El Aeroexpress llega en 35 minutos al centro, y en este caso acaba en la estación de Kievsky.
A diferencia de otras ciudades más manejables que podemos visitar tranquilamente sin preparación alguna, en Moscú es fundamental llevar todo bien organizado, pues los distintos horarios y colas que hay en algunos sitios pueden arruinarnos algún día en caso de no llevarlo planeado de antemano.
Para poder aclararnos bien y dividir las visitas turísticas por días de forma sencilla, hemos agrupado todas las atracciones según las áreas de Moscú en las que se encuentran: el centro de Moscú y la Plaza Roja; los barrios situados al norte del centro y del cauce del Río Moscova; las zonas cercanas al río o al sur del mismo; los barrios más alejados situados al oeste del centro; y los lugares a visitar que se encuentran a las afueras.
Plaza Roja y centro de Moscú
Empezaremos visitando el corazón de la ciudad: la célebre Plaza Roja
(Krasnaya ploshchad / Красная площадь), fundada a finales del siglo XV.
Contrariamente a lo que en principio pudiéramos pensar, el nombre de la
plaza nada tiene que ver con el comunismo, ni con los ladrillos rojos
de las edificaciones que la rodean. Simplemente 'Krasnaya' significa 'bonita' en ruso, es decir, estamos hablando de la Plaza Bonita. En
época de la Revolución Rusa de 1917, la Plaza Roja fue el epicentro de
las más importantes protestas y manifestaciones que tuvieron lugar en la
ciudad. Hoy en día acoge eventos, conciertos, ferias y
demás.
Esta enorme plaza de 330 metros de largo por 70 metros de ancho queda rodeada por los numerosos edificios significativos. Hablaremos de todos ellos siguiendo la dirección de las agujas del reloj:
En primer lugar, la
Puerta y Capilla Ibérica
(Íverskiye vorota / Иверские ворота) o Puerta de la Resurrección constituye la entrada principal a la plaza, situándose en su extremo norte. Es
una puerta que consta de dos arcos y frente a la cual se encuentra el kilómetro cero de Rusia,
simbolizado por una lámina de bronce sobre el suelo. Se dice que si pides un deseo
mientras tiras una moneda de espaldas y cae dentro del círculo de la
lámina, este se cumplirá.
Nada más cruzar la Puerta, encontraremos, a mano derecha, el que es indudablemente uno de los edificios más bonitos e impresionantes de Moscú: el
Museo Estatal de Historia
(Государственный исторический музей). Se sitúa en el extremo de la plaza directamente opuesto a la Catedral de San Basilio y alberga la exposición más importante del país sobre historia rusa, con objetos que datan desde la
prehistoria hasta los últimos zares.
El edificio del museo fue construido en las últimas décadas del siglo XIX. Dado que fue dise
ñado desde un principio para acoger exposiciones sobre historia rusa, se buscó reflejar en sus fachadas la variedad arquitectónica rusa. Esto se observa en el uso de ladrillo rojo en su espectacular fachada o en las torres puntiagudas que recuerdan al vecino Kremlin. El interior también está decorado de forma exquisita y detallada por lo que, si tenéis tiempo, bien merece una visita. Aquí tenéis los precios y horarios.
Museo Estatal de Historia junto a la Puerta de la Resurrección
Junto a la Puerta de la
Resurrección y frente al Museo Estatal de Historia se ubica la Catedral de Nuestra Señora de Kazán
(Казанский собор на Красной площади), al inicio de la calle Nikolskaya. Esta pequeña catedral ortodoxa
de principios del siglo XVII fue destruida por orden de Stalin en 1936, cuando mandó quitar todas las iglesias que rodeaban la Plaza Roja. Por suerte, la Catedral de San Basilio consiguió salvarse de esta demolición. Hoy en día observamos por tanto una
reconstrucción de la Catedral de Nuestra Señora de Kazán
terminada en 1990, después de la disolución de la URSS. Está basada en planos y fotografías de la original.
La anteriormente mencionada Calle Nikolskaya,
que nace junto a la Catedral, es una de las calles con más ambiente de la ciudad y está iluminada
preciosamente por la noche. Une la Plaza Roja con la Plaza de la Lubyanka. Es peatonal y está llena de restaurantes y tiendas de souvenirs. A nosotros nos llamó la atención la gran cantidad de músicos callejeros que tocan en ella y el buen ambiente que se genera.
Situadas de paralelamente a la Calle Nikolskaya, aparecen ante nosotros las
Galerías Gum
(ГУМ), uno de los centros comerciales más famosos del país gracias a su
ubicación y al espectacular edificio que lo alberga. En él podrás comprar ropa en tiendas de las marcas más
prestigiosas, tomarte uno de los famosos helados del GUM que venden en
los puestos de la planta baja –que constan de un cono de barquillo en
forma de cubo y una bola de helado de distintos sabores: melón,
pistacho, vainilla, etc.–, tomarte algo en el elegante Bosco Cafe con terraza en la Plaza Roja mientras suena un piano de fondo, o cenar en alguno de sus restaurantes.
