Artículo actualizado en: 14 marzo 2025

Madrid

En esta ocasión visitamos Madrid, la capital de España. Con 3,4 millones de habitantes (7 si contamos su área metropolitana) es la ciudad más poblada del país y la segunda más poblada de la Unión Europea, después de Berlín

Para ver lo más destacado de Madrid hacen falta como mínimo tres días, dar una vuelta por sus barrios más ilustres y entrar en alguno de sus muchos museos. Si solo tenéis un día o un día y medio, podréis ver el centro. Si os quedáis más tiempo, podréis completar la visita con alguna excursión.

¿Cómo moverse por Madrid?

Aunque lo ideal es recorrer el centro caminando, es muy posible que en alguna ocasión necesitéis utilizar el transporte público, ya sea para ir a algún sitio más lejano o para ir o volver al hotel.

Lo más práctico es comprar un billete de 10 viajes, para lo que necesitáis una Tarjeta de Transporte Público (TTP) física. Estas cuestan 4€ y se expiden en las propias máquinas donde se compran todos los tipos de billetes de viaje. Esta tarjeta sirve para usar el metro, los autobuses y los trenes de cercanías, pero los billetes que se cargan en ella son distintos. El billete de autobús y metro es diferente al de trenes de cercanías. El billete de 10 viajes solo es válido para autobús y metro, y es más que suficiente para moverse por el centro.

¿Cómo ir desde el aeropuerto de Madrid al centro de la ciudad?

El aeropuerto de Madrid se llama Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, una mezcla de los nombres Madrid-Barajas, su nombre antiguo, y Adolfo Suárez, el primer presidente del Gobierno español democráticamente elegido tras la muerte del dictador Francisco Franco. Falleció en 2014, año en que se aprovechó para cambiarle el nombre al aeropuerto. Tiene cuatro terminales: la T1, la T2, la T3 y la T4, esta última, obra del arquitecto británico Richard Rogers, dedicada exclusivamente a Iberia y ubicada a cuatro kilómetros de las otras tres.

Hay un autobús gratuito que conecta todas las terminales, por si tenéis que hacer transbordo y cambiar de terminal.

Hay tres maneras de llegar al centro desde el aeropuerto en transporte público:
  • En metro: es la manera más habitual, la línea 8 une la T4 con Nuevos Ministerios. Tiene parada en la T4 y en las T1-T2-T3. Podéis tomar esta línea para bajaros en su última parada, ubicada en la calle Paseo de Castellana, o hacer transbordo en alguna parada intermedia para tomar otra línea. Para esta opción hay que cargar un billete adicional en la Tarjeta de Transporte Público llamado billete aeropuerto, que cuesta 3 €.
  • En autobús: hay un autobús, el número 203, que une el aeropuerto con la estación de Atocha, con una parada intermedia en la plaza de Cibeles. Tiene paradas en la T1, T2 (que está al lado de la T3) y T4. El billete cuesta 5 € y se puede pagar en el propio autobús.
  • En tren de Cercanías: esta opción es válida solo desde la T4. La línea C-1 une las siguientes paradas: Príncipe Pío, Atocha, Recoletos, Chamartín y Aeropuerto T4. El precio de un billete sencillo es de 2,60 € y no se necesita suplemento, por lo que esta es la opción más barata si vais a alguna de esas paradas. El billete se puede cargar en vuestra tarjeta de transporte público.

¿Qué ver en Madrid?

Comenzaremos nuestro recorrido en la estación de Atocha, oficialmente Estación Madrid-Puerta de Atocha, donde hacen parada trenes de cercanías, de media distancia y de larga distancia, por lo que podría ser el lugar al que lleguéis si habéis venido en tren desde otras ciudades españolas.

Ese es el nombre de la estación de cercanías. Sin embargo, la estación de metro ya no se llama Atocha (antes sí), sino que lleva el nombre de Estación del Arte, debido a los varios museos que hay por esta zona, que es precisamente la primera parada de nuestro recorrido.

En Madrid, el conjunto de los tres museos más importantes de la ciudad (el Museo del Prado, el Museo Reina Sofía y el Museo Thyssen Bornemisza) se conoce como el Triángulo del Arte de Madrid.

