Glasgow, aunque no es la capital de Escocia, es la ciudad más grande de la nación, con aproximadamente 650.000 habitantes. Escocia forma parte del Reino Unido, pero mantiene una fuerte identidad nacional y un intenso debate político sobre su independencia. De hecho, en 2014 se celebró un referéndum sobre la independencia, que se resolvió con la victoria del No, obteniendo un 55,3% de los votos.
Las comparaciones siempre son odiosas, y aún más cuando tu vecina es Edimburgo. Glasgow ha vivido durante años a su sombra, cargando con la fama de ciudad poco atractiva por su pasado industrial. Mientras Edimburgo ha sido vista como la ciudad burguesa y elegante de Escocia, Glasgow se ha identificado con un carácter más popular y obrero. A esto se suma su reputación de ciudad más lluviosa del Reino Unido, con alrededor de 14 días de lluvia al mes. Aun así, merece la pena dedicarle uno o dos días si se viaja por el norte del país.
¿Qué ver en Glasgow?
Los principales puntos de interés se dividen en dos zonas: el centro de la ciudad y el barrio de West End.
Centro de la ciudad
Partiremos desde Glasgow Central, la estación principal de trenes de la ciudad. Desde allí, tomando Argyle Street, enseguida giramos a la izquierda hacia Buchanan Street, una de las arterias comerciales más famosas de Glasgow. Inaugurada a finales del siglo XVIII y nombrada en honor a la familia Buchanan, que se enriqueció con el comercio de tabaco, esta calle ha evolucionado con el tiempo hasta convertirse en la primera gran calle peatonal de compras de la ciudad, un espacio donde hoy se puede pasear tranquilamente sin coches.
Subiremos por ella, haciendo paradas en distintos lugares de interés. Si seguís la calle hasta el final, llegaréis al Glasgow Royal Concert Hall, la sala de conciertos más importante de la ciudad.
Nuestro primer desvío será a la izquierda por la estrecha Mitchell Lane, donde se encuentra The Lighthouse, el edificio que alberga el Centro Nacional de Diseño y Arquitectura (Scotland's Centre for Design and Architecture). En sus distintas plantas se pueden visitar varias galerías de arte y aprender sobre Charles Rennie Mackintosh, arquitecto nacido en Glasgow en 1868 y uno de los máximos representantes del art nouveau en el Reino Unido. Es todo un símbolo de la ciudad.
En la planta superior del museo hay un mirador con vistas a Glasgow. No es una panorámica llena de rascacielos icónicos —Glasgow no tiene edificios altísimos como otras grandes ciudades—, pero la experiencia merece la pena, sobre todo porque la entrada al edificio y al mirador es gratuita. El horario es de 10:30 a 17:00, salvo los domingos, que abre de 12:00 a 17:00.
Volviendo a la calle principal, nuestra siguiente parada estará a mano derecha. Podéis tomar Exchange Place o la siguiente, Royal Bank Place, que ambas llevan a la Gallery of Modern Art (GoMA), ubicada en la Royal Exchange Square.
El edificio neoclásico data de 1778 y alberga exposiciones de arte contemporáneo. Es un museo pequeño, por lo que no lleva mucho tiempo recorrerlo. En la planta menos uno encontraréis el centro de visitantes, donde el personal ayuda a resolver cualquier duda sobre lugares de Escocia. Muy útil si os quedó algo por saber o que no encontrarais en internet.
Gallery of Modern Art
Sin duda llama la atención la estatua ecuestre que preside la plaza: la del comandante y primer ministro británico duque de Wellington, inaugurada en 1844, y coronada con un cono de tráfico en la cabeza (Equestrian Statue of the Duke of Wellington). Lo que comenzó como una broma se ha convertido con el tiempo en uno de los grandes símbolos de la ciudad. A lo largo de los años, el Ayuntamiento ha intentado en varias ocasiones retirar el cono o elevar el pedestal para impedirlo, pero la oposición ciudadana —mediante protestas y recogidas de firmas— ha logrado paralizar estas iniciativas. A estas alturas, muchos Glaswegians lo consideran ya una auténtica tradición cultural. Normalmente el cono es naranja, aunque en ocasiones aparece de otros colores, como morado.
La Galería de Arte Moderno se encuentra al inicio del Merchant City, un barrio histórico que originalmente era el distrito de comerciantes y almacenes (de ahí su nombre), y que hoy combina restaurantes, bares, galerías, museos y boutiques.
La calle más destacada del barrio es Ingram Street, una vía comercial donde podéis encontrar tiendas especializadas en kilts, como McCalls of Glasgow, una de las más clásicas. Para quienes no lo sepan, el kilt es la falda masculina tradicional escocesa, hecha de tartán, un tejido con líneas, colores y patrones que identifican a cada clan o familia. Originalmente lo llevaban los highlanders (habitantes de las Tierras Altas), porque tenía varias capas y podían usar la capa exterior para cubrirse la parte superior del cuerpo. Hoy en día, un kilt de buena calidad puede costar unas 600 libras, y a eso se suman los accesorios: camisa, chaleco, calcetines, bolso e incluso, en algunos casos, un pequeño cuchillo ceremonial.
