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Artículo actualizado en: 2026-01-02T14:01:56Z

Freising

Freising (Frisinga en español) es una encantadora ciudad de unos 50.000 habitantes situada al norte de Múnich, perfecta para una escapada de un día para los que buscan un destino bonito, tranquilo y con historia cerca de la capital bávara. Ubicada en las zonas 4 y 5 (zona doble), muy próxima al Aeropuerto de Múnich —de hecho, el trayecto es prácticamente el mismo tomando la línea de S-Bahn S1, que se divide entre Freising y el aeropuerto—, esta ciudad presume además de ser más antigua que Múnich. Sus orígenes documentados se remontan al siglo VIII, cuando el obispo Corbiniano se estableció allí en el año 724 y se fundó la diócesis en 739, convirtiéndola en una de las ciudades más antiguas de Baviera.

Hoy en día, Freising combina su rico pasado histórico con un marcado carácter universitario, ya que alberga parte del campus Weihenstephan de la Technische Universität München (TUM), reconocido por sus estudios en ciencias de la vida, agricultura y tecnología alimentaria. Y como broche de oro, en Freising se encuentra la cervecería en funcionamiento continuo más antigua del mundo, la Bräustüberl Weihenstephan, autorizada oficialmente para elaborar cerveza desde el año 1040 y aún activa, lo que refuerza el carácter único de esta ciudad donde tradición, conocimiento y cultura cervecera se dan la mano.

¿Qué ver en Freising?

Al salir de la estación central de trenes de Freising, lo primero que llama la atención son tres banderas ondeando juntas: la de Alemania, la de Baviera —con sus inconfundibles rombos azules y blancos— y la de Freising, de vivos colores rojo y blanco y presidida por un oso. Este animal aparece en el escudo y la bandera porque está vinculado a la leyenda de san Corbiniano, quien, obligó a un oso que había matado a su caballo a cargar su equipaje hasta Roma.

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Bandera de Alemania, Baviera y Freising

Siguiendo el recorrido hacia el casco antiguo por la Bahnhofstrasse, también destacan los letreros de las calles, que aquí son rojos y blancos en honor a la bandera local, una rareza en Alemania, donde lo habitual es el azul, y que en Freising responde más a identidad y orgullo que a razones prácticas.

En el camino, se cruza un puente sobre el arroyo Moosach que aún conserva en su barandilla marcas de los bombardeos aliados del 18 de abril de 1945, recordados además por una placa conmemorativa en uno de sus extremos. Aquel ataque, en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, causó daños en la ciudad y algunas industrias, aunque no destruyó la catedral y el centro histórico.

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Puente con marcas de bombardeos sobre el río Moosach

Justo después del puente aparece la Altöttinger Kapelle, una pequeña capilla dedicada a la imagen milagrosa de Altötting, con una copia de la famosa Schwarze Madonna —la Virgen Negra—, ubicada dentro de una pequeña capilla enrejada que permite contemplarla sin tocarla. Ala izquierda, sorprende una singular escultura de la Trinidad representada por tres Jesucristos idénticos, de gesto serio y expresión melancólica.

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Interior de la Altöttinger Kapelle

Unos pasos más adelante aparece a la derecha el Dombergbahn, un pequeño tren cremallera gratuito que permite subir cómodamente a Domberg —literalmente, la “colina de la catedral”—. Desde lo alto no solo se disfrutan bonitas vistas de los tejados de Freising y de la otra colina emblemática de la ciudad, Weihenstephan, sino que también se concentran varias de sus principales atracciones. 

Nada más salir del tren se impone el gran edificio del Museo Diocesano de Freising (Diözesanmuseum Freising o DIMU), un museo de arte y cultura religiosa e histórica ubicado en un edificio neoclásico de 1870 que fue completamente renovado entre 2013 y 2022; de hecho, muchos visitantes acuden tanto por su arquitectura interior como por sus exposiciones. El museo cuenta además con el DIMU Restaurant, una buena opción para comer. Los horarios y precios los podéis consultar en su página web.

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Interior del Museo Diocesano

Bordeándolo por la izquierda se descubre una de las sorpresas más curiosas del Domberg: la Capilla del Manto de María (Mary’s Mantle Chapel), un proyecto artístico contemporáneo inaugurado en octubre de 2023, construido con antiguas tejas reutilizadas que fueron retiradas de la iglesia parroquial de St. Georg (Pfarrkirche St. Georg), en el pueblo de Ruhpolding durante una renovación del tejado. Estas tejas forman paredes, suelo e incluso el interior de esta pequeña estructura cúbica de 4 × 4 metros y unos 8 metros de altura, creando un espacio singular que juega con la luz y la memoria del material, y cuyo acceso es gratuito.

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Capilla del Manto de María

A continuación llegamos a la auténtica joya de la corona de Freising y principal motivo de visita de la ciudad: la Catedral de Santa María y San Corbiniano (Dom St. Maria und St. Korbinian). Su origen se remonta aproximadamente al siglo XII, cuando fue reconstruida en estilo románico tardío, del que aún conserva elementos muy visibles, como el portal de entrada con su característico arco de medio punto y la cripta. A lo largo de los siglos, el edificio ha ido incorporando aportes de distintas épocas —románico, gótico y barroco—, creando una interesante mezcla de estilos.

