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Artículo actualizado en: 2026-01-28T14:54:07Z

Český Krumlov

Český Krumlov (en alemán, Krumau an der Moldau) es una ciudad de unos 13.000 habitantes ubicada en la región de Bohemia del Sur, en la República Checa. A pesar de su tamaño reducido, se trata de uno de los destinos turísticos más importantes del país, junto con Praga y Karlovy Vary. Es posible recorrer la ciudad en un día, pero recomendamos pasar al menos una noche para disfrutarla con tranquilidad, verla iluminada y dedicar tiempo a visitar las distintas partes del castillo o alguno de sus museos si se desea.

La ciudad fue fundada en 1253 a los pies del Castillo de Český Krumlov, el segundo más grande de la República Checa después del Castillo de Praga. Su casco antiguo está muy bien conservado y refleja la herencia medieval junto con elementos de arquitectura gótica, renacentista y barroca. Desde 1992, Český Krumlov forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Aunque la República Checa es miembro de la Unión Europea, mantiene su propia moneda: la corona checa (koruna česká, abreviada como Kč). Es recomendable llevar algo de efectivo, aunque en la mayoría de los establecimientos se puede pagar con tarjeta. En los puestos callejeros aceptan euros, aunque generalmente a un tipo de cambio desfavorable.

    ¿Cómo llegar a Český Krumlov?

    🚌En transporte público: La forma más económica de llegar es en autobús. La compañía Regiojet es una de las mejores opciones para moverse por el país; por ejemplo, ofrece autobuses directos desde Praga que conectan ambas ciudades en menos de tres horas. Otra alternativa frecuente en Europa es Flixbus, que también permite conexiones con otros países.

    También podéis utilizar compañías locales como Busem, que ofrece trayectos frecuentes a poblaciones cercanas, como České Budějovice.

    La estación de autobuses, llamada Autobusové nádraží Český Krumlov, se encuentra relativamente cerca del centro. De camino a ella se encuentra un bonito mirador, conocido como Vyhlídka, desde donde se puede tener un primer vistazo de la ciudad.

    🚗En coche: Aparcar en el casco antiguo es complicado, por lo que es necesario dejar el vehículo en alguno de los estacionamientos situados fuera del centro. Una opción es el [P] Parkoviště P3 Městský park.

    ¿Qué es la Český Krumlov Card?

    Como ocurre en muchas ciudades turísticas, Český Krumlov dispone de su propia tarjeta de descuentos para visitantes, conocida como Český Krumlov Card. Es muy fácil de utilizar y ofrece un 50% de descuento en la entrada a cinco museos, con la condición de que solo se puede acceder una vez a cada uno y que la tarjeta tiene una validez de un año.

    Los museos incluidos son: el Museo del Castillo y la Torre del Castillo, el Museo Regional de Český Krumlov, el Museo Fotoatelier Seidel, el Egon Schiele Art Centrum y el Monasterio de Český Krumlov. 

    Si solo vas a pasar uno o dos días en la ciudad, probablemente no valga la pena adquirir la tarjeta, ya que suele resultar más económico comprar la entrada individual a los museos que quieras visitar.

    Breve historia sobre la región de Bohemia

    La ciudad de Český Krumlov tiene una historia muy rica, y conocerla un poco ayuda a disfrutar aún más de la visita. Uno de los aspectos más importantes es que su historia está estrechamente vinculada a la cultura alemana. La región de Bohemia formó parte del Sacro Imperio Romano Germánico desde el año 950, lo que implicó que estuviera gobernada por emperadores alemanes, austriacos y húngaros.

    En 1866, tras la guerra austro-prusiana, Prusia derrotó a Austria y se formó el estado de Alemania. A pesar del gran rechazo de los húngaros hacia los Habsburgo, Austria se unió con Hungría, dando lugar al Imperio Austrohúngaro, al que quedó adherida la región de Bohemia. En 1918, tras la derrota del Imperio Austrohúngaro en la Primera Guerra Mundial, Bohemia pasó a formar parte de Checoslovaquia.

