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Artículo actualizado en: 2026-03-20T09:40:43Z

Taormina

Taormina es una ciudad de apenas 10.000 habitantes situada en el este de Sicilia. Se alza sobre una colina del Monte Tauro, a unos 200 metros sobre el nivel del mar. A pesar de su pequeño tamaño, es uno de los destinos más turísticos de la isla —probablemente el que más—. Es un lugar precioso, aunque a nosotros nos dejó un sabor agridulce: había tanta gente que en algunos momentos resultaba difícil incluso caminar.

Por eso muchos viajeros que pasan varios días en la zona prefieren alojarse en pueblos cercanos, como Giardini Naxos, y tomar el autobús para venir a Taormina durante el día.

    ¿Cómo llegar a Taormina?

    Si venís en coche, tened en cuenta que no se puede aparcar en el casco antiguo, e incluso hay zonas a las que ni siquiera se permite acceder en vehículo. Además, es importante evitar las áreas señalizadas como ZTL (Zona a Traffico Limitato), ya que están reservadas exclusivamente para residentes.

    Por ello, lo más práctico es dejar el coche en alguno de los aparcamientos disponibles. Hay dos opciones principales: el Parcheggio Lumbi, situado a las afueras y bajo la ciudad, cuyo ticket incluye un shuttle bus que os sube hasta el centro; y el Parcheggio Porta Catania, con un precio de 10 € por dos horas y 1 € adicional por cada hora extra. Si vais con el tiempo justo, conviene dejarlo en el aparcamiento del centro para no perder demasiado tiempo. En cambio, si vuestra estancia es de varios días, resulta más económico optar por el de las afueras.

    Si llegáis en transporte público, podéis utilizar el tren —con horarios y conexiones disponibles en Trenitalia— o el autobús de la compañía Etna Transporti, que ofrece rutas directas desde el Aeropuerto de Catania, entre otros destinos.
     
    Por cierto, Taormina aplica una tasa turística de 3 € por persona y noche, que se abona al final de la estancia y se destina al mantenimiento de la ciudad.

    Breve historia de Taormina

    Los primeros habitantes de la isla fueron los Siculi, en época prehistórica. Hacia el año 734 a. C. llegaron los griegos procedentes de la vecina Naxos —la primera colonia griega en Sicilia— y fundaron la ciudad con el nombre de Tauromenium, que puede traducirse como “lugar sobre el Tauro”, en referencia a la montaña junto a la que se asentó la población. Los romanos conquistaron la ciudad en el 212 a. C. y, más tarde, pasó a formar parte del Imperio bizantino. Durante la dominación árabe, Taormina se integró en el Emirato de Sicilia y recibió el nombre de Almoezia.

    En 1061 los normandos invadieron Sicilia y dividieron la isla entre árabes y normandos. La conquista normanda se completó a finales del siglo XI y la ciudad recuperó el nombre de Tauromenion. Posteriormente llegaron los alemanes de la familia Hohenstaufen, bajo cuyo dominio la ciudad vivió un periodo de florecimiento cultural. Tras una etapa de guerra civil entre los partidarios de los Hohenstaufen y los del Imperio angevino, el poder pasó a la Corona de Aragón en 1282, devolviendo la estabilidad a la región. Ya en 1806, Fernando I de las Dos Sicilias, monarca borbón que gobernaba Sicilia en ese momento, regaló la isla de Isola Bella a Taormina.

    ¿Qué ver en Taormina?

    La ciudad de Taormina es muy fácil de recorrer, ya que sus principales atractivos se concentran a lo largo de su calle principal, el Corso Umberto, que une la Porta Catania con la Porta Messina. 
     
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    Corso Umberto

    La ruta comienza en Porta Catania, situada justo al lado del aparcamiento del mismo nombre que mencionamos antes. Si dejáis el coche allí, este itinerario os encajará perfectamente. Construida en 1440, Porta Catania es la puerta más antigua que se conserva de la antigua ciudad medieval.

    Al cruzarla, entramos de lleno en el Corso Umberto. La primera parada es la Piazza Duomo, donde se encuentra la Catedral de Taormina (Duomo di Taormina), un templo del siglo XIII dedicado a San Nicolás de Bari. Su fachada de piedra, las almenas y su aspecto robusto le dan más apariencia de fortaleza que de catedral, algo propio de los edificios medievales construidos en estilo románico-gótico. La entrada al interior es gratuita.

    En la misma plaza destaca también la Fontana di Piazza Duomo, una fuente barroca de 1635 conocida como las “4 fuentes”, en referencia a las cuatro pequeñas columnas con figuras de caballitos de mar que la rodean. Antiguamente todas vertían agua por la boca, aunque hoy solo lo hace una.

