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Artículo actualizado en: 2026-01-07T10:07:29Z

Estrasburgo

¡Bienvenidos a Estrasburgo, bienvenidos a Alsacia!

En esta ocasión nos adentramos en la región de Alsacia (Alsace en francés, Elsass en alemán), una región famosa por sus vinos, por su mezcla cultural franco-germánica, por sus pueblos de cuento y por sus mercadillos de navidad.

Estrasburgo, por su parte, tiene 290.000 habitantes y es la ciudad más importante de Alsacia. También es una de las dos capitales de la Unión Europea, junto con Bruselas. Aquí se encuentran: el Parlamento Europeo; el Consejo de Europa y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Alberga 22 organizaciones internacionales y lo curioso es que es de las pocas ciudades que alberga organismos internacionales de gran relevancia sin ser capital de país, como Ginebra, Nueva York o, en menor medida, La Haya.

    Contexto cultural de Alsacia

    Francia tiene una organización territorial basada en regiones administrativas (similares a las comunidades autónomas de España) y departamentos (similares a las provincias, aunque con menos poder). Alsacia está ubicada en el noreste de Francia, una región geográfica perteneciente a la región administrativa de Gran Este (Grand Est). Hasta 2015 sí fue una región administrativa, pero desde 2016 se integró en una nueva región llamada Gran Este junto con Champaña-Ardenas y Lorena. En 2021 se creó la Colectividad Europea de Alsacia, que está compuesta por dos departamentos: Haut-Rhin (Alto Rin) y Bas-Rhin (Bajo Rin), una colectividad administrativa especial con más competencias que un departamento normal.

    Aunque Alsacia no sea una región administrativa desde 2016, su territorio está claramente delimitado y sigue siendo reconocible. En extensión, es la región más pequeña de Francia, representa tan solo el 1,5% del territorio francés continental.

    El idioma oficial de Alsacia es el francés, aunque también se habla el alsaciano, un dialecto del alemán con similitudes con el alemán suizo. Lamentablemente, se trata de una lengua en proceso de desaparición, ya que no se enseña de forma obligatoria en las escuelas, sino únicamente de manera opcional y solo en algunos centros. En la actualidad, su uso se conserva principalmente en zonas rurales y entre la población de mayor edad.

    Esto se debe a su condición de región fronteriza entre Francia, Alemania y Suiza, así como a los numerosos cambios de dominio a lo largo de su historia. Estrasburgo era una región libre imperial del Sacro Imperio Romano Germánico hasta 1648, cuando Francia adquirió Alsacia tras la Guerra de los Treinta Años mediante el Tratado de Westfalia. Posteriormente, en 1871, Francia cedió Alsacia y Lorena a Alemania tras la guerra franco-prusiana, según lo establecido en el Tratado de Fráncfort. En 1919, después de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial, la región volvió a formar parte de Francia mediante el Tratado de Versalles. Entre 1940 y 1945 fue ocupada por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial y, finalmente, desde 1945 pertenece de nuevo a Francia tras la victoria aliada sobre la Alemania nazi.

    ¿Cómo llegar a Estrasburgo?

    Aunque Estrasburgo cuenta con un aeropuerto propio, no ofrece una gran variedad de vuelos internacionales, al menos no a precios razonables. Por ello, dependiendo de vuestro punto de origen, las opciones más cómodas suelen ser el aeropuerto de Baden-Baden o el de Basilea, desde donde se puede llegar a Estrasburgo en tren (reservando en la web oficial de SNCF, Société nationale des chemins de fer français) o en autobús, por ejemplo con la compañía Flixbus.

    Otros aeropuertos un poco más lejanos son el de Karlsruhe, Stuttgart, Frankfurt, e incluso París podría ser una opción.

    La estación de tren de Estrasburgo (Gare de Strasbourg), por cierto, es en sí un edificio digno de mención, pues es un ejemplo de fusión entre arquitectura clásica y moderna. Consta de un edificio neorrenacentista de 1883 envuelto en 2007 en una estructura de acero y vidrio curvado. El objetivo de esta nueva estructura era la de ampliar la estación y adaptarla a la cantidad de gente que viaja hoy en día así como la de proteger el edificio histórico.
     
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    Estación de tren de Estrasburgo

    ¿Qué ver en Estrasburgo?

    Estrasburgo es una ciudad relativamente grande, recomendamos dedicarle, al menos, dos días, aunque, si solo queréis dar una vuelta por el centro sin entrar en ningún sitio, podría bastar con un día.

    Vamos a dividir lo que ver en los siguientes distritos: La Petite France, Grande Île, Neustadt y Orangerie – Conseil des XV (conocido coloquialmente como el Barrio Europeo).

    La Petite France

    Comenzaremos por el barrio de La Petite France, un antiguo barrio de pescadores y curtidores que hoy se ha convertido en el más pintoresco de Estrasburgo, con casas con entramado de madera, calles empedradas, puentes y canales del río Ill. Sin embargo, su nombre no tiene relación con este entorno idílico. Proviene de la época en que la ciudad formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico (siglo XVI), durante un brote de sífilis, enfermedad que los alemanes asociaban con Francia y llamaban Franzosenkrankheit (“enfermedad francesa”). En esta zona se construyó un hospital para tratar a los enfermos, y con el tiempo el barrio pasó a conocerse como La Petite France, haciendo referencia al lugar donde se atendía a quienes sufrían la llamada “enfermedad francesa”.

