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2026-03-01T17:10:46Z
Gijón
Con el tiempo tan cambiante tan típico de Asturias, dedicamos un fin de semana a visitar Gijón y sus alrededores.
Gijón, con 270.000 habitantes, es la ciudad más poblada de Asturias, aunque no su capital. En asturiano, lengua cooficial de la región, se escribe “Xixón” y se pronuncia “Shi-shón”.
Se puede recorrer tranquilamente en un día. Gran parte de la ciudad es industrial y residencial, por lo que la zona más atractiva se concentra en sus playas. Gijón tiene dos principales: la Playa de San Lorenzo y la Playa de Poniente.
Comenzamos el recorrido por la Playa de San Lorenzo, la más bonita de las dos. Se puede iniciar en el extremo derecho, junto a la desembocadura del río Piles en el Mar Cantábrico, y caminar tranquilamente hasta llegar a la iglesia de San Pedro. Las escaleras que bajan a la playa están numeradas; la más icónica es la número 4, conocida como La Escalerona, construida en 1933 en estilo Art Déco, y es un lugar típico de encuentro para los locales. Quien quiera, también puede tomar el sol y bañarse, siempre que el tiempo lo permita. Para nosotros, fue lo más bonito de Gijón.
Se trata de una playa urbana, muy concurrida por gijoneses y turistas, sobre todo en verano. Tanto les gusta a los locales esta playa que, de manera natural, surgió un apodo para los habitantes de Gijón: “playos”, usado coloquialmente. Por otro lado, los de Oviedo llaman a los gijoneses “culomollaos”, que significa literalmente “culo mojados”, en tono burlón por estar siempre en el agua.
La iglesia de San Pedro también merece una visita por su interior, y la entrada es gratuita. Este templo católico se erigió originalmente en el siglo XV, aunque fue destruido casi en su totalidad durante la Guerra Civil, por lo que lo que vemos actualmente es una reconstrucción del año 1955.
Playa de San Lorenzo e iglesia de San Pedro al fondo
Junto a la iglesia de San Pedro se encuentran las Termas Romanas de Campo Valdés, un pequeño museo que muestra unas termas romanas descubiertas en 1903. El museo en sí fue inaugurado en 1995. Es importante reservar la entrada con antelación; en su página web podéis consultar el teléfono y los horarios de visita.
Continuamos nuestro recorrido hacia el oeste, subiendo al Cerro de Santa Catalina para visitar el Elogio del Horizonte, un enorme monumento de hormigón diseñado por el famoso arquitecto Eduardo Chillida y levantado en 1990. Además de pasear por el cerro, es muy recomendable colocarse dentro de la escultura y contemplar cómo se pierde el Mar Cantábrico en el horizonte. Desde allí también se obtienen unas vistas espectaculares de ambas playas, cada una a un lado del cerro.
Elogio del Horizonte con el Mar Cantábrico de fondo
El Cerro de Santa Catalina se encuentra en el barrio de Cimavilla (también conocido como Cimadevilla), una península situada entre las dos playas, muy fácil de localizar si miráis un mapa de Gijón. Este barrio es el más antiguo y auténtico de la ciudad, caracterizado por su pasado como barrio de pescadores y por sus callejuelas estrechas, pequeñas plazas y casas tradicionales.
Paseando por Cimavilla, lo primero que encontraremos es la Cuesta del Cholo, un lugar muy local donde los xixoneses se reúnen para ver la puesta de sol mientras disfrutan de una botella de sidra. Frente a la cuesta se encuentra el Puerto Deportivo de Gijón, aunque durante siglos fue el puerto pesquero tradicional de la ciudad. Entre los siglos XVII y XVIII, la pesca de ballenas era una actividad económica importante en este puerto. Los balleneros atracaban aquí y luego transportaban las ballenas con carros por la cuesta que hoy se llama Tránsito de las Ballenas, hasta lo alto del barrio de Cimavilla, para su procesamiento. En el puerto deportivo hay un edificio llamado Sala de Exposiciones Antigua Rula. La palabra “rula” se usaba en Asturias para referirse a la lonja donde se vendía el pescado fresco que llegaba en los barcos. Actualmente, el edificio funciona como sala de exposiciones gratuita.
Seguimos hacia el Campo de las Monjas, una plaza llamada así porque en los siglos XVII y XVIII allí se encontraba el convento del Santísimo Sacramento y Purísima Concepción de Nuestra Señora, que fue suprimido en el siglo XIX durante la desamortización liberal. Esta plaza también es conocida con otros nombres: Plaza del Lavaderu, por ser el lugar donde antiguamente había un lavadero público donde las mujeres se reunían a lavar la ropa; y Plaza Periodista Arturo Arias, su nombre oficial, dedicada al periodista gijonés.
En la plaza también encontramos la Estatua homenaje a Rambal, situada justo frente al edificio donde nació. Rambal, cuyo nombre real era Alberto Alonso Blanco (1928–1976), fue un personaje muy querido en Gijón, abiertamente homosexual y símbolo LGTBI+ durante la dictadura franquista. Trágicamente, fue asesinado y quemado en 1976, sin que se lograse identificar a su agresor. La escultura, inaugurada en 2023, busca ensalzar y honrar su vida y legado.
Seguimos hacia la Plazuela de Jovellanos, donde se encuentra el Museo Casa Natal de Jovellanos, de acceso gratuito. En esta casona-palacio medieval nació Gaspar Melchor de Jovellanos (1744–1811), escritor e intelectual al que algunos llamaban el “Cervantes asturiano”.
