Hoy nos encontramos en Ámsterdam, la capital de los Países Bajos. Siempre ha existido cierta confusión en torno a este tema, ya que, aunque es la capital del país, los principales órganos de gobierno se encuentran en La Haya. Ámsterdam es la ciudad más poblada, con alrededor de 933.000 habitantes —1,45 millones si contamos su área metropolitana—, y su nombre proviene del río Amstel, que la atraviesa.
Se trata de una ciudad muy agradable y bonita que no destaca por tener grandes atracciones o monumentos singulares, sino por el encanto de su conjunto. Por este motivo, es posible recorrerla perfectamente en un par de días, lo que la convierte en un destino ideal para una escapada de fin de semana.
Uno de sus símbolos más reconocibles es su bandera, compuesta por tres cruces (XXX), un emblema muy popular que puede verse prácticamente en cualquier rincón de la ciudad. Aunque su origen no está del todo claro, sí se sabe con certeza que no guarda ninguna relación con el barrio rojo. De entre las distintas teorías existentes, la más aceptada sostiene que las tres equis o cruces representan las principales penurias que ha sufrido la población local a lo largo de su historia: las inundaciones, los incendios y la Peste Negra.
Más que con los coches, en Ámsterdam hay que tener especial cuidado con las bicicletas 🚲. La ciudad cuenta con cerca de 515 kilómetros de carril bici, por lo que está claramente pensada para desplazarse sobre dos ruedas. De hecho, hay más bicicletas que habitantes. Otro dato curioso y sorprendente es que alrededor de 15.000 bicicletas acaban cada año en los canales. Además, las bicis tienen prioridad sobre coches y peatones, por lo que si uno se mete en un carril bici por error es muy probable que los ciclistas se enfaden e incluso te dediquen algún que otro insulto. En definitiva, conviene ir con cuidado.
Para quienes estén interesados, la típica tarjeta turística con descuentos de aquí se llama Iamsterdam. Incluye la entrada a varios museos y el uso del transporte público de forma gratuita, aunque no cubre dos de las principales atracciones: el Rijksmuseum y la Casa de Ana Frank. Además, si vuestro hotel se encuentra en el centro de la ciudad, no suele ser necesario utilizar transporte público, por lo que, en nuestro caso, decidimos no comprarla.
¿Cómo ir del Aeropuerto de Ámsterdam al centro?
La forma más rápida y económica de llegar al centro de Ámsterdam desde el aeropuerto es el tren. El Aeropuerto de Schiphol se encuentra muy cerca de la ciudad, por lo que en unos 20 minutos se llega a la Estación Central. El precio del billete es de 5,50 € y se puede adquirir en las numerosas máquinas automáticas situadas dentro del propio aeropuerto.
Si vamos a estar pocos días en la ciudad y nuestra llegada y salida es desde el aeropuerto, puede resultar rentable comprar el Amsterdam Travel Ticket (ATT), que incluye el traslado desde y hasta el aeropuerto más transportes ilimitados durante uno, dos o tres días. El billete de un día cuesta 18 €, el de dos días 24 € y el de tres días 30 €. Estos títulos de transporte se compran en el aeropuerto y son válidos desde el primer uso hasta las 4:00 de la madrugada del último día. Incluyen viajes ilimitados por toda la red de transporte público de Ámsterdam (GVB), así como el trayecto al aeropuerto mediante el autobús Amsterdam Airport Express y el tren de la compañía NS Railway. En cambio, si solo se prevé moverse dentro de la ciudad, lo más económico es adquirir los billetes urbanos que explicamos a continuación.
Para desplazarse por Ámsterdam, uno de los medios de transporte más utilizados es el tranvía, ya que cuenta con numerosas líneas y buenas frecuencias. El billete puede comprarse en las máquinas de las paradas o directamente en el tranvía, pagando al revisor que se encuentra en la puerta central, que es por donde se accede, y no por la delantera. Los precios son de 3,40 € por una hora, 9 € por 24 horas, 15 € por 48 horas y 21 € por 72 horas, hasta llegar a 41 € por 7 días (168 horas). Todos estos billetes son válidos para toda la red de transporte de la ciudad (metro, autobús y tranvía), gestionada por GVB, aunque no incluyen el transporte desde o hasta el aeropuerto.
