En caso de que alquiléis un coche en la propia República Checa, normalmente estos ya tienen incluida la viñeta, aunque siempre es mejor consultarlo con la agencia para asegurarse.
Breve historia de la República Checa
Siempre que visitamos un país, nos interesa saber un poco sobre su pasado, aunque sea brevemente. En el caso de la República Checa, algo curioso es que han vivido siempre gobernados por otros, teniendo muy poca historia como reino independiente.
La actual República Checa formó parte del Imperio Austrohúngaro hasta 1918 bajo la dinastía de los Habsburgo —quien controló el Sacro Imperio Romano Germánico—. Tras la Primera Guerra Mundial, en 1918 se creó la República de Checoslovaquia, un estado independiente que unía checos y eslovacos. En 1938, la Alemania nazi se anexionó los Sudetes, una región de Checoslovaquia de mayoría alemana y, al año siguiente, ocupó Bohemia y Moravia (dos de las regiones más importantes de la actual República Checa), formando el llamado protectorado alemán, y se anexionó la Silesia checa (otra región checa) como parte del territorio alemán. Afortunadamente, Praga no fue objetivo de los bombardeos aliados, por lo que se libró de ser arrasada durante la Segunda Guerra Mundial. El peor bombardeo que sufrió fue en febrero de 1945, pero porque los estadounidenses se confundieron con el navegador, confundiéndola con Dresde.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Checoslovaquia quedó como un país independiente con un régimen comunista bajo la influencia soviética, formando parte del bloque del Este pero sin ser un estado miembro de la URSS, hasta la caída del Muro de Berlín y la Revolución de Terciopelo (Sametová revoluce) en 1989 que puso fin al régimen comunista. En 1993, tras una transición democrática, Checoslovaquia se dividió de mutuo acuerdo en dos países soberanos: la República Checa y Eslovaquia.
¿Cómo moverse por Praga?
Los principales medios de transporte son el tranvía, el metro y el autobús. Los tickets se pueden comprar en las máquinas que hay en las paradas de metro y dentro de los propios tranvías, con
contactless.
Aquí tenéis los precios de los distintos tipos de billetes. Si tenéis el
Praga Cool Pass, el pase o tarjeta turística de la ciudad, sabed que incluye transporte ilimitado. Si vais a coger un taxi en Praga, hay que tener en cuenta que los taxis tienen bastante mala fama por estafar a turistas, de hecho hubo durante mucho tiempo una serie completa de vídeos en YouTube sobre esto, aunque ya fueron eliminados. Nos recomendaron no coger nunca los que nos encontremos por la calle y pedir uno con la compañía
AAA (bien por su aplicación o llamando por teléfono) o con Uber, bastante utilizado en la ciudad.
Para movernos por la República Checa en general, el tren es un medio de transporte bastante económico.
Aquí podéis ver la página web de ferrocarriles checa para consultar trayectos y precios. Otra opción es el autobús, con compañías como Flixbus o Regiojet, entre otras.
A través de la concurrida calle Mostecka,
llena de tiendas de souvenirs y terrazas, podemos ir desde el Puente de Carlos a la plaza principal del barrio barroco de Malá Strana: Malostranské náměstí.
Callejuelas en el barrio de Malá Strana
En
ella, nos encontraremos con la iglesia de San Nicolás (Kostel sv. Mikuláše), obra cumbre de la
arquitectura barroca en Praga. Efectivamente, en este barrio también tenemos otra iglesia de idéntico nombre a la de Malá Strana, así que hay que tener cuidado de no confundirlas. Esta se terminó de construir en la década de 1750 y
puede subirse a su torre de 65 metros para ver todo el barrio de Malá Strana. Hay que pagar una entrada para entrar al edificio, aunque merece la pena para admirar su hermoso interior, donde destaca el revestimiento de todas las paredes con mármol en varios tonos. La iglesia abre todos los días de la semana.
Interior de la iglesia de San Nicolás
El típico
paseo por este barrio nos tiene que llevar por la calle más estrecha de Praga (Nejužší
pražská ulička). Mide entre 50 y 70 centímetros de ancho según el tramo, y es tan estrecha que no se pueden cruzar dos personas, hay un semáforo con un botón para regular el tráfico. Técnicamente no es una calle oficial, ni siquiera lleva a
ningún lado, simplemente a la entrada de un restaurante y a un pequeño balcón
con vistas.
