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Artículo actualizado en: 2025-12-24T14:50:57Z

Dresde

«La Florencia del Elba» es el sobrenombre con el que se conoce a Dresde (Dresden en alemán), capital primero del Electorado y más tarde del Reino de Sajonia, y actualmente del estado federado de Sajonia (Sachsen). Famosa por sus palacios y su arquitectura barroca, está considerada una de las ciudades más bonitas de Alemania. Situada al norte de la República Checa, a menos de 40 km de la frontera, Dresde constituye además uno de los núcleos de comunicación y económicos más importantes de la región, gracias a su ubicación estratégica en el centro de Europa.

Con una población actual cercana al medio millón de habitantes, Dresde ha atravesado numerosos altibajos a lo largo de su historia, claramente reflejados en su arquitectura y su urbanismo. Fundada en el siglo XIII, la ciudad alcanzó su época de mayor esplendor a finales del siglo XV, cuando se consolidó como un destacado centro político y cultural de prestigio europeo. Tras ser destruida por un gran incendio en 1685, Dresde fue reconstruida por completo, llegando a albergar algunas de las construcciones barrocas más importantes del continente.

Sin embargo, en los siglos posteriores la ciudad sufrió el impacto de diversas guerras e incendios. El episodio más trágico tuvo lugar en febrero de 1945, apenas tres meses antes del final de la Segunda Guerra Mundial, cuando una serie de bombardeos arrasó Dresde y su centro histórico, reduciéndolos a cenizas y escombros. En las décadas previas, la ciudad se había convertido en uno de los núcleos más importantes del Reich alemán. Los ataques aéreos causaron más de 22.000 muertes y dejaron a miles de personas sin hogar, convirtiéndose en uno de los episodios más devastadores del conflicto. De hecho, Dresde fue la ciudad alemana más destruida durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante el periodo de la Alemania dividida, Dresde quedó integrada en la zona soviética y pasó a formar parte de la RDA. En esos años se reconstruyeron algunos edificios históricos, mientras que muchos otros se levantaron desde cero siguiendo los principios de la arquitectura comunista. La huella de la RDA también se percibe en elementos cotidianos como los semáforos, donde aparece la figura del Ampelmann, presente en toda la antigua Alemania oriental. Como curiosidad, en Dresde también puede encontrarse su versión femenina, la Ampelfrau, incorporada a partir de 2005.

En las últimas décadas, el centro histórico de Dresde ha continuado reconstruyéndose de forma espectacular. Hoy en día, una parte muy significativa de la riqueza barroca de la ciudad vuelve a estar en pie.

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¿Qué ver en Dresde?

Dresde es, por su tamaño, una de las ciudades más grandes de Alemania. Se extiende a lo largo del río Elba y posee un amplio patrimonio cultural y arquitectónico, con uno de los conjuntos de arquitectura barroca más importantes de Europa. Esta riqueza artística, unida a la presencia del río, le ha valido el sobrenombre de «Florencia del Elba».

La estación central de trenes de Dresde se encuentra al sur del centro histórico. Desde allí, es posible llegar a pie a la ciudad vieja, o Altstadt, siguiendo la calle Prager Strasse en dirección norte. Para dirigirse a la Neustadt, o ciudad nueva, basta con tomar en la estación los tranvías 7 u 8. La Altstadt y la Neustadt constituyen las dos principales áreas en las que se divide la ciudad.

