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Artículo actualizado en: 2026-01-10T21:05:32Z

Tubinga

Si hablamos de ciudades universitarias alemanas, no podemos dejar de mencionar Tübingen (Tubinga en español). Esta ciudad, situada al sur de Stuttgart, alberga una de las universidades más antiguas de Europa, la Eberhard Karls Universität, fundada en 1477. A diferencia de muchas universidades modernas, Tübingen no tiene un campus centralizado; sus facultades están dispersas por la ciudad, integradas en el tejido urbano, lo que contribuye a un ambiente universitario muy vivo y característico, que recuerda a algunas ciudades como Oxford o Cambridge.

La universidad ha visto pasar a numerosos personajes célebres. Entre los más conocidos están: Johannes Kepler, el astrónomo que formuló las leyes que describen las órbitas de los planetas; Alois Alzheimer, médico y psiquiatra que descubrió la enfermedad que lleva su nombre; Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Friedrich Wilhelm Joseph Schelling, filósofos fundamentales de la tradición alemana; el poeta Friedrich Hölderlin; Horst Köhler, presidente de Alemania entre 2004 y 2010; y Joseph Ratzinger (Papa Benedicto XVI), que también fue profesor de teología. Además, a lo largo de su historia, la universidad ha contado con hasta once investigadores galardonados con el Premio Nobel.

Tübingen es una ciudad relativamente pequeña, con una población de aproximadamente 92.000 habitantes, de los cuales unos 28.000 son estudiantes, lo que le confiere la media de edad más baja de Alemania. Esta alta concentración de estudiantes, junto con la limitada oferta de vivienda, ha hecho que los alquileres sean relativamente elevados.

La ciudad se encuentra en la región histórica de Suabia (Schwaben), una zona con identidad cultural y lingüística propia, aunque sin reconocimiento como entidad política actual. Los suabos son conocidos en Alemania por ser ahorradores y muy trabajadores, reflejado en el famoso dicho local: Schaffe, schaffe, Häusle baue”, que significa “Trabaja, trabaja, para luego construir tu propia casa”.

¿Cómo llegar a Tübingen?

El aeropuerto más cercano es el de Stuttgart, desde donde se puede llegar a Tübingen en trenes regionales o en autobús. Por ejemplo, FlixBus conecta Tübingen con varias ciudades alemanas y europeas, incluida Stuttgart. Si planeas visitar Tübingen en un día desde Stuttgart usando trenes regionales, la opción más conveniente es el Baden-Württemberg TicketEste billete permite viajar durante todo un día en todos los medios de transporte regionales dentro del estado federado de Baden-Württemberg, a un precio muy económico, y se puede comprar tanto por internet como en las máquinas de venta de billetes de todas las estaciones de tren.

Dentro de la ciudad, no es imprescindible usar transporte público, ya que Tübingen se recorre fácilmente a pie. Sin embargo, hay varias líneas de autobuses urbanos disponibles. Un dato curioso: los sábados el transporte público en la zona central es gratuito para todos, aquí lo podéis ver.

Si visitas la ciudad otro día de la semana, los billetes tienen distintos precios que podéis ver aquí. El Einzelfahrschein es el billete sencillo, disponible para adultos y niños; el 4er-Ticket permite realizar cuatro viajes; y el Tagesticket es válido durante todo el día y resulta muy conveniente si se planean dos viajes o más. Este último también se ofrece en versión para grupos de hasta cinco personas.

¿Qué ver en Tübingen?

Si partimos desde Hauptbahnhof, para llegar al centro hay que atravesar un túnel que cruza las vías del tren, y al salir nos encontraremos justo al inicio del casco antiguo, marcado por la Epplehaus. Este centro juvenil autogestionado lleva el nombre de Richard Epple, un joven de 17 años que en 1972 fue trágicamente disparado por la policía, tras ser confundido con un miembro de la Fracción del Ejército Rojo (RAF), un grupo terrorista activo en la Alemania Occidental de la época.

La historia del edificio comienza ese mismo año. Tras el incendio de un club juvenil local, cuyas causas nunca se esclarecieron, varios jóvenes ocuparon la casa, que entonces estaba vacía y había pertenecido a la caja de ahorros Kreissparkasse Tübingen. Más tarde, la ciudad adquirió el inmueble y se lo ofreció a los jóvenes como nuevo centro cultural. En 1978 se fundó la asociación Jugendzentrum Epplehaus e.V., que desde entonces administra la casa. Hoy, la Epplehaus sigue siendo un espacio activo para la cultura juvenil, donde se celebran principalmente conciertos de música rock y electrónica.

