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Artículo actualizado en: 2026-01-06T10:29:12Z

Edimburgo

La hermosa ciudad de Edimburgo es el punto de partida de nuestro tour de 10 días por el Reino Unido. Nosotros le dedicamos dos días y dos noches, tiempo suficiente para visitar la mayoría de sus lugares de interés.

Edimburgo —Edinburgh en inglés—, con alrededor de 515.000 habitantes, es la capital de Escocia, una de las cuatro naciones que conforman el Reino Unido. Es una ciudad con mucho carácter y personalidad, donde se percibe un ambiente misterioso, intrigante y lleno de historia.

En Gran Bretaña la moneda oficial es la libra esterlina. Sin embargo, los bancos de Escocia e Irlanda del Norte tienen derecho a emitir sus propios billetes, por lo que no todos proceden del Banco de Inglaterra; vale la pena prestar atención y fijarse en ellos por si veis alguno.

Para desplazarse desde el aeropuerto al centro de la ciudad, la opción más económica es tomar el autobús Airlink, que sale a mano izquierda al salir del aeropuerto. El billete de un solo trayecto cuesta £5, mientras que el de ida y vuelta tiene un precio de £8, sin fecha de caducidad desde que se utiliza la ida. El autobús realiza varias paradas, siendo las más céntricas Princes Street y, la última de todas, la estación de Waverly. El trayecto completo desde el aeropuerto hasta Waverly dura aproximadamente cuarenta minutos.

    ¿Qué ver en Edimburgo?

    A continuación, os guiaremos por los lugares turísticos más importantes de Edimburgo, para que podáis planificar una ruta de 2 o 3 días. Antes de nada, no olvidéis llevar un paraguas, ya que el clima de la ciudad puede ser traicionero y sorprender con lluvia y frío, incluso en pleno verano.

    El centro de Edimburgo se divide en dos barrios opuestos: la Ciudad Vieja (Old Town), al sur, y la Ciudad Nueva (New Town), al norte. La mayor parte de los lugares que visitaremos se encuentra en la Ciudad Vieja, y conviene tener en cuenta que la mayoría de las atracciones cierran entre las 17:00 y las 18:00, por lo que es recomendable planificar bien la visita y decidir de antemano qué lugares queréis recorrer.

    Royal Mile

    La Royal Mile es la calle más concurrida de Edimburgo, atravesando el centro de la ciudad desde el Palacio de Holyroodhouse hasta el Castillo de Edimburgo. Su nombre proviene de su longitud: 1.814 metros, el equivalente a una milla escocesa.

    La mejor manera de conocer la Royal Mile es recorrerla de punta a punta, descubriendo sus numerosos closes (callejones) y pasadizos oscuros, que a menudo llevan a encantadores patios o courts. Uno especialmente bonito es el White Horse Close, situado muy cerca del palacio, que seguro os encantará.

    A lo largo de la calle también encontraréis numerosos restaurantes y pubs, algunos muy célebres como el de Deacon Brodie o el Royal Mile Tavern, además de numerosas tiendas de souvenirs donde se venden múltiples variedades del kilt escocés. El kilt es la falda masculina tradicional escocesa, confeccionada en tartán, un tejido de cuadros que identifica a cada clan escocés.

    Como curiosidad histórica, hasta el siglo XIX existía una muralla que separaba Edimburgo del burgo independiente de Canongate y que atravesaba la Royal Mile, donde se encontraba su puerta. Hoy en día, lo único que queda de esa muralla son unos baldosines dorados incrustados en el suelo, señalando el lugar donde se levantaba. Para encontrarlos, basta con fijarse en la calzada o buscar el pub The World's End, cuyo nombre hace referencia a la época en que se creía que quien cruzara la puerta de la muralla jamás volvería: para los habitantes de entonces, el mundo “terminaba” allí. En la fachada del pub encontraréis una placa que explica esta historia.

    Otro pub destacado es el de Deacon Brodie, ya mencionado. Este personaje histórico fue ciudadano respetable de día y ladrón de noche, y su doble vida inspiró al escritor escocés Robert Louis Stevenson para su famosa novela El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

    Finalmente, otro de los “habitantes” más conocidos de la Royal Mile es la estatua de David Hume, filósofo escocés, de la que se dice que tocar el dedo gordo de su pie trae suerte en los estudios.