    Lo primero que veremos dentro de este barrio es la Presa Vauban (Barrage Vauban), una obra militar defensiva del siglo XVII. Su estructura permitía que se cerraran sus arcos, haciendo que se elevara el nivel del río y provocando inundaciones al sur de la presa haciendo que los campos se empantanaran y complicaran el avance de tropas enemigas. Un ejemplo de su eficacia tuvo lugar durante el asedio prusiano de 1870, cuando la presa se cerró y provocó que el barrio de Neudorf se inundara. Actualmente es una presa meramente decorativa cuya principal utilidad es la de permitir cruzar de un lado a otro. Sin embargo, lo mejor de ella es su terraza, a la que se puede subir gratuitamente y desde donde se obtienen unas vistas panorámicas de la Petite France espectaculares.
     
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    Presa Vauban

    Lo mejor de esa vista desde la azotea son los Puentes cubiertos (Ponts couverts), otra estructura defensiva pero anterior a la presa, construida en el siglo XIII como parte del entramado defensivo medieval de la ciudad. Consta de tres puentes de piedra que cruzan el río Ill, cada uno con sus torres defensivas. Su nombre actual solo cobra sentido si entendemos su pasado: originalmente los puentes estaban cubiertos con techos de madera que protegían a los soldados en su interior. Los techos se retiraron en el siglo XVIII para mejorar la visibilidad y la circulación del agua. Las pequeñas aperturas en la base de las torres permitían disparar cañones u otras armas de fuego. Hoy en día, los puentes son transitables públicamente, así que podéis dar un paseo tranquilamente por ellos.
     
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    Puentes cubiertos vistos desde la terraza de la Presa Vauban

    Hay un recorrido por los canales en un barco turístico llamado “batorama”. Uno de los atractivos de esta actividad es cuando el barco cruza el Pont du Faisan, pues es un puente giratorio (Pont Tournant) que se abre y cierra permitiendo el paso del barco, lo cual suele atraer las miradas de los turistas. Si queréis hacer este recorrido, los tickets para el batorama se venden en sus oficinas en la plaza de la catedral. Cruzando precisamente el Pont du Faisan entramos en el casco antiguo. El centro y parte más pintoresca del barrio se encuentra junto al Restaurant Maison Des Tanneurs, en un sitio que en los mapas podéis localizar como “La Belle Vue de Strasbourg”. Esta parte está llena de tiendas de artesanía, de souvenirs, y terrazas de restaurantes donde tomar algo.
     
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    La Petite France

    Grande Île

    Proseguimos por el barrio de la Grande Île, que constituye el centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es donde encontramos los principales atractivos turísticos de la ciudad: la Catedral de Notre-Dame, la Plaza Kléber y la Casa Kammerzell.

    De camino desde la Petite France pasaremos por la Iglesia de Santo Tomás (Église Saint-Thomas), un importante templo de culto protestante luterano, conocido por algunos como la catedral del protestantismo alsaciano. Como es habitual en las iglesias luteranas, en lugar de cruces, como ocurre en las católicas, encontramos un gallo coronando la veleta del campanario.

    La primera iglesia en este emplazamiento comenzó a construirse en 1196 en estilo románico-gótico, aunque el edificio actual puede considerarse un auténtico catálogo de estilos arquitectónicos, ya que ha sido reconstruido y ampliado en numerosas ocasiones. Esta evolución se aprecia claramente en su exterior, especialmente en la esquina que da a la plaza Saint-Thomas, donde se observan ventanas de distintos tamaños, formas y estilos: desde las más pequeñas, de origen románico —propias de una época que buscaba la sobriedad y la oscuridad en el interior de los templos— hasta grandes ventanales e incluso rosetones góticos, característicos de un periodo en el que se pretendía inundar el espacio de luz natural.

    En el interior destaca su impresionante órgano barroco, que fue tocado incluso por el mismísimo Mozart durante su estancia en la ciudad en 1778. Desgraciadamente, tal como relató en una carta a su padre, apenas acudió público a escucharlo, llegando a decir que tocó para las sillas vacías. El altar está presidido por una monumental escultura barroca que funciona como mausoleo del mariscal Maurice de Saxe, un célebre comandante militar del siglo XVIII. El acceso al interior de la iglesia es gratuito.
     
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    Iglesia de Santo Tomás

    La Grand Rue es la calle principal del centro histórico,  llena de tiendas, restaurantes y edificios históricos. En esta calle se encuentra la placa conmemorativa en la casa de Claude Joseph Rouget de Lisle (Plaque sur la maison de Claude Joseph Rouget de Lisle), donde vivió este compositor. Rouget de Lisle es conocido por haber escrito “La Marsellesa”, que se convirtió en el himno nacional de Francia en 1795. Actualmente, el edificio funciona como viviendas sociales, aunque conserva la placa que recuerda su historia.