El edificio constituye en sí un monumento a la arquitectura historicista rusa de finales del siglo XIX. Se construyó entre 1890 y 1893 con una mezcla de la arquitectura tradicional rusa de los siglos XV y XVI, que se aprecia en las ventanas arqueadas de la fachada, el uso del ladrillo y las torres que presiden el edificio, con elementos neoclásicos occidentales como la excesiva decoración. El interior es mucho más moderno, más acorde con los edificios de finales del siglo XIX. Llaman sin duda la atención las bóvedas acristaladas del techo sobre los pasajes longitudinales que cruzan el edificio, y que dejan entrar una gran cantidad de luz. La enorme construcción de 75.000 metros cuadrados tiene accesos desde la calle Nikolskaya y la Plaza Roja, así como otras calles de alrededor. Su hermosa fachada está enteramente iluminada y constituye una imagen preciosa de noche desde la Plaza Roja.
Fachada iluminada de las Galerías GUM y calle Nikolskaya
Y ahora llegamos al edificio más destacado de la Plaza Roja que, además, es considerado uno de los símbolos no solo de Moscú sino de todo el país. Nos estamos refiriendo a la célebre Catedral de San Basilio
(Храм Василия Блаженного), cuya figura se alza desde uno de los extremos de la plaza, cercana a la orilla del río Moscova. Se trata de todo un
icono de Moscú como habremos podido imaginar, al verla en la portada de
todas las guías de viajes de Rusia. De día es bonita, de noche es
impresionante.
Esta iglesia ortodoxa se erigió en 1561 por orden del zar
Iván IV de Rusia, también conocido como Iván el Terrible, para
conmemorar la conquista del llamado Kanato de Kazán, un estado que hasta
entonces formaba parte de Bulgaria del Volga (hoy en día Rusia). A pesar
de que estuvo a punto de ser destruida por Napoleón, en primera
instancia, y por Stalin después, la iglesia sobrevivió y desde 1990
forma parte de la lista de la Unesco de Patrimonio de la Humanidad.
Por
fuera, destacan las cúpulas de colores en forma de bulbo,
todas de diferente forma y color. El principal material de la fachada es el ladrillo rojo, que encontraremos también en numerosas construcciones tradicionales rusas.
La planta baja de la iglesia está formada por un laberíntico conjunto de habitaciones de techo bajo cuya disposición más bien recuerda a la de una vivienda, y no a un edificio religioso. Sobre esta planta nacen nueve capillas individuales en forma de torres y conectadas entre sí mediante estrechos corredores. Desde luego, la catedral cuenta con un diseño bastante curioso y característico.
Lo más interesante de su arquitectura es que, aunque parezca un edificio un tanto caótico, estamos ante una estructura
simétrica. Las ocho capillas coronadas con cúpulas, cuatro grandes y cuatro pequeñas, se agrupan en cuatro ejes superpuestos, como si
de una estrella de ocho puntas se tratara. En el punto central sobresale la torre principal, que alcanza los 115 metros de altura.
Los
tickets para la catedral se pueden comprar en las taquillas que hay junto a la entrada, en el lado que da a la Plaza Roja, y no suele haber mucha cola.
Aquí tenéis los horarios y precios.
Catedral de San Basilio
Continuamos nuestro recorrido alrededor de la Plaza Roja. Uno de los elementos que más llama la atención de los turistas es sin duda el Mausoleo de Lenin
(Мавзолей В. И. Ленина) en el que se expone el cuerpo en forma de momia
de Lenin desde que falleciera en 1924. El acceso es gratuito y la
visita apenas dura 20 minutos, si bien habremos de esperar bastante cola
(entre media y una hora) debido a su reducido horario: martes,
miércoles, jueves y sábado de 10:00 a 13:00. Normalmente entre las 9 y
las 9:30 ya hay una cola considerable. El pequeño edificio piramidal de granito rojo se sitúa en uno de los lados longitudinales de la plaza, junto a las murallas del Kremlin y al otro lado de las Galerías GUM. Como curiosidad, cabe destacar que Lenin quería ser enterrado junto a su madre en un cementerio, sin embargo fue Stalin el que decidió conservar y exponer su cuerpo en un mausoleo. El cadáver de Stalin también se depositó en un principio junto al de Lenin, aunque fue removido años después durante el llamado proceso de desestalinización.
Justo detrás del mausoleo se extiende la Necrópolis de la Muralla del Kremlin (Некрополь
у Кремлёвской стены). Allí se hallan enterrados los
cuerpos de personajes importantes de la historia rusa,
simbolizado cada uno de ellos por un busto de piedra. Los más destacados son
los dirigentes Josef Stalin, Konstantín Chernenko, Leonid Brézhnev y
Yuri Andrópov, así como el astronauta Yuri Gagarin.