HISTORISCHE ALTSTADT (Ciudad vieja)

Al llegar a la Altstadt desde la Hauptbahnhof, situada al sur, lo primero que encontraremos será la plaza del Mercado Antiguo (Altmarkt) y la Kreuzkirche, una iglesia evangélica cuyos orígenes se remontan al siglo XIII. Cabe destacar que en esta plaza se celebra cada mes de diciembre el mercadillo navideño más antiguo del mundo, del que hablaremos más adelante.
Desde aquí nos dirigimos hacia la mitad norte de la Altstadt, situada al sur del río Elba. En esta zona se encuentra la Frauenkirche (Iglesia de Nuestra Señora), de culto luterano, el monumento más importante y uno de los principales símbolos de Dresde. Representa tanto la reconstrucción de la ciudad tras la Segunda Guerra Mundial como la reconciliación de Alemania. En este sentido, en 1966 la RDA declaró las ruinas de la Frauenkirche monumento conmemorativo contra la guerra y el fascismo.
La iglesia fue construida en el siglo XVIII, en estilo barroco, y en un tiempo récord para la época: tan solo 17 años. Durante los bombardeos de 1945, el edificio quedó completamente derruido a causa de los incendios provocados por los ataques aéreos, más que por el impacto directo de las bombas. Para hacerse una idea de la magnitud de la destrucción, al rodear la plaza puede verse el fragmento más grande que sobrevivió al derrumbe, conservado frente a la iglesia como elemento memorial.

La Frauenkirche fue reconstruida íntegramente tras la reunificación alemana, financiada en su mayor parte gracias a donativos procedentes de Alemania y del extranjero. En la actualidad aún es posible distinguir las piezas nuevas de las originales utilizadas en la reconstrucción (aproximadamente un 43%), ya que estas presentan un color más oscuro. Este tono negruzco se debe tanto al fuego de los bombardeos como, sobre todo, a la antigüedad del material. La mayoría de los edificios del casco antiguo de Dresde se construían con un tipo de piedra arenisca que, con el paso del tiempo, se oscurece, pasando de un color amarillento a un marrón grisáceo. El proyecto de reconstrucción generó una intensa controversia, ya que muchos historiadores y arquitectos consideraron que, al levantarse la iglesia de nuevo desde los cimientos, se estaba “falseando” la historia.

Hoy en día, la Frauenkirche es uno de los edificios de arenisca más altos del mundo, y su cúpula de piedra es una de las mayores de Europa. El interior puede visitarse de forma gratuita, mientras que el acceso a la cúpula requiere el pago de una entrada, cuyo precio y horario puede consultarse en su página web. Desde la cúpula se disfrutan magníficas vistas de toda la ciudad.

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Frauenkirche

Tras la Frauenkirche, y a lo largo del río Elba, se extiende la Terraza de Brühl (Brühlsche Terrasse), un conjunto arquitectónico del siglo XVIII que fue reconstruido por completo tras los bombardeos. Se trata de un agradable paseo junto al río que reúne algunos de los edificios más importantes de Dresde. Recorrer la terraza permite contemplar los hermosos edificios de la Ciudad Vieja, así como disfrutar de magníficas vistas del Elba y de la Ciudad Nueva, situada al otro lado del río. Por este motivo, recibe el sobrenombre de «el balcón de Europa».

En el extremo oriental del paseo se encuentran las escaleras de acceso orientales, junto al parque Brühl. El perímetro de este parque está delimitado por la Nueva Sinagoga (Neue Synagoge Dresden) al este; el Albertinum al sur, un gran museo del siglo XIX que alberga obras de maestros modernos; y la Academia de Artes Gráficas (Hochschule für Bildende Künste) al oeste, junto a una estatua del célebre arquitecto Gottfried Semper.
 
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Nueva Sinagoga de Dresde

Si continuamos caminando por la Terraza de Brühl río abajo, llegaremos a las escaleras de acceso occidentales, situadas en la Plaza del Palacio (Schlossplatz), una de las principales plazas de la Ciudad Vieja. En su perímetro se concentran numerosos edificios de gran importancia, en su mayoría reconstruidos tras la guerra. A la derecha, mirando la plaza de espaldas al río, se encuentra la Catedral.