    A continuación, recorreremos la Royal Mile de arriba a abajo, detallando qué ver en cada tramo de esta emblemática calle.

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    Calle Royal Mile
     
    • Castillo de Edimburgo
    En uno de los extremos de la Royal Mile se alza, sobre una colina, el imponente Castillo de Edimburgo (Edinburgh Castle). Esta antigua fortaleza, construida en el siglo XII, se asienta sobre un volcán ya extinto de 340 millones de años, conocido como Castle Rock. A lo largo de su historia, el castillo ha desempeñado múltiples funciones: residencia real, prisión y guarnición militar.

    En la entrada se puede leer el lema de Escocia en latín: Nemo me impune lacessit, que significa “nadie me ataca impunemente”. A ambos lados de la puerta se encuentran las estatuas de Robert the Bruce (Roberto I de Escocia, rey de 1306 a 1329) y William Wallace (caballero escocés que luchó contra la ocupación inglesa en el siglo XIII), erigidas en 1929.

    Dentro de las murallas, el castillo alberga numerosos edificios perfectamente conservados. Lo primero que encontraremos al entrar es una fila de cañones antiguos, entre los que destaca el One o'clock Gun, que dispara un cañonazo cada día a las 13:00 (excepto los domingos). Este cañón se instaló en 1861 para sincronizar relojes marinos. Otro cañón emblemático es el Mons Meg, un cañón medieval regalado en 1454 por Felipe III, duque de Borgoña, al rey Jacobo II de Escocia.

    Entre los edificios del castillo se encuentran el Museo Nacional de Guerra (National War Museum), las antiguas cárceles con mobiliario y objetos de la época, la Capilla de Santa Margarita (St Margaret's Chapel), uno de los edificios más antiguos de la ciudad (siglo XII), y el Gran Salón del Castillo (Great Hall). Uno de los aposentos más visitados es la habitación en la que María Estuardo (1542-1587), reina de Escocia, dio a luz a Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, el primer rey en gobernar ambos reinos.

    El castillo también alberga los Honores de Escocia, las joyas de la corona usadas para coronar a los reyes escoceses. Entre todas ellas destaca la Piedra del Destino (Stone of Destiny), un enorme bloque de piedra que se mostraba en las coronaciones de reyes escoceses hasta que el rey de Inglaterra Eduardo I, se la llevo a Inglaterra en 1296 tras la guerra anglo-escocesa, y ¡no regresó a Escocia hasta 1996! Hoy en día se sigue utilizando para la coronación de monarcas, el único momento en que la piedra es sacada del Castillo. 

    Otro lugar curioso dentro del castillo es el cementerio de mascotas, una pequeña explanada donde los soldados enterraban a sus animales, principalmente perros. Además, en la explanada que precede al castillo se llevaron a cabo durante siglos numerosas quemas de brujas, reflejo de las fuertes creencias y supersticiones de la Escocia antigua.

    Para planificar la visita, los horarios y precios se pueden consultar en la página web oficial: Prices & Opening hours. Recorrer el castillo completo lleva aproximadamente dos horas, aunque las colas para las entradas pueden durar entre 30 y 45 minutos, especialmente en verano. No olvidéis disfrutar de las impresionantes vistas desde lo alto del castillo.

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    Vistas desde el Castillo de Edimburgo

    Si queréis una perspectiva diferente para fotos, dirigíos a The Vennel Viewpoint Edinburgh Castle y subid las escaleras; desde allí obtendréis la vista perfecta del castillo.

    • New College, The University of Edinburgh
    La histórica Universidad de Edimburgo, fundada en el siglo XVI, cuenta con varias facultades repartidas por toda la ciudad. Entre sus edificios, uno de los más impresionantes desde el punto de vista arquitectónico es el New College, donde se imparten estudios de teología y ciencias religiosas. Este edificio se encuentra sobre la colina The Mound, un lugar ideal para pasear y disfrutar de la belleza de la arquitectura de este campus y del entorno que lo rodea.