Por último, llegamos a uno de las visitas turísticas indispensables de Moscú: el
Kremlin (Moskovskiy
Kreml / Моско́вский Кремль). '
Kremlin'
es el nombre con el que se denomina a una
antigua fortaleza rusa, y esta en concreto es la más famoso de Rusia,
Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1990. Desde la Plaza Roja
veremos parte de la muralla que la rodea, así como algunas de sus emblemáticas
torres.
Lo
que en su día fuera residencia de zares, hoy en día alberga diversos
edificios administrativos del Gobierno, varias iglesias y uno de los más
importantes museos de la ciudad. Por ello, visitarlo todo es prácticamente inabarcable, pero sí veremos la parte más atractiva para el turista.
El conjunto del Kremlin consta de dos secciones principales que además poseen entradas independientes.
1) La Plaza de las Catedrales, compuesta por cuatro
catedrales que rodean un mismo espacio, cada cual más bonita.
Destacan la Catedral de la Anunciación (Благовещенский собор), la más
antigua de todas y para muchos la más bonita por sus cúpulas doradas; la
Catedral del Arcángel Miguel (Архангельский собор) y la Catedral de la
Dormición (Успенский собор). Además, en la cuarta iglesia podrás
subir al Campanario de Iván el Grande (Колокольня Ивана
Великого), el punto más alto del Kremlin con 81 metros de altura, aunque
habrá que comprar una entrada aparte para ello.
Junto a la plaza de las catedrales haremos una parada adicional para ver el
Cañón Zar Pushka, de 38 toneladas, y la
Campana del Zar, de más de 200 toneladas.
A la izquierda, la Catedral del Arcángel Miguel; a la derecha,
la Catedral de la Anunciación
2) La armería,
el museo más antiguo de Rusia. Aquí se muestran tesoros y joyas de la
realeza rusa, carruajes, armas, etc., todo de un valor incalculable. No
se pueden hacer fotos en su interior. Es sin duda el edificio turístico más importante del Kremlin.
La entrada al recinto del Kremlin se encuentra en los Jardines de Alejandro
(Alexandrovskiy sad / Александровский сад) donde también se sitúan las taquillas. Este parque discurre paralelo a las murallas, y su acceso principal está junto al edificio del Museo Estatal de historia, al lado contrario a la Puerta de la Resurrección. Nada más llegar al edificio de venta de entradas veremos varias colas, cada una dirigida a
una taquilla en particular, donde se venden los tickets de la plaza de
las catedrales o la armería. Por eso, hay que asegurarse de ponerse en
la cola correcta. Las de la armería son la 9 y la 10.
No obstante, os recomendamos que las compréis por internet con antelación ya que las colas son kilométricas, como suele decirse.
Para comprarlas, nos metemos en su
página web. Una vez ahí, en la parte superior, le damos a '
Ticket to the Armoury Chamber' para las entradas a la Armería y '
Tickets for visiting the architectural complex of the Cathedral Square' para la plaza de las catedrales. Como veréis al entrar, las entradas a
la armería están limitadas a cuatro horarios: a las 10:00, 12:00, 14:30 y
16:30, si bien a nosotros nos permitieron entrar unos 45 minutos antes
de la hora establecida. Además, estas (las de la armería) solo se pueden
comprar con un máximo de 17 días de antelación. Para la plaza de las catedrales la
entrada dura todo el día.
Aquí tenéis los horarios, cuidado que cierra los jueves. Las entradas compradas
online son solo
vouchers,
y hay que canjearlas en las taquillas 6, 7 y 8 frente a los Jardines de
Alejandro –estas no tienen mucha cola–. Ahí nos indicarán también por
dónde se entra. Todas estas entradas se agotan enseguida, así que es indispensable estar pendientes a la hora de comprarlas.
Como hemos mencionado anteriormente, las
entradas para el Campanario de Iván el Grande solo se pueden adquirir directamente en
las taquillas, con accesos limitados a las 10:15, 11:15, 13:00, 14:00,
15:00 y 16:00. Entre el 15 de mayo y septiembre hay otra sesión extra a
las 17:00. El precio es de 350 rublos.
Entre
unas cosas y otras, la visita al Kremlin y sus diferentes edificios puede llevar toda una mañana. En el interior hay algunos puestos de comida rápida, bebidas y helados, pero el que lo desee puede llevarse algo de comida en la mochila sin
problemas.
Antes de abandonar la Plaza Roja y sus alrededores, nos queda una última parada, el
Parque Zaryadye (Парк Зарядье), que se sitúa muy cerca de la catedral de San Basilio, junto a la orilla del río Moscova. Es un lugar realmente agradable para pasear y tomar un helado si el buen tiempo lo permite. Como curiosidad, decir que tiene muchos altavoces distribuidos por donde a menudo se emiten obras de música clásica. Lo más destacable es una pasarela en voladizo que sale del parque y sobrevuela el río. Es una estructura de 70 metros en forma de V sin soporte alguno. Desde aquí obtenemos unas bonitas vistas del río y sus orillas, la catedral, y sobre todo el impresionante edificio de Kotelnicheskaya Naberezhnaya (Котельническая набережная), uno de los siete rascacielos construidos bajo el mandato de Stalin en Moscú y que reciben el nombre de las 'Siete Hermanas' –hablaremos más adelante sobre ellos–.