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Epplehaus

Una vez conocida la historia de la Epplehaus, seguimos en dirección al puente Eberhardsbrücke (también llamado simplemente Neckarbrücke), que nos ofrece la postal más emblemática de Tübingen, la imagen que aparece en casi todas las guías de la ciudad. Este puente cruza el río Neckar, un afluente del Rin (Rhein) que tiene una longitud de 362 km.

Justo bajo el puente se encuentra la Neckarinsel, una estrecha isla verde que funciona como parque y que está atravesada por la Platanenallee, una avenida arbolada de plátanos de sombra plantada alrededor de 1828. Según una leyenda local —no documentada—, el último verdugo de Tübingen habría plantado estos árboles, ya que, al no haber más ejecuciones que realizar, se dedicó a cuidar los caminos de la ciudad. Pasear por la Neckarinsel sigue siendo una de las actividades favoritas de los locales, que disfrutan relajándose y viendo pasar las barcas.

La postal clásica de Tübingen se forma por la hilera de casas a orillas del Neckar, justo al norte de la isla. Lo ideal es recorrer la Neckarinsel y contemplar esta imagen desde distintos ángulos para apreciar plenamente su encanto.

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Hilera de casas frente al río Neckar

Uno de los edificios más característicos del skyline de Tübingen es la Torre Hölderlin (Hölderlinturm), pintada de color amarillo. Allí vivió el poeta alemán Friedrich Hölderlin desde 1807 hasta su muerte en 1843. Hoy, la torre alberga un museo gratuito en su memoria, abierto al público de jueves a lunes, de 11:00 a 17:00.

Junto a la torre se puede disfrutar de una experiencia muy típica de Tübingen, el Stocherkahnfahren, que recuerda al punting de Cambridge. Es un paseo por el río en barcas llamadas Stocherkahn, que son impulsadas por un Stocherer, el barquero, utilizando un largo palo para maniobrar. Hay dos embarcaderos desde donde parten los paseos: uno junto a la Torre Hölderlin y otro en Anlegestelle Casino, Wöhrdstrasse 25. Para información sobre horarios y disponibilidad, se puede preguntar directamente a los barqueros o en la oficina de turismo (Verkehrsverein Tourist & Ticket Center) situada en el puente Neckarbrücke. Aquí tenéis más información al respecto.

Continuamos la ruta hacia el Castillo de Hohentübingen (Schloss Hohentübingen), un edificio medieval reconstruido principalmente en el siglo XVI, que desde 1997 forma parte de la Universidad de Tübingen. Hoy acoge importantes departamentos académicos como el Instituto de Arqueología Clásica, Egiptología, Arqueología del Próximo Oriente, Prehistoria y Antropología, además de varios museos.

Pasear por el recinto del castillo es gratuito, pero algunas exposiciones requieren entrada. Entre ellas destaca el Museo de Culturas Antiguas (Museum Alte Kulturen), inaugurado en 1997. Este museo universitario de gran valor muestra objetos prehistóricos y restos arqueológicos de diversas culturas, y presume de ser el primer museo universitario que alberga objetos catalogados como Patrimonio de la Humanidad. Entre ellos se encuentran pequeñas figuras de marfil de mamut, incluyendo la famosa figurita del caballo que veremos por todos sitios, procedentes de la cueva Vogelherd en Suabia, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2017. La información del museo está en alemán e inglés en las salas u objetos más relevantes, y hay audioguías disponiblesAquí tenéis los precios y horarios.

Otro punto destacado del complejo es el Barril de vino gigante (Weinfass im Schloss Hohentübingen), situado en los sótanos del castillo. Considerado el barril gigante más antiguo del mundo preservado (1548–1549), tiene una capacidad aproximada de 84.000 litros. Su visita está limitada a los meses de invierno y requiere entrada de pago independiente.