Esta calle
nos viene de paso de camino al Museo Franz Kafka (Muzeum Franze Kafky). Para el
que tenga interés, aquí tenéis los precios. Casi tan
famoso como el museo es la escultura que hay a la entrada, obra del escultor
checo
David Černý. Todas las esculturas raras que veáis en la ciudad son cosa
suya: los bebés de la Torre de Televisión de Žižkov, la estatua de San
Wenceslao sobre su caballo muerto en la Galería Lucerna o esta, llamada la «
Fuente de los meones». En este caso
vemos a dos hombres meando sobre un estanque con la forma de la República Checa y, con sus chorros, van dibujando distintas frases.
Seguimos callejeando hasta llegar al llamado Muro de John Lennon (John Lennon Wall, en la calle Lennonova zeď). Tras el asesinato
del músico en 1980, este pequeño muro situado junto a la plaza Velkopřevorské
náměstí apareció a la mañana siguiente lleno de pintadas pacifistas y letras de
canciones en memoria del artista. Estas pintadas, prohibidas en aquella
época, fueron borradas enseguida, pero al poco tiempo el muro volvía a aparecer
decorado. Es considerado un símbolo de la libertad de expresión tanto en
su día como en la actualidad. El muro se encuentra en una zona de embajadas, por ejemplo, la francesa, está prácticamente enfrente.
Proseguimos
con el recorrido por el barrio en dirección sur. Pasaremos por el Molino del Gran Prior (Mlýn Huť), también conocido como el «Molino del diablo». Es un molino muy antiguo, del siglo XIII al menos, ubicado en la Isla de Kampa, junto al canal artificial Čertovka, que se traduce como algo parecido a «canal del diablo». Y cuenta la leyenda que la antigua dueña de este molino tuvo tanto éxito que la gente pensaba que era una especie de bruja o que hacía tratos con el diablo, por lo que los niños del barrio le hacían pintadas en la puerta, una de las cuales ilustraba a seis diablillos con el texto: el séptimo diablo se encuentra dentro, refiriéndose a ella. Esta leyenda local hizo que, con el tiempo, se pasara a conocer así el canal y el molino.
Seguimos hasta llegar al Kampa
Museum, una galería de arte moderno. No es que la galería sea imprescindible de visitar, pero el paseo entre
todos estos sitios nos da una buena idea del carácter del barrio y de sus
atractivos. Junto a este museo, de nuevo, veremos otras esculturas de bebés gigantes,
obra, cómo no, de David Černý.
Llegamos al fin al Puente de las Legiones (Most Legií), que está situado frente al puente de Carlos, en dirección sur, y que une ambas orillas del río entre sí con una pequeña isla central, llamada Kampa. Tanto desde el puente como desde la isla podréis disfrutar de unas vistas completas del Puente de Carlos. Podéis bajar a la isla de Kampa por el ascensor o por las escaleras y dar un paseo por ella, es muy agradable.
Vistas del puente de las Legiones desde la isla de Kampa
Hradčany
Alejándonos un poco más de la orilla del río, estaremos dejando el corazón de Malá Strana e iremos entrando en el barrio de Hradčany, el cual es conocido por el enorme complejo de edificios del Castillo de Praga (Pražský hrad). Se trata de una fortificación situada en lo alto de una colina y que se puede ver desde todos los puntos de la ciudad.
El castillo —reconocido por el Libro Guinness de los Récords como el castillo antiguo más grande del mundo en cuanto a superficie construida— data del siglo IX y en él
vivieron varias generaciones de reyes de Bohemia y emperadores del Sacro
Imperio Romano Germánico. En torno a 1930, el castillo fue remodelado por el
arquitecto esloveno
Jože Plečnik (1872-1957), ese del que hablábamos tanto en
Ljubljana que había
firmado gran parte de los monumentos de la ciudad. A lo largo de su historia, ha sufrido diversas remodelaciones y procesos de restauración debido a las guerras e incendios que lo han asolado.