    • Museo de los Escritores
    Si nos adentramos por Lady Stair's Close, uno de los callejones que salen de la Royal Mile entre la Catedral de St Giles y el Castillo, encontraremos el Museo de los Escritores (Writer's Museum), una pequeña exposición gratuita dedicada a tres de los escritores más célebres de la literatura escocesa: Walter Scott, escritor y poeta especialmente conocido por sus novelas históricas, como Waverley o Ivanhoe; Robert Burns, poeta romántico que abordó temas del folclore escocés; y Robert Louis Stevenson, autor de clásicos como El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde y La isla del tesoro y que tiene una exposición dedicada a él en el sótano del museo. En su interior se conservan primeras ediciones, manuscritos y objetos personales de estos autores, y merece la pena dedicarle un rato para adentrarse en la cultura literaria de Escocia.

    Cabe destacar que Edimburgo ostenta desde 2004 el título de “Ciudad Literaria de la Unesco”, ya que ha sido cuna o lugar de formación de muchos de los escritores más importantes de la lengua inglesa, como J. M. Barrie, creador de Peter Pan; Arthur Conan Doyle, autor de Sherlock Holmes; o J. K. Rowling, quien escribió varios de los libros de Harry Potter en cafeterías de la ciudad, como mencionaremos más adelante.

    • Catedral de St. Giles
    La Catedral de St. Giles es uno de los edificios más imponentes de la Royal Mile, situada aproximadamente en su punto medio. Aunque sus orígenes datan del siglo IX, ha experimentado numerosas reformas a lo largo de los siglos, muchas de las cuales son visibles en su interior. Destacan especialmente sus hermosas vidrieras del siglo XIX, que merecen una mirada detenida.

    Sin duda, el espacio más famoso de la iglesia es la Capilla del Cardo (Thistle Chapel), ubicada al fondo del edificio, en el lado derecho. Esta capilla cierra sus puertas alrededor de las 16:00. Fue construida a principios del siglo XX por los Caballeros de la Orden del Cardo y se caracteriza por su reducido tamaño y su decoración de madera tallada y coloreada. Un detalle curioso son los pequeños angelitos de madera situados en la parte superior, cada uno tocando un instrumento: ¡buscad el angelito que toca la gaita!

    El cardo tiene un significado especial en Escocia. Según la tradición, durante la época de los vikingos, estos atacantes fueron sorprendidos por los cardos escoceses, que se clavaban en sus pies descalzos. Sus gritos alertaron a los escoceses, quienes lograron derrotarlos. Por eso, el cardo aparece en numerosos nombres y lugares de la ciudad, como Thistle Street o Thistle Hotel.

    Otro detalle emblemático se encuentra fuera de la catedral: el mosaico de adoquines conocido como “Heart of Midlothian” (Corazón del Midlothian). Este corazón marca el lugar donde se encontraba la entrada del Old Tolbooth, un antiguo edificio municipal que funcionaba como cárcel y lugar de ejecuciones públicas. El Tolbooth fue demolido en 1817 y nunca se reconstruyó. En 1818, Sir Walter Scott publicó la novela The Heart of Midlothian, inspirada en esta cárcel, y poco después se decidió colocar un corazón de piedra en los adoquines del suelo para conmemorar el lugar.

    Incluso el famoso equipo de fútbol de la ciudad, Heart of Midlothian F.C., fundado en 1874, adoptó este mosaico como escudo. Según una tradición que se remonta a los tiempos del Old Tolbooth, la gente solía escupir en la entrada para atraer la buena suerte; hoy en día, se sigue escupiendo sobre el corazón, excepto los seguidores del equipo, que lo consideran su propio símbolo y no lo mancillan.

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    Catedral de St. Giles

    • Iglesia y cementerio de Canongate
    Otro de los lugares destacados de la Royal Mile es la Iglesia de Canongate y su pequeño cementerio. Aunque no pudimos entrar en la iglesia, merece la pena detenerse unos minutos para recorrer el cementerio. No es tan famoso ni impresionante como Greyfriars o Old Calton, pero pasear por él ofrece un momento tranquilo y pintoresco mientras nos dirigimos hacia el Palacio de Holyroodhouse.

    • Palacio de Holyroodhouse
    En el extremo opuesto de la Royal Mile, junto al moderno y llamativo edificio del Parlamento Escocés, se encuentra el Palacio de Holyroodhouse. Este sobrio palacio es la residencia oficial del Rey cuando visita Escocia, aunque mientras él no está, se puede recorrer su interior. Tras considerar el Castillo de Edimburgo demasiado frío, los monarcas ingleses trasladaron sus aposentos a este palacio en el siglo XVI.