El Museo del Prado se inauguró en 1819 y es uno de los museos de pintura más importantes del mundo. En él se pueden ver cuadros de pintores españoles, flamencos e italianos como Diego Velázquez, Francisco de Goya, Tiziano, Jacopo Tintoretto, Peter Paul Rubens, Hieronymus Bosch (El Bosco), etc. Entre los cuadros más conocidos que alberga se encuentran: Los fusilamientos o El 3 de mayo en Madrid, de Goya; Las meninas, de Velázquez; El jardín de las delicias, de El Bosco; El lavatorio, de Tintoretto; La maja desnuda, de Goya; Las tres gracias, de Rubens; El descendimiento, de Rogier van der Weyden, y La anunciación, de Fra Angelico. El recorrido por el museo os llevará, mínimo, unas dos o tres horas. En su página web podéis ver sus horarios y precios. Un buen plan es ir a última hora ya que la entrada es gratuita, concretamente de lunes a sábado entre las 18.00 y las 20.00 horas, domingos y festivos entre las 17.00 y las 19.00 horas. Eso sí, las colas son kilométricas, sobre todo en fines de semana. Sin embargo, lo que no todo el mundo sabe es que hay dos entradas, una es la que veis en la foto, que es la principal y donde la cola es mucho más larga, y, la otra, es en el lado opuesto, y ahí hay mucha menos gente.

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Entrada del Museo del Prado

El Museo Reina Sofía se inauguró en 1992 tras una remodelación del antiguo Hospital San Carlos del siglo XVI, por eso tiene esa estructura y planta tan peculiar. En él se exponen obras de arte de finales del siglo XX hasta la actualidad, centrándose especialmente en el cubismo y surrealismo, con artistas de la talla de Pablo Picasso, Joan Miró, Juan Gris y Salvador Dalí, así como de arte contemporáneo. El museo tiene 5 plantas, desde la 0 a la 4. La 0 y la 2 tienen exposiciones permanentes, la 1 y la 3, temporales, y la 4 está en renovación. Sin duda, la más interesante es la 2. En la sala 205 de dicha planta se encuentra la obra más importante que se puede ver en este museo, el Guernica, de Picasso. Se pintó en 1937 para formar parte del Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de ese mismo año. El cuadro ilustra el bombardeo de la aviación alemana de Hitler e italiana, aliadas del bando nacional dirigido por Francisco Franco, sobre la población civil de la ciudad de Guernica (Vizcaya), en el contexto de la Guerra Civil Española (1936-1939). Pablo Picasso pidió que el cuadro se conservara en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York debido al periodo de guerras que estaba viviendo Europa en esos momentos (Guerra Civil Española, Segunda Guerra Mundial, etc.). En 1958, prolongó el contrato con el MoMA hasta la finalización de la dictadura de Franco y la reinstauración de la democracia. 44 años después de su creación, en 1981, se dio por finalizado el préstamo y el cuadro volvió a España. En su página web podéis ver los horarios y precios, atentos que cierra los martes. Como sucede con El Prado, podéis visitarlo gratuitamente de lunes a sábado de 19:00 a 21:00 y los domingos de 12:30 a 14:30. La cola para los que entran gratis es diferente a la del resto, se forma justo enfrente de la entrada, marcado por un cartel, y ya desde una hora antes se empieza a formar la fila.

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Cuadro del Guernica en el Museo Reina Sofía

El Museo Thyssen Bornemisza abarca un espacio temporal más amplio, desde el siglo XIII hasta el XX. La mayor parte de las obras formaban parte de la colección privada de la familia Thyssen-Bornemisza, una rama de la familia alemana Thyssen, una de las más ricas del siglo XX, dueña de empresas como ThyssenKrupp AG. La rama Thyssen-Bornemisza se hizo con su colección durante el siglo XX y la conservó hasta que se la vendió al Gobierno español en 1993. Entre sus cuadros más famosos se encuentran Bailarina basculando (Bailarina Verde), de Edgar Degas; Venus y Cupido, de Rubens; El Gran Canal desde San Vio, de Canaletto, Les Vessenots en Auvers, de Van Gogh y Autorretrato con gorra y dos cadenas, de Rembrandt. En su página web podéis ver los horarios y precios. Los sábados de 21:00 a 23:00, se puede visitar gratuitamente.

Si queréis visitar los tres, podéis comprar el abono llamado Paseo del Arte, con el que puedes entrar a los tres museos, una vez a cada uno y tienes un plazo de un año. Podéis comprarlo en esta página web.

