Lindau es nuestra primera parada en nuestro tour de tres días por el Lago Constanza, conocido en alemán como Bodensee. Este lago tiene la peculiaridad de marcar la frontera entre Alemania, Austria y Suiza, por lo que los tres países poseen una parte de su territorio.
¿Cómo llegar a Lindau?
Lindau es el punto de partida perfecto si vienes desde Múnich o sus alrededores. La opción más rápida es tomar el tren de alta velocidad que conecta Múnich con Zúrich y que hace parada en Lindau en aproximadamente dos horas. La alternativa más económica, por otro lado, es el tren regional, cuyo trayecto dura unas dos horas y media. En este caso, lo más recomendable es adquirir el Bayern-Ticket, un billete que permite utilizar de forma ilimitada los trenes regionales dentro de Baviera durante un día completo. El Bayern-Ticket es válido para trenes regionales y de segunda clase, tiene un precio base al que se añade un importe adicional por cada persona extra, hasta un máximo de cinco viajeros. Puede comprarse por Internet o en cualquier máquina de las estaciones de tren de Baviera.
Es importante tener en cuenta que Lindau se divide en dos zonas bien diferenciadas: la parte continental, cuya estación es Lindau-Reutin, y el casco antiguo, que constituye la zona más bonita de la ciudad y se encuentra en una isla conectada al continente por un puente; en este caso, la parada es Lindau-Insel. No supone ningún problema llegar a Lindau-Reutin, ya que desde allí hasta la isla —que es la parte que realmente interesa visitar— hay unos 25 minutos a pie, aunque, si es posible, resulta más cómodo llegar directamente hasta Lindau-Insel. En conjunto, la ciudad de Lindau cuenta con unos 25.800 habitantes, de los cuales aproximadamente 2.900 residen en la isla.
Podéis consultar los horarios en la página web de Deutsche Bahn, indicando como origen el lugar que prefiráis y como destino Lindau-Insel. Recordad marcar la opción de “solo transporte de cercanías” si únicamente queréis que se muestren los trenes regionales.
Por último, conviene saber que Lindau aplica una tasa turística de 3,30 € por noche y por persona.
¿Qué ver en Lindau?
La isla de Lindau es muy pequeña y puede recorrerse tranquilamente en una mañana. Comenzaremos explorando su interior y finalizaremos la visita en el puerto.
El itinerario por el interior viene marcado por las calles Maximilianstrasse e In der Grub, las dos vías más animadas de la isla y en las que se concentran prácticamente todos los atractivos que queremos visitar.
La primera parada será la Diebsturm, cuyo nombre se traduce al castellano como la torre de los ladrones. Esta torre fue construida en 1380 y, gracias a sus 35 metros de altura y a su ubicación en el punto más elevado de la isla, se utilizó como torre de vigilancia, aunque este no fue su único cometido, ya que también funcionó como cárcel de la ciudad. Uno de sus aspectos más llamativos es el contraste entre el blanco de la estructura y el colorido tejado. En la actualidad solo puede verse desde el exterior, no admite visitas a su interior.
Desde la Maximilianstrasse se accede a la Bismarckplatz, una plaza en la que se encuentran los dos ayuntamientos de la ciudad: el Antiguo Ayuntamiento (Altes Rathaus) y el Nuevo Ayuntamiento (Neues Rathaus). El Antiguo Ayuntamiento fue construido en 1436 y puede presumir de haber sido escenario de un importante acontecimiento histórico, ya que en 1496 Maximiliano I de Habsburgo, futuro rey del Sacro Imperio Romano Germánico, convocó en este edificio al Reichstag, lo que supuso un hecho de gran relevancia para la pequeña localidad de Lindau. En aquella época, el Reichstag era una asamblea de representantes de los distintos estados del imperio, una institución que puede considerarse un antecedente histórico del actual parlamento alemán, el Bundestag. Sin duda, se trató de un evento de gran importancia. Lo más destacado del edificio son las pinturas de sus fachadas, tanto la principal como la trasera, que representan escenas de la historia de Lindau, incluida la que acabamos de mencionar.