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    Piazza Duomo

    Siguiendo por el Corso Umberto, enseguida nos encontraremos con la Torre dell’Orologio e Porta di Mezzo, que, como indica su nombre, combina una torre del reloj con una de las antiguas puertas de acceso a la ciudad. Formaba parte del sistema defensivo de la Taormina medieval. La torre se construyó en el siglo XII sobre una base defensiva del siglo IV a. C. que ya existía en este punto. Sin embargo, en 1676 fue destruida por las tropas francesas de Luis XIV. Tres años después, en 1679, se reconstruyó y se le añadió el reloj mecánico que vemos hoy. Finalmente, en 1966 se incorporó bajo el arco un mosaico bizantino que representa a una Madonna con el Niño Jesús, como homenaje al pasado de la ciudad.

    Al cruzar la puerta llegamos a la Plaza 9 de abril (Piazza IX Aprile), una plaza preciosa que combina, por un lado, pintorescas casas y edificios del casco antiguo y, por el otro, unas vistas espectaculares del mar Jónico con el Etna al fondo. Entre los edificios que la rodean destaca la Chiesa di San Giuseppe, de estilo barroco. Su exterior puede parecer discreto, pero el interior está ricamente ornamentado, con frescos y estucos que reflejan plenamente el carácter barroco del templo. Abre todos los días de 9:00 a 20:00 y la entrada es gratuita.
     
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    Piazza IX Aprile

    Taormina está llena de pequeñas callejuelas en su casco antiguo, y una de las más curiosas es Vicolo Stretto, la calle más estrecha de la ciudad, con menos de un metro de ancho.

    Desde aquí, podemos desviarnos brevemente por una de las calles perpendiculares al Corso Umberto para visitar la Naumachia di Taormina. Se conoce como naumachia al muro de ladrillo de 122 metros de largo, 5 metros de alto y 18 nichos, construido en torno al siglo II d. C., en época romana. Es la estructura más antigua de Taormina después del Teatro Antiguo. Sin embargo, su función original sigue siendo un misterio.

    El término naumachia significa “batalla del mar” y se utilizaba para designar construcciones romanas similares a coliseos, pero con un espacio central inundado donde se recreaban combates navales ficticios para entretener al público. Por ello, la primera hipótesis es que este muro formara parte de la estructura exterior de una naumachia. No obstante, otra teoría, hoy más aceptada, sostiene que simplemente se trataba de una gran cisterna destinada a abastecer de agua a la escuela cercana y al resto de la ciudad.

    Tras permanecer enterrada durante siglos, la Naumachia fue descubierta en 1943, y posteriormente se construyeron viviendas sobre ella.
     
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    Naumachia di Taormina

    Desviándonos del Corso Umberto por la misma calle donde se encuentra la Naumachia, llegamos a la Villa Comunale de Taormina —también conocida como Giardini della Villa Comunale—, unos jardines públicos preciosos, ideales para pasear, descansar y disfrutar del paisaje desde alguno de sus miradores. Es un lugar tranquilo, alejado del bullicio turístico del centro. Fue creado a finales del siglo XIX por Lady Florence Trevelyan, una noble inglesa que vivió en Taormina y diseñó estos jardines como refugio privado. Más tarde, en 1922, los donó a la ciudad.

    Regresamos al Corso Umberto y continuamos hasta llegar al Palacio Corvaja (Palazzo Corvaja), un auténtico reflejo de la historia de Taormina y de los distintos pueblos que la habitaron. El edificio se construyó entre los siglos XII y XIV como una fortaleza árabe-normanda, levantada sobre los cimientos de una estructura romana. Aunque su arquitectura es principalmente normanda, destaca una torre de estilo árabe añadida a finales del siglo XIII. El palacio debe su nombre a la familia noble Corvaja, que lo habitó desde 1538 hasta 1945. En cuanto a sus usos, en el siglo XV albergó el parlamento siciliano durante el gobierno español. Hoy funciona como museo y espacio para exposiciones temporales, por lo que no siempre está abierto al público.

    Junto al Palacio Corvaja se encuentra el Odeón, un pequeño teatro romano construido en torno al siglo II d. C., utilizado para representaciones teatrales, literarias y musicales. Permaneció enterrado durante siglos hasta que, en 1892, un vecino lo descubrió accidentalmente mientras realizaba obras en su finca. Actualmente puede visitarse de forma gratuita a partir de las 9:00 de la mañana.
     
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    Odeón de Taormina

    La calle Corso Umberto, que comienza en Porta Catania, finaliza en la Porta Messina, otra de las antiguas puertas de entrada y salida de la ciudad amurallada.

    Para el final dejamos la gran atracción de Taormina: su Antiguo Teatro (Teatro Antico di Taormina), construido en el siglo III a. C. por los griegos y posteriormente reformado y ampliado por los romanos. Por ello, el aspecto que vemos hoy corresponde principalmente a la intervención romana. El primer teatro griego tenía capacidad para unos 5.400 espectadores en la cávea (las gradas), tallada en piedra, pero resultaba insuficiente para los espectáculos romanos. Por eso, en el siglo II d. C. decidieron reconstruirlo para acoger combates de gladiadores, luchas de distintos tipos y espectáculos con animales. También añadieron un doble pórtico en la parte superior de la cávea, cubierto por un tejado abovedado, pensado para aumentar la capacidad. Ambos pórticos presentan nichos que, según se cree, pudieron albergar estatuas.