Vistas del río y del edificio Kotelnicheskaya Naberezhnaya desde el puente del Parque Zaryadye
Al norte del río Moscova
Sin necesidad de alejarnos mucho del casco histórico, tenemos la posibilidad de descubrir uno de los iconos de la escena teatral a nivel mundial: el Teatro Bolshói (Большо́й теа́тр). Se sitúa concretamente en la calle Teatral'nyy Proyezd, la primera de las arterias radiales que rodean la Plaza Roja dividiendo la ciudad en secciones circulares, y en la que desemboca la mencionada calle Nikolskaya. El edificio viene precedido por una plaza con una fuente monumental.
Se trata de uno de los teatros más grandes de Europa
–de hecho Bolshói en ruso significa grande– y, como ya hemos comentado y seguramente sabréis, es conocido y reconocido
mundialmente. Como compañía teatral nació en 1776 mientras que el
edificio, de estilo clasicista ruso, fue erigido en 1825. Estamos ante un lugar histórico pues aquí
se estrenó, entre otras obras célebres de la música clásica rusa, el archiconocido ballet El Lago de los Cisnes del compositor
ruso Piotr Tchaicovsky en 1877.
Se puede visitar de dos formas:
1) Asistiendo a una de sus obras. Sin duda la mejor opción, aunque también la más cara. Los
tickets pueden comprarse por internet en su
página web. Tenéis que pinchar en '
Buy Tickets', arriba a la izquierda, elegir la función y crear un perfil para poder comprarlos.
2)
A través de una visita guiada. Las visitas guiadas duran una hora y
solo se realizan los martes, miércoles y viernes a las 11:00 (en ruso) y
a las 11:30 (en inglés). La peor parte es que las entradas no se pueden comprar con antelación, y por ello las colas que se generan a la entrada son enormes. Ambos
grupos están limitados teóricamente a 20 personas, si bien cuando estuvimos
nosotros aceptaron hasta a 40 personas y aún así hubo otras 30 que se
quedaron sin entrar. Simplemente hay que hacer cola frente a la puerta
12 del teatro (en la fachada principal, frente a la fuente). Si queréis
aseguraros entrar, debéis estar en la cola entre una y dos horas antes
del comienzo del
tour. A las 10:45 reparten pulseras a los que
van a poder entrar y mandarán para casa a los que se excedan del límite de personas.
Esta información, así como su (alto) precio, la podéis ver en su
página web. Una vez dentro, un guía os mostrará el escenario, los palcos y otras zonas del teatro mientras os da una breve información.
Fachada principal del Teatro Bolshói
Termianda la visita al Teatro Bolshói, optaremos por seguir explorando las calles que rodean el casco de Moscú. Si al salir de la plaza frente al teatro giramos a mano izquierda, siguiendo de nuevo la concurrida calle
Teatralny Proezd, nos toparemos enseguida con un enorme centro comercial, diferente a otros que hayáis visto ya que este tiene una característica especial: todas sus tiendas y comercios están están dedicados a los niños. Por ello, resulta un lugar divertido para visitar si viajáis en familia, ya que allí encontraréis enormes tiendas de juguetes, de ropa de niños, etc. Su nombre es el
Central Children´s Store.
Justo al lado de este alegre edificio encontramos un lugar bastante más sombrío. Estamos hablando del tristemente célebre
edificio de la Lubyanka (Лубя́нка
), que da nombre a la plaza que lo precede y a la parada de metro. Destaca por su gran tamaño y por sus fachadas amarillas de marcada horizontalidad y estilo neobarroco. La construcción en sí data de finales del siglo XIX, cuando se comenzó a utilizar como sede de una compa
ñía de seguros. No obstante, su fama comienza tras la Revolución bolchevique, cuando el gobierno tomó el edificio para la sede de su policía secreta, conocida entonces como la Cheka. En sus sótanos miles de personas fueron interrogadas, torturadas, asesinadas o enviadas a un campo de concentración o Gulag. Un dicho ruso de la época decía que era el "edificio más alto de Moscú", ya que desde sus sótanos podía "vislumbrarse" Siberia –lugar en el que se encontraba la gran mayoría de los Gulags–.
Edificio de la Lubyanka
Si queremos pasear por esta zona, una buena opción son las calles que discurren detrás del teatro Bolshoi, paralelas a Teatralny Proezd. Sobre todo de noche hay un muy buen ambiente por esta zona, llena de restaurantes, bares y, de nuevo, decenas de músicos callejeros que ayudan a animar la velada. Además las calles más transitadas cuentan con una hermosa iluminación que les da un encanto especial.