Gran parte del recinto del castillo se puede visitar gratuitamente, si bien hay que pasar un control de seguridad antes de entrar en el mismo. En el interior, encontraremos algunos puestos de información turística repartidos dentro del complejo de edificios. Hay una entrada conjunta que permite acceder a los diferentes monumentos del castillo. Esto significa también que, aunque solo quisieras visitar uno de los edificios, te verías obligado a comprar la entrada del circuito entero. La información sobre este ticket común la encontraréis en su página oficial, aquí.
De entre todos los monumentos a visitar, en el tercer patio, destaca sin duda la Catedral de
Praga, más conocida como la Catedral de San Vito (Katedrála Sv. Víta), la principal iglesia católica de la República Checa. Así como
la iglesia de San Nicolás en Malá Strana era la obra cumbre de la arquitectura barroca en
Praga, la catedral de San Vito lo es para la arquitectura gótica. Se comenzó a construir en 1344 pero no se terminó hasta 1929. Se puede
acceder de forma gratuita hasta el vestíbulo, pero para poder visitarla por completo hay que pagar la entrada anteriormente mencionada, aunque realmente merece la pena la visita. Cuando estéis allí y veáis la cantidad de gente que hay, os preguntaréis qué hacen los locales para ir a misa. Pues el horario de apertura para turistas es a partir de las 9:00, mientras que las misas las celebran a las 7:00, con el objetivo de hacerlas en un momento de más tranquilidad.

Fachada de la Catedral de San Vito
Además de la catedral, en el recinto hay tres iglesias más, siendo la basílica de San Jorge (bazilika Sv. Jiříla) la más
interesante. Es fácilmente reconocible por su fachada barroca de color rojo. Otra atracción turística de interés que
tiene lugar en el castillo es el
cambio de guardia, si bien no es tan famoso
como el de
Londres. Tiene lugar cada hora desde las 7:00 hasta las 20:00 (en verano, en invierno menos), pero el más llamativo es el que tiene lugar a
las 12 de la mañana
en la entrada principal del castillo, justo frente a la Puerta de los Titanes (Sousoší Souboj Titánů), en el primer patio. Esta puerta representa a dos figuras mitológicas gigantes luchando, cada una a un lado.
Puerta de los Titanes y Castillo de Praga
Los edificios que vemos alrededor de la catedral y, en general, en el recinto del castillo, son edificios administrativos oficiales ya que desde 1918, el Castillo de Praga es la sede del presidente de la República Checa. El presidente trabaja allí, pero no vive. Una cosa curiosa es que hay un pequeño puente o pasarela elevada que une la catedral con el palacio, para que los monarcas accedieran a ella directamente.
Ubicado en el Palacio Rožmberk (Rožmberský palác), hay que mencionar el Instituto de Noble Mujeres (Ústav šlechtičen) fundado en 1755 por María Teresa de Austria, la única mujer que gobernó en la dinastía de los Habsburgo, con el objetivo de ayudar mujeres de nobleza en dificultades económicas.
El último monumento a destacar dentro del complejo del castillo es el famoso Callejón del Oro (Zlatá ulička), una pequeña calle peatonal situada en el lado norte del recinto y que se
encuentra separado por unos horrorosos tornos metálicos, como si de un metro
urbano se tratase. La única manera de acceder al mismo es comprando el ticket común. Las venden también a la entrada del callejón, frente al mismo, en una cafetería. El callejón en sí consta de dos hileras de casas de colores
construidas entre el siglo XVI y XVII, que hoy en día albergan pequeños museos o tiendas de artesanía. Esas casas se construyeron para que vivieran los guardianes del castillo, aunque con el tiempo se instalaron también trabajadores relacionados con el castillo, orfebres y población humilde. El nombre de la calle proviene de esta época, de cuando estuvo habitada por orfebres, es decir, artesanos de metales preciosos como el oro y la plata. Como curiosidad, mencionar que en una de esas casitas, en la del número 22, vivió durante unos años Franz
Kafka (1883-1924), donde escribió su libro de relatos Un médico rural.