No podemos dejar de visitar la Plaza Mayor de Gijón, donde se encuentra el Ayuntamiento de la ciudad, y justo al lado, la Plaza del Marqués, presidida por la Fuente y Estatua de Pelayo. Este monumento, inaugurado en 1891, rinde homenaje a Don Pelayo, fundador del Reino de Asturias en el año 718, famoso por frenar el avance del ejército musulmán de Al-Ándalus en la batalla de Covadonga (722). La falta de documentación de la Edad Media hace imposible determinar con certeza si Don Pelayo era un noble visigodo o astur, pero la escultura sirve para recordar su relevancia histórica.
En uno de los extremos de la plaza se encuentra el Palacio de Revillagigedo, un edificio barroco de 1721 levantado aprovechando que en este lugar ya existía una torre del siglo XV. Esta mezcla de épocas es visible en la fachada: la torre de la derecha es la más antigua. Actualmente, el palacio funciona como museo de tres plantas y se puede visitar de forma gratuita.
Plaza del Marqués: Monumento a Pelayo y Palacio de Revillagigedo
En la plaza también encontraréis tiendas de souvenirs, perfectas para llevaros un recuerdo o un regalo de Gijón.
La siguiente parada son las letronas rojas de Gijón, un lugar muy popular para hacerse fotos, con el Puerto Deportivo de fondo. Son un icono moderno y un recuerdo divertido que llevarse de la visita a la ciudad.
Finalizaremos nuestro recorrido en la Playa de Poniente. La playa en sí no destaca tanto como la de San Lorenzo, pero la zona sí tiene su encanto, más contemporánea y moderna. Aquí podréis ver edificios con formas originales, como barcos, además del Acuario de Gijón, entre otros atractivos que dan un aire diferente al casco antiguo y a la playa vecina.
Llegamos a nuestra parte favorita de los viajes y más aún si estamos en Asturias: la comida. No podéis marcharos sin probar algunos de los platos típicos de la región: cachopo (suele partirse en tiras para compartir), fabada asturiana, chorizo a la sidra, queso cabrales (procede del pueblo de Cabrales), paté de cabracho (un pescado bajo en grasa y rico en proteínas) y, para terminar, el clásico arroz con leche asturiano. Todo ello, por supuesto, acompañado de una rica sidra 🥂.
🍽️El mejor sitio donde probarlo, según nuestra experiencia, es la Sidrería Tierra Astur Poniente, ubicada cerca de la Playa de Poniente. Tiene una terraza muy agradable y un interior con decoración típica asturiana. Suelen estar llenos, así que conviene llegar pronto y ponerse en la cola hasta que se libere una mesa; nosotros fuimos a las 13:00, justo antes de que llegara la mayoría de la gente.
Si buscáis algo de más categoría, Restaurante Asturiano La Galana es una opción excelente. Para algo más económico, pero igualmente bueno, podéis probar Restaurante Sidrería Tropical.
→Asturias es una región fascinante que combina naturaleza, paisajes impresionantes y encantadores pueblecitos de pescadores. Entre los más destacados se encuentran Lastres y Cudillero, conocidos por su belleza y encanto.
→En cuanto a excursiones de naturaleza, hay opciones para todos los gustos. Aquí te dejamos algunas de las más recomendables que hemos realizado:
⮚Lagos de Covadonga. Uno de los lugares más emblemáticos de Asturias y una parada casi obligada en cualquier visita a la región. Los Lagos de Covadonga están formados por tres lagos: Enol, Ercina y el estacional Bricial, ubicados en el Parque Nacional de los Picos de Europa (anteriormente conocido como Parque Nacional de la Montaña de Covadonga). Podéis subir en coche propio antes de las 8:30 a.m.; la bajada se puede hacer a la hora que se desee. Entre las 8:30 y las 21:00 horas, la carretera se cierra al tráfico privado y solo se puede acceder mediante autobús o taxi. El autobús sale desde la estación de Cangas de Onís y cuesta 9 € por persona (ida y vuelta), mientras que el taxi, que en realidad es una furgoneta para 8 personas, tiene un precio de 10 € por persona (ida y vuelta). Aunque ambos medios de transporte tienen un coste similar, el taxi puede resultar más conveniente debido a las largas colas para comprar los billetes y subir al autobús. Sin embargo, con el taxi, solo se puede permanecer una hora en los lagos. En resumen, si deseáis disfrutar de un día completo y realizar rutas por la zona, el autobús es la mejor opción; pero si preferís una visita rápida, el taxi/furgoneta es más práctico. Para más detalles sobre el transporte, consultad esta información adicional.
⮚Descenso del Sella. Una de las actividades más populares para disfrutar de la naturaleza asturiana es el descenso del río Sella en canoa. Podéis elegir entre varias empresas que organizan este recorrido, con salidas desde distintas ciudades de Asturias. Una opción ideal para quienes buscan una experiencia con más aventura en un entorno natural espectacular.
⮚Ruta del Cares. Una ruta de senderismo espectacular que atraviesa el corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa. El recorrido discurre por un desfiladero junto al río Cares, conectando los pueblos de Caín (en León) y Poncebos (Asturias). La ruta tiene una longitud de 14 kilómetros por trayecto, lo que hace un total de 28 kilómetros. El inconveniente principal es el transporte, ya que deberéis dejar el coche en uno de los dos pueblos. En caso de no contar con fuerzas para regresar por el mismo camino, existen vehículos que os devuelven al punto de inicio por un precio aproximado de 50 € por persona. Nosotros realizamos el recorrido comenzando en Poncebos, aunque la ruta se puede hacer en ambos sentidos.
Cualquiera de estas excursiones os permitirá disfrutar de la naturaleza asturiana en su máxima expresión, ¡una experiencia única e inolvidable!



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