    Continuamos hacia el centro pasando por la Plaza de Gutenberg (Place Gutenberg), dedicada al inventor alemán Johannes Gutenberg, quien vivió en Estrasburgo durante diez años, de 1734 a 1744, periodo en el que desarrolló las primeras ideas que culminarían en la invención de la imprenta. La plaza no solo lleva su nombre, sino que también alberga una estatua del inventor, realizada por el escultor David d’Angers en 1840.

    Además, la plaza acoge distintas actividades y eventos a lo largo del año, que varían según la temporada, como un carrusel en verano o puestos ambulantes durante el Mercado de Navidad.

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    Plaza y Estatua de Gutenberg

    Desde esta plaza nace la Calle de las Mercerías (Rue Mercière), desde donde se obtiene una de las mejores vistas de la catedral, nuestro próximo destino. La Catedral de Estrasburgo (Cathédrale Notre-Dame de Strasbourg) es el gran símbolo de la ciudad y la segunda catedral más visitada de Francia, solo por detrás de Notre-Dame de París.

    Su construcción se prolongó durante más de cuatro siglos, desde 1015 hasta 1439, y con su aguja de 142 metros llegó a ser el edificio más alto del mundo entre 1647 y 1874, cuando fue superada por la iglesia de San Nicolás de Hamburgo. No se trata de que la catedral se ampliara en ese periodo, ya que alcanzó su altura definitiva en 1439, sino de que otras iglesias entonces más altas —como las de Stralsund, en Alemania, o Lincoln, en Inglaterra— fueron perdiendo altura con el tiempo debido a catástrofes naturales o accidentes. Esto permitió que la catedral de Estrasburgo ostentara el honor de ser el edificio más alto del mundo durante casi dos siglos.

    Está dedicada a la Virgen María, como muestra la estatua de la Virgen con el Niño Jesús situada sobre la puerta principal de entrada. Uno de sus elementos más llamativos es el rosetón gótico, cuya peculiaridad radica en que está inspirado en espigas de trigo en lugar de los tradicionales motivos religiosos, una elección destinada a reflejar la riqueza comercial de la ciudad. Sobre el rosetón se dispone una hilera de figuras que representan a reyes bíblicos.
     
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    La Catedral de Estrasburgo vista desde la Calle de las Mercerías

    Otra de sus peculiaridades es que solo tiene una torre, aunque la estructura estaba claramente pensada para albergar dos, ya que la simetría es un rasgo fundamental del gótico. Durante la construcción se detectó que el suelo comenzaba a hundirse ligeramente, y el peso de una segunda torre habría comprometido la estabilidad del edificio, por lo que se decidió dejarla tal como está. Gracias a ello, hoy es una de las catedrales más originales de Europa.

    En el interior destacan las vidrieras y, a la derecha del altar principal, el reloj astronómico, una obra maestra del Renacimiento similar al de Praga. Data de 1572, aunque su mecanismo actual es de 1842. Cada día a las 12:30 se pone en marcha su carrillón (Glockenspiel) de dos niveles: en el inferior aparece la Muerte con una guadaña, visitada por las cuatro edades del ser humano (niño, joven, adulto y anciano), como símbolo del ciclo de la vida; en el superior, Jesús es saludado por los doce apóstoles para recibir su bendición. En la parte más alta, un gallo autómata canta y bate las alas tres veces durante el desfile.

    El reloj se encuentra en una zona de la iglesia separable mediante puertas, ya que el carrillón es de pago, mientras que la entrada a la catedral es gratuita. Fuera del horario del espectáculo, el reloj astronómico puede verse sin problema, pero solo pagando es posible contemplarlo en funcionamiento. Frente a él se alza el Pilar de los Ángeles, o Pilar del Juicio Final, formado por doce esculturas en tres niveles: abajo, los cuatro evangelistas (Mateo, Marcos, Lucas y Juan); en el centro, ángeles con trompetas que anuncian el Juicio Final; y en lo alto, Cristo.

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    Reloj Astronómico de la Catedral de Estrasburgo

    Como ya hemos comentado, el acceso a la catedral es gratuito, y en su página web oficial pueden consultarse los horarios de visita. Sin embargo, hay dos actividades de pago: ver el reloj astronómico en funcionamiento (4 €) y subir a la torre (8 € para adultos y 5 € para estudiantes).

    A nosotros nos encanta contemplar las ciudades desde las alturas, por lo que decidimos subir, y realmente merece la pena. El ascenso se realiza por una escalera de caracol, mientras que la bajada se hace por un recorrido distinto, lo que evita cruces. En algunos tramos, especialmente cerca de la cima, hay paneles informativos que explican las diferentes fases de construcción, entre otros detalles. El acceso a la torre no se realiza por la entrada principal, sino por la fachada que da a la Place du Château.
     