Un detalle curioso que llama la atención es la altura de las barras para sujetarse en los tranvías. Esto se debe a que los habitantes de los Países Bajos son los más altos del mundo, con una altura media de 183,78 cm en los hombres y 170,36 cm en las mujeres.
Para quienes estén solo de paso por la ciudad, conviene saber que la Estación Central de Ámsterdam dispone de taquillas donde se pueden dejar las maletas. En la página web de la compañía ferroviaria neerlandesa Nederlandse Spoorwegen (NS) se puede encontrar toda la información detallada al respecto.
¿Qué ver en Ámsterdam?
Comenzaremos la visita por la Estación Central de Trenes (Amsterdam Centraal Train Station), que llama la atención desde el primer momento por su gran longitud. De hecho, se suele decir que el casco antiguo de Ámsterdam tiene, aproximadamente, el mismo ancho que la longitud de la estación. Esta impresionante construcción de estilo neorrenacentista fue diseñada por el arquitecto neerlandés Pierre Cuypers y se edificó entre los años 1881 y 1889. Uno de sus principales atractivos es el techo, formado por una enorme plataforma de hierro fundido de cuarenta metros.
En el lado izquierdo de la estación, si nos situamos frente a su fachada principal, se encuentra un enorme aparcamiento de bicicletas, casi abrumador. Algunas de ellas llevan años allí, aunque no pueden retirarse.
En primer lugar, es imprescindible hablar de la arquitectura de las casas de Ámsterdam, ya que presenta unas características muy particulares. Las viviendas suelen ser estrechas, están muy juntas entre sí, se encuentran ligeramente inclinadas hacia delante y cuentan con un gancho en la parte superior de la fachada. Esta peculiaridad no es casual, sino que está pensada a propósito para facilitar la entrada y salida de muebles. Dichos ganchos funcionan como poleas, permitiendo elevar los muebles desde la calle e introducirlos en las viviendas a través de las ventanas, que son más grandes de lo habitual. Gracias a la ligera inclinación de los edificios, los objetos no chocan ni rozan las fachadas al ser izados.
Uno de los edificios más singulares de la ciudad es el Our Lord in the Attic Museum, actualmente un museo, pero que durante mucho tiempo fue una casa privada con la peculiaridad de albergar una iglesia en el ático. Fue un ciudadano alemán y católico quien, en 1661, compró esta vivienda del siglo XVII y decidió construir una iglesia en la parte superior de la casa para su uso personal y para todos los católicos de la ciudad que quisieran acudir. Para celebrar las misas diarias, incluso contaba con un sacerdote empleado que vivía en la propia casa. Todo esto ocurrió en una época en la que los gobernantes de la ciudad eran protestantes, lo que obligaba a los católicos a practicar su fe en secreto. Por este motivo, las iglesias clandestinas eran relativamente comunes, y se estima que llegaron a existir unas 25, aunque, por desgracia, solo se conserva esta.
Desde aquí nos desplazamos al Barrio Rojo (De Wallen Red Light District), uno de los principales reclamos turísticos de Ámsterdam. Se trata de una zona de calles estrechas repleta de negocios relacionados con el sexo, como sex-shops, una tienda dedicada exclusivamente a la venta de preservativos (Condomerie) y locales con prostitutas en escaparates. Como es habitual en las ciudades portuarias, este barrio cuenta con una larga historia: existe, aproximadamente, desde el año 1385, aunque hay constancia de la presencia de prostitutas en estas calles incluso antes de esa fecha. El origen de su nombre no está del todo claro, pero la teoría más extendida sitúa su aparición a mediados del siglo XIX, cuando los mecánicos de trenes y trabajadores ferroviarios solían llevar un farol rojo que dejaban en la entrada de los burdeles antes de entrar, lo que hacía que el barrio estuviera lleno de luces de ese color.
En Ámsterdam, la prostitución es totalmente legal y está regulada por el Estado. Las trabajadoras sexuales pagan impuestos, cotizan a la seguridad social y realizan la declaración de la renta como cualquier otro empleado. El barrio es accesible a todo el mundo y no tiene restricción de edad, pero es muy importante saber que está completamente prohibido hacer fotografías a las mujeres. Para quienes deseen profundizar más en este tema, recomendamos realizar un tour específico del Barrio Rojo, nosotros lo hicimos y es una experiencia que permite conocer numerosas curiosidades sobre su historia y funcionamiento.
