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2026-03-23T09:45:54Z
Kufstein
Kufstein es un pueblo de unos 20.000 habitantes situado en la región del Tirol, en el oeste de Austria y justo en la frontera con Alemania.
Esta ubicación lo hace muy accesible desde ambos países. Nosotros, por ejemplo, llegamos desde Múnich en un tren regional que tarda tan solo 1 hora y 15 minutos. En este caso, recordad que el trayecto está incluido en el Bayern-Ticket, el billete regional del estado federado de Baviera que permite utilizar todos los transportes públicos de la región durante un día (excepto los trenes de alta velocidad). Aunque Kufstein está en Austria, también entra dentro de la zona válida del Bayern-Ticket. El billete se puede comprar fácilmente en las máquinas de cualquier estación de metro.
Su situación geográfica, junto con la gran fortaleza que domina el paisaje de Kufstein, hizo que la ciudad fuera objeto de continuas disputas entre Baviera y el Tirol.
Kufstein existe desde hace siglos; de hecho, formó parte de los territorios romanos hasta que en 1205 pasó a manos bávaras. En 1342, con motivo de la boda entre Margarita de Tirol y el hijo del duque bávaro Luis de Brandeburgo, la ciudad fue entregada al Tirol, aunque no por mucho tiempo. En 1369, con la Paz de Schärding, volvió a Baviera. Así continuó hasta 1504, cuando, durante la Guerra de Sucesión de Landshut, el emperador Maximiliano I de Habsburgo conquistó la ciudad y la reincorporó al Tirol. Para lograrlo, tuvo que transportar en balsa desde Innsbruck dos de los cañones más poderosos del Imperio Austriaco: el Purlepaus y el Weckauf, nombres que seguramente escucharéis en algún momento de vuestra visita. Tras la conquista, la histórica fortaleza de Kufstein fue ampliada y reforzada, y la ciudad adquirió gran importancia comercial gracias a su posición fronteriza y al río Inn.
En 1701, tras la muerte sin descendencia de Carlos II de Habsburgo, estalló la Guerra de Sucesión Española, en la que se enfrentaban Felipe de Borbón —apoyado por Francia— y el archiduque Carlos de Austria —respaldado por el Imperio Austríaco—. En este contexto, en 1703, el elector Max Emanuel de Baviera, aliado de los franceses, volvió a conquistar la ciudad austríaca de Kufstein, aunque solo un año después, en 1704, tuvo que devolverla al Tirol tras un acuerdo de paz entre Austria y Baviera.
El último capítulo de esta larga disputa llegó en 1805, durante la Guerra de la Tercera Coalición, en la que varios países europeos, entre ellos Austria, intentaron frenar a Napoleón y a su aliada Baviera. El Tirol en general, y Kufstein en particular, fueron conquistados por Francia y Baviera prácticamente sin resistencia. En 1814, Baviera cambió de bando y se unió a los aliados; en el posterior reparto de territorios se decidió que el Tirol —y, por tanto, Kufstein— volviera a pertenecer a Austria.
En 2004, la ciudad celebró el 500 aniversario de su incorporación al Tirol, contando desde 1504, cuando tuvo lugar la conquista por parte del emperador (Kaiser) Maximiliano I de Habsburgo. Tras tantos siglos de disputas, bávaros y tiroleses celebraron juntos este aniversario.
Vamos ya con qué ver y hacer en Kufstein, una excursión perfecta de un día.
Nada más salir de la estación de trenes, hemos de cruzar el río Inn para llegar al casco antiguo. Y, siendo sinceros, esta primera imagen —el río atravesando la ciudad junto a una hilera de casas— no es precisamente la más atractiva. Lo que en otras ciudades resulta un auténtico encanto, como ocurre en Innsbruck, aquí es casi lo menos bonito de Kufstein. Las fachadas no guardan mucha armonía entre sí y el Inn luce un tono gris marrón que no invita en absoluto al baño.