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    Fachada sureste de la catedral por la que se sube a la torre

    Y para terminar, una leyenda ligada a la catedral. Se cuenta que, una vez finalizada su construcción, el diablo acudió a contemplarla y quedó tan impresionado por su majestuosidad y belleza que fue incapaz de entrar, por lo que se quedó dando vueltas a su alrededor, provocando ráfagas de viento y corrientes de aire de forma ocasional. Eso sí, en pleno verano y con 35 grados, nosotros no vimos ni rastro del diablo.

    La Plaza de la Catedral (Place de la Cathédrale) es la más importante de la ciudad: en ella se encuentra la oficina de información turística y se instala el Mercadillo de Navidad, con puestos de vino caliente típico alemán (Glühwein) y de comida tradicional alsaciana, como bretzel, salchichas, chucrut, Spätzle o tarte flambée. Además, frente a la puerta principal hay una fuente de agua potable, especialmente útil durante los calurosos días de verano.

    En la plaza destaca también otro edificio llamativo: la Maison Kammerzell, situada en una de las esquinas. Es la casa más antigua de Estrasburgo, datada en 1427 y declarada Monument historique en Francia por su valor histórico. En 1589 fue adquirida por el noble Martin Braun, un próspero comerciante de quesos, quien añadió las tres plantas superiores y las fachadas ricamente ornamentadas que se conservan hoy. No obstante, el edificio debe su nombre a Philippe-François Kammerzell, comerciante de productos diversos que lo compró en 1846.

    El interior está decorado con frescos que representan escenas medievales, realizados en 1905 por el artista alsaciano Léo Schnug. Según se cuenta, el káiser Guillermo II quedó fascinado por estas pinturas y solía visitarlas durante sus estancias en Estrasburgo. Como es un restaurante y un hotel, el interior solo puede visitarse si se come allí; de lo contrario, hay que conformarse con admirar el exterior y buscar imágenes de las pinturas en internet.

    Como ocurre a menudo en las ciudades medievales, también circula una leyenda en torno a esta casa: se dice que bajo ella existían pasadizos subterráneos que la conectaban directamente con la catedral. Un día, unos chicos entraron en ellos y nunca regresaron, y desde entonces, en las noches más silenciosas, se asegura que aún pueden oírse sus gritos y murmullos.

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    Maison Kammerzell en la plaza de la Catedral

    Ahora nos dirigimos a la esquina opuesta de la plaza, que ya no forma parte de la Plaza de la Catedral, sino de la Plaza del Castillo (Place du Château), frente a la fachada sureste de la catedral. Allí visitaremos el Palacio Rohan (Palais Rohan), construido entre 1732 y 1742 por encargo de Armand-Gaston de Rohan, cardenal y arzobispo de Estrasburgo, miembro de la poderosa y rica Casa de Rohan. Según rumores populares, la familia Rohan disfrutaba de privilegios en la corte gracias a un affair entre la madre de Armand-Gaston y el rey Luis XIV. El palacio fue diseñado por Robert de Cotte, arquitecto del rey.

    Tras la Revolución Francesa (1789), el palacio pasó a propiedad de la ciudad de Estrasburgo, que lo utilizó como sede del ayuntamiento (Hôtel de Ville). Más tarde sirvió como residencia imperial y Napoleón Bonaparte se alojó allí durante sus visitas a la ciudad. Actualmente, el Palais Rohan alberga tres museos importantes:
    • Museo Arqueológico (en el sótano), con objetos desde la prehistoria hasta la época merovingia.
    • Museo de Artes Decorativas (planta baja), del que hablaremos enseguida.
    • Museo de Bellas Artes (primer y segundo piso), con obras de Botticelli, Raphael, Rubens, Van Dyck o Delacroix.
    Cada museo se visita por separado, con entrada propia, aunque existe un pase conjunto para los tres que resulta más económico que comprar entradas individuales. El acceso es siempre gratuito para estudiantes de arquitectura y para el público en general el primer domingo de cada mes. En la página web oficial de los museos de Estrasburgo se puede consultar información actualizada sobre precios y horarios de estos tres museos y de todos los de la ciudad, lo cual resulta muy útil.

    Si vais en fechas festivas, lo mejor es comprobar si abren en esta página web, donde están los horarios de todos los museos en una sola página.
     
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    Una de las fachadas del Palacio Rohan

    Nosotros decidimos visitar solo el Museo de Artes Decorativas, que conserva las habitaciones palaciegas originales del siglo XVIII. Su disposición recuerda a Versalles, con estancias alineadas una tras otra. Al ser pocas, el recorrido es fácil y rápido. A la entrada entregan un cuaderno con información en inglés, francés o alemán, y en las habitaciones hay folletos o paneles en los mismos idiomas.