Muy cerca de aquí
se encuentra el Monasterio de Strahov. Realmente no tiene nada que ver con el
castillo pero dada la cercanía entre ambos, la gente suele visitarlos seguidos.
Este monasterio del siglo XII goza de varios atractivos que hacen que bien
merezca la pena dedicarle unas horas. En primer lugar, la iglesia de la
Asunción de la Virgen que, aunque no se puede pasar, sí se puede ver su
interior desde una verja que hay a la entrada de la misma.
Después
visitaremos la
biblioteca (Strahovská knihovna), el plato fuerte, pues es una
de las más bonitas de Europa.
Aquí podéis ver los precios y horarios.
Y, por último,
una buena cerveza, con comida también si se quiere, en un ala del monasterio a
la que se entra por un patio. Está situado frente a la biblioteca, no tiene pérdida.
Además, en este sitio fabrican su propia cerveza y hemos de decir que estaba realmente
rica.
¿Qué comer en Praga?
Si bien es cierto que la República Checa no destaca por su gastronomía, sí podemos encontrar unos cuantos platos tradicionales dignos de degustar, así como restaurantes interesantes donde probarlos o simplemente disfrutar de una cerveza.
En un país con la tradición cervecera que tiene la República Checa no os podéis ir sin probar cervezas nacionales, como la
Kozel, la
Pilsner Urquell (esta procedente de la ciudad de
Pilsen), o la
Gambrinus (también de Pilsen), quizás menos conocida pero también muy buena. Muchos ya sabrán que
pivo significa cerveza y que siempre que veáis
pivovar,
significa que ahí fabrican su propia cerveza.
Empezaremos hablando un poco sobre la comida que nos encontraremos. Si hablamos de platos típicamente bohemios, es decir, de esta región, el clásico que veremos en todos los sitios es el svíčková na smetaně (traducido sería algo así como solomillo a la crema), que consiste en unos filetes de ternera acompañados de una salsa de verduras y nata, y unas rebanadas de una masa similar a un pan blando.
Otro de los platos clásico es el goulash, de origen húngaro, del cual os hablábamos en la página de Budapest.
En la sección de repostería, el dulce más típico de la República Checa proviene del país hermano, Eslovaquia. Hablamos del trdelník, un dulce de masa enrollada al horno, con canela y, hoy en día, ya servido con varios toppings como fresas, vainilla, helado, etc. Lo encontraréis en cada esquina de la ciudad prácticamente. El que sí es autóctono de la República Checa es el kolache, un dulce con masa similar a la del donut y relleno de algún ingrediente, como semillas de amapola o mermelada de albaricoque, entre muchos sabores. Lo podéis plondrrobar en Kolacherie Celetná.
¿Dónde comer en Praga?
Vamos ahora con algunos restaurantes, divididos por barrios. Una cosa que tenéis que tener en cuenta es que las cocinas de casi todos los sitios suelen cerrar a las 22:00, así que no os podéis dejar la cena para muy tarde.
Restaurantes en Staré Město
En cuanto a restaurantes, primero mencionar que los que hay en la plaza del reloj tienen unos precios desorbitados para ser la República Checa y la comida que se sirve es muy normal, por lo que mejor evitarlos. En las calles cercanas a la plaza, pero fuera de ella, encontramos muchos restaurantes de comida tradicional checa que están mejor y un pelín más económicos. Estos son: U Pivrnce (Maiselova 60), Pivnice Štupartská (Štupartská 745), Krčma (Kostečná 925) y U Dvou Kocek (Uhelný trh 415), donde se dice que Mozart venía a tomar cerveza mientras vivió en Praga. Todos muy similares entre ellos de comida tradicional. Por si os lo preguntáis, la U al principio de los nombres de los restaurantes es el equivalente en castellano al "casa" en los típicos Casa Paco o Casa Manolo que hay en todos las ciudades de España.
Aunque no esté en Staré Město, sino en el barrio de al lado una vez cruzáis el río, queríamos destacar el Bistro Kostelni 16, un restaurante de cocina moderna y a buen precio. Aquí no veremos turistas pues está en una zona de oficinas, así nos evitamos posibles engaños o una peor calidad. Lógicamente no pilla cerca de nada, hay que ir aposta, pero merece la pena, sobre todo para a medio día. Nosotros fuimos porque un amigo al que visitábamos trabaja por la zona.