    Con los siglos, Sicilia sufrió continuos asedios y conquistas, lo que provocó el deterioro progresivo del teatro. Ya en el siglo XIX, el edificio del escenario fue parcialmente reconstruido, aunque aún se conservan algunas columnas de orden corintio del teatro original. En su época, estaba decorado con estatuas y estructuras de mármol de distintos colores, y contaba con dos aperturas laterales bajo los arcos. Lamentablemente, debido a guerras y abandono, una gran grieta se abrió en el centro.

    Hoy en día, las gradas han sido acondicionadas para recibir público, ya que el teatro se utiliza con frecuencia para festivales —como el Festival de Cine de Taormina—, conciertos y otros eventos. Actualmente es el segundo teatro más grande de Sicilia, solo por detrás del de Siracusa. Además, al estar situado en la parte alta de la ciudad, ofrece unas vistas espectaculares: el mar, Taormina, la bahía de Naxos y, como telón de fondo, el Etna.

    En su página web podéis consultar horarios y precios, y recordad que el primer domingo de cada mes la entrada es gratuita.

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    Antiguo Teatro de Taormina con el Etna al fondo
     

    Más alternativas en Taormina

    Hasta aquí hemos visto lo imprescindible para visitar Taormina en un día. Sin embargo, la ciudad es tan agradable que mucha gente decide quedarse varios días por la zona. Si ese es vuestro caso, podéis completar la visita con las siguientes atracciones:

    Isola Bella. Isola Bella es una pequeña isla del mar Jónico declarada reserva natural en 1998 y situada muy cerca de Taormina. De hecho, está unida a la Playa de Isola Bella (Spiaggia di Isola Bella) por un banco de arena, lo que hace que la playa suela estar bastante concurrida. La entrada a la isla, al ser un espacio protegido, tiene horarios y precio: abre diariamente de 9:00 a 19:00 y cuesta 5 €. También es muy popular hacer un paseo en barco por la zona, con paradas en lugares destacados como la Cueva Azul (Grotta Azzurra). Para llegar hasta la playa desde Taormina, la opción más cómoda es tomar el teleférico (Funivia - Taormina Mazzarò), que conecta la ciudad con el pueblo y la playa de Mazzarò; desde allí solo hay que caminar hasta la isla. Si preferís evitar el teleférico, también se puede bajar andando.

    Castelmola. Castelmola es un encantador pueblo situado justo encima de Taormina, desde donde se obtienen vistas fabulosas de la ciudad y del mar. La carretera para subir tiene bastantes curvas y puede resultar pesada, pero también se puede llegar en autobús con la compañía Interbus, desde la parada junto a Porta Messina. Si tenéis buena forma física y tiempo suficiente, incluso es posible subir caminando.

    San Domenico Palace, Taormina, A four Seasons Hotel. Este lujoso hotel se convirtió en un auténtico imán para los fans de The White Lotus tras ser escenario de la segunda temporada de la serie. Incluso para tomar un simple cóctel es necesario reservar con antelación, dada su popularidad.

    ¿Dónde comer en Taormina?

    Taormina cuenta con muchísimos restaurantes, muchos de ellos muy buenos, aunque conseguir mesa puede ser complicado, especialmente en temporada alta. También notaréis que los precios son algo más elevados que en el resto de la isla, consecuencia del turismo masivo que recibe cada año. Algunos de los locales que recomendamos son:

    Osteria da Rita (dal 1991) – Su especialidad son los platos de pasta, desde los clásicos italianos como la carbonara hasta recetas típicas de la zona, como la pasta alla Norma o la pasta con le sarde. También ofrecen una buena variedad de entrantes: caponata siciliana, parmigiana, bruschetta, calamares y otros platos para compartir. Lo bueno (y lo malo) es que no aceptan reservas, así que toca hacer cola hasta que os asignen mesa.

    Bam Bar – Un clásico absoluto de Taormina, famoso por su bonita decoración y por servir la mejor granita de la ciudad. La granita siciliana es un postre helado similar a un granizado, elaborado únicamente con agua, azúcar y fruta. Se puede tomar en el desayuno, como merienda o de postre. En Sicilia es tradicional acompañarla con pan brioche: se coge un trozo, se coloca una cucharada de granita encima y se come junto. Es un lugar muy popular, frecuentado incluso por famosos que visitan la isla, por lo que suele haber bastante cola. Cuando están desbordados, ni siquiera sirven para llevar. Aquí la clave es la paciencia y un poco de suerte. 

    Rosticceria Da Cristina – Perfecto si buscáis algo rápido y sin complicaciones. Ofrecen arancini, empanadas y otros bocados típicos ideales para una comida informal.

    Al Saraceno – Un restaurante elegante con unas vistas espectaculares del Etna desde su terraza. Para sentarse fuera es prácticamente obligatorio reservar y, si no se acude o se cancela con menos de 24 horas de antelación, cargan 60 € por persona en la tarjeta facilitada al hacer la reserva.

    Aunque no estuvimos, nos hablaron muy bien de la Trattoria Tiramisù y la Villa Zuccaro Pizzeria Taormina.

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