Nada más entrar, a la derecha, se puede ver una maqueta de todo el conjunto catedralicio junto a varias tumbas procedentes de construcciones anteriores situadas bajo la catedral actual, posiblemente de la antigua Marienkirche del siglo VIII o de la catedral del siglo IX, vinculadas a un antiguo cementerio en este mismo emplazamiento. Cruzamos el arco de entrada y nos espera esta espectacular imagen de la nave principal, de 78 metros de longitud.

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Nave principal y altar principal al fondo en la Catedral de Freising

Entre 1621 y 1630, la catedral fue profundamente renovada y enriquecida con una importante decoración barroca, entre la que destacan el altar mayor, el púlpito y el órgano: el altar principal, instalado en 1625, es dorado y originalmente albergaba una pintura de Peter Paul Rubens, La Mujer del Apocalipsis (The Virgin as the Woman of the Apocalypse) que fue llevado por motivos de conservación a la Alte Pinakothek en Múnich y se expone como parte de su colección permanente y lo que vemos hoy es una copia fiel del cuadro que se encargó para sustituirlo. Frente a él se encuentra el coro de 1488, con una magnífica sillería de madera procedente de Mittenwald, célebre por su tradición ebanista. El púlpito, finamente tallado en madera y decorado con motivos barrocos y estuco, y el órgano barroco de 1623, que, aunque restaurado, conserva su carácter original, completan los elementos incorporados en la restauración principios del siglo XVII.

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Catedral de Freising: púlpito en primer plano y órgano al fondo

En 1724 la catedral vivió la segunda gran y profunda renovación de su historia, con motivo del milenario del obispado de Freising, y estuvo marcada decisivamente por la intervención de los célebres hermanos Asam, Cosmas Damian y Egid Quirin Asam. Ambos fueron los principales responsables de la redecoración barroca y rococó del interior, creando la exuberante combinación de estucos, frescos y ornamentación que hoy domina el espacio. Sus frescos barrocos, que cubren bóvedas y pilares, representan escenas religiosas y episodios de la vida de los santos. Uno de los elementos más llamativos se encuentra en el centro del techo de la nave, donde los Asam pintaron un impresionante fresco que simula una cúpula tridimensional: aunque está realizado sobre una superficie plana, el uso magistral de la perspectiva forzada y el claroscuro crea la ilusión de profundidad, con arcos y ventanas que parecen reales. El efecto se aprecia especialmente desde el punto de vista pensado por los artistas, situado en los escalones de la nave, aunque normalmente hay un cordel que evita que los visitantes puedan subir a los mismos.

La catedral presenta en la actualidad una estructura de cinco naves, resultado de la incorporación de antiguas capillas a lo largo del tiempo: una nave central, dos naves laterales interiores y otras dos exteriores, separadas por elegantes rejas doradas. En las naves laterales interiores se abren varias capillas, entre las que destaca especialmente la situada a la derecha, dedicada a San Juan Nepomuceno. Esta capilla fue diseñada en 1738 por los hermanos Asam en un marcado estilo barroco de inspiración italiana. Su altar está ricamente decorado con estuco y presidido por tres figuras que representan a los tres santos llamados Juan: Juan el Bautista, Juan el Evangelista y Juan Nepomuceno.

A continuación descendemos a la cripta románica, situada bajo el altar mayor, uno de los espacios más antiguos de la catedral. Se caracteriza por sus columnas y capiteles, todos diferentes y tallados individualmente, reflejo del arte románico del siglo XII. En el centro destaca la Bestiensäule (la columna de las bestias), una columna singular de esa misma época, considerada una pieza única por su simbolismo y decoración. En la cripta se conservan además varias tumbas históricas y, al fondo, una pequeña capilla que alberga el relicario de San Corbiniano, santo patrón de Freising y fundador del obispado. San Corbiniano fue el primer obispo y la figura fundadora del obispado, llamado a Freising por los duques de Baviera alrededor del año 720 para organizar allí un nuevo centro episcopal. Este relicario fue construido en el siglo XIX en estilo neorrománico para custodiar los huesos del santo, que anteriormente se encontraban en una antigua tumba de piedra.

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Relicario de San Corbiniano en la capilla de la cripta

Si continuamos por el lado derecho de la nave principal y atravesamos una puerta, se accede al claustro gótico (Kreuzgang), un espacio tranquilo y recogido cuyos pasillos laterales albergan numerosas tumbas y sepulturas históricas de obispos de Freising y de otros personajes relevantes del obispado. Paseando por sus galerías se percibe claramente el peso histórico y espiritual del lugar. Al final del recorrido se llega a la iglesia de San Benito (Benediktuskirche), datada en el siglo XIV y conocida especialmente por sus vidrieras. Aunque el acceso al interior está cerrado por una reja de hierro que la separa del claustro, la iglesia puede contemplarse sin dificultad desde el exterior, permitiendo apreciar su arquitectura y ambiente.