    En su interior, se pueden admirar numerosas salas decoradas con mobiliario y decoración antigua, además de retratos de la realeza. La célebre reina escocesa María Estuardo (1542-1587) vivió en una de sus torres, y sus habitaciones están abiertas al público. Los horarios y precios para la visita se pueden consultar en su página web.

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    Palacio de Holyroodhouse


    Más allá de la Royal Mile, estos son otros lugares de visita obligatoria en Edimburgo:

    Victoria Street y Grassmarket

    Desde la Royal Mile, girando a mano derecha por la calle George IV Bridge, se llega a una de las calles más animadas y fotogénicas de la ciudad: Victoria Street. La reconoceréis al instante gracias a su característica forma curva y a los vivos colores de las fachadas de los edificios que la rodean, que le confieren un encanto muy especial y la convierten en una de las calles más populares de Edimburgo.

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    Calle de Victoria Street desde Grassmarket

    Victoria Street conecta directamente la Royal Mile con Grassmarket. En esta zona encontraréis numerosos pubs británicos, tiendas pequeñas y muy curiosas, además de varios restaurantes. Por todo ello, merece la pena visitarla tanto de día como de noche, aunque conviene tener en cuenta que los pubs suelen cerrar relativamente pronto si lo comparamos con los horarios de España.

    Por cierto, la palabra pub proviene de public house, ya que originalmente era un lugar abierto al público donde uno podía entrar a consumir… o no. Por ejemplo, se podía acceder simplemente para beber agua o refugiarse de la lluvia. Hoy en día resulta extraño entrar en un pub y no pedir nada, pero en sus orígenes esta práctica era habitual y es posible que aún haya quien la mantenga.

    Para los fans de Harry Potter, en el número 40 de Victoria Street se encuentra Museum Context: Retailer of Harry Potter Merchandise, una acogedora tienda dedicada al universo del joven mago. La reconoceréis fácilmente por la cola que suele formarse en su puerta.

    Grassmarket, por su parte, es una histórica plaza de mercado con mucho ambiente, situada a los pies del Castillo de Edimburgo. En el pasado fue utilizada para llevar a cabo ejecuciones públicas. En uno de sus laterales encontraréis paneles informativos que explican esta parte de su historia, así como una sombra formada por baldosines más oscuros que marca el lugar exacto donde se encontraba la horca.

    Una historia curiosa —y real— que tuvo lugar en esta plaza es la de una joven llamada Maggie Dickson, condenada a la horca en el siglo XVIII por haber ocultado su embarazo (algo ilegal en aquella época). Tras ser ejecutada, su cuerpo fue introducido en un ataúd y trasladado en procesión al cementerio. Sin embargo, durante el trayecto se escucharon ruidos procedentes del interior del féretro y se descubrió que… ¡seguía viva! Tras haber sobrevivido, se decidió que no podía ser ejecutada de nuevo, ya que técnicamente había cumplido su condena. Maggie vivió varias décadas más y pasó a ser conocida como Half-hangit Maggie (Maggie “medio colgada”).

    🍻En la plaza hay un pintoresco pub que lleva su nombre, Maggie Dicksons, donde podéis disfrutar de una buena pinta de cerveza. Otro local muy conocido de Grassmarket es The Last Drop, cuyo nombre (“la última caída”) hace referencia a la última ejecución que tuvo lugar en esta plaza, en el año 1864.

    Calle George IV Bridge

    Al final de esta calle, justo antes de cruzar las puertas del cementerio de Greyfriars, es posible que os llame la atención una pequeña estatua de bronce de un perrito, conocida como la Greyfriars Bobby Memorial Statue. Se trata de Bobby, sin duda uno de los símbolos más entrañables de la ciudad y uno de sus personajes más queridos.

    Según la leyenda, Bobby fue la mascota de un policía en el siglo XIX. Tras el fallecimiento de su dueño, este fue enterrado en el cementerio de Greyfriars y, durante los 14 años siguientes, el pequeño perro permaneció fielmente junto a su tumba. Con el tiempo, los habitantes de la zona comenzaron a encariñarse con él, alimentándolo y cuidándolo.