Nos alejamos un poco más del centro en dirección norte, concretamente siguiendo la calle Tverskaya que parte de la Puerta de la Resurrección en la Plaza Roja, perpendicular a la misma. Justo antes de llegar a la parada de metro Tverskaya encontraremos, en el número 14 de esta calle, la tienda de gastronomía Eliseyevskiy (Елисеевский), una joya escondida de Moscú. Resulta raro ver un supermercado en una lista de atracciones turísticas,
pero en cuanto entréis a este sitio entenderéis el porqué. Durante el
siglo XVIII Catalina la Grande, emperatriz de Rusia, mandó construir un
palacio en este lugar. A finales del siglo XIX, el comerciante y millonario Grigiry
Eliseev compró el edificio y montó una tienda de gastronomía con
productos de todo tipo gracias a sus buenas relaciones con países
europeos. Hoy en día podéis admirar el resultado de esta unión: un lujoso supermercado en un palacio neo-barroco. Como en
cualquier mercado, podéis entrar, verlo y salir, no hay obligación de
comprar. Abre las 24 horas del día. Desgraciadamente, debido a la pandemia de covid-19, ha tenido que
cerrar para siempre. Quedará ver si se podrá reabrir como museo en el futuro. Hay otra tienda del mismo Grigiry Eliseev de similares características a esta en
San Petersburgo, llamada Eliseyev Emporium.
Interior de la tienda de gastronomía Eliseyevskiy
Otro importante atractivo turístico que se sitúa al norte del río Moscova es el GULAG History Museum
(Музей ГУЛАГа), es decir, el museo sobre la historia de los campos de concentración soviéticos o Gulags. Es hora de contrastar toda la historia rusa que hemos
aprendido tanto antes de venir como durante el viaje. Este moderno
museo, fundado en 2001 y movido a un emplazamiento mayor en 2015, revive
el siglo XX de la Unión Soviética, haciendo hincapié en el periodo
estalinista y la Gran Purga o Gran Terror. Lo que más llama la atención son los
testimonios e historias de gente que desgraciadamente fue enviada a
estos campos. También está explicado el funcionamiento y características de estos lugares de forma detallada, con espeluznantes objetos, fotografías y videos. Gulag, en ruso, es un acrónimo cuya traducción sería
“Dirección General de Campos de Trabajo Correccional y Colonias”, es
decir, era una sección del NKVD encargada de la administración de los
campos de concentración soviéticos.
Es
una visita muy interesante acompañada de un precio súper económico,
por lo que no podemos más que recomendar encarecidamente que os guardéis un par de
horas y os acerquéis una tarde a verlo, ya que verdaderamente merece la pena y así podréis comprender mejor la historia de este país.
Aquí
podéis ver los precios y las horas de acceso. No están todos los textos escritos en inglés ,
pero sí hay bastante documentación traducida como para poder hacernos
una idea de cómo eran estos terribles campos.
En nuestra última parada al norte del centro de Moscú, concretamente al noroeste del mismo, visitaremos la
Calle Arbat, una de las principales arterias de la ciudad. Es peatonal, de un kilómetro de largo y repleta de restaurantes y tiendas de
souvenirs,
así que algún día que no sepáis donde comer podéis venir aquí que
seguro encontráis algún sitio. La calle nace en la estación de metro Arbatskaya, situada cerca de los Jardines de Alejandro, junto al Kremlin, concretamente al oeste de los mismos. Finalmente la calle Arbat termina en la estación de metro de Smolenskaya.
Es un lugar con
mucha historia, ya que su origen data de la Edad Media. En el siglo XVIII era
habitada por intelectuales; de hecho, el célebre poeta ruso Pushkin vivió
en esta calle. Por si hay algún fan, el Hard Rock Café
de Moscú se encuentra aquí.
Al sur del centro de Moscú
Antes de cruzar el río en dirección sur para explorar este territorio, haremos una parada en una de las iglesias rusas más importantes de culto ortodoxo:
la
Catedral de Cristo Salvador (Храм
Христа Спасителя). Se encuentra al sur de los jardines de Alejandro, y llegamos hasta allí bordeando la orilla del Moscova. Lo curioso de este edificio es la historia rocambolesca que posee. Con el objetivo de
conmemorar la victoria del ejército ruso sobre Napoleón en 1812, el
zar Alejandro I ordenó construir esta iglesia, cuya obra no comenzó hasta 1839 por diversas razones. Tras 44 años de construcción,
en 1883 abrió por primera vez sus puertas. Después de la llegada del comunismo y
con el posterior ascenso de Stalin al poder, este mandó derruir la catedral. Su idea
era instalar aquí el llamado Palacio de los Sóviets, el octavo
rascacielos de Moscú que, por falta de fondos a causa de las
guerras, nunca llegó a terminarse.
En
1958, a Nikita Jruschov –primer dirigente de la URSS post Stalin– se le
ocurrió construir la piscina al aire libre más grande del mundo en el solar de la antigua iglesia, ¡con
129 metros de diámetro! Estaba abierta todo el año, en verano con agua
fría y en invierno con caliente. Se le llamó Piscina Moskva (Бассейн
Москва). Os recomendamos buscar fotos en internet, es reamente impresionante.