Restaurantes en Nové Město
Aquí cabe destacar el famoso restaurante U Fleků, que nació como cervecería en el año 1499 y que, hoy en día, ostenta el récord de ser la única cervecería de Europa Central que ha elaborado cerveza durante 500 años sin interrupción. El lugar en sí está formado por un complejo de edificios a salas entrelazados con patios llenos de mesas, al estilo Biergarten alemán. Se sitúa en la calle Křemencova 11, al sureste del Puente de las Legiones. El sitio destaca sobre todo por la cerveza, muy buena y a buen precio, aunque también podéis probar allí platos checos como los que hemos mencionado anteriormente.
Por este barrio también hay otros dos sitios clásicos donde comer o más bien tomar algo. Hablamos del Café Louvre y el Café Slavia, donde se come muy bien y hay un agradable pianista tocando de fondo.
Y, por último, el Výtopna Railway Restaurant. Aunque la comida no tiene muy buena fama, es un sitio guay para venir a tomar una cerveza por la manera que tienen de servirla. El local consta de una red de ferrocarril de juguete que pasa por la cocina y llega a todas las mesas. Una vez pides tu comida al camarero, la orden llega a cocina, y desde allí mandan un trenecito con tus bebidas o comida que llegará automáticamente a tu mesa, identificada con un código único. Como decimos, aún teniendo una comida poco recomendable, simplemente por esto, el restaurante está siempre lleno. Es una manera novedosa de tomar algo y, más aún si vais con niños.
Restaurantes en Malá Strana
En este barrio podemos decir que tenemos nuestro restaurante favorito. De nombre impronunciable, U Maltézských rytířů, este lugar es un sitio familiar de comida casera tradicional checa decorado con motivos medievales. Además, al no estar en una zona turística y estar más o menos escondido, los precios son muy económicos, sobre todo para la alta calidad de la comida.
Por otro lado, si queréis aparcar por un momento la comida checa, os recomendamos el Nicolas bar & restaurant, donde encontraréis tanto pizzas, pasta y carnes a un precio asequible.
¿Dónde tomar algo y salir de fiesta?
En una ciudad con tanto ambiente como Praga no puede faltar una lista de bares donde tomar una cerveza o discotecas para salir de fiesta.
Primero empezaremos por un rooftop bar. Se llama Terasa U Prince y tiene unas vistas espectaculares de la Plaza de la Ciudad Vieja. Es la última planta del Hotel U Prince, tan solo hay que entrar por la puerta, decir que vais al rooftop y os dejan pasar hasta el ascensor con el que habréis de subir a la planta cuarta. Como es de esperar por la ubicación y las vistas, los precios de los cocktails son bastante altos, pero por una noche no está mal.
Vistas de la Plaza de la Ciudad Vieja desde el rooftop Terasa U Prince
Seguimos por una zona de bares. Se trata de los múltiples barcos que hay anclados en la orilla este del río Moldava, junto a la Casa Danzante. En este caso mejor ir en verano que es cuando hay ambiente, en invierno no hay tanto movimiento.
En cuanto a nombres propios, para nosotros el más guay en el que estuvimos es el Vzorkovna (Národní 339/11), aunque todo el mundo lo conoce como Dog Bar porque supuestamente hay un perro que habita en él, si bien nosotros no lo vimos en ningún momento. Este lugar es muy conocido, ya desde las 22:00 se suele formar una cola a su entrada, y también muy singular por lo siguiente. Por dentro, el sitio es como una cueva laberíntica, con pequeñas salas con películas, con futbolines, con conciertos, con espectáculos, etc. Además, en su interior no aceptan dinero en efectivo, sino que has de comprar a la entrada una tarjeta monedero que cuesta 200 Kč para usar en tus consumiciones, por lo que el dinero que se paga por entrar es dinero invertido. Eso sí, lo que te sobre se lo van a quedar ellos y, como pierdas la tarjeta, habrás de pagar cierta cantidad. En caso de que hayas acabado con el saldo de la tarjeta has de ir a la entrada a rellenarla con dinero. Lo bueno: la bebida es muy barata —recomendamos la cerveza llamada Sherpa—; lo malo: aunque en teoría está prohibido, hay gente que fuma en su interior y sales oliendo un poco a tabaco, aunque nada como antaño. Por lo descrito anteriormente, no sabríamos definirlo, no es un bar como tal ni tampoco una discoteca, es, simplemente, un lugar único.