La Catedral de Dresde (Hofkirche) es el edificio religioso más grande de todo el estado de Sajonia. Se trata de una imponente obra barroca del siglo XVIII, cuya torre alcanza casi los 90 metros de altura. Sobre el balcón exterior se elevan 78 estatuas de arenisca, cada una de ellas de casi cuatro metros de alto. El edificio quedó completamente destruido durante los bombardeos de 1945 y fue reconstruido en la década de 1960, durante el periodo de la Alemania dividida. Al igual que ocurre en la Frauenkirche, en la fachada pueden distinguirse claramente las piedras originales, de color más oscuro, de las piezas nuevas empleadas en la reconstrucción.

Como curiosidad, frente a la iglesia, incrustado en el pavimento, puede verse un adoquín con una “N” mayúscula grabada. Este marca el punto desde el cual Napoleón partió con sus tropas para librar la batalla de Dresde a comienzos del siglo XIX.

Al sur de la Plaza del Palacio se encuentra el edificio que le da nombre: el Palacio de Dresde (Dresdner Residenzschloss). Es uno de los edificios más antiguos de la ciudad, construido originalmente en el siglo XIII y renovado en numerosas ocasiones a lo largo de su historia. De nuevo, gran parte del palacio quedó destruida durante la Segunda Guerra Mundial y fue reconstruida posteriormente.

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Hofkirche a la izquierda y Residenzschloss a la derecha

En la pared norte del Palacio de Dresde se extiende un mural único, compuesto por 24.000 piezas de porcelana, lo que lo convierte en el mural de porcelana más grande del mundo. Conocido como el Desfile de los Príncipes (Fürstenzug), representa a 35 duques y príncipes de la dinastía Wettin de Sajonia, desfilando a caballo y ordenados cronológicamente. La dinastía Wettin fue familia noble alemana que gobernó Sajonia y otras regiones durante siglos, desde la Edad Media hasta el siglo XX.
 
Este impresionante mural mide más de 100 metros de longitud y unos 10 metros de altura. Fue completado a comienzos del siglo XX, sustituyendo a una pintura anterior. Se optó por la porcelana en lugar de la pintura, ya que su conservación y restauración resultaban mucho menos costosas. De forma casi milagrosa, el Fürstenzug fue uno de los pocos elementos del casco antiguo que sobrevivieron a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. 
 
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Mural Fürstenzug

En la calle donde se encuentra el mural del Desfile de los Príncipes hay varios puestos callejeros de souvenirs, donde podréis encontrar artículos muy económicos, así que merece la pena echar un vistazo.

Paralela a esta calle, justo detrás del mural, se sitúa el Stallhof, un conjunto de edificios del siglo XVI perteneciente al Palacio. Este espacio sirvió como sede de grandes espectáculos ecuestres y es uno de los recintos de este tipo mejor conservados del mundo. Destaca por su galería de arcos blancos con detalles en relieve, que le otorgan un carácter único y elegante.

Al oeste de la catedral se encuentra la plaza del Teatro (Theaterplatz), llamada así por la presencia de la Ópera Semper (Semperoper Dresden), la famosa ópera de Dresde diseñada en el siglo XIX por el renombrado arquitecto alemán Gottfried Semper. La Ópera Semper es uno de los teatros más importantes jamás construidos, escenario del estreno de grandes obras de compositores como Wagner y Strauss.

A lo largo de su historia, Dresde ha contado con varios edificios de ópera. El original, también obra de Semper, fue inaugurado en 1841 bajo el nombre de Königliche Hoftheater. Sin embargo, este teatro no sobrevivió a un incendio en 1869 durante trabajos de conservación y rehabilitación. Gottfried Semper emprendió entonces la creación de un nuevo edificio, que sería finalmente realizado por su hijo, Manfred Semper, y completado en 1878 en la plaza del Teatro. Este segundo edificio, de estilo neobarroco, sufrió graves daños en su interior durante el bombardeo de 1945, quedando en pie solo las fachadas. Entre 1977 y 1985 se llevó a cabo su reconstrucción, procurando respetar fielmente el diseño original de 1878. La reinauguración tuvo lugar el 13 de febrero de 1985, exactamente 40 años después de su destrucción.

