La iglesia fue construida en el siglo XVIII, en estilo barroco, y en un tiempo récord para la época: tan solo 17 años. Durante los bombardeos de 1945, el edificio quedó completamente derruido a causa de los incendios provocados por los ataques aéreos, más que por el impacto directo de las bombas. Para hacerse una idea de la magnitud de la destrucción, al rodear la plaza puede verse el fragmento más grande que sobrevivió al derrumbe, conservado frente a la iglesia como elemento memorial.
La Frauenkirche fue reconstruida íntegramente tras la reunificación alemana, financiada en su mayor parte gracias a donativos procedentes de Alemania y del extranjero. En la actualidad aún es posible distinguir las piezas nuevas de las originales utilizadas en la reconstrucción (aproximadamente un 43%), ya que estas presentan un color más oscuro. Este tono negruzco se debe tanto al fuego de los bombardeos como, sobre todo, a la antigüedad del material. La mayoría de los edificios del casco antiguo de Dresde se construían con un tipo de piedra arenisca que, con el paso del tiempo, se oscurece, pasando de un color amarillento a un marrón grisáceo. El proyecto de reconstrucción generó una intensa controversia, ya que muchos historiadores y arquitectos consideraron que, al levantarse la iglesia de nuevo desde los cimientos, se estaba “falseando” la historia.
Frauenkirche
Tras la Frauenkirche, y a lo largo del río Elba, se extiende la Terraza de Brühl (Brühlsche Terrasse), un conjunto arquitectónico del siglo XVIII que fue reconstruido por completo tras los bombardeos. Se trata de un agradable paseo junto al río que reúne algunos de los edificios más importantes de Dresde. Recorrer la terraza permite contemplar los hermosos edificios de la Ciudad Vieja, así como disfrutar de magníficas vistas del Elba y de la Ciudad Nueva, situada al otro lado del río. Por este motivo, recibe el sobrenombre de «el balcón de Europa».
En el extremo oriental del paseo se encuentran las escaleras de acceso orientales, junto al parque Brühl. El perímetro de este parque está delimitado por la Nueva Sinagoga (Neue Synagoge Dresden) al este; el Albertinum al sur, un gran museo del siglo XIX que alberga obras de maestros modernos; y la Academia de Artes Gráficas (Hochschule für Bildende Künste) al oeste, junto a una estatua del célebre arquitecto Gottfried Semper.
Si continuamos caminando por la Terraza de Brühl río abajo, llegaremos a las escaleras de acceso occidentales, situadas en la Plaza del Palacio (Schlossplatz), una de las principales plazas de la Ciudad Vieja. En su perímetro se concentran numerosos edificios de gran importancia, en su mayoría reconstruidos tras la guerra. A la derecha, mirando la plaza de espaldas al río, se encuentra la Catedral.
La Catedral de Dresde (Hofkirche) es el edificio religioso más grande de todo el estado de Sajonia. Se trata de una imponente obra barroca del siglo XVIII, cuya torre alcanza casi los 90 metros de altura. Sobre el balcón exterior se elevan 78 estatuas de arenisca, cada una de ellas de casi cuatro metros de alto. El edificio quedó completamente destruido durante los bombardeos de 1945 y fue reconstruido en la década de 1960, durante el periodo de la Alemania dividida. Al igual que ocurre en la Frauenkirche, en la fachada pueden distinguirse claramente las piedras originales, de color más oscuro, de las piezas nuevas empleadas en la reconstrucción.
Como curiosidad, frente a la iglesia, incrustado en el pavimento, puede verse un adoquín con una “N” mayúscula grabada. Este marca el punto desde el cual Napoleón partió con sus tropas para librar la batalla de Dresde a comienzos del siglo XIX.
Al sur de la Plaza del Palacio se encuentra el edificio que le da nombre: el Palacio de Dresde (Dresdner Residenzschloss). Es uno de los edificios más antiguos de la ciudad, construido originalmente en el siglo XIII y renovado en numerosas ocasiones a lo largo de su historia. De nuevo, gran parte del palacio quedó destruida durante la Segunda Guerra Mundial y fue reconstruida posteriormente.
Hofkirche a la izquierda y Residenzschloss a la derecha
En la pared norte del Palacio de Dresde se extiende un mural único, compuesto por 24.000 piezas de porcelana, lo que lo convierte en el mural de porcelana más grande del mundo. Conocido como el Desfile de los Príncipes (Fürstenzug), representa a 35 duques y príncipes de la dinastía Wettin de Sajonia, desfilando a caballo y ordenados cronológicamente. La dinastía Wettin fue familia noble alemana que gobernó Sajonia y otras regiones durante siglos, desde la Edad Media hasta el siglo XX.
Este impresionante mural mide más de 100 metros de longitud y unos 10 metros de altura. Fue completado a comienzos del siglo XX, sustituyendo a una pintura anterior. Se optó por la porcelana en lugar de la pintura, ya que su conservación y restauración resultaban mucho menos costosas. De forma casi milagrosa, el Fürstenzug fue uno de los pocos elementos del casco antiguo que sobrevivieron a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
En la calle donde se encuentra el mural del Desfile de los Príncipes hay varios puestos callejeros de souvenirs, donde podréis encontrar artículos muy económicos, así que merece la pena echar un vistazo.