    Cuando Bobby murió, fue enterrado junto al cementerio y se erigió una estatua en su memoria a la entrada del mismo. Además, nada más acceder al cementerio encontraréis una lápida dedicada al pequeño animal, habitualmente cubierta de flores y juguetes dejados por los visitantes.

    Un pub situado a las puertas del cementerio también lleva su nombre. No obstante, si queréis conocer más detalles sobre la historia de Bobby, podéis ver su collar y su plato de comida en el Museo de Edimburgo (Museum of Edinburgh), situado frente a la iglesia de Canongate y de entrada gratuita.

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    Estatua de Bobby frente al cementerio de Greyfriars

    En esta misma calle, muy cerca de la estatua de Bobby, se encuentra el bar The Elephant House, que se hizo famoso por ser el lugar donde J. K. Rowling comenzó a escribir la saga de Harry Potter. Como podéis imaginar, conseguir sitio en este café no es tarea fácil, ya que suele estar muy concurrido por fans y visitantes.

    Cementerio de Greyfriars

    Si continuamos hacia el sur desde Grassmarket por la calle George IV Bridge, llegaremos al cementerio de Greyfriars, uno de los más grandes e importantes de la ciudad.

    Los cementerios escoceses funcionan casi como parques públicos, donde los ciudadanos pasean e incluso hacen picnics (aunque pueda sonar algo macabro). Son lugares cargados de misterio y encanto, y constituyen uno de los grandes atractivos de Edimburgo. En este sentido, Greyfriars destaca especialmente, ya que es protagonista de numerosas leyendas oscuras e historias populares de la ciudad.

    Otro dato curioso es que los nombres de algunas de sus tumbas sirvieron de inspiración a la célebre autora J. K. Rowling para crear personajes de la saga Harry Potter. Si buscáis con atención, podréis encontrar, por ejemplo, la tumba de Thomas Riddle o la del señor William McGonagall. Además, desde el propio cementerio se puede ver el exclusivo colegio George Heriot, fácilmente reconocible porque parece un enorme castillo de ladrillo oscuro con torres en las esquinas. Se dice que la escritora se inspiró en este edificio para crear el colegio de magia Hogwarts, ya que, al igual que en la saga, el centro cuenta con cuatro casas que compiten entre sí obteniendo puntos por distintos logros.

    Por último, cabe destacar una de las leyendas más macabras asociadas al cementerio, relacionada con uno de los personajes más temidos de la historia de Edimburgo: el abogado del siglo XVII George Mackenzie. Este fiscal se encargaba de juzgar a los covenantes, un movimiento religioso escocés que se rebeló contra el anglicanismo impuesto por el rey Carlos II. Debido a la dureza de sus sentencias, fue apodado Bloody Mackenzie. Su imponente y lúgubre mausoleo se encuentra en el cementerio y ha sido el origen de numerosas historias terroríficas.

    Todo comenzó en una lluviosa noche de 1996, cuando un mendigo buscó refugio en el mausoleo de Mackenzie. Tras sufrir un percance al intentar cobijarse, apareció al día siguiente inconsciente en una comisaría. Aunque explicó lo sucedido, los agentes no le creyeron y atribuyeron su estado al alcohol. Sin embargo, desde entonces han sido muchas las personas que aseguran haber visto al fantasma del señor Mackenzie en el interior o en los alrededores del mausoleo, o incluso haber sufrido rasguños y magulladuras atribuidas a su espíritu. ¡Ten cuidado si te acercas por allí de noche! 🕱

    Museo Nacional de Escocia (National Museum of Scotland)

    Este enorme museo de entrada gratuita está dedicado a la ciencia, la tecnología y la historia y cultura del país. Se encuentra muy cerca de la entrada principal del cementerio de Greyfriars, justo enfrente de la estatua de Greyfriars Bobby, y es un lugar ideal para pasar un par de horas, especialmente si viajáis con niños.

    Uno de los grandes atractivos del museo es que alberga a la famosa oveja Dolly disecada 🐑, el primer mamífero clonado de la historia. Las investigaciones que hicieron posible su clonación se llevaron a cabo en el Instituto Roslin, situado en las afueras de Edimburgo. Además, el museo dispone de WiFi gratuito, algo muy práctico si viajáis sin datos móviles.

    Princes Street

    Al norte de la Royal Mile se encuentra la transitada Princes Street, una de las calles más famosas de Edimburgo. En ella, a escasos metros de la estación de Waverley, se alza uno de los grandes símbolos de la ciudad: el Monumento a Scott (Scott Monument).

