Las Palmas de Gran Canaria es la capital de la isla de Gran Canaria y de la provincia de Las Palmas, que está compuesta por las islas de
Gran Canaria, Fuerteventura,
Lanzarote y La Graciosa. Además, es capital de la comunidad autónoma de Canarias, cargo que comparte con
Santa Cruz de Tenerife. Cuenta con una población de unos
380.000 habitantes, lo que la convierte en la ciudad más poblada del Archipiélago Canario.
La visita a la ciudad, sin entrar a museos ni bañarse en la playa, puede realizarse en un solo día. No obstante, recomendamos dedicar al menos dos días para poder disfrutar con calma de todo lo que ofrece.
Breve historia sobre Las Palmas
Siempre es interesante conocer un poco la historia de una ciudad para comprenderla y aprovechar mejor la visita. Antes de la conquista de la isla de Gran Canaria por parte de los castellanos, la capital se encontraba en Agáldar (actual Gáldar) y Las Palmas aún no existía.
Con la llegada de los españoles en 1478, se instaló en este lugar un campamento militar que, tras finalizar la conquista, daría origen a la ciudad conocida como el Real de Las Palmas. Para protegerla de los constantes ataques piratas, se construyeron varias murallas defensivas. Lo que en su día fue el Real de Las Palmas corresponde hoy en día únicamente al barrio de Vegueta, lo que da una idea del enorme crecimiento que ha experimentado la ciudad desde entonces.
¿Cómo llegar a Las Palmas de Gran Canaria?
En barco🚢. Si se viaja desde otra isla, es posible llegar en barco. La compañía Naviera Armas opera rutas que llegan al muelle de Santa Catalina, mientras que Fred Olsen atraca en el puerto de Agaete, desde donde se ofrece transporte en guagua hasta Las Palmas.
En nuestro caso, viajamos desde Santa Cruz de Tenerife con Naviera Armas, llegando directamente al puerto de Las Palmas. Desde allí nos trasladaron en guagua hasta el Parque de Santa Catalina.
En avión✈. Gran Canaria cuenta con un único aeropuerto. Desde él salen guaguas que conectan con la Estación de Guaguas de San Telmo (en el barrio de Vegueta) y con la Estación de Guaguas de Santa Catalina, por un precio aproximado de 3 € por persona.
Tal y como comentamos en nuestro
artículo de Gran Canaria, recomendamos
alquilar coche solo para recorrer la isla, no para moverse por la ciudad de Las Palmas, lo que permite ahorrar en alquiler y evitar problemas de aparcamiento. En el barrio de Santa Catalina hay una oficina de
alquiler de coches Cicar, empresa local canaria, que fue la que utilizamos. Al alojarnos en Las Palmas, dejábamos el coche en un parking durante la noche.
¿Qué ver en Las Palmas de Gran Canaria?
Los principales atractivos de la ciudad se concentran en dos zonas: por un lado, el barrio de Santa Catalina, y por otro, los barrios de Triana y Vegueta. Entre ambos se encuentran la mayoría de los lugares de interés turístico.
La distancia entre estas zonas es de unos 45 minutos a pie, por lo que quienes prefieran evitar caminar pueden utilizar la guagua número 1 o 12, con un precio aproximado de 1,40 € por trayecto.
Un fenómeno atmosférico característico de algunos puntos de Canarias, y especialmente frecuente en Las Palmas, es la llamada “Panza de Burro” ☁. Consiste en un mar de nubes bajas que da la sensación de que va a llover, aunque casi nunca llega a hacerlo. Su nombre proviene de la forma que adoptan estas nubes en conjunto, que, con un poco de imaginación, recuerdan a la panza de un burro. Este fenómeno suele producirse entre los meses de julio y agosto, provocado por los vientos alisios, y es similar a las nubes que se observan en la siguiente imagen.