En
1995 la Iglesia Ortodoxa, junto con el presidente de Rusia Boris
Yeltsin, comenzaron la reconstrucción de la catedral en el mismo
emplazamiento que la original, creándose la versión que hoy en día conocemos. Su exterior es de arquitectura neoclásica, con una gran cúpula central y cuatro secundarias. la altura máxima de la cúpula principal es de 101.5 metros y está cubierta con oro puro.
El acceso a la catedral es gratuito, mientras que subir a la '
Roof terrace', es decir, a la terraza panorámica, cuesta 400 rublos. Aquí están muy atentos a la ropa que
llevan los turistas, así que es buen momento para recordar las normas de vestuario que os
comentábamos al principio del artículo. Para aquellos que hayan olvidado
un pantalón largo o algo similar, la iglesia facilita cualquier prenda
necesaria por un alquiler de 50 rublos.
Catedral de Cristo Salvador
Aprovechando que la catedral de Cristo Salvador se encuentra a orillas del río Moscova, una bonita actividad es hacer un tour de una hora en barco. Este recorrido te
muestra los monumentos principales de la ciudad, siendo la parte más
destacable el momento en el que el barco pasa cerca del Kremlin. Para contratar el paseo en
barco se puede hacer por internet a través de las típicas páginas tipo
Getyourguide (~15€) o comprando un ticket allí mismo. Nosotros lo
hicimos por internet por tener una audioguía en inglés y lo cierto es
que llegamos al sitio donde supuestamente había que estar y resultó tremendamente complicado que nos reconocieran los tickets que habíamos
comprado y, además, no había ningún tipo de audioguía en inglés a
bordo. Por eso mismo, creemos que es mejor comprar los tickets en las taquillas que hay frente a la catedral o a la gente que los ofrece directamente, por un precio de unos 700 rublos.
Si seguimos bordeando el río hacia el sur, no podremos pasar por alto la enorme estatua de
98 metros de altura erigida en honor a Pedro el Grande en un pequeño islote en medio de las aguas. Se construyó en 1997
por el tricentenario del nacimiento de la Armada Naval de Rusia, fundada por él
mismo. Pedro el Grande, durante su gobierno en Rusia (1682-1725), viajó mucho
por Europa y descubrió cómo trabajaban las grandes potencias navales de la
época. De hecho, trabajó varios meses en un astillero holandés. Al volver, se
encargó de fundar dicha Armada Naval y convertirla en toda una fuerza marítima.
Además, fundó la ciudad de San Petersburgo para tener acceso directo al mar y
movió la capital de Moscú a San Petersburgo, por ello esta estatua no fue del gusto de muchos moscovitas en esa época.
Estatua de Pedro el Grande con la catedral de Cristo Salvador al fondo
Justo enfrente de la estatua de Pedro el grande, en la orilla opuesta del río, nace el Parque Gorki (Центральный
парк культуры и отдыха им. М.Горькогo), un agradable parque para
desconectar del bullicio de la ciudad. La gente viene aquí a pasear mirando el río, correr o simplemente disfrutar de una de las zonas
verdes más extensas del centro de Moscú.
Prácticamente a continuación del Parque Gorki, siguiendo el cauce del río, llegamos a otro parque
realmente curioso. El llamado Muzeon Park of Arts (Парк Искусств) es el mayor
museo de esculturas al aire libre de Rusia. Resulta muy agradable pasear y ver
algunas caras conocidas en forma de escultura como la de Stalin, Lenin (este tiene
varias), Mijaíl Kalinin (revolucionario bolchevique cofundador de la URSS), Félix
Dzerzhinski (fundador de la policía secreta bolchevique), etc. También veremos
otras como Karl Marx e incluso una de Don Quijote. No nombramos todas porque
hay más de 700 repartidas por todo el parque.
Al oeste del centro de Moscú
Nos alejamos ahora mucho más del centro de Moscú para visitar algunos lugares que se encuentran en las afueras, concretamente al oeste. Haremos una primera parada en el Monasterio Novodévichi (Новодевичий
Монастырь). Es probablemente el más
conocido de Moscú y, de hecho, fue declarado Patrimonio de la Humanidad
por la Unesco desde 2004. El monasterio se encuentra rodeado de zonas
verdes y el río por lo que resulta agradable pasear por los alrededores.
El edificio más destacado es la Catedral de Smolensky (Смоленский собор), construida en el año 1525.
El
precio de acceso al recinto es de 300 rublos (100 rublos estudiantes).
Desgraciadamente actualmente se encuentra en proceso de restauración
(hasta 2022 previsiblemente) y con tanto ruido y andamios apenas se
puede apreciar la belleza del monasterio; ahora mismo no merece mucho la
pena visitarlo.
Justo a continuación se puede visitar el cementerio Novodévichi (Новодевичье
кладбище), pegado al monasterio, y en el que ilustres personajes de la historia rusa
fueron enterrados. El acceso al cementerio cuesta 300 rublos (200 rublos
estudiantes), y al entrar al mismo un guarda os parará e indicará dónde
se compran los tickets. Todo está escrito en ruso así que es
importantísimo llevar escrito en cirílico los nombres de aquellas tumbas
que queramos visitar para poder identificarlas en el mapa que hay a la
entrada. Otra opción es comprar un folleto en inglés por un precio de
200 rublos.