    En 1939, durante la Segunda Guerra Mundial, el territorio checo fue ocupado por la Alemania nazi e incorporado al Protectorado de Bohemia y Moravia hasta 1945. Tras el fin de la guerra, Bohemia volvió a Checoslovaquia, que se convirtió en un estado socialista alineado con la Unión Soviética. Finalmente, en 1993, Chequia y Eslovaquia se separaron, quedando Bohemia dentro de la República Checa.

    ¿Qué ver en Český Krumlov?

    La ciudad de Český Krumlov está rodeada por un meandro del río Moldava. Para orientarse con facilidad, podemos dividir los lugares de interés en dos zonas: el interior del meandro, donde se encuentra el casco antiguo, y el norte del meandro, donde se ubica el castillo.

    Si solo se dispone de un día, recomendamos visitar el castillo por la mañana, ya que las visitas guiadas tienen horarios fijos, y dedicar la tarde al recorrido por el centro histórico.
     
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    Vistas del casco antiguo y el meandro del río Moldava
     

    Al norte del meandro

    Comenzaremos por el Castillo de Český Krumlov (Státní hrad a zámek Český Krumlov), la atracción más destacada de la ciudad y, como mencionamos, el segundo más grande del país después del Castillo de Praga. Tres apellidos están profundamente ligados a su historia: Rosenberg, Eggenberg y Schwarzenberg.

    El primer castillo se fundó en 1253 y sirvió como residencia de la noble familia Rosenberg, una de las más poderosas del Reino de Bohemia. La importancia de los Rosenberg en la historia de Český Krumlov es tal que la bandera de la ciudad incluye una rosa, en referencia al escudo familiar. Uno de sus miembros más destacados fue William von Rosenberg (1535-1592), bajo cuyo mandato el castillo se convirtió en un elegante centro cultural de estilo renacentista. Curiosamente, tuvo cuatro esposas, aunque con ninguna logró concebir un hijo. Con su tercera esposa, Anna Marie von Rosenberg, se casó en 1578 en este mismo castillo, mientras que su cuarta esposa fue una noble española a la que sacaba 30 años de edad. La familia Rosenberg se extinguió en 1611.

    En ese momento, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico concedió la ciudad y el castillo a Hans Ulrich von Eggenberg. Su hijo, Johann Christian I von Eggenberg, heredó el castillo y lo reformó y amplió en estilo barroco. En 1717, al quedarse los Eggenberg sin descendencia masculina, el ducado de la ciudad y el castillo pasaron a los dominios de la familia Schwarzenberg, quienes mantuvieron la propiedad hasta 1947, cuando el castillo pasó a manos del Estado.

    El Castillo de Český Krumlov se compone de varias zonas y museos, cada uno de los cuales requiere un ticket distinto. Se puede pasear de manera gratuita por los exteriores, incluyendo los patios, el puente y los jardines, de los que hablaremos más adelante. Sin embargo, el interior del castillo es de pago. En concreto, hay cuatro áreas que requieren entrada:
    • Tour Route I of Český Krumlov Castle (basic tour I.) – Permite visitar el interior del castillo, decorado en estilos renacentista y barroco (siglos XVI-XVIII). Es necesario realizar una visita guiada, cuyo punto de encuentro una vez se han comprado las entradas se ubica en el tercer patio. La duración aproximada es de una hora.
    • Tour Route II of Český Krumlov Castle (basic tour II.) – Permite recorrer la galería de cuadros de la familia Schwarzenberg y el puente Cloak Bridge. También requiere visita guiada y el punto de encuentro es el tercer patio. La visita dura aproximadamente una hora.
    • Castle Museum and Castle Tower – Incluye el Museo del Castillo y la Torre del Castillo, que se pueden visitar por libre.
    • Baroque Castle Theatre in Český Krumlov – Permite visitar el Teatro Barroco, que requiere visita guiada con punto de encuentro en el quinto patio. La visita dura unos 45 minutos.
    En su página web se pueden consultar los distintos tickets, los accesos incluidos, así como horarios y precios. Cada tour se paga de forma individual, por lo que realizarlos todos puede resultar costoso. Conviene tener en cuenta que muchas de las zonas cierran los lunes.