Podéis dedicar un día a verlos o dejarlos para el final y entrar gratis. Todos estos museos se encuentran en el Paseo del Prado, que va desde la estación de Atocha hasta la Plaza de Cibeles. Paralelo a esta calle se encuentra el Parque de El Retiro, el histórico parque urbano de la capital de 125 hectáreas. Este parque es lo único que queda del antiguo palacio del Buen Retiro, un palacio construido en 1633 durante el reinado de Felipe IV para servir como residencia de verano y lugar de retiro o descanso, de ahí el nombre. El Buen Retiro se usó hasta que en 1764 se inauguró el Palacio Real y los reyes Carlos III y Carlos IV prefirieron este último al primero, motivo por el cual cayó en desuso. El palacio del Buen Retiro sufrió muchos daños durante la Guerra de Independencia (1808-1814) y acabó siendo demolido totalmente en 1868, de ahí que lo único que ha sobrevivido son los jardines del palacio, hoy convertido en un parque. 

Merece la pena dedicarle un par de horas para pasear por él, respirar un poco de aire puro y tomar un poco de sombra, sobre todo en las horas calurosas de verano. El centro neurálgico es el Estanque Grande de El Retiro, presidido por el majestuoso Monumento a Alfonso XII, donde podréis dar una vuelta en barca por el lago. Otro punto destacado es el Palacio de Cristal, construido en 1887 imitando al Crystal Palace del parque Hyde Park de Londres. Se planeó como invernadero para albergar plantas tropicales con motivo de la Exposición General de las Islas Filipinas, celebrada en Madrid en 1887. Cabe recordar que las islas Filipinas pertenecieron a España hasta 1898. Actualmente pertenece al Museo Reina Sofía y en él se exhibe arte contemporáneo.

Salimos de El Retiro por el norte, por la mítica Puerta de Alcalá, el símbolo número uno de Madrid. Se construyó en 1778 como puerta de acceso a la ciudad, ya que por aquel entonces sus límites estaban aquí. Hoy en día es el centro neurálgico de la ciudad, donde se unen las calles Alcalá, Alfonso XII, Serrano y Salustiano Olózaga.

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Puerta de Alcalá con decoración navideña

A continuación, bajamos la calle hasta llegar a la Fuente de Cibeles, construida en 1782 y uno de los monumentos más importantes de Madrid. La fuente muestra a la diosa Cibeles, diosa de la fertilidad según la mitología frigia (zona que actualmente ocupa Turquía), romana y griega, subida en un carro tirado por leones. Se erigió en estilo neoclásico en el contexto de un plan urbanístico del por aquel entonces rey de España Carlos III con el objetivo de transformar Madrid en una ciudad más bonita. Como parte de ese plan, también se esculpieron fuentes similares como la Fuente de Neptuno o la Fuente de Apolo.

La Fuente de Cibeles preside la plaza en la que se alza el Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento de Madrid desde 2007. El edificio, que se creó en 1909 en estilo ecléctico —estilo que mezcla estilos de arquitectura de diferentes épocas—, albergó la sede de la Sociedad de Correos y Telégrafos de España durante muchos años. En 1987 comienza el declive del telégrafo y, 20 años más tarde, con el cambio de sede del Ayuntamiento de Madrid, se cambió el nombre a Palacio de Cibeles.

La estación de metro de esta plaza se llama Banco de España, de la línea 2, puesto que en otra de las esquinas de la plaza se encuentra el Banco de España.

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Fuente de Cibeles y Ayuntamiento de Madrid de fondo

Bajamos por la calle Alcalá y dejamos el banco y el Círculo de Bellas Artes a la izquierda. El Círculo de Bellas Artes es un centro cultural construido en 1926 y que hoy en día es especialmente visitada por los turistas para subir a su azotea para ver la puesta de sol. El precio de la entrada para subir es de 5,5€.

A la altura del Círculo de Bellas Artes se encuentra una de las imágenes más características de Madrid: el nacimiento de la calle Gran Vía con el Edificio Metrópolis, que hace de unión entre Alcalá y Gran Vía. El edificio se erigió entre 1907 y 1911 en estilo ecléctico, principalmente con elementos de la arquitectura neorrenacentista y del neobarroco francés. Lo más famoso del edificio es su cúpula, coronada por la estatua de la Victoria alada. El edificio alberga la sede de la Aseguradora Metrópolis, que también se dedica a la gestión inmobiliaria.