El castillo también alberga la exposición permanente gratuita Schlosslabor Tübingen – Wiege der Biochemie (“Laboratorio del Castillo”), abierta de miércoles a domingo de 10:00 a 17:00, y los jueves hasta las 19:00. La antigua cocina del castillo se convirtió en uno de los primeros laboratorios de bioquímica del mundo en el siglo XIX, donde trabajaron científicos de renombre y donde, en 1869, Friedrich Miescher descubrió la “nucleína”, el ácido nucleico precursor del ADN y el RNA. El museo exhibe instrumentos originales, incluido el tubo de ensayo de Miescher con la nucleína.

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Patio del Castillo de Hohentübingen

Bajando del castillo, nos encontramos con el Evangelisches Stift, también conocido como Tübinger Stift, un antiguo monasterio de los agustinos fundado en el siglo XIII. Tras la Reforma protestante en Württemberg en 1534, se convirtió en una institución protestante para estudiantes de teología y filosofía vinculados a la iglesia. Entre sus ilustres alumnos se encuentran Johannes Kepler, Friedrich Hölderlin, Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Friedrich Wilhelm Joseph Schelling, entre muchos otros. Hoy en día, el Stift funciona como residencia de estudiantes y centro de estudios para quienes se preparan para ser pastores en la iglesia de Württemberg.

A pocos metros del Stift se encuentra la Alte Burse und Philosophisches Seminar, un edificio histórico construido entre 1478 y 1482, solo un año después de la fundación de la Universidad de Tübingen, como una de las primeras residencias y casas de estudiantes. El término Burse proviene de “bolsa” pero no tiene nada que ver con la bolsa de valores, sino que en la Edad Media designaba casas comunitarias donde los estudiantes compartían recursos. El edificio tiene dos escaleras de entrada porque estuvo dividido internamente por una pared que separaba a Realistas (interpretación literal de categorías filosóficas) y Nominalistas (negación de universales como entidades reales). La división interna desapareció con la Reforma, pero los accesos externos se conservan. Hoy alberga el Seminario de Filosofía y el Instituto de Historia del Arte de la universidad.

Ahora vamos a recorrer el casco antiguo. Comenzamos por la plaza principal, la Marktplatz o Plaza del Mercado, presidida por la Fuente de Neptuno. Esta hermosa plaza está rodeada de casas de entramado que datan de los siglos XV y XVI.

El edificio más destacado es, sin duda, el Ayuntamiento (Rathaus), construido en 1435 y ampliado y renovado varias veces hasta adquirir el aspecto barroco que tiene hoy. A lo largo de su historia, su planta baja ha tenido usos muy variados: cárcel, panadería y carnicería. Posteriormente albergó un almacén de sal, tiendas de cueros, y en los pisos superiores se celebraban las salas de audiencias. La fachada también luce un reloj astronómico, añadido en 1511.

En la Marktplatz se celebra un mercado semanal los lunes, miércoles y viernes por la mañana, y algunos sábados. Los vendedores locales ofrecen todo tipo de productos frescos: verduras, frutas, lácteos, carnes, pescados, pan y flores. La mayoría son productos biológicos y de alta calidad, por lo que los precios suelen ser algo elevados.

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Marktplatz durante una mañana de mercado

Muy cerca de la Marktplatz se encuentra un edificio singular: la Kornhaus, que en español significa “granero”, ya que fue construida originalmente con este propósito en 1453. Más adelante, el edificio se amplió y en sus plantas superiores se celebraban representaciones teatrales, fiestas y bailes durante el siglo XVI. A partir del siglo XVIII, la Kornhaus se utilizó como escuela, y desde 1991 alberga el Museo de la Ciudad (Stadtmuseum Tübingen).

El museo no es imprescindible, pero resulta interesante, sobre todo si dispones de tiempo o buscas un plan gratuito, como fue nuestro caso en un día frío. En la planta baja se encuentran exposiciones temporales, mientras que en las plantas superiores están las colecciones permanentes. En la primera planta hay una exposición dedicada a la berlinesa Lotte Reiniger (1899-1981), famosa por recortar figuras y escenarios en cartulina negra para representar obras de teatro en siluetas; de ahí el nombre de la exposición: “El mundo a la luz y a la sombra” (Die Welt in Licht und Schatten)En los pisos dos y tres se repasa la historia de la ciudad y de sus edificios más importantes, como el Ayuntamiento, la iglesia o el castillo. Como decimos, no es una visita imprescindible, pero sí recomendable para quienes quieran profundizar en la historia y la cultura de Tübingen.