Hoy en día, la Semperoper se puede visitar mediante visitas guiadas (Semperoper-Führungen) en inglés o alemán, todos los días a ciertas horas de la tarde. El precio de la entrada es de 13 € para adultos y 9 € para niños.

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Ópera Semper en la plaza del Teatro

Al lado de la Ópera, a mano izquierda, se encuentra la entrada al Zwinger, un palacio rodeado por una imponente fortaleza, construido en el siglo XVIII originalmente como invernadero y utilizado posteriormente para celebrar fiestas reales. En su interior destaca un hermoso patio desde el que se puede contemplar toda la fachada del edificio, el cual da acceso a un lago que rodea el conjunto. Pasear por los jardines que bordean el lago, así como recorrer el patio interior del palacio, resulta especialmente recomendable. Actualmente, el edificio funciona como museo y alberga diversas colecciones dedicadas al arte y la ciencia.

Al otro lado del lago del Zwinger, en la zona opuesta a la Ópera de Semper, sobre la calle Theaterstrasse, se encuentra otro de los teatros más importantes de la ciudad: el Staatsschauspielhaus. Este teatro se inauguró en 1983, en el mismo emplazamiento que ocupaba el antiguo Teatro de la Ciudad (Staatstheater), construido en 1911. Tras ser destruido durante el bombardeo de Dresde, el Staatstheater tuvo el honor de ser el primer teatro en reabrir sus puertas después de la Segunda Guerra Mundial, apenas tres años después del ataque. El actual Staatsschauspielhaus consta de dos espacios: un gran auditorio denominado Schauspielhaus y una sala más pequeña conocida como Kleines Haus.

NEUSTADT (Ciudad nueva)

Partiendo de la Schlossplatz, el Puente de Augusto (Augustusbrücke) conecta la Ciudad Vieja con la Ciudad Nueva. Este puente, construido en el siglo XIII y reconstruido en varias ocasiones a lo largo del tiempo, es el más emblemático y transitado de la ciudad. Al cruzar el río Elba, llegamos a la plaza Neustädter Markt, donde destaca una llamativa estatua ecuestre dorada. Desde este lado del río y desde el propio puente se disfrutan hermosas vistas de los edificios de la Altstadt.

La zona de la Neustadt, aunque no resulta tan pintoresca ni reconocible como la Altstadt, alberga varios palacetes, museos y teatros importantes. Curiosamente, pese a llamarse Ciudad Nueva, muchos de sus edificios son en realidad más antiguos que los de la ciudad vieja, ya que gran parte de la Altstadt fue prácticamente reconstruida en su totalidad durante el siglo XX.

Recorriendo la Hauptstraße, la calle principal de la Neustadt, y cruzando la Bautzner Strasse, llegamos a un barrio realmente interesante: el Szeneviertel. Se trata de un distrito moderno, con cerca de 100 bares, talleres y cabarets. Sus calles estrechas y los edificios residenciales variados contrastan con los animados y coloridos bares de sus plantas bajas, creando un encanto especial que invita a perderse por sus rincones. Es también una de las zonas residenciales más atractivas de la ciudad, y resulta recomendable alojarse allí al visitar Dresde, aunque los fines de semana puede ser un poco ruidoso.

Dentro de este animado barrio se encuentran algunos lugares turísticos destacados:

Kunsthofpassage. Su nombre se podría traducir como “Callejón-patio artístico”. El acceso se realiza desde la calle Alaunstrasse, que atraviesa el barrio. La entrada pasa algo desapercibida, a no ser por un pequeño cartel que la anuncia con una vaca amarilla voladora.