SANTA CATALINA
Comenzamos la visita por Santa Catalina, el barrio con más ambiente y donde se encuentra la famosa Playa de Las Canteras. Además de bañarse, merece mucho la pena recorrerla de punta a punta, desde La Puntilla, en el extremo norte, hasta el Auditorio Alfredo Kraus, en el extremo sur. En total, son unos 3 kilómetros.
El Auditorio Alfredo Kraus, inaugurado en 1997, rinde homenaje al célebre tenor Alfredo Kraus, nacido en Las Palmas de Gran Canaria y reconocido internacionalmente, que llegó a actuar junto a figuras como María Callas. Junto al auditorio se encuentra también un gran monumento dedicado al artista.
Uno de los aspectos más llamativos del auditorio es que la sala principal cuenta con un enorme ventanal situado detrás del escenario, desde el cual se puede contemplar el océano Atlántico mientras se asiste a una representación.
Monumento y Auditorio Alfredo Kraus
La Playa de Las Canteras es una preciosa playa urbana de unos 3 kilómetros de longitud, muy cuidada y limpia, que ofrece espacios para el baño tranquilo, el ocio y la práctica de distintas actividades, siendo uno de los lugares más disfrutados tanto por residentes como por turistas.
En la zona norte, en lugares como Playa Chica y el Muro Marrero, predominan los ambientes tranquilos y familiares, protegidos por la conocida Barra, una formación natural de rocas situada a unos 200 metros de la orilla que actúa como barrera y evita que el fuerte oleaje llegue a la playa. Cuando la marea está baja, es posible acercarse hasta ella casi caminando. Algunas personas se aproximan para practicar esnórquel —muy recomendable en esta zona por su gran biodiversidad—, ya que el fondo marino combina áreas arenosas y rocosas, lo que favorece la presencia de una variada fauna marina. Otros prefieren jugar en el llamado “ascensor”, un gran hueco entre las rocas de la barra por el que el agua entra y sale con mayor o menor intensidad según la marea, dando la sensación de estar dentro de un ascensor natural.
Hacia el sur de Las Canteras, en la zona conocida como La Cícer, la playa no está tan protegida por la barra, lo que la convierte en un lugar muy popular para la práctica de surf, bodyboard y paddle surf. Las áreas más cercanas al Auditorio Alfredo Kraus también son ideales para jugar a palas, fútbol playa, pelota u otras actividades en la arena, gracias a su mayor amplitud.
Playa de Las Canteras de noche
En los días despejados, si miráis hacia la izquierda, podréis distinguir la Montaña de Gáldar y, detrás de ella, el Teide. Más allá de la playa, el paseo marítimo y el auditorio, nos dirigiremos a pasear por la zona que da nombre al barrio: el Parque de Santa Catalina. Se trata de un espacio agradable, con quioscos y terrazas donde es posible relajarse al sol mientras se disfruta de un refresco.
Esto sería lo más destacado del barrio,
aunque quienes dispongan de más tiempo también pueden visitar el Castillo de la Luz, una fortaleza construida en 1494 tras la conquista de la ciudad por los españoles, o Poema del Mar, un impresionante acuario de los creadores del Loro Parque y del Siam Park de Tenerife, famoso por albergar el panel de cristal curvo más grande del mundo.
BARRIO DE TRIANA
Desde Santa Catalina, tomamos la guagua número 1 o 12 para ir al Parque San Telmo. Desde 1811, este lugar albergó el muelle de Las Palmas, y posteriormente se decidió construir el parque como punto de referencia para dar la bienvenida a los viajeros que llegaban a la isla. El símbolo más representativo del parque es su kiosco modernista, traído desde Manises (Valencia) en 1924, que hoy en día funciona como cafetería con terraza.
Parque San Telmo y kiosco modernista
En el otro extremo del parque se encuentra la Ermita de San Telmo. Los ataques piratas a las Islas Canarias eran muy frecuentes, siendo los más temidos los perpetrados por piratas holandeses. Uno de los episodios más devastadores tuvo lugar en junio de 1599, cuando Pieter van der Does atacó la ciudad, incendiando y destruyendo esta iglesia, junto con muchos otros edificios. La ermita fue reconstruida en los siglos posteriores. Merece la pena entrar en su interior para contemplar su retablo, considerado uno de los más bonitos de la isla.