En este barrio no solo encontramos escaparates con prostitutas y sex-shops, sino también restaurantes e incluso una iglesia, la Oude Kerk. Su nombre se traduce literalmente como “iglesia vieja”, algo que tiene todo el sentido, ya que se trata del edificio más antiguo de Ámsterdam, construido en el año 1302. Resulta llamativo ver un edificio religioso rodeado de cabinas de prostitución, aunque, desde una perspectiva histórica, tiene cierta lógica: de este modo, los marineros contaban con un lugar donde confesarse después de haber cometido pecado, de acuerdo con los principios de la Iglesia de la época.
El acceso a la iglesia es de pago, y en su página web se pueden consultar tanto los horarios como los precios. Justo frente a ella se encuentra la estatua “Belle”, que transmite un mensaje de respeto hacia las personas que trabajan profesionalmente en el mundo del sexo. Muy cerca de allí hay también otra escultura de bronce, incrustada en el suelo, que representa una mano sobre el pecho de una mujer, una obra que apareció de forma repentina y cuyo autor permanece en el anonimato.
En este barrio también se concentran muchos de los coffeeshops de la ciudad, locales exclusivos para mayores de 18 años. En ellos se permite la venta y el consumo de marihuana, hachís y productos derivados, como las conocidas space cakes, que son bizcochos o magdalenas elaboradas con marihuana y que suelen contener entre 0,3 y 0,7 gramos de esta planta. Tal y como indica su nombre, en estos establecimientos también se sirven cafés y otras bebidas.
No obstante, aunque en el pasado sí estaba permitido, en la actualidad no se puede vender alcohol y marihuana en el mismo local; los establecimientos deben elegir entre una opción u otra, ya que las autoridades consideraron que la combinación resultaba demasiado peligrosa. Los coffeeshops ofrecen una amplia variedad de tipos y sabores de marihuana, aunque cada persona solo puede comprar hasta un máximo de 5 gramos. Además, el consumo está únicamente permitido dentro de estos locales, estando prohibido fumar en la calle. Algunos de los coffeeshops más conocidos son The Bulldog y Prix d’Ami. Por otro lado, también existen los smartshops, tiendas en las que, además de souvenirs, se venden las conocidas trufas mágicas.
Muy cerca de esta zona, justo detrás de la iglesia Oude Kerk, se encuentra el barrio chino. Concretamente, se extiende entre la plaza Nieuwmarkt y la calle Zeedijk. En los números 116-118 se localiza uno de los puntos más destacados del barrio: el templo budista Fo Guang Shan. La entrada a su interior es gratuita y su horario de visita es de 12:00 a 17:00 de lunes a sábado, y los domingos de 10:00 a 17:00 horas.
Saliendo de esta zona y dirigiéndonos hacia el sur del Barrio Rojo, llegamos al centro neurálgico y lugar más importante de la ciudad, la plaza Dam. La palabra “dam” en neerlandés se traduce al castellano como “presa”, ya que en este mismo emplazamiento se construyó, en el siglo XIII, una presa sobre el río Amstel. De ahí procede el nombre de la ciudad, Ámsterdam, que significa literalmente presa del río Amstel.
En esta emblemática plaza se pueden distinguir varios monumentos destacados: el Palacio Real, construido en 1655; el Museo Madame Tussaud; y, en el centro de la plaza, el Monumento Nacional, erigido en homenaje a los soldados holandeses fallecidos durante la Segunda Guerra Mundial.
A continuación, nos dirigimos al Mercado de Flores (Bloemenmarkt). Su origen se remonta a 1862, cuando era un mercado flotante sobre el canal; hoy en día, los puestos están instalados sobre una plataforma fija para que no se muevan. Lo más buscado suelen ser los bulbos de tulipán, ideales para plantar en casa, así como los tulipanes cortados, disponibles en todos los colores y perfectos como regalo, además de los típicos souvenirs.
El tulipán es la flor nacional de Países Bajos, aunque es originaria de Oriente Próximo. Gracias al comercio que pasaba por Turquía, la flor llegó a Europa y, en particular, a Holanda, donde fascinó a la población hasta convertirse en la más popular. Los tulipanes requieren climas templados, no toleran demasiado sol ni calor, por lo que el clima neerlandés es ideal para su cultivo y se adaptó perfectamente. Para los amantes de esta flor, entre mediados de marzo y mediados de mayo se puede visitar el Keukenhof, el mayor parque de tulipanes del mundo, ubicado en las afueras de Ámsterdam.