El color del río, por cierto, está estudiado: varía según la época del año. Solo entre abril y mayo, con el deshielo de los Alpes, el agua se vuelve algo más clara; el resto del año arrastra más sedimentos, polvo y hojas secas. Además, con el cambio climático y la disminución del hielo alpino, cada vez fluye menos agua, así que este tono turbio será probablemente el predominante en los próximos años.
Lo más bonito del puente, sin duda, es la vista del castillo coronando la montaña.
Río Inn y Fortaleza de Kufstein
Una vez cruzado el río, aparece ante nosotros la parte más bonita de la ciudad: la Unterer Stadtplatz. Esta plaza es el auténtico corazón de Kufstein, siempre animada gracias, sobre todo, a las numerosas terrazas donde sentarse a tomar algo.
Al final de la plaza se encuentra el Ayuntamiento (Rathaus). El edificio actual data de 1923, aunque en realidad se trata de una remodelación del antiguo ayuntamiento que ya ocupaba este mismo lugar. Más recientemente, en 2011, se fusionó con el Bildsteinhaus, el edificio más moderno situado justo detrás. Ambos inmuebles forman hoy el conjunto del Ayuntamiento.
Conviene fijarse en la fachada ocre, la principal. En la parte superior están pintados los escudos de armas del Tirol y, en lo más alto, un barril. Y quizá os preguntéis qué pinta un barril ahí. Pues bien, forma parte del escudo de armas de Kufstein, compuesto por tres montañas y un barril de sal sobre ellas. Este símbolo hace referencia al comercio más importante de la ciudad en su época de mayor esplendor: el transporte de sal a través del río Inn. Incluso el nombre de la ciudad proviene de aquí: este tipo de barril se llamaba Kufe, mientras que Stein (piedra) alude a la abundancia de rocas en la zona.
Plaza Unterer Stadtplatz
Desde la Unterer Stadtplatz nace la calle más bonita de todo Kufstein y, de hecho, una de las más encantadoras que hemos visto nunca: la Römerhofgasse. Es una calle estrecha, flanqueada por edificios típicamente tiroleses y atravesada por pequeños puentes que conectan las casas a ambos lados, creando una estampa casi de cuento.
El edificio más destacado de esta calle es el Auracher Löchl, un histórico restaurante y hotel con más de 600 años de trayectoria que, con el tiempo, se ha convertido en todo un icono de la ciudad. Los Auracher fueron una familia que vivió en Kufstein en el siglo XIII y que se dedicaba a fabricar su propia cerveza. Además, construyeron un túnel (Lochl) para almacenar hielo en las profundidades y conservarlo en perfecto estado. En 1448 decidieron abrir una cervecería con el nombre Auracher Löchl. Con el paso de los siglos, la familia desapareció y el local pasó a manos de otras familias y empresarios.
Dicho esto, os animamos encarecidamente a comer en este restaurante. No solo por la historia que encierra, sino también por su cuidada decoración y, por supuesto, por su excelente cocina. Sirven platos típicos de la región (Tirol y Baviera) a precios razonables para estar en Austria. Nosotros probamos el Kufsteiner Käsespätzle, el Wiener Schnitzel y, de postre, Kaiserschmarrn, tres clásicos austríacos/bávaros que no fallan.
Calle Romerhofgasse
Desgraciadamente, la preciosa Römerhofgasse en la que estábamos es bastante corta y enseguida llega a su fin. Al final de la calle se encuentra el paseo junto al río Inn, la Innpromenade, donde veréis una escultura del músico austríaco Karl Ganzer. En 1968 compuso la famosa canción Kufsteiner Lied, dedicada a la ciudad, a la que llamaba “la perla del Tirol” o “la ciudad junto al verde río Inn”. Está claro que en aquella época el río no tenía el mismo color que hoy. En cualquier caso, la canción fue un éxito rotundo y atrajo mucho turismo a Kufstein.