Seguimos por la calle Alcalá, pasando por la parada de metro Sevilla, hasta llegar a la Puerta del Sol, conocida popularmente como Sol. Es la plaza más importante de Madrid, el centro de la capital y el kilómetro cero de las calles madrileñas y de las carreteras radiales que llevan al resto de comunidades autónomas de España, hecho que recuerda una placa en el suelo. Sin embargo, es un centro simbólico, pues el centro geográfico no está aquí, ni siquiera en Madrid, sino en Getafe. Todo el mundo que llega a la Puerta del Sol se hace la misma pregunta: ¿cómo es posible que se llame Puerta del Sol si no hay puerta alguna? Lo cierto es que es una plaza tan antigua que no hay una certeza absoluta, sino muchas teorías. La teoría principal es que, en la calle Mayor, junto a esta plaza, había una puerta de acceso por la que se veía el sol todas las mañanas. Otra teoría afirma que dicha puerta tenía un grabado de un sol. Lo cierto es que hoy en día ya no hay puerta, pero sí ha permanecido el nombre. En la plaza se encuentran varios monumentos importantes:
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→La estatua del Oso y el Madroño, fabricada en piedra y bronce. Es la imagen del escudo de Madrid, ya que en la Edad Media, cuando se fundó la ciudad, había muchos osos pardos y madroños en la ciudad y sus alrededores. Existe otra historia similar a la del nombre de Puerta del Sol, pues actualmente Madrid no es una zona de osos pardos. Otra teoría, que es una teoría complementaria a la anterior, es que el rey Alfonso XI (1311-1350) cazó una vez un oso de tamaño extraordinario y, orgulloso de su hazaña, quiso plasmarlo en el escudo de la ciudad. Sea como fuere, el caso es que el oso y el madroño es el símbolo de Madrid, aunque si queremos ser correctos, lo cierto es que la estatua no muestra un oso, sino una osa.


→La Escultura Ecuestre de Carlos III, quien fuera alcalde de Madrid y, para muchos, el mejor de su historia, y rey de España de 1759 a 1788.

Cartel publicitario del Tío Pepe, empresa dedicada a la venta de vinos. Esta valla publicitaria se instaló por primera vez en 1936 sobre el edificio del Hotel París, ubicado en el número 1 de la plaza. En 2011 el hotel cerró y el nuevo dueño del edificio no lo quiso, por lo que pasó a colocarse sobre otro edificio de la plaza, el ubicado en el número 11.

→El edificio de la Real Casa de Correos, que alberga el famoso reloj que da las campanadas cada fin de año.

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Puerta del Sol en época navideña

Ahora vamos a empezar una ruta por el Madrid de los Austrias, que va desde la plaza de Sol hasta el Palacio Real. Esta zona recibe este nombre porque fue creada por los reyes de la Casa de Austria, que gobernó España entre los siglos XVI y XVII, desde el rey Carlos I en 1516 hasta 1700, cuando muere sin sucesor el monarca Carlos II, lo que provoca la guerra de sucesión española. La Casa de Austria, también conocida como la Casa de Habsburgo, fue una de las más poderosas de toda Europa, gobernando el Sacro Imperio Romano Germánico durante más de tres siglos. Los cinco reyes de la Casa de Austria que reinaron en España fueron: Carlos I (1516-1556), Felipe II (1556-1598), Felipe III (1598-1621), Felipe IV (1621-1665) y Carlos II (1665-1700). Fueron Carlos I y Felipe II quienes más esfuerzos dedicaron para ampliar la ciudad por toda esta zona, de ahí que hoy en día se la conozca como Madrid de los Austrias.

Para recorrer el Madrid de los Austrias, abandonamos la plaza por la calle Mayor, dejando a la derecha la histórica pastelería La Mallorquina. Al final de esta calle, si giramos a la izquierda, llegamos a la Plaza Mayor. Se construyó en 1619, por lo que es la plaza histórica más importante de Madrid. Fue planeada por Felipe II, pero llevada a cabo durante el reinado de Felipe III y Felipe IV, por eso la plaza está presidida por una estatua de Felipe III. Esta estatua ha sido restaurada en varias ocasiones; la última, después de que, en 1931, alguien introdujera una bomba en su interior, que, al explotar, esparció por toda la plaza un sinfín de huesos de pájaros que habían muerto atrapados dentro. Por este motivo, en su última reforma, se decidió sellar la boca del caballo. Actualmente, en los bajos de la plaza hay múltiples comercios, como bares, restaurantes, carnicerías y panaderías. Además, todos los domingos se celebra en la plaza un emblemático mercado de filatelia y numismática de intercambio y venta de sellos y monedas que se inició en 1927. En invierno tiene lugar aquí el mercadillo de Navidad.