Volviendo al mercado, este abre todos los días hasta las 17:30, de lunes a sábado desde las 9:00 y los domingos desde las 11:30.
En esta misma calle también se pueden adquirir los famosos quesos holandeses. Países Bajos es uno de los mayores productores de queso del mundo, con una producción anual de más de 650 millones de kilos, de los cuales aproximadamente dos tercios se exportan. En las tiendas locales es habitual que ofrezcan pequeñas degustaciones de quesos, todos exquisitos. Los precios son altos, suelen estar entre 10 y 13 € por 380 gramos.
También habéis de probar las stroopwafels, unas galletas de caramelo típicas de la ciudad. Si las compráis para llevar, es mejor adquirirlas en los supermercados, que resultan más económicas; pero si queréis comerlas al momento, en la sección de “dónde comer en Ámsterdam” más adelante os recomendamos un buen lugar.
Puesto callejero del Mercado de flores
Algo muy característico de Ámsterdam son sus innumerables puentes y canales. Si seguimos hacia el sur, encontraremos uno que merece especial atención: el situado en el cruce de las calles Reguliersgracht y Herengracht (Reguliersgracht 2). Es conocido como el “puente de los 15 puentes”, porque desde él se pueden ver 14 puentes más en el horizonte.
También habréis notado que en los propios canales hay muchas casas flotantes. Algunas son viviendas, otras se han convertido en museos, y otras funcionan como oficinas, por ejemplo de publicidad. A pesar de estar sobre el agua, estas casas son totalmente legales: pagan impuestos, tienen código postal, número en la puerta e incluso buzón propio.
Siguiendo nuestro recorrido, llegamos al Barrio de los Museos (Museumplein). Aquí se encuentran las famosas letras de “I amsterdam”, aunque lo cierto es que siempre hay tanta gente que resulta prácticamente imposible hacerse una foto sin nadie alrededor.
Ámsterdam cuenta con más de 60 museos, lo que, en relación con el número de habitantes, la convierte en la ciudad con mayor densidad de museos del mundo. Algunos museos importantes fuera de esta zona son la Casa Museo de Rembrandt (Jodenbreestraat 4) y el Museo de Ciencia NEMO (Oosterdok 2), especialmente recomendable si viajáis con niños.
En el Barrio de los Museos, sin embargo, destacan dos que sobresalen sobre los demás:
- El Rijksmuseum: Es el museo más importante de la ciudad, dedicado al arte y con la mayor colección de obras de Rembrandt. Se recomienda descargar su aplicación, que incluye audioguía gratuita e información detallada sobre el recorrido. La visita puede durar entre 3 y 4 horas, dependiendo del tiempo que queráis dedicarle. Los precios y horarios están disponibles en su página web.
- El Museo van Gogh: Dedicado a las obras del célebre pintor Vincent van Gogh (1853-1890). En su web tenéis los precios y horarios.
Letras de I amsterdam con el Rijksmuseum detrás
En esta plaza también se encuentra el famoso Museo de Arte Moderno (Stedelijk Museum), conocido coloquialmente como “la bañera”, un edificio que seguro reconoceréis al instante por su peculiar forma.
Una de las calles paralelas al distrito de los museos es la Pieter Cornelisz Hooftstraat, conocida como la milla de oro de Ámsterdam, ya que aquí se concentran las tiendas de las marcas más lujosas del mundo.
Otro barrio que merece una visita es el Jordaan, famoso por sus estrechas calles y pintorescas casas. Es una zona más tranquila y agradable para pasear que otras áreas más céntricas. Destaca especialmente el canal Brouwersgracht y, sobre todo, el barrio de las 9 calles (De 9 Straatjes), un pequeño distrito comercial situado entre los canales Herengracht y Keizersgracht. Comenzando en Wolvenstraat 9, es un lugar con mucho encanto, con calles empedradas y una gran variedad de tiendas curiosas y de estilo vintage.
Al borde del barrio Jordaan se encuentra la Casa de Ana Frank (Anne Frank Huis), donde la famosa niña judía alemana se escondió del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Ana Frank nació en Alemania y, en 1934, con tan solo 12 años, huyó junto a sus padres y su hermana de su país después de que el partido nazi (NSDAP) ganara las elecciones el año anterior.