Desde aquí regresamos a la Unterer Stadtplatz, donde parte una calle junto al Ayuntamiento que conduce directamente a la Fortaleza de Kufstein (Festung Kufstein), la atracción más importante de la ciudad.
Lo cierto es que el castillo es bastante extenso. Una vez dentro del recinto, es fácil perderse entre las numerosas zonas visitables. Como ya comentábamos en el apartado histórico, la fortaleza tuvo un papel clave en los conflictos entre austríacos y bávaros gracias a su ubicación estratégica. Sin embargo, tras la paz firmada en 1814, su función principal pasó a ser la de cárcel política, especialmente para polacos, italianos y húngaros, algo que se explica en la Torre del Emperador (Kaiserturm).
Además de la Torre del Emperador, donde pueden verse las antiguas celdas, destacan otras salas como el Museo de la región (Heimatmuseum), el pozo (Tiefer Brunnen) y el Órgano de los Héroes (Heldenorgel), famoso por ser el órgano al aire libre más grande del mundo, aunque está protegido dentro de una cabaña para evitar su deterioro. Todos los días, a las 12:00 del mediodía, el organista ofrece un breve concierto.
La visita completa nos llevó aproximadamente hora y media. Los textos están en alemán y algunos también en inglés, pero con la entrada podéis descargar la aplicación Festung Kufstein, que incluye audioguía en varios idiomas como inglés e italiano, aunque no en español. Hay wifi prácticamente en todo el recinto.
En su página web encontraréis los horarios y precios. La entrada incluye el funicular (Panoramabahn), que sube desde la oficina de venta de tickets hasta el castillo. Las vistas durante el ascenso son de lo mejor de la visita.
Vistas de Kufstein desde el funicular que sube a la Fortaleza
Tras visitar el castillo, podéis simplemente dar un paseo por el resto del pueblo, que en realidad no se extiende mucho más allá de la plaza principal. Merece la pena rodear el edificio del Ayuntamiento para ver su otra fachada y, justo al lado, el edificio del banco Sparkasse Kufstein, uno de los más bonitos de la ciudad. Esta zona situada detrás del Ayuntamiento se llama Oberer Stadtplatz, y si la recorréis hasta el final obtendréis preciosas vistas de la ciudad con la imponente fortaleza dominando el paisaje a la derecha.
Vistas de la Fortaleza de Kufstein desde Oberer Stadtplatz
A quienes disfruten de la naturaleza y las caminatas, Kufstein les parecerá un lugar ideal, ya que se encuentra junto al valle Kaisertal, elegido como el lugar más bonito de Austria en 2016 en el concurso nacional 9 Plätze – 9 Schätze. En el Kaisertal destacan dos cadenas montañosas: el Zahmer Kaiser y el Wilder Kaiser.
Se puede llegar fácilmente al valle con el telesilla Kaiserlift, renovado en 2014. Ojo: no es un teleférico ni un funicular, sino un telesilla individual. Se toma en la estación Kaiserlift Kufstein y, en unos 20 minutos, asciende hasta la Kaiserlift Bergstation, en lo alto de la montaña. Una vez arriba, encontraréis varias rutas que llevan a distintos miradores. Una opción sencilla, circular y muy típica es la siguiente: Kaiserlift Bergstation → Brentenjoch-Alm → Gamskogel → Kaindlhütte → Kaiserlift Bergstation, un recorrido de unos 9 km.
Los precios están disponibles en su página web. Prestad atención al horario: la última subida (Bergfahrt) es a las 16:15, y la última bajada (Talfahrt) a las 16:30. El telesilla solo abre en verano, del 30 de abril al 31 de octubre.
Si madrugáis mucho, podéis hacer una caminata temprano, nada más abrir el telesilla, y después visitar Kufstein, aunque lo ideal es disfrutar ambas cosas por separado y con más calma.





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