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Plaza Mayor y estatua de Felipe III con puestos del mercadillo navideño

Dejamos la plaza por la puerta noroeste que nos lleva a la Plaza de San Miguel, donde se encuentra el Mercado de San Miguel, construido en 1916. Es un mercado muy simbólico por su estructura de hierro y en su interior hay puestos de comida, ideales para tomar un aperitivo con una cerveza o un vino. No obstante, en los últimos años se ha vuelto muy turístico y resulta casi misión imposible encontrar un sitio, sobre todo si se va en familia o en grupo, aunque sea reducido. La calidad de las tapas que se pueden encontrar en su interior es alta, si bien los precios son acordes. Merece la pena dar una vuelta para verlo y, si encontráis sitio, sentaros a tomar algo, aunque sea un poco caro. Hay todo tipo de puestos de tapas, desde croquetas, pinchos variados hasta bocadillos de calamares.

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Una de las fachadas del Mercado de San Miguel

Salimos del mercado y continuamos caminando por la calle Mayor hasta llegar a una discreta plaza llamada Plaza de la Villa que podría pasar desapercibida. Se trata de una plaza histórica, pues aquí se encuentra la Casa de La Villa, que fue la sede del Ayuntamiento hasta que fue trasladado a la Plaza de Cibeles en 2007. Ahora son dependencias municipales, pero la plaza sigue conservando su encanto. En ella se encuentra el Monumento a Don Álvaro de Bazán, un almirante español del siglo XVI.

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Plaza de la Villa con la Casa de La Villa a la derecha

Volvemos a la calle Mayor hasta encontrarnos con la imponente Catedral de Santa María la Real de la Almudena, la más importante de Madrid. Su construcción comenzó en 1879 en este emplazamiento para que estuviera frente al Palacio Real, aunque no se terminó hasta 1993, por lo que en ella se aprecian elementos arquitectónicos de diversos estilos, como el neoclasicismo del exterior y el neogótico del interior. En 1993, el papa Juan Pablo II la consagró, por lo que es la única catedral de España consagrada por un papa. Otro acontecimiento histórico reciente que tuvo lugar en ella fue la boda del rey Felipe VI y la reina Letizia en 2004. Os explicamos el origen del nombre Almudena en el siguiente párrafo. También es digna de visita su cripta, de estilo neorrománico, a la que se accede por la calle Mayor. La catedral se puede visitar gratuitamente, aunque se recomienda pagar un euro para contribuir a su conservación. En su página web podéis ver los horarios.

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Catedral de Santa María la Real de la Almudena 

Y de la Catedral, al edificio de enfrente: el Palacio Real, construido entre 1738 y 1756 durante el reinado de Felipe V, ya que un incendio en 1734 destruyó el antiguo edificio que había en este lugar. En ese lugar se encontraba el antiguo Alcázar del siglo XIV, que a su vez se construyó sobre la alcazaba árabe que los árabes habían erigido para protegerse de Toledo, que era la capital del reino visigodo enemigo. Recordemos que Madrid fue fundada en el año 865 por el emir árabe Muhammed I con el nombre de Magerit, que significa «cauce y abundancia», por lo que se intuye que era una tierra rica en agua. No es que antes no hubiera un asentamiento en Madrid, sino que no se han encontrado evidencias que demuestren que existía como ciudad oficial. Y este recinto amurallado o ciudadela donde se encontraba la alcazaba se denominaba al-mudayna, nombre del que proviene Almudena, y de ahí la Catedral de la Almudena, que precisamente se encuentra donde en época andalusí estaba la al-mudayna. Volviendo al Palacio Real, después de su construcción en 1756, sirvió como residencia oficial del monarca español, siendo Carlos III (1716-1788) el primer rey que lo habitó y Alfonso XIII (1886-1941) el último. Con la proclamación de la Segunda República en abril de 1931, la familia real dejó de vivir en el palacio. En la actualidad, el palacio se utiliza para visitas turísticas y actos oficiales especiales. Tiene dos partes, el Palacio Real en sí y la Galería de las Colecciones Reales, cada una requiere una entrada independiente, aunque existen ofertas para combinarlas. En su página web podéis consultar los horarios de apertura y precios; se recomienda reservar las entradas por internet para ahorrar tiempo de espera. Por cierto, el Palacio Real también tiene una franja horaria gratuita para ciudadanos y residentes en la Unión Europea, es de lunes a jueves de 17:00 a 19:00 en verano, y de 16:00 a 18:00 en invierno.