Tomamos ahora la emblemática calle Triana, principal vía comercial del barrio, caracterizada por sus fachadas modernistas. Tanto esta calle como el propio barrio evocan inevitablemente a sus homónimos sevillanos. Esto se debe a que la ciudad de Las Palmas, fundada en 1478 —poco antes de los viajes de Colón a América—, recibió a numerosos andaluces, especialmente sevillanos, con motivo de la conquista y de los viajes al Nuevo Mundo. Algunos se establecieron en la isla y otros eran marineros de paso, ya que la ciudad funcionaba como escala intermedia entre la Península Ibérica y América. Esta circunstancia explica que muchos barrios y calles de Las Palmas compartan nombre con otros de la Península.
Calle Triana en Las Palmas de Gran Canaria
Desde la calle Triana podemos callejear y descubrir las principales atracciones turísticas del barrio. En primer lugar, visitamos la Casa-Museo Pérez Galdós, vivienda natal del escritor canario, donde residió hasta los 19 años. Se trata de una preciosa casona canaria, decorada con mobiliario original y con piezas procedentes de sus viviendas en Santander y Madrid, ciudades en las que vivió durante su etapa adulta. Muchos de estos muebles fueron diseñados por el propio Benito Pérez Galdós. Además, el museo alberga ejemplares de sus obras traducidas a diversos idiomas. Hoy en día, Galdós es recordado como el máximo representante de la novela realista del siglo XIX. Entre sus obras más conocidas destacan Fortunata y Jacinta (1887) y los Episodios Nacionales (46 novelas publicadas entre 1872 y 1912), mientras que su obra teatral más popular es Doña Perfecta (1876).
El horario de la casa-museo es de martes a domingo, de 10:00 a 18:00. La entrada es gratuita y la visita solo puede realizarse mediante visita guiada, que comienza a las horas en punto. A nosotros nos resultó muy interesante; además, al tratarse de un grupo reducido, la experiencia fue especialmente agradable.
Una de las habitaciones de la Casa-Museo Pérez Galdós
A continuación, nos dirigimos a la Plaza de Cairasco, una plaza animada y con mucho encanto donde se alza el imponente edificio del Gabinete Literario, escenario de numerosas películas a lo largo de la historia. De hecho, Canarias es un lugar muy recurrido para rodajes ambientados en islas de América Latina, debido a la similitud en el estilo arquitectónico y el urbanismo de sus ciudades. Este edificio fue construido a finales del siglo XIX en sustitución del antiguo Teatro Cairasco, que, a pesar de haber sido edificado en 1845, fue demolido para dar paso a un teatro más moderno: el actual Gabinete Literario.
Plaza de Cairasco y Gabinete Literario
La siguiente parada es el Teatro Pérez Galdós, la principal sala teatral de Las Palmas. Fue construido en 1890 bajo el nombre de Teatro Tirso de Molina, lo que supuso la demolición del Teatro Cairasco, como acabamos de mencionar. Años más tarde, cuando Benito Pérez Galdós alcanzó reconocimiento internacional, se decidió cambiar el nombre del teatro por el de este ilustre autor nacido en la isla.
Aunque no se encuentra en esta zona, un mirador excelente para contemplar el barrio de Triana y el puerto es el Mirador Agustín Castillo, más conocido como Mirador Altavista.
BARRIO DE VEGUETA
El Teatro Pérez Galdós marca el final del barrio de Triana y el inicio del de Vegueta, tras cruzar la carretera. Lo primero que encontramos es el Mercado de Vegueta, el primer mercado de toda Canarias, construido en 1858 durante el reinado de Isabel II y siguiendo el modelo de otros mercados que ya habían tenido un gran éxito en la Península. En la actualidad ofrece una amplia variedad de productos, principalmente de alimentación, y es frecuentado a diario tanto por turistas como por los propios canarios.