    De todas las opciones, el Tour I nos pareció especialmente interesante, ya que la guía explica en detalle cada sala y la historia del castillo. La visita comienza en la capilla del castillo, continúa por las habitaciones de los Rosenberg, decoradas en estilo renacentista y con techos que muestran la simbología familiar y murales pintados. Luego se recorre un pasillo con los escudos de armas de los Rosenberg y se sube al segundo piso, donde se encuentran las salas barrocas de los Schwarzenberg del siglo XVIII, destacando la Sala Eggenberg con su carroza dorada, el comedor y el dormitorio. Cabe resaltar que casi todo el mobiliario, incluidos los tapices, es original.

    El tour finaliza en la famosa Sala de Máscaras (Masquerade Hall), con una decoración y pinturas de estilo barroco excepcionales. Esta sala era el punto de encuentro antes de acudir al teatro a través del puente, que conecta directamente con el Teatro Barroco. Actualmente, la sala sigue utilizándose para conciertos y eventos especiales de la ciudad.
     
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    Sala de las Máscaras en el Castillo

    Por otro lado, el Museo del Castillo, inaugurado en 2011, es muy pequeño y se recorre en unos 10-15 minutos, por lo que, en nuestra opinión, no merece demasiado la pena. La visita es por libre, con textos en inglés, alemán y checo, y también se pueden solicitar audioguías. Es cierto que la entrada incluye también la subida a la Torre del Castillo, pero considerando su precio, hay miradores mejores en la ciudad, así que si queréis ahorrar tiempo o dinero, esta sería la visita que nosotros sacrificaríamos.

    Además, lo más bonito de la torre es, de hecho, la propia torre y su arquitectura, con su forma redondeada y su mezcla de estilos. La construcción comenzó en el siglo XIII con la planta baja y el primer piso. A partir del siglo XVI se añadieron los pisos restantes hasta completar los seis niveles actuales, incluido el campanario en estilo renacentista. Subir la torre implica 162 escalones, algunos estrechos y con vigas bajas, ya que cada piso fue construido en épocas y estilos diferentes.

    La recompensa es la vista panorámica desde arriba, aunque, como mencionamos, ofrece un panorama similar al que se obtiene desde otros miradores de la ciudad, solo que ligeramente más alto.
     
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    Museo del Castillo y Torre del Castillo al fondo

    El recorrido por el Teatro Barroco 🎭también es muy recomendable. Fue construido en 1680 durante la época de los Eggenberg y reformado por Adam von Schwarzenberg en 1766, adquiriendo el aspecto que conserva hoy en día. Su excelente estado de conservación lo convierte en un ejemplo destacado de teatro barroco en Europa y en una de las principales atracciones turísticas de Český Krumlov. Se encuentra justo después del Puente Cloak y, como mencionábamos, se requiere visita guiada.

    Recomendamos acudir a primera hora y reservar los recorridos guiados que queráis hacer, ya que tienen horarios fijos y suelen agotarse rápidamente. Los tours se ofrecen en inglés, alemán o checo. Otra opción es reservarlos previamente pagando una pequeña tasa.

    Como comentábamos, hay partes del castillo de acceso libre. La primera que encontramos al subir es el Foso de los Osos (Medvědí příkop). El oso ha sido un animal muy apreciado en Český Krumlov; se sabe que habitaron esta zona desde mediados del siglo XVI, bajo el mandato de William von Rosenberg. En 1707 se construyó el foso y los osos fueron trasladados allí —no se sabe con certeza dónde vivían antes—. La relación de la ciudad con estos animales es curiosa: la familia Rosenberg afirmaba tener vínculos con la noble familia italiana Orsini, cuyo nombre deriva de orsa, que significa oso en italiano. Por ello, comenzaron a incluir el animal en su escudo de armas y a acoger osos en el castillo, ya fuera procedentes de zoológicos o como regalos de otros nobles. Incluso hoy en día todavía se pueden ver osos en este lugar.