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Palacio Real de Madrid

Frente al Palacio Real se encuentra la plaza de Oriente, donde se halla un monumento ecuestre a Felipe IV y la fachada trasera del Teatro Real. Es uno de los teatros más importantes de Madrid, si no el que más, construido entre 1818 y 1850. Inicialmente se llamó Teatro de Oriente, pero se cambió a Teatro Real antes de su inauguración. Se inauguró con la representación de la ópera La favorita, de Gaetano Donizetti. Como hemos dicho, el teatro tiene dos fachadas: la principal, que da a la parada de metro Ópera, y la trasera, que da a la Plaza de Oriente.

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Plaza de Oriente con el Teatro Real al fondo

A continuación del Palacio Real se encuentran los Jardines de Sabatini. Reciben el nombre de Francesco Sabatini, arquitecto italiano del siglo XVIII que diseñó las caballerizas reales que se encontraban en este lugar antes de la construcción de los jardines, cosa que ocurrió en la década de 1930, justo después de la proclamación de la Segunda República. Los republicanos incautaron las caballerizas a la realeza y otorgaron los terrenos al ayuntamiento de Madrid para que construyera un parque público, aunque las obras no se terminaron hasta 1978, con el rey Juan Carlos I como encargado de inaugurar los jardines.

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Jardines de Sabatini junto al Palacio Real

Justo detrás del recinto del Palacio Real y de los Jardines de Sabatini, hay otro parque llamado Campo del Moro, en referencia a que en esta zona se ubicaba la ciudadela árabe o al-mudayna antes de que se construyeran el Palacio Real y la Catedral. El Campo del Moro eran los jardines privados de la realeza y el rey Juan Carlos I los abrió al público en 1978, junto con los Jardines de Sabatini. Es un parque muy agradable para pasear, con buenas vistas del palacio y de la catedral.

Volvemos a la ruta que llevábamos para subir a una pequeña colina donde se alza el Templo de Debod, una de las construcciones más curiosas de Madrid. Se trata de un templo egipcio del siglo II a.C. ubicado en la ciudad de Debod, a orillas del Nilo, que Egipto regaló a España en 1960 en agradecimiento por la ayuda prestada para salvar los templos de la región egipcia de Nubia, que estaban en peligro de inundación tras la construcción de la presa de Asuán. España no fue el único país agraciado: Estados Unidos recibió el Templo de Dendur, conservado en el Metropolitan Museum de Nueva York; Italia, el Templo de Ellesiya, ubicado en el Museo Egipcio de Turín; y Países Bajos, el Templo de Taffa, albergado en el Rijksmuseum van Oudheden de Leiden. Durante el siglo XX, el templo permanecía unos 9 meses al año enterrado bajo el agua a causa de los desbordamientos del Nilo, lo que hizo que perdiera gran parte del colorido de sus paredes y techos. Por esta razón precisamente se construyó la presa de Asuán entre 1959 y 1970, y se regalaron estos templos que estaban prácticamente hundidos para poder salvarlos.

El templo fue desmontado en 1961 y sus piezas trasladadas en barco desde Egipto hasta España, donde fue reconstruido e inaugurado en 1972. Actualmente, este templo es la construcción más antigua que se conserva en Madrid y un destino popular para ver la puesta de sol. Hace años, el estanque que hay en la base del templo solía estar cubierta de agua, de modo que se reflejaban los arcos, creando una estampa preciosa, aunque hoy en día está seco. El templo se puede visitar, pues su interior está decorado como el original. El acceso es gratuito y el horario de apertura es de martes a domingo y festivos de 10:00 a 20:00, en verano hasta las 19:00. Los lunes cierra. Suele haber algo de cola porque el interior del templo es pequeño y no puede entrar mucha gente.

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Templo de Debod

Además del Templo de Debod, los jardines que lo rodean también merecen una visita, sobre todo llegar hasta el final del recinto, donde hay un mirador excepcional llamado Mirador de la Montaña de Príncipe Pío. De frente, se puede ver la estación de Príncipe Pío y una gran zona verde que es la Casa de Campo.  Si miramos hacia la izquierda, veremos el Campo del Moro con el Palacio Real y la Catedral de la Almudena justo encima.