Nos dirigimos ahora a la Plaza de San Antonio Abad, considerada el origen de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Fue aquí donde tuvo lugar el primer asentamiento castellano tras la conquista de 1478, liderado por Juan Rejón, considerado el fundador de la ciudad. Rejón eligió este enclave como base y lo denominó Real de las Palmas, probablemente por la abundancia de palmeras en la zona. Una placa situada en la Ermita de San Antonio Abad recuerda este hecho histórico.
En una de las esquinas de la plaza se encuentra la Casa de Colón, una casa canaria del siglo XVI que alberga un museo dedicado a Cristóbal Colón y a sus viajes a América. Las Islas Canarias ocupaban una posición estratégica entre la Península Ibérica y el continente americano, por lo que muchos barcos españoles hacían escala aquí para abastecerse o realizar reparaciones. De hecho, durante su primer viaje en 1492, Colón se detuvo en la isla para reparar la carabela La Pinta. Aunque no existe confirmación histórica, se cree que Colón pasó por esta casa —entonces propiedad del gobernador— en tres de sus cuatro viajes a las Indias: el primero (1492), el segundo (1493) y el cuarto (1502). En el tercero (1498), sin embargo, no recaló en Gran Canaria, sino en La Gomera. Cabe destacar también que en esta misma vivienda nació Alfredo Kraus, aunque actualmente los mapas señalan como su casa natal el edificio contiguo; en realidad, ambos forman parte de una misma construcción, como se indica en una placa visible en la pared.
Tanto por el valor arquitectónico de la casa y sus patios como por el contenido del museo, la visita merece realmente la pena.
Aquí podéis consultar los precios y horarios.
Patio interior de la Casa de Colón
Continuamos la ruta por Vegueta para llegar a la Plaza de Santa Ana, el auténtico centro neurálgico del barrio. Tras la conquista de la isla, la Corona de Castilla estableció aquí las principales instituciones de la ciudad: las Casas Consistoriales, el Palacio Episcopal y la Catedral de Santa Ana. El urbanismo de esta plaza —y de la ciudad de Las Palmas— constituye uno de los precedentes que influyeron en el modelo urbano que posteriormente se aplicó en muchas ciudades y plazas de América.
Uno de los elementos más llamativos de la plaza son Los Perros de la Plaza de Santa Ana, un conjunto de esculturas de hierro situadas frente a la catedral. Fueron colocadas en 1895 por el escultor francés Alfred Jacquemar, como puede comprobarse en las siglas AJ visibles en las propias esculturas. No existe una versión oficial sobre su origen, pero se cree que fueron un regalo a la ciudad en agradecimiento por el buen trato recibido por un navío francés que hizo escala en la isla de camino a Sudáfrica.
Los Perros de la Plaza de Santa Ana
Si nos detenemos a observar los edificios que conforman la plaza, y con el permiso de la catedral, las Casas Consistoriales destacan como el inmueble civil más significativo. Pertenecen al Ayuntamiento de la ciudad y fueron construidas en 1855 siguiendo un estilo neoclásico.
La Catedral Metropolitana de Santa Ana de Canarias, dedicada a la patrona de Las Palmas de Gran Canaria, fue una petición expresa de los Reyes Católicos en 1487. Su construcción se prolongó durante el siglo siguiente, hasta su inauguración en 1570. Este largo proceso explica la presencia de distintos estilos arquitectónicos, como el gótico tardío en el interior y el neoclásico en el exterior. Todos los detalles de la catedral pueden conocerse a través de la audioguía incluida en la entrada (6 €). El horario de visita es de lunes a viernes, de 10:00 a 18:00, y los sábados, de 10:00 a 16:00. Además, la entrada permite subir a la azotea, desde donde se obtienen magníficas vistas de la Plaza de Santa Ana y de la ciudad.