    Se trata de una imponente aguja de 60 metros de altura dedicada al escritor Sir Walter Scott, y es el monumento más alto jamás construido en honor a un escritor. En su fachada pueden verse numerosas estatuas que representan a los personajes más célebres de sus novelas, mientras que en el centro se encuentra una estatua del propio autor.

    Si decidís subir a lo alto del monumento, pagando una entrada de £8, podréis disfrutar de una preciosa vista panorámica de la ciudad.

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    Monumento a Scott

    También merece una mención especial los jardines de Princes Street, situados a lo largo de la calle del mismo nombre, junto al monumento de Scott. Si el tiempo acompaña, es muy agradable pasear por este amplio parque urbano que divide la ciudad en dos.

    Cementerio de Old Calton

    Si continuamos por Princes Street, llegaremos al cementerio de Old Calton, otro de los más grandes y conocidos de Edimburgo, junto con el de Greyfriars. Justo al otro lado de la calle se alza la colina de Calton Hill, uno de los mejores miradores de la ciudad. El personaje más célebre enterrado aquí es el filósofo David Hume (1711–1776), nacido en Edimburgo en el siglo XVIII.

    Este cementerio es también protagonista de una historia tan curiosa como espeluznante. Tras su ampliación en el siglo XIX, muchas tumbas tuvieron que ser desenterradas y trasladadas. Durante ese proceso se descubrió que en numerosos ataúdes había marcas de arañazos y mordeduras en su interior, lo que indicaba que un gran número de personas podrían haber sido enterradas vivas.

    Cuenta la leyenda que esto se debía a que, en aquella época, la medicina no estaba lo suficientemente avanzada y muchas personas sufrían catalepsia, un trastorno que provocaba una aparente muerte. Se creía que esta afección podía estar relacionada con la acumulación de cobre en el organismo, causada por el uso habitual de cubiertos de este material. Como consecuencia, algunas personas eran declaradas muertas cuando en realidad no lo estaban, y acababan siendo enterradas vivas.

    Para evitar estas tragedias, los habitantes de Edimburgo comenzaron a atar un cordel a los dedos de los supuestos difuntos, el cual se conectaba a una campana situada en el exterior de la tumba. Los familiares hacían guardia día y noche por si, al despertar, el “cadáver” hacía sonar la campana y podía ser desenterrado a tiempo. De aquí provendría la célebre expresión “salvados por la campana” 🔔.

    Además de estas historias, en el cementerio de Old Calton encontramos varios monumentos dedicados a políticos y a soldados caídos en distintas guerras. También se conserva una torre de vigilancia del siglo XIX, desde la que los vigilantes del cementerio oteaban el terreno en busca de ladrones de tumbas. Los robos de cadáveres con fines médicos fueron especialmente frecuentes durante los siglos XVIII y XIX, lo que llevó a adoptar diversas medidas de protección, como la colocación de rejas con candado sobre las tumbas.
     
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    Cementerio de Old Calton con el mausoleo de David Hume a la izquierda

    Calton Hill

    Dejamos lo mejor para culminar nuestra visita a la ciudad: contemplar Edimburgo desde las alturas, disfrutando de su entramado de calles y de sus monumentos más emblemáticos. Para ello, no hay mejor opción que subir a Calton Hill, una colina situada al norte del centro histórico, justo sobre la estación principal de Waverley. El acceso es muy sencillo, ya que basta con seguir Princes Street, que a esta altura pasa a llamarse Waterloo Place.

    Además de las magníficas vistas panorámicas, en la colina se pueden encontrar varios pequeños monumentos de gran interés. Entre ellos destaca el Monumento a Nelson (Nelson Monument), una torre con forma de faro que conmemora al célebre navegante británico. Fue construido a principios del siglo XIX y es posible subir a lo alto pagando una pequeña entrada. No obstante, nosotros no lo hicimos, ya que desde la propia colina ya se obtienen vistas excelentes de la ciudad.

    Sin duda, la estampa más icónica de Edimburgo se obtiene junto al Monumento a Dugald Stewart (Dugald Stewart Monument), un pequeño templete de planta circular, rodeado de columnas, que se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad. Veréis a numerosos visitantes sacándose la foto clásica junto a este monumento, erigido también en el siglo XIX.