Lor
personajes más conocidos que descansan aquí son los compositores
Seguei Prokofiev (Серге́й Серге́евич Проко́фьев) y Dmitri Shostakóvich
(Дмитрий Дмитриевич Шостакович), el expresidente ruso Borís Yeltsin
(Бори́с Никола́евич Е́льцин) y el político Nikita Jrushchov (Никита
Сергеевич Хрущёв), quien estuvo al mando de la URSS tras suceder a
Stalin. No obstante, aunque no sean de personajes célebres, hay muchas
otras tumbas con imponentes esculturas que también merecen la pena una
visita. La mejor forma de llegar al emplazamiento del monasterio y el cementerio es en metro hasta la estación de
Sportivnaya, de la línea 1, o la de Luzhniki, de la línea 14.
Junto al convento hay un tranquilo lago por el que podéis dar un paseo y que, según cuentan, fue la fuente de inspiración de Tchaikovsky a la hora de crear su célebre obra 'El lago de los cisnes'.
Al otro lado del río, más hacia el sur, discurre por un gran tramo de orilla un parque conocido como la Colina de los Gorriones
(Воробьевы Горы en ruso, Sparrow Hills en inglés), llamada Colina de
Lenin entre 1935 y 1999. Es uno de los mejores miradores que posee la
ciudad. Teniendo Moscú un territorio tan inmenso, es verdad que desde aquí no
se aprecia el centro, pero se ve Moscow-City (Москва-Сити) –la zona de
rascacielos– y el Estadio Olímpico Luzhnikí (Стадион Лужники), sede de
los JJ.OO. de Moscú 1980 y actual estadio del Spartak de Moscú. La
parada de metro más cercana a este parque es Vorobyevy Gory.
Ahora llegamos a uno de los puntos clave de vuestra visita a Moscú, la Universidad Estatal de Moscú (Московский
государственный университет имени М.В.Ломоносова). Pocas ciudades
pueden presumir de albergar una Universidad en un rascacielos. Por poneros en contexto, con motivo del octavo centenario de la
ciudad, en 1947 Stalin lanza un proyecto para construir ocho rascacielos
prácticamente idénticos, aunque al final fueran siete los que se
hicieron realidad: se llamaron las Siete Hermanas. El edificio de
la Universidad Estatal de Moscú es el más alto de los siete, con 240
metros de altura y 36 plantas. La estrella que vemos en la parte más
alta pesa nada más y nada menos que 12 toneladas. Desde que se
finalizase en 1953 y hasta 1991, fue la edificación más alta de Europa.
En 1991, la torre Messeturm de Frankfurt con 257 metros se alzó hasta la
primera posición. ¿Os imagináis cómo debe ser estudiar aquí?
La
Universidad Estatal como institución fue inaugurada en 1755 y se trata
de la más antigua de Rusia. Fue en 1953 cuando se mudó a la ubicación
actual. Además, cabe destacar que 11 premios Nobel estudiaron en sus aulas. Sin duda el edificio es uno de los más impresionantes de la ciudad y merece indudablemente una visita.
Universidad Estatal de Moscú
Por último, destacaremos otro parque situado en este lado de la ciudad. Se trata del Parque de la Victoria
(Park Pobedy, Парк Победы), que conmemora la
victoria de Rusia en la Gran Guerra Patria o Patriótica, que es la forma en la que los rusos denominan a la guerra contra la Alemania Nazi durante la
Segunda Guerra Mundial. En este complejo destacan: el obelisco de 141,8
metros que representa los días que duró dicha guerra, es decir, 1418
días; el Museo de la Gran Guerra Patriótica (Центральный музей
Великой Отечественной войны) que es el edificio que hay detrás del
obelisco; la estatua de San Jorge bajo el obelisco matando un dragón; la
iglesia ortodoxa de San Jorge y el Arco del triunfo
(Триумфальные ворота) erigido en 1834 para conmemorar la victoria rusa
sobre Napoleón –este está cerca del metro, no en la zona del obelisco–.
Todo este complejo se encuentra en la Colina Poklonnaya
(Покло́нная гора́), un sitio histórico y estratégico gracias a su
elevación sobre la ciudad. La estación de metro más cercana es Park
Pobedy.
A las afueras del centro de Moscú
A unos 10 kilómetros del centro de Moscú se sitúa el Kremlin de Izmailovo, uno de los lugares más transitados por turistas.
Lo cierto es que este Kremlin nada tiene que ver con el Kremlin de
Moscú. Sí es verdad que consta de murallas y torres como una fortaleza,
pero en su interior encontraremos uno de los mercados más grandes de la
ciudad (Вернисаж в Измайлово). Este es el mejor lugar para comprar souvenirs
puesto que la mayor parte de los puestos venden obras de artesanía rusa
y los precios son considerablemente más bajos que los que veremos en las tiendas de
Moscú. Al contrario que en otras tiendas donde apenas se habla
inglés, estos vendedores sí lo controlan e incluso ¡alguno te
sorprenderá con su español! Lo dicho, el mejor sitio para comprar la
clásica matrioshka rusa.
