de Vy, puede compensar el Interrail de un país. Los precios varían según edad y número de días. El pase más básico permite viajar 3 días dentro de un mes (no necesariamente consecutivos). Aquí se pueden ver los horarios y aquí cómo reservar los trenes.

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