    El museo está dividido en dos partes: los grandes apartamentos (grand appartement) y los pequeños apartamentos (petit appartement). En los grandes destacan varias salas: la Sala del Sínodo (Salle du Synode), compuesta por dos estancias que servían de sala de guardia y comedor; la Sala de los Obispos (Salle des évêques), antecámara de la Habitación del Rey y ocasionalmente sala de juegos, donde llama la atención un tapiz con las letras “N” y “J” de Napoleón y Josefina, añadido a principios del siglo XIX para adaptar las estancias a su gusto; y la Habitación del Rey (Chambre du Roi), destinada al alojamiento de los monarcas visitantes, como Luis XV. Napoleón I y Napoleón III también visitaron el palacio pero no se quedaron en esta habitación, sino en otra en los pequeños apartamentos. Incluso María Antonieta se alojó en el Palais Rohan la primera noche que pasó en Francia, el 7 de mayo de 1770, camino de su boda con Luis XVI.

    Tras la Habitación del Rey se encuentra la biblioteca, considerada la sala más hermosa, con los retratos de Luis XIV y Luis XV frente a frente y un busto del Cardenal de Rohan bajo el segundo. Al final de los apartamentos hay además una capilla.
     
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    Biblioteca del Palacio Rohan

    La visita continúa con la colección de cerámica y porcelana de los hermanos Jean y Paul Hannong. Después se llega a una de las salas más interesantes, donde se exhiben un reloj astronómico y un gallo autómata originales de la Catedral de Estrasburgo, pertenecientes a versiones anteriores del reloj actual. Los restos del reloj datan del segundo reloj de la catedral (1547-1574), mientras que el gallo proviene del primer reloj (1352-1354). Auténticas reliquias.

    Lo último del recorrido es el petit appartement, donde destaca la Habitación de Napoleón I, antiguo estudio del príncipe-obispo transformado en dormitorio del emperador durante sus visitas en 1805, 1806 y 1809.

    Muy cerca del Palacio Rohan hay que pasar por la Place du Marché-aux-Cochons-de-Lait, una pintoresca plaza rodeada de casas con entramado de madera de los siglos XVI y XVII, hoy llena de puestos de souvenirs y algunas terrazas. Su nombre significa “Plaza del mercado de los lechones”, porque en el siglo XVIII era un lugar habitual de venta de cochinos de leche (es decir, un cochinillo o cerdo muy joven).
     
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    Place du Marché-aux-Cochons-de-Lait

    Estamos ahora mismo a orillas del río Ill. Al otro lado veremos el Museo Alsaciano (Musée alsacien), un museo sobre la cultura y tradiciones alsacianas. Los horarios y precios los encontráis en la página web de museos de la ciudad.

    Ahora nos dirigimos a la Plaza Kléber (Place Kléber), dominada por la estatua del general Jean-Baptiste Kléber, militar francés nacido en Estrasburgo en 1753 y asesinado en Egipto en 1800. Es una de las plazas más importantes de la ciudad, centro comercial y de ocio, lugar de reunión y escenario de manifestaciones. Durante la Navidad, se instalan numerosos puestos del mercado navideño y se coloca el famoso árbol gigante, Le Grand Sapin, uno de los más emblemáticos de Francia y de Europa, con unos 30-31 metros de altura. Se trata de un abeto natural traído de los bosques de Alsacia, al que se añaden decenas de ramas adicionales para colocar más de 7 km de luces y numerosos adornos, un montaje que requiere varias semanas de preparación.

    En uno de los extremos de la plaza se encuentra la tienda La Magie de Noël, abierta todo el año, que ofrece figuritas y artesanías típicas, incluidos los tradicionales cascanueces de madera, reflejo de la influencia de la cultura alemana en Estrasburgo.
     
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    Plaza Kléber

    Nos alejamos un poco de lo más turístico para visitar lugares también interesantes, empezando por la Plaza Broglie (Place Broglie). A la izquierda se encuentra el edificio del Banco de Francia (Banque de France), donde hay una placa de La Marsellesa (Plaque de la Marseillaise), que conmemora el lugar donde se compuso el himno de Francia. En 1792, el alcalde de Estrasburgo, con residencia en esta plaza, encargó al capitán Claude Joseph Rouget de Lisle componer una canción que animara a los soldados revolucionarios del Ejército del Rin. Rouget creó el Chant de guerre pour l’armée du Rhin (Canto de guerra para el ejército del Rin), que los voluntarios de Marsella llevaron a París para asaltar el Palacio de las Tullerías. La canción encantó a los parisinos y pasó a llamarse La Marsellesa, en referencia a los soldados marselleses que la cantaban.

    En un extremo de la plaza se alza la Ópera Nacional del Rin (Opéra national du Rhin), construida en 1821 como Théâtre municipal en estilo neoclásico italiano, inspirado en los teatros de ópera de Italia. Fue reconstruida en 1873 tras ser destruida en la guerra franco-prusiana de 1870. Su fachada superior está decorada con seis estatuas alegóricas de las artes escénicas. En 1972 se fusionaron las óperas de Estrasburgo, Mulhouse y Colmar, formando la compañía “Opéra national du Rhin”, cuyo centro administrativo y sede principal se encuentra en este teatro. En 1997 obtuvo el título oficial de Ópera Nacional (Opéra nationale). No se puede visitar de forma turística, solo asistiendo a una función.

    El obelisco que hay frente al Teatro de la Ópera Nacional del Rin es un monumento dedicado al General Philippe Leclerc por liberar a Estrasburgo en noviembre de 1944 de la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial.
     