Desde la Kornhaus, nos dirigimos a la plaza contigua, la Holzmarkt, donde se alza imponente la Colegiata de San Jorge (Stiftskirche zu St. Georg), construida en 1470 en estilo gótico tardío. Curiosamente, fue una de las primeras iglesias en convertirse al protestantismo siguiendo las ideas de Martín Lutero, aunque todavía conserva detalles del catolicismo.

Lo que más llama la atención desde el exterior es la torre corta, ya que, al parecer, durante la construcción se agotaron los fondos y decidieron dejarla así. Aun así, es lo suficientemente alta como para destacar en el casco antiguo y ofrecer vistas panorámicas de la ciudad. No siempre está abierta, pero en verano suele permitir el acceso de 13:00 a 17:00Se recomienda también entrar al interior de forma gratuita, especialmente al coro, donde en 1593 fueron enterrados 14 duques de Württemberg y sus familiares, un detalle histórico que refleja la importancia de la iglesia en la región.

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Iglesia de la Colegiata en Tübingen

Otro de los habitantes ilustres de Tübingen es Hermann Hesse, Premio Nobel de Literatura en 1946. Sus primeros pasos los dio trabajando como aprendiz de librero en una librería situada en esta plaza, que hoy funciona como museo gratuito bajo el nombre Hesse Kabinett Tübingen. Además de estar ubicado en una antigua e histórica librería, el museo muestra documentación y reproducciones que relatan la vida y obra del escritor.

A continuación, podemos recorrer la calle Wilhelmstrasse, quizá la más importante del centro. Esta vía alberga numerosos edificios destacados, siendo uno de los más relevantes la Biblioteca de la Universidad (Universitätsbibliothek Tübingen). Con algo de suerte se puede acceder y ver objetos arqueológicos descubiertos en 1931, similares a los que se exhiben en el Museo de Culturas Antiguas del castillo, aunque no siempre está abierta al público en general.
 
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Biblioteca de la Universidad

También en Wilhelmstrasse se encuentra el antiguo Jardín Botánico (Alter Botanischer Garten) de la universidad, fundado en 1805. Hoy en día es un bonito parque y lugar de encuentro para estudiantes, gracias a su cercanía con la universidad.

¿Dónde comer en Tübingen?

En Tübingen encontraréis numerosos lugares para comer, ya que la ciudad mantiene un ambiente animado durante todo el día. Sin embargo, queremos recomendar un restaurante, el Neckarmüller: un local emblemático que sirve comida típica de la región y funciona también como cervecería. Se encuentra frente al río Neckar, a un lado del puente Neckarbrücke, fácilmente reconocible por su iluminación nocturna. Si el tiempo acompaña, se puede comer en la terraza; si no, el interior también es muy agradable. Eso sí, es recomendable reservar mesa a través de su página web.

El restaurante es famoso por elaborar su propia cerveza y por su cocina suaba (Schwäbische Küche). Entre los platos más destacados están los Maultaschen, una especie de pasta rellena de carne, espinacas y hierbas, y los Käsespätzle, pasta casera mezclada con queso y cebolla frita por encima.

Además de Neckarmüller, nosotros probamos otros dos restaurantes que también recomendamos: Traube, de comida griega, y Laf Laf, un local palestino que combina restaurante y comida para llevar. Ambos fueron, sin duda, un acierto.

Eventos en Tübingen

Como en muchas ciudades alemanas, Tübingen celebra a lo largo del año numerosos eventos y festividades que atraen tanto a locales como a turistas. 

→Uno de los más curiosos es la carrera de patos de juguete (Tübinger Entenrennen): cada participante deja su patito de goma en el río Neckar, y gana aquel que llegue primero a la meta río abajo. Este divertido evento tiene lugar a principios de octubre.

Otro acontecimiento destacado, esta vez relacionado con la gastronomía, es chocolART, un festival anual dedicado al chocolate que se celebra durante la primera semana de diciembre. Puestos con todo tipo de chocolates de distintos países endulzan la ciudad, ofreciendo una experiencia deliciosa tanto para turistas como para locales.

Justo después de este festival comienzan los mercadillos de Navidad, tan característicos de esta región de Europa, llenando las plazas de luces, decoración y productos típicos de la temporada.

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