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Un pasillo del claustro gótico

Freising tiene un personaje célebre muy vinculado a su historia: antes de ser Papa Benedicto XVI, Joseph Ratzinger fue Arzobispo de Múnich y Obispo de Freising (1977–1982). Al convertirse en Papa, Benedicto XVI incorporó elementos del escudo episcopal de Freising en su escudo papal, como homenaje a su diócesis y a sus raíces episcopales, conservando símbolos como el oso con carga y la cabeza de moro, junto con elementos propios del papado, como las llaves de San Pedro y la concha de peregrino.

La catedral es de acceso gratuito y abre de 7:30 a 17:00 en invierno y de 7:30 a 18:00 en verano, lo que permite visitarla cómodamente en cualquier momento del día. Con esto damos por finalizada la visita a la catedral y a todas las atracciones del Domberg. Para descender, se puede tomar nuevamente el tren cremallera, aunque lo recomendable es hacerlo paseando, ya que el camino es corto y agradable.

Al bajar, llegamos al casco antiguo, concretamente a la Marienplatz, la plaza principal de Freising. En ella destaca la Mariensäule, una columna dedicada a la Virgen María, y aunque se puede ver la Iglesia de San Jorge (Kirche St. Georg), esta iglesia no presenta un interés arquitectónico especial. Sin embargo, el edificio más llamativo de la plaza es el Standesamt, el ayuntamiento de Freising, una construcción muy representativa que atrae todas las miradas por su fachada y detalles ornamentales.

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Marienplatz: Columna de María, Ayuntamiento y la torre de la Iglesia de San Jorge

La Marienplatz se encuentra en la Untere Hauptstrasse, la calle peatonal principal del centro histórico de Freising, que recomendamos recorrer hasta el final para disfrutar del ambiente de la ciudad. Desde Marienplatz, si seguimos hacia la izquierda, la calle cambia de nombre y pasa a llamarse Obere Hauptstrasse, que nos lleva a una pequeña plaza urbana del casco antiguo (Altstadt). Allí se encuentra el Monumento a los caídos de guerra (Kriegerdenkmal Freising), un monumento de 1905 que conmemora a los 12 soldados locales que perdieron la vida en la guerra franco-prusiana de 1870/71. El monumento fue restaurado en la década de 1980 y en 2020 y ahora también recuerda a los 1112 habitantes de Freising fallecidos durante la Segunda Guerra Mundial. Desde este punto se pueden disfrutar además de bonitas vistas del Museo Diocesano en lo alto del Domberg.

El río Moosach discurre por debajo del casco antiguo de Freising, y una parte del cauce ha está abierta y accesible al público. En esta plaza, en la calle Obere Hauptstrasse, el agua fluye ahora al aire libre, con escalones y zonas donde la gente puede sentarse y mojar los pies.

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Monumento a los caídos en la calle Obere Hauptstrasse

Hasta aquí se concentra lo más destacado de la ciudad, pero podéis completar la visita explorando algunas de las calles perpendiculares a la Untere y Obere Hauptstraße, o siguiendo el curso del río Moosach, que os llevará a rincones encantadores de Freising.

¿Dónde comer en Freising?

En la sección gastronómica, la cervecería Bräustüberl Weihenstephan merece una mención especial, ya que es considerada la cervecería en funcionamiento continuo más antigua del mundo, desde 1040. Es un lugar muy popular, especialmente entre familias locales y bávaras que celebran fechas especiales, por lo que recomendamos reservar previamente en su web. Si no se dispone de reserva, siempre se puede intentar la suerte visitando el local, situado en la colina Weihenstephan, a unos 20 minutos a pie desde el centro, y disfrutar de una cerveza en su agradable Biergarten.

Esta colina no solo alberga la cervecería histórica, sino también el campus de la Technische Universität München (TUM), que incluye varias facultades. Curiosamente, en una de estas facultades se puede estudiar Brauwesen y Getränketechnologie, es decir, tecnología cervecera y de bebidas, ofreciendo tanto un Bachelor como el prestigioso título de Diplom-Braumeister, ambos impartidos en Freising-Weihenstephan. La TUM cuenta además con su propia cervecería, la Forschungsbrauerei Weihenstephan, que funciona como fábrica de cerveza para docencia e investigación. Weihenstephan es considerada la escuela cervecera más prestigiosa de Alemania, y para familias que llevan generaciones en el negocio —como Hofbräu, Paulaner, Augustiner, Spaten, Löwenbräu o Hacker-Pschorr—, estudiar allí es casi un paso natural en su trayectoria profesional.

En el centro de la ciudad podemos recomendar otros restaurantes:
  • Huber Weißbräu – un restaurante tradicional bávaro muy recomendable
  • Weinwerkstatt Huff Vinothek/Weinbar – un bar de vinos
  • By Vu – un restaurant de comida asiática

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