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    Obelisco y la Ópera Nacional del Rin en la Plaza Broglie

    Un último edificio que vamos a visitar cerca de la plaza es el Ayuntamiento (Hôtel de Ville de Strasbourg), que tiene una fachada que da a la plaza y otra más bonita en el lado opuesto, por lo que debemos rodearlo para verla. Se trata de un edificio residencial privado de 1736 perteneciente a un conde que, con el paso del tiempo, fue adquirido por la ciudad y convertido en ayuntamiento. No se puede visitar su interior de manera regular, solo durante ciertos eventos públicos como las Jornadas Europeas del Patrimonio de Estrasburgo.
     
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    Ayuntamiento de Estrasburgo

    Neustadt

    Neustadt es un nombre alemán que se traduce como “ciudad nueva”, ya que fue construido durante el periodo en que Estrasburgo perteneció a Alemania, entre 1871 y 1918, por lo que también se le conoce con el sobrenombre de barrio alemán (Deutschen Viertel). Destaca por sus palacetes y edificios administrativos.

    Si venimos desde la Plaza Broglie, lo primero que encontraremos será la Plaza de la República. Destaca el Monumento a los muertos de Estrasburgo (Monument aux morts de Strasbourg), representado por una mujer que simboliza a Alsacia y que sostiene en brazos a dos hijos fallecidos en combate: uno representando a Francia y otro a Alemania. El memorial honra a los caídos de ambos bandos en todas las guerras del siglo XX, especialmente en la Primera Guerra Mundial.

    El edificio dominante de la plaza es el Palacio del Rin (Palais du Rhin), construido en 1889 como residencia imperial para el emperador alemán Guillermo II, utilizada solo durante sus estancias en Estrasburgo. Tras la Primera Guerra Mundial se convirtió en hospital militar, luego sede de la Comisión Central para la Navegación del Rin (de ahí su nombre actual) y hoy alberga la Dirección Regional de Asuntos Culturales.

    Otra curiosidad es que una de las calles que parte de la plaza se llama Avenida de la Marsellesa, recordando la relación entre el himno nacional y la ciudad.
     
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    Palacio del Rin en la Plaza de la República

    Tomando la Av. de la Liberté que sale de la Plaza de la República llegaremos enseguida a la Iglesia de San Pablo (Église réformée Saint-Paul), de estilo neogótico y culto protestante, construida entre 1892 y 1897 por los alemanes precisamente para que fuera usada por las tropas del ejército alemán. Tiene dos torres de 76 metros y tres rosetones y está inspirada en la iglesia de Santa Isabel de Marburgo (Elisabethkirche Marburg). Se encuentra en un entorno idílico, rodeada por dos canales del río Ill. Su acceso es gratuito, aunque no siempre está abierta.
     
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    Iglesia de San Pablo

    A escasos metros de la iglesia encontramos el impresionante edificio del Palacio Universitario (Palais Universitaire | Université de Strasbourg), construido entre 1879 y 1884 en la época en que Alsacia estuvo bajo dominio alemán tras su victoria en la guerra franco-prusiana. Es una sede de la Universidad de Estrasburgo, una de las más importantes del país, donde han pasado celebridades de la literatura y ciencia como Goethe —estudió derecho entre 1770 y 1771— y Louis Pasteur —fue profesor de química desde 1859—. Precisamente Goethe tiene una estatua en su honor muy cerca de la fachada principal del edificio.

    La fachada del edificio está decorada con 36 estatuas de científicos y pensadores, en su mayoría alemanes, como el filósofo Immanuel Kant, el astrónomo y matemático Johannes Kepler y el también matemático y físico Carl Friedrich Gauss.
     
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    Palacio Universitario de la Universidad de Estrasburgo

    Para volver de Neustadt al centro de la ciudad, recomendamos ir por la Rue des Juifs, una calle preciosa llena de tiendas y terrazas y con unas vistas espléndidas de la catedral de fondo.
     
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    Rue des Juifs

    Orangerie – Conseil des XV

    Este es el barrio más alejado del centro, una zona residencial donde se encuentran varias sedes de instituciones europeas, por lo que también se le conoce como el Barrio Europeo.

    Parlamento Europeo (Parlement européen | Strasbourg). El Parlamento Europeo tiene tres sedes: Estrasburgo, Bruselas y Luxemburgo, siendo la de Estrasburgo la principal, fundada en 1958. La elección de esta ciudad simboliza la unión de Francia y Alemania, la reconciliación tras la Segunda Guerra Mundial y su posición central en Europa. Los tres pilares institucionales de la Unión Europea son el Parlamento Europeo, el Consejo de la Unión Europea y la Comisión Europea. Estrasburgo es la sede legal del Parlamento, donde los eurodiputados se reúnen una vez al mes para las 12 sesiones plenarias anuales, mientras que Bruselas acoge el trabajo diario y también alberga la Comisión y el Consejo. En estas sesiones se tratan presupuestos de la UE, propuestas legislativas, leyes de todo tipo (seguridad aérea, plásticos de un solo uso, pesca en el Mediterráneo…), peticiones ciudadanas y la elección del presidente de la Comisión Europea.