    También se puede pasear libremente por el Puente Plášťový most (Cloak Bridge). El puente tiene tres pisos, de los cuales dos son de conexión y uno es abierto, techado y de libre tránsito. Uno de estos pisos conecta la Sala de Mascaradas (visitada en el Tour I) con el Teatro Barroco, mientras que el otro comunica la galería de cuadros (Tour II) con los jardines del castillo. El puente existía desde la Edad Media; originalmente era de madera, y con sucesivas reformas llegó a tener el aspecto actual.

    Pasado el puente y el Teatro Barroco, se encuentra otro mirador excepcional, posiblemente el que más nos gustó. Desde aquí se obtienen vistas panorámicas del meandro del río, el casco antiguo, el castillo y la torre del castillo. El mirador es gratuito y cuenta con una pequeña cafetería donde se puede tomar algo. Se encuentra fácilmente, pero podéis localizarlo en esta dirección: K Zámecké zahradě 60.
     
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    Vistas del Castillo desde el mirador de enfrente del Teatro Barroco

    Pasado el mirador, comenzamos la subida hacia los Jardines del Castillo (Zámecká zahrada), creados en el siglo XVII con un diseño barroco dividido en dos niveles y una fuente barroca entre ambos. No tienen la elegancia de otros jardines palaciegos, pero merece la pena recorrerlos a media tarde. No son muy extensos, por lo que se pueden disfrutar tranquilamente en unos 15-20 minutos. El acceso es gratuito, y el horario de apertura es de abril a octubre de 8:00 a 17:00 y de mayo a septiembre de 8:00 a 19:00.

    Otra zona imprescindible de visitar es la calle Latrán. Como mencionamos al principio, la ciudad se comenzó a desarrollar alrededor del castillo, concretamente en lo que hoy es la calle Latrán, ubicada justo debajo de la fortaleza. Allí vivían antiguamente los sirvientes y trabajadores del castillo. Hoy en día, se puede disfrutar de una preciosa calle empedrada, con un aire medieval y casas coloridas que albergan restaurantes, tiendas y otros establecimientos, creando un ambiente encantador por el que pasear.
     
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    Calle Latrán

    Desde la calle Latrán, se puede acceder a dos lugares destacados: a la izquierda, el castillo, y a la derecha, el Monasterio de las Minoritas (Kláštery Český Krumlov). Este gran complejo está compuesto por una iglesia, dos conventos uno grande y otro pequeño y un bonito jardín. Fue fundado en 1350, y todas sus construcciones presentan un estilo barroco.

    Un detalle curioso de este monasterio es que en él convivían tanto monjes como monjas. En 1560 sufrió un incendio, y William von Rosenberg intentó construir allí una cervecería, pero su proyecto fue rechazado por la abadesa. Finalmente, la cervecería se levantó justo detrás del monasterio.

    El régimen comunista de Checoslovaquia disolvió el monasterio en 1950, y actualmente funciona como museo. El acceso al interior es de pago (150 Kč), aunque se puede obtener un descuento con la Český Krumlov Card.
     
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    Monasterio de las Minoritas

    No dejéis de llegar hasta el final de la calle Latrán para ver la Puerta de České Budějovice (Budějovická brána), que data de 1602. Es la única de las nueve puertas que formaban la muralla de Český Krumlov que se conserva; las demás fueron demolidas en el siglo XIX.

    Lo curioso de esta puerta es que sus dos fachadas son totalmente diferentes, así que cruzadla para comprobarlo. Además, desde allí se pueden disfrutar de unas vistas preciosas del puente que conecta con las zonas verdes, con el castillo y la torre del castillo de fondo.