Catedral de Santa Ana en la Plaza de Santa Ana
Otra parada muy interesante es el Museo Canario. Podría decirse que es un excelente resumen de todo el viaje a Gran Canaria, o al menos así nos lo pareció a nosotros, ya que lo visitamos justo al final de nuestra estancia, después de haber recorrido la isla de punta a punta. El museo ofrece una visión completa de los yacimientos arqueológicos, así como de la forma de vida y las costumbres de los aborígenes canarios antes de ser sometidos y destruidos por los conquistadores. Quizás lo más impactante sea la sobrecogedora sala de las calaveras y las momias. Lógicamente, se trata de restos reales, hallados en los distintos yacimientos y excavaciones realizadas en la isla.
Conviene recordar que el museo fue inaugurado en 1880, y que la cantidad de piezas que han pasado por sus salas a lo largo de la historia es innumerable.
Aquí podéis consultar los horarios y precios.
Para terminar la visita, nos acercamos a la Plaza del Espíritu Santo, una pequeña y encantadora plaza llena de vegetación, rodeada de bonitos edificios y presidida por una ermita del siglo XVII, que pone el broche final a nuestro recorrido por Vegueta.
Plaza del Espíritu Santo
¿Dónde comer en Las Palmas?
En líneas generales, el barrio de Santa Catalina tiene más ambiente, ya que se encuentra más próximo al puerto y concentra un mayor número de restaurantes y turistas. Por su parte, Vegueta y Triana conforman el casco antiguo de la ciudad y suelen ser zonas más tranquilas. No obstante, durante los conocidos Jueves de Vegueta, el ambiente se traslada a los bares y restaurantes de Vegueta y Triana, y ese día ambos barrios tienen más ocio de lo habitual.
Dicho esto, a continuación os dejamos una selección de sitios donde comer en cada barrio:
En Santa Catalina:
- La Garriga: tras su éxito en Santa Cruz de Tenerife, abrió varios establecimientos en Las Palmas. Son especialmente conocidos por sus famosos bocadillos de tortilla. Cuenta con varios locales repartidos por la ciudad.
- Bochinche El Chato: en Gran Canaria, el bochinche es el homólogo del guachinche de Tenerife, aunque quizá menos popular, y se trata de una taberna típica canaria donde se sirve comida casera acompañada de vino de la zona. El Bochinche el Chato es una opción ideal para probar platos tradicionales canarios.
- La Picantina: restaurante mexicano que, sinceramente, nos encantó. Espectacular.
- Restaurante Tasca Galileo: restaurante de cocina española en general.
- Costumbres Argentinas Las Palmas: local de comida argentina donde destacan especialmente sus espectaculares hamburguesas.
En Vegueta / Triana:
- 200 Gr. Burger: hamburguesería considerada por muchos como la mejor de Las Palmas. Este fue su primer local, y posteriormente han abierto otros por la ciudad.
- Manuela Jimena Bar: ambientado como un bar madrileño de los años 70. La comida está muy rica, aunque el precio es algo elevado, especialmente teniendo en cuenta que estamos en Canarias.
Otros:
- Dulcería Colomar: famosa por sus croissants. Cuenta con dos locales, uno cerca de Santa Catalina y otro en las proximidades de Triana.
Excursiones desde Las Palmas de Gran Canaria
→En nuestro artículo sobre la
isla de Gran Canaria ya os mostramos todas las actividades y lugares que se pueden visitar en la isla. Si no queréis alquilar coche y preferís hacer excursiones más cercanas a
Las Palmas, dos de las mejores opciones son los pueblos de
Arucas y
Teror, ambos muy próximos y realmente pintorescos.
→Otra alternativa es tomar un
barco a Santa Cruz de Tenerife, un trayecto de algo menos de dos horas. Se puede ir y volver en el día, aunque lo ideal es quedarse a pasar un fin de semana. Como mencionábamos al inicio del artículo, hay dos compañías que realizan este trayecto:
Naviera Armas y
Fred Olsen. Sin embargo, desde Las Palmas solo opera Armas, mientras que Fred Olsen sale desde
Agaete.
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