    Desde 1979, los eurodiputados se eligen directamente por sufragio universal cada cinco años. El presidente del Parlamento se elige cada dos años y medio, por lo que hay dos elecciones presidenciales por legislatura. Actualmente hay 720 eurodiputados de los 27 Estados miembros, agrupados por partido político, no por nacionalidad. Los dos grupos principales son:
    • PPE (Partido Popular Europeo): incluye partidos como la CDU (Alemania), Les Républicains (Francia) o el Partido Popular (España).
    • S&D (Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas): incluye partidos como SPD (Alemania), PSOE (España) o el Partido Socialista (Portugal).
    Los escaños se reparten según la población de cada estado miembro, con un mínimo de 6 y un máximo de 96. Actualmente, a España le corresponden 61 escaños, siendo el cuarto país con más representación, tras Alemania (96), Francia (81) e Italia (76). Un aspecto curioso es el de los idiomas: hay 24 idiomas oficiales, por lo que todos los documentos se traducen a cada lengua y los parlamentarios pueden intervenir o escuchar en el idioma que elijan.
     
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    Interior del Parlamento Europeo

    Hasta aquí la parte teórica sobre el Parlamento; ahora vamos a la práctica. Al entrar, primero se pasa por un control de seguridad y luego se obtiene una tarjeta de visitante en unas máquinas. El complejo del Parlamento Europeo en Estrasburgo consta de varios edificios conectados por pasarelas, cada uno con el nombre de un personaje europeo célebre: Louise Weiss (pacifista, feminista y eurodiputada francesa), Winston Churchill (primer ministro británico y defensor de la unidad europea tras la II Guerra Mundial), Salvador de Madariaga (diplomático español promotor del europeísmo) y Pierre Pflimlin (político francés y alcalde de Estrasburgo que presidió el Parlamento en los años 80).

    El edificio más emblemático y el único que se visita es el Louise Weiss, donde se encuentra el hemiciclo. La visita comienza en el patio ovalado interior y continúa por salas y pasillos con paneles informativos sobre la historia y funcionamiento del Parlamento. Algunos paneles son interactivos; uno especialmente interesante permite seleccionar cualquier provincia de la UE y ver qué proyectos locales han sido financiados con presupuesto europeo, mostrando la influencia directa de la UE en la vida cotidiana.

    La parte más destacada es el hemiciclo, al que se accede desde la última planta. Antes de entrar, se puede coger una audioguía gratuita en todos los idiomas, con información adicional sobre distintos temas del Parlamento. Las audioguías se pueden escuchar desde las sillas situadas en la parte alta del hemiciclo. Si coincide la visita con una sesión plenaria, incluso se puede asistir en vivo. Junto al hemiciclo hay una cafetería para tomar algo antes de finalizar la visita.

    ¿Cómo visitar el Parlamento Europeo de Estrasburgo? El Parlamento está abierto al público y se puede visitar libre y gratuitamente, sin necesidad de reservar entrada con antelación. En su página web podéis confirmar que esté abierto.

    Al estar algo alejado del centro, nosotros optamos por ir en transporte público, tomando el tranvía de la línea E. Los billetes se compran en las máquinas de las paradas y deben validarse antes de subir de forma contactless en los postes habilitados. El precio por viaje es de 2,10 €, aunque si planeáis usar el tranvía más de tres veces al día, conviene comprar el billete de 24 horas por 4,60 €.
     
    parlamento europeo de estrasburgo
    Edificio del Parlamento Europeo

    Consejo de Europa (Conseil de l'Europe). A unos quince minutos a pie del Parlamento se encuentra el edificio del Consejo de Europa, que no debe confundirse con el Consejo de la Unión Europea, ya que no tiene nada que ver con la UE. El Consejo fue fundado en 1949 mediante el Tratado de Londres y Estrasburgo fue elegida por su simbolismo de reconciliación entre Francia y Alemania tras la guerra. Su misión es defender los ideales de una Europa unida, promoviendo paz, democracia y derechos humanos.

    Cuenta con 46 países miembros, incluidos los 27 de la UE y microestados como Andorra, San Marino, Liechtenstein o Mónaco, además de países del Cáucaso como Georgia, Armenia y Azerbaiyán. No forman parte Bielorrusia (régimen autoritario), Rusia (expulsada en 2022 tras la invasión a Ucrania), Ciudad del Vaticano (estatus religioso), Kosovo (no reconocido por todos) ni Kazajistán. Curiosamente, la bandera azul con 12 estrellas, hoy de la UE, fue primero la del Consejo de Europa antes de cederla a la Unión Europea.

    El Consejo tiene su propio hemiciclo, con cuatro sesiones plenarias al año y 306 parlamentarios de los 46 países, distribuidos según población (mínimo 2 por país). Entre sus funciones también está elegir a los jueces del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que también se encuentra en Estrasburgo.