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Vistas de la Catedral de la Almudena y el Palacio Real desde el Mirador de la Montaña de Príncipe Pío

Bajamos de la colina donde se encontraba el templo y nos dirigimos a la Plaza de España, otra plaza histórica en la que hay varios lugares de interés. Lo primero y más destacado es el Monumento a Cervantes, construido por orden del rey Alfonso XIII en 1929, con motivo del tercer centenario de la muerte del escritor, que ocurrió en 1616. Cervantes aparece sentado y, delante de él, hay dos estatuas de bronce de Don Quijote y Sancho Panza subidos a Rocinante y a un burro, respectivamente.

En la plaza también llama la atención el imponente Edificio España, construido entre 1948 y 1953 como hotel, el Hotel Plaza, que fue inaugurado por Francisco Franco, quien quería construir un enorme edificio que fuera referencia en Europa. Lo más característico del edificio es su estructura, no tanto por sus 117 metros de altura, sino por su fachada tan ancha. Además de hotel, en su interior había viviendas, oficinas, comercios, así como empresas fantasma y algunos pisos alquilados por espías... Un edificio de película. El hotel cerró en 2005 y el edificio estuvo más de diez años cerrado. Estuvo cerca de ser comprado por el grupo chino Wanda, que quería derruirlo, pero al final lo compró el Hotel Riu Plaza, un hotel de cuatro estrellas que es el que podemos ver hoy en día. Una de las novedades que ha traído el Hotel Riu es la azotea, donde se puede subir y tomar algo en su bar mientras se disfruta de unas vistas fabulosas de Madrid. Si no eres cliente del hotel, el precio para subir es de 5 € de lunes a viernes de 11:00 a 17:00 y de 10 €, de 17:00 a 02:00. Los fines de semana y festivos el precio es siempre de 10 € en todo su horario de apertura, de 11:00 a 02:00.

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Vistas de Gran Vía desde la azotea del Hotel Riu Plaza

El último edificio que llama la atención en Plaza España es la Torre de Madrid, que es la torre tan alta que vemos a la izquierda. Se construyó entre 1954 y 1960 y mide 142 metros de altura, lo que la convirtió en el edificio más alto de Madrid hasta la construcción de la Torre Picasso en 1989 y, posteriormente, de las cuatro torres entre 2007 y 2008. Actualmente alberga el hotel de cinco estrellas Barceló Torre de Madrid.

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Plaza España: Monumento a Cervantes, Edificio España y Torre de Madrid

Ahora vamos a subir por la calle Gran Vía, la arteria principal del centro de Madrid, llena de restaurantes, cines y teatros históricos.

A los pocos metros llegaremos a la Plaza de Callao, otra de las plazas míticas del centro, rodeada de edificios históricos como el Edificio Carrión, de estilo art déco de la década de 1930 y con el famoso cartel publicitario de Schweppes; el Palacio de la Prensa, de 1928, y los célebres Cines Callao, de 1926.

De la plaza de Callao bajan dos calles que desembocan en la Puerta del Sol: la calle del Carmen y la calle de Preciados, donde se encuentra El Corte Inglés, los grandes almacenes españoles más emblemáticos. Sin embargo, hasta 1995 estaban aquí las llamadas Galerías Preciados, por encontrarse en la calle del mismo nombre, que era la principal competencia de El Corte Inglés. En 1995 se declaró en bancarrota y tuvo que venderse a su competidor directo. Hoy en día, los edificios de las antiguas Galerías Preciados están ocupados por El Corte Inglés y por la Fnac. En la calle del Carmen se encuentra el puesto de administración de lotería Doña Manolita, famosa por haber dado muchos premios del Gordo y del Niño, por lo que en Navidad puede haber colas de más de una hora.

Otros barrios ilustres de Madrid

Lo visto hasta ahora es el centro de Madrid, lo imprescindible, por así decirlo. Os llevará unos dos o tres días, dependiendo de si entráis en los museos y el palacio o no. Si os quedáis más días, merece la pena dar una vuelta por algunos de estos barrios.

El Barrio de las Letras es el lugar emblemático donde vivieron algunos de los escritores más representativos del Siglo de Oro de la literatura española (siglos XVI-XVII). En sus calles vivieron Francisco de Quevedo, Calderón de la Barca, Luis Góngora, Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, entre otros. En su recuerdo, se han plasmado algunos de sus textos en letras doradas en el suelo, sobre todo en la calle Huertas, y muchas de las calles llevan los nombres de los escritores. Su centro neurálgico es la plaza de Santa Ana, donde se encuentra el Teatro Español, teatro del siglo XVI (antes llamado Teatro del Príncipe), donde se estrenaron y representaron algunas de las obras del Siglo de Oro. También encontraréis muchos bares como La Dolores, una taberna madrileña muy auténtica donde tomar una cerveza o vermut y unas tapas, y restaurantes como, por ejemplo, el Terramundi.