Un poco antes de llegar a ella, hemos de girar a la derecha a la altura de la iglesia St George’s Tron Church, inconfundible por ser la única en esta calle. Esta nos llevará a George Square, la plaza más importante y representativa de Glasgow, donde se encuentra el Ayuntamiento y donde los habitantes de la ciudad se reúnen especialmente durante actos públicos y celebraciones. Al fin y al cabo, como dice el eslogan de la ciudad, “People Make Glasgow” (“La gente hace Glasgow”), porque lo que realmente define a Glasgow no son sus monumentos o atracciones, sino su gente.
Ayuntamiento de Glasgow en la plaza George Square
Lo primero que veremos en el centro de la plaza es la enorme columna coronada con la estatua de Sir Walter Scott (1771-1832), el famoso escritor escocés del que tanto hablábamos en el artículo de Edimburgo.
Más adelante nos encontraremos con The Cenotaph, un monumento de granito erigido en 1925 en honor a los soldados fallecidos durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
Frente a él se alza el imponente Ayuntamiento de Glasgow, conocido como Glasgow City Chambers, inaugurado en 1888 por la reina Victoria. Sin duda, una de las experiencias más interesantes es visitar el interior del edificio. Hay visitas guiadas gratuitas a las 10:30 y a las 14:30, sin necesidad de reservar, solo hay que presentarse a la hora indicada. La visita dura unos 40 minutos y recorre varias salas del Ayuntamiento, siendo la Cámara la más espectacular y llamativa.
Una de las salas de las City Chambers
Continuamos nuestro tour en dirección al oeste, subiendo por cualquier calle cuesta arriba hasta girar a la derecha por Cathedral Street, que nos llevará directamente a la Catedral de Glasgow (Glasgow Cathedral), también conocida como Catedral de San Mungo (St. Mungo’s Cathedral). Sus orígenes se remontan a 1136, lo que la convierte en el edificio más antiguo de la ciudad que aún se mantiene en uso, aunque ha sido objeto de varias reformas a lo largo de los siglos. Originalmente era una catedral católica, pero tras la Reforma escocesa alrededor de 1560 pasó a ser protestante. En la parte baja de la catedral, dentro de la cripta, se encuentra la tumba de San Mungo, patrón de Glasgow. La entrada al edificio es gratuita, por lo que podéis explorar su interior sin coste alguno.
Justo frente a la catedral se encuentra el Museo de San Mungo (St. Mungo Museum of Religious Life & Art), un espacio fascinante que muestra cómo la religión ha influido en la vida a lo largo de la historia. La entrada también es gratuita, así que es una parada perfecta para completar la visita.
Vista de la catedral de Glasgow desde la Necrópolis
Muy cerca se encuentra Provand’s Lordship, que presume de ser la casa más antigua de Glasgow, construida alrededor de 1471. Esta joya histórica formaba parte del St Nicholas Hospital y hoy funciona como un pequeño museo, donde se puede ver cómo vivían los habitantes de la ciudad en la Edad Media y el Renacimiento.
Detrás de la catedral se encuentra la Necrópolis, el cementerio más famoso de Glasgow y uno de los más bonitos de Escocia. Inaugurado en 1833, durante la época victoriana, se ha convertido en un verdadero icono de la ciudad. Sus innumerables tumbas y monumentos —se estima que alberga los restos de unas 50.000 personas— ofrecen un escenario perfecto para fotografías únicas. Muchos de los enterrados eran protestantes y de clase alta, figuras importantes de Glasgow y burgueses vinculados al pasado industrial y mercantil de la ciudad.
Además, gracias a su elevada ubicación, la Necrópolis regala una vista panorámica impresionante de Glasgow, ofreciendo una perspectiva distinta de la ciudad que pocos rincones permiten.
En uno de los extremos se encuentra el William Wallace Memorial, un homenaje al héroe nacional escocés que luchó contra la ocupación inglesa durante la primera guerra de independencia de Escocia, a finales del siglo XIII. No es su tumba, ni Wallace está enterrado en ningún lugar: fue capturado y ejecutado por los ingleses en 1305. El memorial incluye su espada y casco como símbolos de su legado. Su historia llegó al gran público con la película Braveheart (1996), que ganó 5 Oscars, aunque a muchos escoceses no les gustó que el papel de Wallace fuera interpretado por Mel Gibson, un actor australiano.
La Necrópolis de Glasgow
Podéis volver al centro recorriendo la High Street, la calle más antigua de Glasgow, con raíces que se remontan a la Edad Media. Hoy combina historia con modernidad: entre sus edificios históricos se pueden ver grafitis y arte urbano que dan un toque creativo y vibrante a la ciudad.
West End
Aunque en el centro de Glasgow se puede llegar a casi todos los sitios caminando, para explorar el West End lo más cómodo es tomar el metro desde el centro hasta la parada de Kelvinbridge o Kelvinhall, dependiendo de cuál sea vuestro primer destino en la zona.