En el Kremlin de Izmailovo
no solo encontrarás puestos de
souvenirs,
también hay puestos de antiguos objetos de la URSS: placas, cuchillos,
pines, chapas, etc. Para llegar a este mercado, basta con ir en metro hasta la parada Partizanskaya, de la línea 3, y de ahí andar 10-15 minutos.
Puesto de Matrioshkas en el Mercado de Izmailovo
Otro de los atractivos turísticos interesantes que podemos visitar a las afueras del centro de Moscú es el Museo Cosmonauta
(Музей космонавтики). Es de sobra conocido que la historia de Rusia y
la del descubrimiento del espacio han ido de la mano desde que los
primeros avances aeronáuticos tuvieron lugar. Yuri Gagarin (Ю́рий
Алексе́евич Гага́рин), natural de Rusia, fue el primer ser humano en
viajar al espacio exterior. Esto sucedió el 12 de abril de 1961, cuando orbitó la Tierra a los
mandos de la nave Vostok 1. Recordemos que su tumba se encontraba junto al Mausoleo de Lenin que comentamos anteriormente.
También destaca la rusa Valentina Tereshkova, la primera mujer astronauta y civil en viajar al espacio, en este caso el 16 de junio de 1963 a bordo del Vostok 6.
Los satélites rusos eran conocidos como Sputnik (que
literalmente significa satélite en ruso) y el primero de ellos, el
Sputnik 1, fue lanzado al espacio en 1957. El segundo, el Sputnik 2,
llevó a bordo a la famosa perra Laika, el primer animal en viajar fuera de la Tierra. También podremos aprender sobre los Soyuz –otras históricas naves y cohetes soviéticos–.
El
Museo Cosmonauta recorre la carrera espacial rusa desde sus inicios y tendremos la
oportunidad de ver algunos de los satélites y naves que fueron enviados
al espacio, tanto reproducciones muy fieles como los auténticos en algunos casos. La
única pega es que todos los documentos originales están en ruso y solo
una minoría están traducidos al inglés, por tanto, para los que queráis entender todo, os recomendamos coger una audioguía en la entrada o concertar una visita
guiada en castellano.
Además de lo interesante que resulta la extensa colección que alberga, el
edificio del museo es realmente impresionante en sí mismo. Las salas de exposición son subterráneas. En la planta superior emerge un monumento espectacular dedicado a los conquistadores del espacio y que fue erigido en 1964 para celebrar los logros soviéticos en este campo. La figura, de 110 metros de altura, adopta la forma de un cohete ascendiendo y dejando su estela detrás. El museo fue inaugurado a sus pies en 1981. Sin duda, se trata de una escultura realmente imponente y llamativa, que no os dejará indiferentes.
En el
parque que rodea el museo podremos ver algunas estatuas de
ilustres cosmonautas rusos, como los mencionados Yuri Gagarin o Valentina Tereshkova. Para llegar hasta allí, la parada de metro más cercana
es VDNKh, de la línea 6, que está prácticamente al lado de su entrada.
Aquí
tenéis los horarios y precios. No hace falta comprar los
tickets por
internet, ya que no suele haber mucha cola. La visita dura un par de
horas aproximadamente.
Monumento a los conquistadores del espacio
Por último, y no por ello menos importante, no podíamos hacer una visita a Moscú sin visitar su mundialmente conocido metro, inaugurado en 1935. Acostumbrados a los metros españoles, cuando vimos algunas de las estaciones moscovitas nos quedamos con la boca abierta. Para empezar, lo primero que sorprende son esas interminables escaleras mecánicas para bajar hasta los andenes, ¡nos llevaron incluso varios minutos recorrerlas!
A continuación enumeramos las estaciones que más nos llamaron la atención.
De la línea 5 marrón:
Lo cierto es que Rusia nunca ha sido famosa por su comida, rara es la vez que por el mundo ves un cartel de 'Restaurante ruso', y esto se ve un poco reflejado aquí. En general, muchos de los restaurantes de la ciudad son georgianos y otros tantos de otros países soviéticos, como uzbecos o ucranianos. Por tanto, no habiendo una extensa cultura gastronómica os animamos a probar los siguientes platos tradicionales:
Llegada la noche, hay muchas calles del centro con ambiente ideales tanto para pasear y escuchar música callejera como para tomar algo en sus bares. Algunas de estas son: Nikolskaya (junto a la Plaza Roja), la calle Ulitsa Kuznetskiy Most (detrás del Teatro Bolshói) y Bolshaya Nikitskaya Ulitsa.
Dado que cualquier viaje a Rusia suele incluir ambas ciudades, a continuación os explicamos las distintas maneras de viajar entre ellas.
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