El Kunsthofpassage es un conjunto de patios interconectados, donde las fachadas de los edificios destacan por su carácter único y artístico, convirtiéndose en auténticas obras de arte a gran escala. A la entrada hay un mapa que indica los diferentes patios y permite recorrerlos sin perder detalle.
  • Patio de las criaturas mágicas (Hof der Fabelwesen): sus fachadas están decoradas con dibujos de seres coloridos e imaginativos.
  • Patio de la luz (Hof des Lichtes): cuenta con una curiosa y llamativa escultura en el centro.
  • Patio de los elementos (Hof der Elemente): el más famoso del complejo, donde se encuentra el “Funnel Wall”, una fachada azul equipada con un sistema de tubos que producen sonido cuando llueve; también destaca la Casa Queso, de color amarillo con elementos dorados en la fachada.
  • Patio de los animales (Hof der Tiere): las fachadas están adornadas con figuras de animales, creando un ambiente divertido y visualmente atractivo.
  • Patio de la metamorfosis (Hof der Metamorphosen): cierra el recorrido, con luces que iluminan algunas esculturas durante la noche, formando hermosos dibujos y efectos visuales.
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                                                 Hof der Elemente                                         Hof der Tiere

Este pasaje es, sin duda, uno de los lugares más especiales de Dresde.

Otro punto destacado del barrio es Pfunds Molkerei, conocida como la “lechería más bonita del mundo”. Construida a finales del siglo XIX, está decorada con azulejos de colores en estilo neorrenacentista. Es un lugar realmente precioso y merece la pena visitarlo. En su interior es posible degustar queso y leche, y además cuenta con un restaurante.

Por último, en Szeneviertel también se encuentran la iglesia de Martín Lutero (Martin-Luther-Kirche), con su imponente torre de 80 metros de altura, y el cementerio judío, que aporta un valor histórico y cultural adicional al barrio.

El mercadillo de Navidad de Dresde

Durante todo el mes de diciembre, hasta el día 24, se celebran los mercados de Navidad en Dresde ⛄, al igual que en el resto de Alemania. Cabe destacar que, para muchos alemanes, los mercadillos de esta ciudad son los más bonitos, y podemos afirmar que probablemente así sea. Por ello, recomendamos visitar esta hermosa e histórica ciudad en época navideña.

Si tenéis pensado viajar a Dresde en diciembre, es aconsejable reservar con mucha antelación vuelos y alojamiento, ya que la ciudad se llena de turistas de todo el mundo y los precios tienden a dispararse.

Dresde cuenta con un total de 14 mercadillos repartidos por toda la ciudad, aunque aquí destacaremos los más importantes y céntricos. Al ser una ciudad relativamente pequeña, es posible visitar varios mercados a pie en un mismo día. La mayoría abre entre las 10 y las 11 de la mañana y cierra alrededor de las 21 horas.

➛Dresdner Striezelmarkt es uno de los mercados navideños (Weihnachtsmärkte) más célebres y bonitos de toda Europa. Conocido en Dresde simplemente como Striezelmarkt, se celebra cada año en la plaza del Mercado Antiguo (Altmarkt), al sur de la Frauenkirche, y presume de ser el mercadillo más antiguo del mundo, estrenado por primera vez en 1434. Además, ostenta el récord de contar con la pirámide de Navidad (Stufenpyramide) más alta del mundo: inaugurada en 1997, se encuentra en Altmarktalcanza los 14,62 metros de altura.

Lo más destacado del Striezelmarkt son, sin duda, sus puestos. Cada uno tiene una decoración personalizada y muy elaborada en el tejado, acorde con el tipo de producto que se vende. También hay una noria y una sección especialmente pensada para los niños, con estatuas de personajes célebres de cuentos infantiles y varias casetas donde los más pequeños pueden aprender a hacer galletas navideñas con la ayuda de cocineros locales.