    En el interior del meandro

    Ahora cruzamos el puente de madera Lazebnický most —una de las varias veces que lo haremos a lo largo del día— para dirigirnos al casco antiguo, también llamado Ciudad Vieja. Este surgió como un asentamiento independiente, distinto del que se encontraba en la calle Latrán y alrededor del castillo. No es muy grande, por lo que vale la pena recorrer cada una de sus calles, ya que no hay rincón feo en él.

    La plaza principal del casco antiguo es la Plaza Svornosti (Náměstí Svornosti), considerada el alma de la ciudad, donde se celebran los principales eventos, como el mercadillo de Navidad. La plaza está presidida por la Fuente y Columna de la Peste (Kašna a morový sloup), construida en 1716 en estilo barroco para conmemorar el fin de la epidemia que diezmó a gran parte de la población entre 1680 y 1682.

    Alrededor de la plaza encontramos una hilera de edificios destacados, entre los que sobresalen el Ayuntamiento (Radnice) del siglo XVII, que alberga el Museo de la Tortura (Muzeum Tortury), y la Oficina de Información Turística (Infocentrum Český Krumlov). También hay bancos para descansar y terrazas donde tomar algo mientras se disfruta del ambiente.
     
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    Plaza Svornosti en el casco antiguo

    Otro de los atractivos de la Ciudad Vieja es el mirador Seminární Zahrada, un pequeño parque desde el cual se obtienen vistas espectaculares de los tejados del casco antiguo y de las distintas edificaciones del castillo, destacando especialmente su característica torre circular. Al tratarse de un parque, el acceso es libre.

    No dejéis de visitarlo por la noche, cuando el castillo está bellamente iluminado y resalta sobre la ciudad, ofreciendo una imagen mágica y única.
     
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    Vistas de la ciudad desde el mirador Seminární Zahrada

    Volvemos a la plaza central, desde donde se asoma la torre de la Iglesia de San Vito (Kostel svatého Víta), nuestro siguiente destino. Su construcción se remonta a los años 1407-1439, en estilo gótico tardío, aunque fue reformada y ampliada en los siglos XVII y XVIII. La iglesia tiene además una importancia histórica, ya que algunos miembros de las familias Schwarzenberg y Rosenberg están enterrados aquí. El acceso al interior es gratuito, siempre que no se esté celebrando misa.

    Sin embargo, la mejor vista de la iglesia se obtiene desde el otro lado del río. Recomendamos cruzar el puente y recorrer esta zona, disfrutando de un paseo muy agradable a orillas del río que finaliza en el parque Městský park Český Krumlov, un oasis de tranquilidad lejos del bullicio turístico del centro.
     
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     Iglesia de San Vito junto al río Moldava


    Más alternativas en Český Krumlov

    Quienes dispongan de más tiempo en Český Krumlov pueden completar su visita con algunas de estas atracciones:

    MuseosComo mencionamos antes, con la Český Krumlov Card se puede acceder con descuento a varios museos. La mayoría son secundarios, ya que quedan a la sombra del castillo, que es la principal atracción de la ciudad. Sin embargo, si vais a pasar varios días y vuestros intereses lo permiten, podéis visitar alguno de ellos: el Museo del Castillo y la Torre del Castillo (ya comentado en este artículo), el Museo Regional de Český Krumlov, que explora la historia de la ciudad y sus habitantes; el Museo Fotoatelier Seidel, una casa restaurada de la familia de un fotógrafo del siglo XIX con muebles y fotografías originales; el Egon Schiele Art Centrum, situado en el edificio renacentista de la antigua cervecería municipal, que nos acerca a la obra del pintor austriaco Egon Schiele; y el Monasterio de Český Krumlov, también mencionado anteriormente.

    →Rafting en el río Moldava. Una actividad diferente que hacer en Český Krumlov es hacer rafting por el meandro del río Moldava. Existen diferentes tipos de canoas y travesías de distintas distancias, aunque todas pasan por el centro de la ciudad. Entre las empresas que ofrecen esta actividad se encuentran Maleček Rafting, cuya oficina está un poco más adelante del mirador Seminární Zahrada, y Vltava sport Service, con oficinas en la calle Hradební 60. Los precios son algo elevados para los estándares checos y dependen del tipo de canoa, del número de personas y de si la conduces tú mismo o si la compartes con otros y es manejada por un empleado de la empresa.