En 1942, cuando la persecución se intensificó en Ámsterdam, la familia se escondió en esta casa, propiedad de unos amigos, concretamente en la parte trasera, a la que se accedía a través de una estantería que ocultaba una puerta. Allí permanecieron dos años sin ser descubiertos hasta que alguien –desconocido– los delató, siendo enviados separados a distintos campos de concentración. Lamentablemente, todos fallecieron excepto el padre; Ana y su hermana Margot murieron de tifus en marzo de 1945, apenas semanas antes de la liberación. Tras regresar, el padre descubrió el diario de Ana y decidió publicarlo.
La visita no es muy larga y se recomienda comprar las entradas por internet para evitar colas. Los precios y horarios se pueden consultar aquí. Está prohibido hacer fotos en el interior. La casa se encuentra en Prinsengracht 263-267.
Para finalizar el recorrido por lo básico de Ámsterdam, se puede visitar el Vondelpark, el parque más famoso de la ciudad, ideal para dar un paseo en bicicleta o simplemente relajarse. Algo que suele llamar la atención es su sistema para objetos perdidos, donde se dejan los objetos encontrados para que sus dueños puedan recuperarlos, una idea muy práctica y útil.
Más alternativas en Ámsterdam
Para quienes dispongan de más días en Ámsterdam, a continuación os proponemos actividades adicionales para todos los gustos, que permitirán completar vuestro viaje:
↠Heineken Experience. Se trata de la visita a la fábrica de la famosa cervecería holandesa Heineken. Como sabréis, Heineken es una de las empresas cerveceras más grandes del mundo, produciendo cerca de 20.000 millones de litros al año. Fundada en 1864 como empresa familiar, todavía hoy algunos descendientes de la familia son accionistas de la compañía.
↠Heineken Experience. Se trata de la visita a la fábrica de la famosa cervecería holandesa Heineken. Como sabréis, Heineken es una de las empresas cerveceras más grandes del mundo, produciendo cerca de 20.000 millones de litros al año. Fundada en 1864 como empresa familiar, todavía hoy algunos descendientes de la familia son accionistas de la compañía.
↠A'DAM Lookout. Una atracción situada cerca del puerto que ofrece una panorámica impresionante de la ciudad desde las alturas. Aquí se pueden comprar los billetes.
↠Para quienes dispongan de algún día extra después de recorrer la ciudad, una actividad muy típica es visitar tres pequeños pueblos cercanos a Ámsterdam: Volendam, Marken y Edam. Son tan pequeños que se pueden recorrer los tres en un solo día antes de media tarde.
Para ello, hay que dirigirse a la Estación Central y comprar el billete llamado “Waterland”, que permite viajar durante 24 horas por la zona de Waterland, al norte de Ámsterdam, en autobús por tan solo 12,50 €. Al comprarlo, os entregarán un mapa con las distintas rutas disponibles. Si solo tenéis tiempo para visitar un pueblo, la mejor opción es Volendam.
Aunque existen varios itinerarios posibles para ver los tres, os recomendamos alguno de los siguientes:
- Opción 1: Tomar el autobús 312 Ámsterdam → Edam; visitar Edam; tomar el autobús 316 Edam → Volendam (15 minutos); visitar Volendam; hacer el trayecto Volendam → Marken (con transbordo en algún pueblo intermedio para tomar el 315); y finalmente Marken → Ámsterdam.
- Opción 2: Tomar el ferry “Marken Express” entre Volendam y Marken (10 € por trayecto o 16,50 € ida y vuelta, no incluido en el Waterland ticket). Luego continuar Volendam → Edam y Edam → Ámsterdam en autobús.
Datos sobre los pueblos: Volendam (22.000 habitantes) es un pintoresco pueblo de pescadores; Marken (1.800 habitantes) es más pequeño pero también con encanto; y Edam (7.400 habitantes) es del mismo estilo que los anteriores, aunque es famoso por su queso Edam.
Una de las calles de Volendam
↠Día del Rey (Koningsdag). Se trata de la fiesta nacional más importante de los Países Bajos. Aunque se celebra en casi todas las ciudades del país, Ámsterdam es una de las que ofrece mayor ambiente, con gente vestida de naranja, música, mercadillos, actuaciones y mucho más.