    El Consejo de Europa no se puede visitar de manera libre como el Parlamento, solo está abierta a grupos de al menos 15 personas con reserva previa, y solo está abierto en días laborales, no en fines de semana ni festivos. Sin embargo, en su página web ofrecen una visita virtual.
     
    que ver en el barrio europeo de estrasburgo
    Consejo de Europa

    El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), por su parte, pertenece al Consejo de Europa y permite que cualquier persona pueda presentar una demanda contra un Estado miembro del Consejo de Europa si considera que se han violado sus derechos humanos reconocidos en el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

    Frente al edificio del Consejo de Europa hay un precioso y cuidado jardín de estilo francés conocido como el Parque de la Orangerie (Parc de l’Orangerie), el más antiguo de la ciudad, diseñado en 1692 por el mismo arquitecto paisajista de los jardines de Versalles. Es un lugar donde los locales vienen a pasear, correr, hacer picnic y pasar un buen rato al aire libre. El nombre proviene de que el Estado francés donó 140 naranjos que se plantaron alrededor del Pabellón Joséphine, construido en honor a la esposa de Napoleón. Sin embargo, hoy apenas quedan tres naranjos, que se encuentran en el interior del pabellón y no son visibles desde el exterior.

    Para volver desde aquí al centro, podéis tomar el tranvía, como hicimos para llegar hasta aquí, aunque tendríais que volver más o menos al Parlamento, o tomar un autobús. En los buses se puede comprar el ticket directamente al conductor en efectivo (2,50 €) o con la app de CTS que sale un poco más barato (1,90 €).

    ¿Dónde comer en Estrasburgo?

    La cocina de Alsacia refleja su historia y combina influencias francesas y alemanas. Entre sus platos más icónicos destacan el bretzel, las salchichas, el chucrut (en Alsacia llamado choucroute, servido con diferentes carnes), el spätzle (pasta de huevo), el codillo y el Schnitzel, muy típicos del sur de Alemania y Austria.

    El plato emblema de la región es la la Tarte flambée (en francés) o Flammkuchen (en alemán), una masa muy fina cubierta con crème fraîche, cebolla y bacon, originaria de Alsacia cuando la región estaba bajo dominio alemán. Aunque recuerda a una pizza, los alsacianos no quieren que se le llame así, pues tiene identidad propia. Surgió como un plato de panaderos, que lo usaban para comprobar si el horno estaba listo para el pan, y con el tiempo se convirtió en un símbolo gastronómico de Alsacia.

    Otro orgullo local es el queso Munster, de un pueblo del mismo nombre cerca de Colmar. La combinación más destacada es la tarte flambée con queso Munster, que fue, sin duda, lo mejor que probamos en el viaje.

    Aunque la tarte flambée o Flammkuchen se encuentra en cualquier restaurante, la mejor que comimos fue en una cadena de restaurantes especializadas en este producto, llamada Flam’s. Tienen varios por la ciudad pero todos funcionan igual, se pueden pedir individualmente o mediante un “all you can eat”, por si vais con hambre. Probamos el tradicional y el de queso Munster, ambos muy ricos. Y no menos ricas estaban las tarte flambées dulces, para el postre, nosotros pedimos la de plátano con crumble de dulce de leche.
     
    que comer en estrasburgo alsacia
    Tarte flambée con queso Munster

    Por otro lado, tenéis restaurantes más finos y un poco más caros de platos alsacianos y de alrededores como Le Tire-Bouchon, ubicado en pleno centro. Aquí pedimos el cordon bleu y el Schnitzel y ambos eran de muy buena calidad. También es un buen sitio para acompañar la comida con un buen vino típico de Alsacia.

    Y también hay muchas cervecerías donde fabrican su propia cerveza y sirven platos variados de comida, son sitios baratos donde prima más la bebida que la comida, tipo Au Brasseur.

    Las cervezas más famosas procedentes de Alsacia son la Kronenbourg 1664, la Meteor y la Fischer. Además de vinos y cervezas, ya sabéis que en Francia se puede pedir une carafe d’eau y traen una botella de agua del grifo gratuitamente.

    Excursiones desde Estrasburgo

    Colmar, ciudad obligatoria en tu ruta por Alsacia y la mejor para hacer base y estar cerca de los pueblos más bonitos de la región. Ahí os contamos cómo moveros por los pueblos. Para ir a Colmar desde Estrasburgo, la manera más rápida es el tren, suele haber uno cada media hora. Los podéis reservar desde la web nacional de trenes franceses. La opción más económica es el autobús, con empresas como Flixbus, pero hay que tener en cuenta que la frecuencia es mucho menor.

    Château du Haut-Kœnigsbourg, el castillo más impresionante de Alsacia y uno de los más visitados de todo el país.

    Monasterio de Santa Odilia (Mont Sainte-Odile Alsace), un monasterio ubicado en el Monte Sainte-Odile que originalmente fue un castillo perteneciente a los duques de Alsacia y que alberga una joya: la Capilla de las lágrimas (Tränenkapelle auf Mont Saint-Odile), con unos mosaicos decorativos fabulosos. El monasterio es un lugar de peregrinación y Santa Odilia es la patrona de Alsacia.

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