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Calle Lope de Vega en el Barrio de las Letras

El Barrio de la Latina está lleno de tabernas, restaurantes, teatros, mercados... En este distrito tiene lugar todos los domingos el mercadillo más famoso de Madrid: El Rastro. Podéis empezar un recorrido por él desde la plaza de Cascorro. También tiene plazas muy conocidas como la Plaza de los Carros o la Plaza de la Cebada, así como la Colegiata de San Isidro, que da nombre al patrón de Madrid y que fue la principal catedral de la ciudad hasta la construcción de la Almudena. El barrio tiene su propia parada de metro, La Latina, de la línea 5.

Lavapiés, otro barrio histórico que merece la pena recorrer. Este es un barrio más popular y multicultural, una de sus plazas más destacadas es la Plaza de Agustín Lara, donde se encuentran el edificio de las Escuelas Pías de San Fernando, el Mercado de San Fernando y, por supuesto, la Plaza de Lavapiés, centro del barrio y donde se encuentra la parada de metro Lavapiés, de la línea 3.

Malasaña, uno de los barrios con más ambiente y uno de los predilectos de los madrileños para tomar algo.

Chueca, el distrito LGTBI+ de Madrid, ubicado justo al lado de Malasaña y también es un lugar ideal para cenar en alguno de sus restaurantes o tomar algo por la noche en sus bares.

¿Dónde comer en Madrid?

Madrid es una ciudad con una oferta gastronómica infinita, donde hay restaurantes de prácticamente todos los tipos de comida del mundo y para todos los presupuestos. A continuación, mencionaremos algunos clásicos y sitios donde probar la gastronomía más emblemática de Madrid.

Empezamos por lo dulce y lo hacemos con sitios donde tomar unos buenos churros y porras con chocolate. Obviamente, hay que hablar de la Chocolatería San Ginés, el sitio más famoso de Madrid, fundado en 1894. Es parada obligatoria para todos los extranjeros que visitan Madrid y, debido al auge del turismo, hoy en día es casi imposible sentarse a tomar algo. Hay muchas otras por la ciudad; otra buena es La Antigua Churrería (C. del Conde de Peñalver, 32).

Pocas cosas hay más madrileñas que el bocadillo de calamares, y no es porque en Madrid haya calamares, sino porque desde el siglo XVIII empezó a llegar pescado de calidad desde Galicia a la capital y, con los años, cada vez en menos tiempo. Uno de los sitios más famosos donde probarlo es el Bar La Campana, aunque lo encontraréis en todos los bares, sobre todo en los alrededores de la Plaza Mayor.

Siguiendo con los platos locales, no puede faltar el cocido madrileño. Lo podéis probar en clásicos como La Bola o Malacatín.

Para el tapeo, también muy típicas, no solo de Madrid sino de toda España, son las tortillas de patata de Pez Tortilla, las croquetas de Casa Julio (C. de la Madera, 37), las patatas bravas de Las Bravas (tienen varios locales por Madrid) y los pollos asados de Casa Mingo (P.º de la Florida, 34).

Aquí van un par de sitios buenos de tapeo y/o raciones: La Musa de Espronceda (C. de Sta. Isabel, 17), Fatigas del querer (C. de la Cruz, 17), La Musa Latina (Costanilla de San Andrés) o Restaurante Bogota (C. de Belén, 20).

Y en otro orden de cosas, para los amantes del flamenco, un tablao de flamenco donde se puede cenar mientras asistes al espectáculo, es Tablao Flamenco Las Tablas, al lado de Plaza España. Aunque pueda haber turistas internacionales, también es un sitio al que van andaluces.

Excursiones desde Madrid

Como Madrid es una ciudad a la que venir varias veces, en alguna de ella podéis reservar un día para hacer alguna de estas excursiones a menos de una hora de la ciudad.

Segovia, donde se puede visitar su acueducto y comer uno de sus famosos cochinillos. La manera más rápida de ir es en tren de alta velocidad, se llega en menos de media hora, y los podéis reservar desde la web de Renfe.

Toledo, perfecta para pasearla durante un día y visitar su alcázar. La manera más rápida de ir es en tren de alta velocidad, los billetes se compran desde la web de Renfe, pero la manera más barata es el autobús, los billetes se compran desde la web de Alsa y valen para coger cualquier horario, tienen muchos al día.

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