    ¿Dónde comer en Český Krumlov?

    En general, conviene tener en cuenta que durante la temporada alta, como en verano o los fines de semana, la ciudad suele estar muy concurrida. Muchos restaurantes se llenan rápidamente, así que es recomendable reservar con antelación si tenéis un sitio en mente, o tener paciencia hasta encontrar mesa. También es importante recordar que estamos en pleno centro de Europa y se cena antes que en otros países; por ello, es mejor no dejarlo para muy tarde, para no encontrarse con locales cerrados.

    En la mayoría de los sitios se puede pagar con tarjeta, aunque hay algunas excepciones. En los lugares donde no aceptan tarjetas, suelen aceptar euros además de coronas checas.
    • Brauerei-Restaurant – Esta histórica cervecería fue fundada en 1560 por William von Rosenberg, como ya mencionamos anteriormente. En 1621, el dominio de Český Krumlov (Krumau en aquel entonces) pasó de los Rosenberg a los Eggenberg, quienes cambiaron el nombre a Pivovar Eggenberg. En 1719, con la llegada de los Schwarzenberg, la cervecería volvió a cambiar de nombre, aunque en el siglo XX recuperó nuevamente el nombre de Pivovar Eggenberg. Además de su valor histórico, es un excelente lugar para probar la cerveza local Eggenberg y disfrutar de platos típicos checos como el Svíčková na smetaně (filetes de ternera en salsa de verduras con nata), el Goulash (guiso de ternera típico de Hungría y Rep. Checa), Pečené vepřové (cerdo asado) o el Pečená kachna (pato asado).
    Además de la comida típica checa, Český Krumlov, al ser una ciudad muy turística, cuenta con restaurantes de cocinas variadas, perfectos si queremos variar un poco o estamos cansados de los platos locales. Algunas opciones recomendables son:
    • Nonna Gina – Pizzería situada junto al Monasterio de las Minoritas. Es muy popular durante los fines de semana, por lo que suele ser necesario reservar. Solo aceptan efectivo.
    • My Saigon – Restaurante vietnamita con una variedad de platos y sushi. En nuestra experiencia, no fue necesario reservar, lo que lo convierte en una buena opción cuando la ciudad está muy concurrida. Además, cierra más tarde que otros locales, algo muy útil para los que cenamos tarde.
    • Můstek Beer&Burger – Hamburguesería con hamburguesas deliciosas y cervezas de distintos tipos, ideal para una comida rápida y rica.
    • Bistro 53 Beer Point – Microcervecería con varias cervezas de barril, donde también se sirve comida ligera, perfecta para disfrutar de un ambiente relajado.

    Si queremos algo más ligero o diferente a restaurantes, Český Krumlov ofrece varias opciones interesantes para desayunar, merendar o tomar algo:
    • Kolektiv cafe & wine bar – La cafetería que más nos gustó. Ideal para desayuno, café o merienda, con una amplia oferta que incluye huevos Benedict, huevos fritos, croissants, muffins y pancakes.
    • Kafemlejnek – Cafetería junto al río, con una terraza muy agradable y precios razonables. Nosotros vinimos una tarde a tomar una cerveza Eggenberg. Lo único a tener en cuenta es que cierran temprano, alrededor de las 19:00.
    • MLS Crêperie Kájovská – Puesto callejero en la calle Latrán, perfecto para probar el dulce más típico checo: el trdelník, una masa enrollada al horno con canela o frutos secos picados, y que a veces se sirve con helado.
    • Apotheka cafe bar – Moderno bar de cócteles que ofrece tanto clásicos como creaciones propias. Durante el día, también se puede disfrutar de un café en su terraza.

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