Una curiosidad que quizás llame la atención es la figura del Pflaumentoffel, un muñequito cuyo cuerpo está hecho con ciruelas pasas, que lleva una escalera y un sombrero de copa. Este personaje, símbolo de los mercadillos de Dresde y especialmente del Striezelmarkt, representa a un deshollinador y tiene su origen en el siglo XIX.

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Dresdner Striezelmarkt y su Stufenpyramide

También merece la pena destacar la artesanía en madera presente en los mercadillos de Dresde, donde se pueden encontrar figuras bellamente trabajadas. Otro elemento típico de la región de Sajonia es el Schwibbogen, un candelero decorativo que la gente coloca junto a las ventanas de sus casas para que se vea iluminado desde la calle. Los primeros Schwibbögen datan de la primera mitad del siglo XVIII y proceden de una cuenca minera situada entre Alemania y la República Checa.
 
Si queréis disfrutar de una vista panorámica del mercado, podéis subir a la terraza del segundo piso del Kulturpalast (Palacio de la Cultura). Merece la pena y la visita es gratuita.

Weihnachtsmarkt an der Frauenkirche es un mercado situado junto a la iglesia más famosa de Dresde, la Frauenkirche. Se extiende desde la plaza de la iglesia hasta llegar al río Elba. Aunque es pequeño, resulta muy acogedor y destaca por su bonita decoración de luces. En este mercadillo encontraréis puestos donde se venden Schwibbögen y otros elementos de decoración navideña, a precios bastante razonables en comparación con otros lugares de la ciudad.

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Weihnachtsmarkt an der Frauenkirche

Advent auf dem Neumarkt se encuentra en la propia plaza de la Frauenkirche y destaca por sus enormes árboles decorados con estrellas que se iluminan por la noche. Es conocido como el mercado de los artesanos, ya que todos los productos que se venden se elaboran cuidadosamente a mano. Además, muchos de los artistas —carpinteros, herreros, cristaleros, entre otros— instalan su taller junto al puesto, permitiendo a los visitantes observar el trabajo en directo, lo que resulta realmente fascinante. En este mercado también se puede admirar un belén a tamaño real, que añade un encanto especial al ambiente navideño.

Augustusmarkt es el mercado navideño más importante de Neustadt. Se extiende a lo largo de la calle Hauptstrasse, que atraviesa este distrito de manera perpendicular al río Elba desde el puente Augustusbrücke. El mercado se distingue a lo lejos por una gran noria situada al inicio, que se ilumina por la noche. Aunque los puestos son bastante sencillos y cuentan con poca decoración, pasear por el mercado resulta agradable, y ofrece la oportunidad de probar la gran variedad de comida típica que se encuentra allí.

Mittelalterlicher Weihnachtsmarkt am Dresdner Schlossque se traduce como “Mercado Medieval en el castillo de Dresde”, se ubica en la plaza del castillo, en el casco histórico, justo detrás del mural del Desfile de los Príncipes. El mercado cuenta con dos entradas, situadas en ambos extremos del mural. A veces se cobra una entrada de 4 €, aunque en ciertos momentos es posible acceder de forma gratuita; el motivo de este precio es que suelen realizar algún espectáculo en su interior. Este mercado tiene temática medieval, algo que se refleja tanto en la vestimenta de los trabajadores como en la estética de los puestos, ofreciendo una experiencia única que transporta a otra época.
  
Weihnachtsmarkt auf der Prager Strasse se encuentra en la calle Prager Strasse, que conecta el Altmarkt —donde se celebra el Striezelmarkt— con la estación central de Dresde.

Excursiones desde Dresde

Por último, cabe destacar que desde Dresde es posible realizar escapadas a ciudades cercanas, como Leipzig o Praga. Además, resulta muy recomendable hacer una excursión para contemplar las impresionantes montañas rocosas de la Suiza Sajonaun paisaje natural único que merece la pena visitar.

1 comentario:

  1. Muchas Gracias. Una información muy valiosa que utilizaré en mi proxima visita a Dresde.

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