Paralela a esta calle, justo detrás del mural, se sitúa el Stallhof, un conjunto de edificios del siglo XVI perteneciente al Palacio. Este espacio sirvió como sede de grandes espectáculos ecuestres y es uno de los recintos de este tipo mejor conservados del mundo. Destaca por su galería de arcos blancos con detalles en relieve, que le otorgan un carácter único y elegante.
Al oeste de la catedral se encuentra la plaza del Teatro (Theaterplatz), llamada así por la presencia de la Ópera Semper (Semperoper Dresden), la famosa ópera de Dresde diseñada en el siglo XIX por el renombrado arquitecto alemán Gottfried Semper. La Ópera Semper es uno de los teatros más importantes jamás construidos, escenario del estreno de grandes obras de compositores como Wagner y Strauss.
A lo largo de su historia, Dresde ha contado con varios edificios de ópera. El original, también obra de Semper, fue inaugurado en 1841 bajo el nombre de Königliche Hoftheater. Sin embargo, este teatro no sobrevivió a un incendio en 1869 durante trabajos de conservación y rehabilitación. Gottfried Semper emprendió entonces la creación de un nuevo edificio, que sería finalmente realizado por su hijo, Manfred Semper, y completado en 1878 en la plaza del Teatro. Este segundo edificio, de estilo neobarroco, sufrió graves daños en su interior durante el bombardeo de 1945, quedando en pie solo las fachadas. Entre 1977 y 1985 se llevó a cabo su reconstrucción, procurando respetar fielmente el diseño original de 1878. La reinauguración tuvo lugar el 13 de febrero de 1985, exactamente 40 años después de su destrucción.
Hoy en día, la Semperoper se puede visitar mediante visitas guiadas (Semperoper-Führungen) en inglés o alemán, todos los días a ciertas horas de la tarde. El precio de la entrada es de 13 € para adultos y 9 € para niños.
Ópera Semper en la plaza del Teatro
Al lado de la Ópera, a mano izquierda, se encuentra la entrada al Zwinger, un palacio rodeado por una imponente fortaleza, construido en el siglo XVIII originalmente como invernadero y utilizado posteriormente para celebrar fiestas reales. En su interior destaca un hermoso patio desde el que se puede contemplar toda la fachada del edificio, el cual da acceso a un lago que rodea el conjunto. Pasear por los jardines que bordean el lago, así como recorrer el patio interior del palacio, resulta especialmente recomendable. Actualmente, el edificio funciona como museo y alberga diversas colecciones dedicadas al arte y la ciencia.
Al otro lado del lago del Zwinger, en la zona opuesta a la Ópera de Semper, sobre la calle Theaterstrasse, se encuentra otro de los teatros más importantes de la ciudad: el Staatsschauspielhaus. Este teatro se inauguró en 1983, en el mismo emplazamiento que ocupaba el antiguo Teatro de la Ciudad (Staatstheater), construido en 1911. Tras ser destruido durante el bombardeo de Dresde, el Staatstheater tuvo el honor de ser el primer teatro en reabrir sus puertas después de la Segunda Guerra Mundial, apenas tres años después del ataque. El actual Staatsschauspielhaus consta de dos espacios: un gran auditorio denominado Schauspielhaus y una sala más pequeña conocida como Kleines Haus.
NEUSTADT (Ciudad nueva)
Partiendo de la Schlossplatz, el Puente de Augusto (Augustusbrücke) conecta la Ciudad Vieja con la Ciudad Nueva. Este puente, construido en el siglo XIII y reconstruido en varias ocasiones a lo largo del tiempo, es el más emblemático y transitado de la ciudad. Al cruzar el río Elba, llegamos a la plaza Neustädter Markt, donde destaca una llamativa estatua ecuestre dorada. Desde este lado del río y desde el propio puente se disfrutan hermosas vistas de los edificios de la Altstadt.
La zona de la Neustadt, aunque no resulta tan pintoresca ni reconocible como la Altstadt, alberga varios palacetes, museos y teatros importantes. Curiosamente, pese a llamarse Ciudad Nueva, muchos de sus edificios son en realidad más antiguos que los de la ciudad vieja, ya que gran parte de la Altstadt fue prácticamente reconstruida en su totalidad durante el siglo XX.
Recorriendo la Hauptstraße, la calle principal de la Neustadt, y cruzando la Bautzner Strasse, llegamos a un barrio realmente interesante: el Szeneviertel. Se trata de un distrito moderno, con cerca de 100 bares, talleres y cabarets. Sus calles estrechas y los edificios residenciales variados contrastan con los animados y coloridos bares de sus plantas bajas, creando un encanto especial que invita a perderse por sus rincones. Es también una de las zonas residenciales más atractivas de la ciudad, y resulta recomendable alojarse allí al visitar Dresde, aunque los fines de semana puede ser un poco ruidoso.
Dentro de este animado barrio se encuentran algunos lugares turísticos destacados:
Kunsthofpassage. Su nombre se podría traducir como “Callejón-patio artístico”. El acceso se realiza desde la calle Alaunstrasse, que atraviesa el barrio. La entrada pasa algo desapercibida, a no ser por un pequeño cartel que la anuncia con una vaca amarilla voladora.
El Kunsthofpassage es un conjunto de patios interconectados, donde las fachadas de los edificios destacan por su carácter único y artístico, convirtiéndose en auténticas obras de arte a gran escala. A la entrada hay un mapa que indica los diferentes patios y permite recorrerlos sin perder detalle.
Muchas Gracias. Una información muy valiosa que utilizaré en mi proxima visita a Dresde.
ResponderEliminar