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    Monumento a Dugald Stewart en la colina Calton Hill

    Por último, merece una mención especial el Monumento Nacional de Escocia (National Monument), un imponente edificio con forma de templo griego compuesto por 12 columnas. Su construcción se inició en el siglo XIX, inspirado en el Partenón de Atenas, aunque el proyecto nunca llegó a completarse.

    Más alternativas en Edimburgo

    ⮚Para los más aventureros y con ganas de realizar una pequeña excursión, una excelente opción es subir a Arthur’s Seat, un volcán extinto que constituye el otro gran mirador de la ciudad, junto con Calton Hill. El acceso es muy sencillo, ya que se encuentra a escasos metros del Palacio de Holyroodhouse. Al salir del palacio, basta con tomar la primera calle a la izquierda para encontrarse directamente con la montaña. Una vez allí, existen varios senderos que conducen a distintas alturas, siendo el camino más a la izquierda el que lleva hasta la cima. Las vistas desde lo alto son realmente espectaculares y bien merecen el esfuerzo.

    ⮚Por otro lado, si las fechas y el presupuesto lo permiten, agosto es una época ideal para visitar Edimburgo, ya que la ciudad se transforma para acoger el famoso Festival de Edimburgo. Durante aproximadamente tres semanas, se celebran innumerables espectáculos musicales y teatrales repartidos por toda la ciudad, algunos gratuitos y otros de pago, llenando Edimburgo de un ambiente único y vibrante.

    ¿Dónde comer y salir en Edimburgo?

    En Escocia, es habitual dejar propina, así que tenedlo en cuenta al pagar la cuenta. A continuación, os presentamos algunas buenas opciones para comer, cenar o tomar algo:

    The Standing Ordereste impresionante bar-restaurante se encuentra en una antigua sede del Banco de Escocia y no dejará de sorprenderos, tanto por su tamaño como por su elegante decoración. Alberga la conocida cadena Wetherspoons, por lo que los precios son bastante asequibles. Aquí podéis probar el célebre haggis escocés acompañado de una buena jarra de cerveza. Está en el número 62 de George Street y su fachada neoclásica lo hace fácil de reconocer.

    *Curiosidad sobre el haggis: este plato típico escocés se elabora con estómago, corazón, pulmón e hígado de oveja, cocinados con cebolla, avena y especias, luego embutidos de manera similar a una morcilla, pero con un sabor más intenso. Cada 25 de enero, durante la Noche de Burns (Burns Night), es tradición que las familias escocesas cenan haggis en honor al poeta Robert Burns.

    The Caley Picture House: similar al anterior, este es otro restaurante de la cadena Wetherspoons, ubicado en un antiguo cine. Su especialidad son los desayunos, como el típico desayuno escocés.

    Howies: tienen varios locales por la ciudad y ofrecen cocina tradicional escocesa. Podéis probar el haggis, el salmón o la típica tarta banoffee británica.

    The Doric Tavern: un restaurante pub con muy buena comida británica. Como cosa especial, tienen hamburguesas a las que les puedes añadir haggis encima, si queréis. Se encuentra en el número 15-16 Market St.

    Royal Mile Tavern: situado en la Royal Mile, este pub turístico es ideal para almorzar en el centro a un precio razonable.

    Makars Mash Bar: sitio cuya especialidad es el haggis con puré de patatas y salsa de whisky, y la pierna de cordero (lamb shank). Tiene una parte para reservas y otra para gente que vaya espontáneamente.

    Bertie's Proper Fish & Chipsel lugar perfecto para probar el clásico fish & chips británico, pescado empanado frito con patatas fritas.

    Oink Victoria Street: por si algún día queréis comer algo rápido sin perder mucho tiempo, en este sitio venden bocadillos de pulled pork muy buenos. Suele haber un poco de cola pero merece la pena.

    Bread Meats Breaduna de las mejores cadenas de hamburguesas de Edimburgo.

    The Milkman: un acogedor café con dulces deliciosos, con dos locales en la misma calle: 52 Cockburn St y 7 Cockburn St, ambos en edificios muy bonitos.

    Frankenstein: un enorme disco-pub en George IV Bridge, ideal para comer o tomar algo. Está ambientado con referencias a la célebre novela Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley (1818).

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