Lo más destacado es la Universidad de Glasgow (University of Glasgow), la cuarta universidad más antigua del Reino Unido, fundada en 1451. Es la mayor de las tres universidades de la ciudad y una institución con mucha historia y prestigio. Entre sus alumnos más famosos se encuentran James Watt, el ingeniero escocés que dio nombre a la unidad de potencia “vatio” (watt), y Lord Kelvin, el físico que creó la escala de temperatura Kelvin. Además, ocho Premios Nobel y dos primeros ministros británicos pasaron por sus aulas, consolidando su fama como una de las universidades más importantes de Escocia.
Ubicado en Kelvingrove Park, un bonito parque junto al río Kelvin y la zona universitaria, merece la pena visitar el Kelvingrove Art Gallery and Museum, el museo más importante de Glasgow y uno de los más visitados de Escocia. Es un museo muy variado: tiene obras de arte —entre ellas una de Salvador Dalí, la más prestigiosa—, además de secciones de historia natural, arqueología e incluso una armería. No se tarda mucho en recorrerlo y, además, la entrada es gratuita.
Más alternativas en Glasgow
Hasta aquí lo imprescindible. Ahora, si tenéis interés y tiempo de sobra, podéis descubrir algunas joyas menos conocidas de Glasgow:
➣Britannia Music Hall, actualmente conocido como The Friends of The Britannia Panopticon Music Hall Trust (SCIO), es uno de los teatros de variedades más antiguos del mundo, inaugurado en 1857. Aquí se representaban espectáculos al estilo El Gran Showman, con curiosidades como el hombre más alto del mundo o la mujer barbuda. Y, como dato curioso, Stan Laurel, el “flaco” del famoso dúo cómico El Gordo y el Flaco, hizo su debut aquí a principios del siglo XX.
➣Si queréis, podéis acercaros a ver el río Clyde, que atraviesa Glasgow y tiene aproximadamente 176 km de longitud, lo que lo convierte en el tercer río más largo de Escocia. A orillas del río encontraréis un guiño a España: la estatua de La Pasionaria, con su célebre frase grabada: “Mejor morir de pie que vivir toda tu vida arrodillado”. Dolores Ibárruri, conocida como La Pasionaria, fue política española del siglo XX, secretaria general del Partido Comunista de España y un símbolo de la resistencia republicana contra el fascismo. La estatua rinde homenaje a los 2.100 voluntarios británicos que fueron a luchar en España contra las tropas franquistas, de los cuales 534 fallecieron, incluidos 65 glaswegians.
➣También a orillas del río Clyde, pero un poco más alejado del centro, se encuentra Glasgow Green, un parque ideal para pasear y relajarse. Con orígenes que se remontan al siglo XV, es el parque más antiguo de la ciudad. En la entrada encontraréis un pequeño mapa que señala los distintos monumentos y edificios del parque, entre los que destaca el Nelson Monument, un obelisco construido en 1806 en honor al almirante británico Horatio Nelson, un año después de su muerte en la Batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805), en la que se enfrentaron el ejército británico y el francés de Napoleón Bonaparte, con los españoles como aliados.
Monumento a Nelson tras la escultura de Glasgow 2014 Commonwealth Games
➣Visitar a la fábrica de Tennent’s (Tennent Caledonian Breweries), la cerveza más vendida en Escocia, puesta a la venta por primera vez en 1885. La visita cuesta 7 libras y la fábrica está ubicada cerca de la Necrópolis, así que se puede combinar con un paseo histórico por la ciudad.
➣Para los amantes de la arquitectura, merece la pena echar un vistazo a la fachada de la Glasgow School of Art, ubicada en el 167 de Renfrew Street. Este edificio es una de las obras maestras de Charles Rennie Mackintosh, del que hablamos antes, construida a principios del siglo XX, y un icono del diseño escocés.
➣Muy a las afueras de la ciudad se encuentra el Pollok Country Park, el parque más grande de Glasgow. Un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza; no es raro encontrarse con las famosas vacas de las Tierras Altas (Highland Cattle), esas vacas peludas que protegen del frío y el viento. Además, este parque ha servido como escenario para algunas escenas de la serie Outlander, ¡así que los fans de la serie seguro lo reconocerán al instante!
¿Qué y dónde comer en Glasgow?
Uno no se puede ir de Escocia sin visitar un pub. Un ejemplo típico, con la clásica comida británica, es Van Winkle - BBQ Grill - Barrowlands.
Otro pub especial, aunque bastante alejado del centro, es Òran Mór, que antiguamente fue la iglesia parroquial de Kelvinside y que en 2002 se reformó como pub. Allí se puede disfrutar de platos típicos como el salmón escocés o el filete de ternera.
Si lo que buscáis es un bar para la noche, está Horseshoe Bar Glasgow, que presume de tener la barra continua más larga del mundo.
Para desayunar, el desayuno típico de Glasgow consiste en el refresco Irn-Bru —naranja, muy azucarado y con cafeína, originario de la ciudad— y un morning roll, un montadito relleno de huevo, Lorne sausage (la salchicha cuadrada típica escocesa) y brown sauce. Este desayuno se puede encontrar en puestos callejeros, cafeterías o para llevar.






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