A la derecha del Antiguo Ayuntamiento se alza el Nuevo Ayuntamiento, un edificio de color rojo construido en 1717 y renovado en 1885. Ambos edificios son muy diferentes entre sí. Lo más interesante de este segundo es el carillón situado en su fachada, que suena todos los días a las 11:45 y a las 17:45.
Salvo en ocasiones especiales, ninguno de los dos ayuntamientos se puede visitar por dentro.
Antiguo Ayuntamiento de Lindau
En lugar de continuar por la Maximilianstrasse, os recomendamos rodear el Antiguo Ayuntamiento. De este modo podréis, por un lado, contemplar su fachada trasera y, por otro, acercaros a la Lindaviabrunnen o Fuente de Lindavia, construida en 1884 en honor a Lindavia, la personificación femenina de la ciudad de Lindau.
Nuestra siguiente parada será la Marktplatz, o Plaza del Mercado, donde destacan varios monumentos de interés. En el centro de la plaza se encuentra la Fuente de Neptuno (Neptunbrunnen), de 1840. Aunque la estatua en sí no resulta especialmente llamativa, el conjunto, en combinación con el entorno, le da a la plaza un bonito aspecto. También se alza aquí la iglesia de San Esteban (Kirche St. Stephan), que data del año 1180 y fue ampliada en 1500 y 1781. En 1965 se añadieron las vidrieras. Su interior puede visitarse de forma gratuita y uno de sus elementos más destacados es el órgano. Conviene no confundirla con la Iglesia de Nuestra Señora (Münster Unserer Lieben Frau), situada justo al lado. Completa la plaza el Museo de la Ciudad (Stadtmuseum Lindau), ubicado en el interior del impresionante edificio barroco Haus zum Cavazzen, construido en 1729.
Una vez visto todo esto, nos dirigiremos al puerto, la zona más animada y alegre de la ciudad, a excepción de las dos calles anteriormente mencionadas. En esta área se concentran varios hoteles de alta gama, numerosos restaurantes y algún que otro bar.
Nada más llegar al puerto, lo primero que veremos será la Mangturm, que fue torre de vigilancia y primer faro de Lindau hasta el año 1856. Esta torre data del siglo XII, cuando se erigió como parte de las murallas de la ciudad. Aunque no se puede visitar por dentro, la vista desde este punto hacia el lago, junto al Nuevo Faro y el León de Baviera, es probablemente la imagen más famosa de Lindau.
Puerto de Lindau: el León de Baviera y el Nuevo Faro
Una vez tomada la fotografía, podéis acercaros por la izquierda para contemplar más de cerca el León de Baviera (Bayerischer Löwe), una imponente escultura de seis metros de altura y 50 toneladas de peso, erigida en 1856. El león es, además, uno de los símbolos que aparecen en la bandera de Baviera.
El otro monumento que marca la entrada al puerto es el Nuevo Faro (Neuer Lindauer Leuchtturm), de 36 metros de altura y construido también en 1856 para sustituir al antiguo faro de la Mangturm. Uno de los detalles más curiosos de este faro es el reloj situado en su fachada, un elemento poco habitual en este tipo de construcciones. Una visita imprescindible en la ciudad es subir hasta lo alto del faro, desde donde se obtienen unas vistas inigualables tanto del lago como, especialmente, del puerto. Los precios y horarios los podéis comprobar en su página web.
Vistas del puerto de Lindau desde el Nuevo Faro
Con esto daríamos por finalizado nuestro itinerario por la ciudad. No obstante, si os apetece, podéis dar un agradable paseo por el camino que parte del Nuevo Faro, ideal para disfrutar tranquilamente del lago.
Excursiones desde Lindau
Como comentábamos al inicio, Lindau es el punto de partida perfecto para explorar el Lago Constanza si se viaja desde Baviera. Desde aquí, nosotros continuamos nuestro recorrido hasta Friedrichshafen, situada a tan solo 35 minutos en tren regional.
Si, por el contrario, no disponéis de tiempo para visitar otras ciudades cercanas pero queréis adentraros en el lago, una buena opción es adquirir un billete para el recorrido conocido como Panorama-Fahrt. Estas embarcaciones salen desde el puerto, junto a la Mangturm, y el servicio lo ofrece la compañía BSB (Bodensee-Schiffsbetrieb).



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