Lo que se conmemora en este día es, literalmente, el cumpleaños del rey. Durante décadas, como Holanda siempre tuvo una monarca, esta celebración se conocía como “Día de la Reina” (Koninginnedag) y se celebraba el día del cumpleaños de la reina. Sin embargo, a partir de 2013, con la abdicación de la reina Beatriz a favor de su hijo Guillermo Alejandro, la festividad cambió de fecha al 27 de abril y pasó a llamarse “Día del Rey”.
¿Dónde comer y beber en Ámsterdam?
Empezamos con los sitios ideales para tomar una cerveza. Un lugar muy especial que nos recomendaron es Brouwerij 't IJ, una cervecería situada junto a un molino (aunque no exactamente dentro de él). Ofrece una gran variedad de cervezas artesanas, además de degustaciones y comida como salchichas, embutidos y quesos, todo acompañado de un ambiente inmejorable🔝. El local abre todos los días de 14:00 a 20:00.
Cervecería Brouwerij 't IJ
Otra excelente cervecería de Ámsterdam es Brouwerij De Prael, ubicada en pleno Barrio Rojo. Se especializa en cervezas artesanas y tiene un ambiente muy agradable. Abre todos los días desde las 12:00 hasta medianoche o la 1:00, según el día.
Si lo que buscáis es salir de fiesta, un bar-discoteca que nunca falla es Coco's Outback. Aquí podréis disfrutar de música comercial internacional y varios ambientes para distintos gustos.
Si buscáis buenos sitios para comer, nosotros fuimos a los siguientes:
- Foodhallen Amsterdam. Sin duda, el mejor lugar en cuanto a variedad, calidad y ambiente. Se trata de una gran nave con puestos de todo tipo: burritos, hamburguesas, pizzas, comida vegetariana, etc. Lo más complicado es encontrar sitio para sentarse, ya que las mesas son compartidas y, si sois un grupo grande, puede ser misión imposible. No está en el centro, así que hay que ir en tranvía. Abre a las 11:00 y cierra a las 23:30 entre semana, y a la 1:00 los viernes y sábados.
- Bierfabriek Amsterdam. Fabrica su propia cerveza y destaca por sus platos, sobre todo los pollos, su especialidad más pedida. También probamos las Bierfabriek Bitterballen, unas croquetas que fueron todo un éxito. Si vais a mediodía, tened en cuenta que abren a las 16:00 entre semana y a las 13:00 los fines de semana.
- Salmuera. Restaurante de comida latinoamericana, principalmente argentina y mexicana. Es un poco caro, pero todo estuvo muy rico; lo que más nos gustó fueron las empanadas.
Sitios de comida rápida o ligera:
- Fabel Friet Runstraat. Especialidad en patatas fritas con toppings al gusto, como queso parmesano o mayonesa trufada.
- Chun Café Berenstraat. Conocido por sus sándwiches de pan brioche y su té matcha. Suele haber largas colas.
- Frens Haringhandel. Para los que buscan algo auténtico y local: bocadillos de arenque (haring) en pan de perrito caliente. Se llama Hollandse Nieuwe Haring, y consiste en arenque crudo en salmuera, generalmente servido con cebolla y pepinillos. La mejor época para probarlo es junio a septiembre, aunque a veces se encuentra fuera de temporada. Este puesto es uno de los más famosos.
Sitios para los que busquen un dulce o un postre:
- Hans Egstorf. Pastelería ideal para probar las stroopwafels, el dulce más típico de Ámsterdam. Son caseras y se comen poniéndolas sobre la taza de té o café, para que el caramelo se derrita ligeramente y sea más fácil de comer.
- Van Stapele Koekmakerij. Pastelería amosa por sus galletas tipo brownie rellenas de chocolate blanco. Son artesanales y se pueden ver hacer en el momento, aunque suele haber colas largas.
- Pancakehouse Upstairs. Crepería situada en un primer piso, subiendo las escaleras, como indica su nombre. Gran variedad de tortitas y crepes, pero pocas mesas; lo mejor es reservar o ir nada más abrir.
- Winkel 43. Café muy popular por sus tartas de manzana.




Muchas gracias por toda la información y detalles he venido a la ciudad un par de días con mi madre y gracias a vuestra información hemos podido hacer un recorrido genial!! Saludos
ResponderEliminar