Si no os llama este sitio o no podéis entrar, por la zona hay varios bares, mayormente de ambiente estudiantil, con precios económicos. Nosotros entramos a uno llamado Zázemí, que no estaba mal, si bien en esa misma calle había unos cuantos más.
Por útlimo, la discoteca por antonomasia de Praga, la Karlovy lázně, ubicada exactamente junto al Puente de Carlos. Tiene varias plantas, varios estilos de música y cuesta 300 Kč entrar, precio bastante alto para el país en el que estamos.
Excursiones desde Praga
Praga está ubicado en una situación idílica, en el centro de Europa y con cortas conexiones a todos los países colindantes. Hay varias compañías que operan en la República Checa y nos van a llevar a todos los destinos. De autobuses hay dos compañías principales,
Flixbus y
Regiojet. Algunos de los autobuses salen de la estación de buses de Florenc, en el centro, y otros desde la de Zličín, al oeste de la ciudad. Los de
Regiojet son más cómodos y dan café. Los trenes los podéis buscar desde la web de
České dráhy, que es la empresa nacional de trenes checos, poniendo como origen Praha hl.n.
A continuación os dejamos una lista de excursiones desde Praga:
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Pilsen, la ciudad que da nombre a una de las cervezas más famosas del mundo. Ideal para una excursión de un día.
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České Budějovice, otra ciudad famosa por su cerveza, la Budweiser Budvar. Se encuentra a unas 2 horas y media o 3 horas de Praga, lo que la convierte en una excursión perfecta de un día.
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Český Krumlov, una de las ciudades más bonitas de la República Checa. Se halla a unas 3 horas de la capital, y no hay trenes directos, habría que hacer transbordo, por lo que recomendamos el autobús.
→Brno, situada en el sureste del país, a unas 2 horas y media o 3 horas de Praga. Ideal para una excursión de un día.
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Karlovy Vary.
Reservando el bus con al menos dos días de antelación, merece una visita obligatoria la ciudad de Karlovy Vary, de la cual seguro habéis oído hablar, pues es famosa por sus balnearios. Como vayáis en el propio día que tenéis pensado viajar es probable que no encontréis plazas libres, sobre todo en los horarios buenos. En este caso recomendamos hacer noche y pasar un fin de semana, pues es una ciudad más grande y también tiene excursiones interesantes para hacer. Karlovy Vary se encuentra a unas dos horas y cuarto de Praga en bus, saliendo desde la estación de autobuses Florenc. Las compañías que más trayectos hacen entre ambas ciudades son Regiojet y Flixbus y el precio suele costar entre 7 y 10 € por trayecto.
→Bratislava, la capital de Eslovaquia. Se encuentra un poco más lejos, a unas 5 horas de Praga, por lo que recomendamos pasar al menos una noche allí.
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Viena, la ciudad de los palacios y capital de Austria. Igualmente, recomendamos pasar el fin de semana.
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Berlín, capital alemana. El trayecto dura unas 4 horas y media. En este caso, sí o sí, hay que quedarse al menos un fin de semana, si no más, para disfrutar de todo lo que ofrece esta ciudad.
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Dresde, una ciudad alemana situada casi en la frontera entre ambos países y famosa por sus mercadillos de navidad. Está a tan solo 2 horas por lo que podéis pasar un día express o un fin de semana. Nosotros recomendamos un fin de semana.
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Múnich, capital del estado federeado de Baviera y conocida mundialmente por su cerveza y sus varias fiestas alrededor de ella. Se encuentra a unas 5-6 horas de distancia.
→
Budapest, mucho más lejos que las anteriores. Lo mejor es el tren con Regiojet, que dura unas 7 horas.
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