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Artículo actualizado en:
2026-01-14T08:02:41Z
Schiltach
Schiltach es un pintoresco pueblo de unos 3.500 habitantes situado en el valle del río Kinzig, en el estado federado de Baden-Württemberg, al oeste de Alemania. Considerado uno de los pueblos más bonitos del país, es una parada casi obligatoria en cualquier ruta por la Selva Negra (Schwarzwald).
La forma más sencilla de llegar hasta aquí en transporte público es tomando un tren regional hasta la estación “Bahnhof, Schiltach”.
Una de las primeras cosas que nos llamó la atención fue lo limpio y cuidado que está todo. Se nota que Alemania ha invertido bastante en turismo en los últimos años: encontramos numerosos letreros señalando las principales atracciones, paneles explicativos frente a muchos edificios (aunque en alemán) y folletos informativos en varios idiomas.
Partiendo de la estación, lo primero que nos encontramos es la parada de ferrocarril Schiltach (Bahnpunkt Schiltach - Roter Brummer), una exposición al aire libre inaugurada en 2014. Esta recuerda la apertura, en 1886, de la línea de tren que conectaba Offenburg y Freudenstadt, un proyecto que supuso un gran impulso para la industria local.
Desde allí, tomamos la Bahnhofstrasse, la calle que sale frente a la estación y corre paralela al río Kinzig. Muy pronto veremos la imponente iglesia protestante de la ciudad (Stadtkirche), construida en 1843 en estilo neorrománico. Destaca su tono rojizo, debido a la arenisca utilizada en su edificación.
Prácticamente frente a la iglesia se encuentra el Schüttesägemuseum, un museo que narra la historia de una antigua profesión muy apreciada en Schiltach: los balseros o gancheros (Flößer en alemán). Ellos transportaban madera por el río Kinzig hasta Estrasburgo y otros puntos del Rin, siendo esta actividad una de las principales fuentes de ingresos de la ciudad entre los siglos XVII y XIX. Frente al museo aún se pueden ver las grandes balsas de troncos que usaban para el transporte y la rueda de agua de la fachada, todavía en funcionamiento. El acceso al museo es gratuito y abre de abril a octubre, todos los días de 11:00 a 17:00; en noviembre y diciembre permanece cerrado.
La tradición de los gancheros es tan valorada que, en 1998 —más de un siglo después de que descendiera por el río la última balsa en 1894— se fundó la asociación Schiltacher Flößer, que organiza eventos, demostraciones y celebraciones relacionadas con esta antigua profesión.
Continuando por la Hauptstrasse, llegamos al río Schiltach (del que la ciudad toma su nombre), que atraviesa el puente de la ciudad (Stadtbrücke) y discurre hacia nuestra derecha. Desde aquí se obtiene una bonita vista de las casas frente al río. A unos 200 metros hay otro puente que permite volver a la calle principal y seguir explorando el pueblo.
Río Schiltach junto a casas de entramado
Finalmente llegamos al plato fuerte de Schiltach: su Plaza del Mercado (Marktplatz), el corazón histórico del pueblo, rodeada de casas de entramado de madera. Esta plaza es especial, ya que se encuentra en pendiente, algo poco habitual en plazas principales, lo que la convierte en un lugar ideal para sentarse en un banco y disfrutar del ambiente.
En la plaza se puede visitar el Museum am Markt, un museo de entrada gratuita que narra la historia de Schiltach. Desde su última planta se obtienen unas vistas impresionantes de la plaza. A lo largo de los siglos, la Marktplatz ha sufrido varios grandes incendios, en 1511, 1533, 1590 y 1791, y su aspecto actual corresponde a la reconstrucción tras este último devastador incendio. El Museum am Markt ofrece información detallada sobre estos sucesos. Su horario es de abril a octubre, todos los días de 11:00 a 17:00, y permanece cerrado de noviembre a diciembre.
Otro punto destacado de la plaza es el Ayuntamiento de Schiltach (Rathaus), construido en 1593 durante la reconstrucción posterior al incendio de 1590. En 1907 fue renovado y en 1942 se añadieron las pinturas que aún se pueden ver en su fachada, incluyendo una escena con los gancheros y otra que ilustra la leyenda del diablo y una criada embrujada, responsables del incendio de 1533 según la tradición local.
Parte alta de la Plaza del Mercado con el Ayuntamiento a la izquierda
También en la Marktplatz se encuentra el Museo de la Farmacia (Apothekenmuseum), ubicado en el lugar donde estuvo una histórica farmacia desde 1837. El negocio cerró en 1985 y cuatro años después se inauguró este museo privado, conservando el diseño interior original de la farmacia. La entrada es de pago: 3 € (1 € para menores de 14 años). Su horario es: del 1 de abril al 31 de mayo, de 14:30 a 16:30 (lunes cerrado); del 1 de junio al 31 de octubre, de 10:30 a 12:00 y de 14:30 a 16:30 (lunes cerrado); del 1 de noviembre al 31 de marzo permanece cerrado.
Al terminar de recorrer la Marktplatz, merece la pena subir por la calle en cuesta que nace junto al Museo de la Farmacia. Tanto subiendo como bajando se pueden tomar fotografías espectaculares del casco antiguo.
Continuando hacia la colina Schlossberg, cuyo nombre significa literalmente “monte del castillo”, ya que antiguamente se alzaba allí un castillo que, debido a su mal estado, fue demolido en 1825. Desde lo alto de la colina se obtienen unas vistas panorámicas del pueblo, destacando especialmente la iglesia protestante. Para llegar hasta allí, basta con seguir los indicadores de Schlossberg que se encuentran a lo largo de la calle; el camino no está formalmente construido, pero ha sido trazado por el uso frecuente de los visitantes.
Vistas de Schiltach desde Schlossberg
Lo que hemos visto hasta ahora abarca lo principal de Schiltach. Al ser un pueblo pequeño, se puede recorrer con facilidad, y aunque decidáis visitar algún museo, todavía sobra tiempo para pasear por las demás calles del casco antiguo. Fijándoos bien, en muchas fachadas podréis ver el año de construcción de los edificios.
También merece la pena dar un paseo por el barrio de los curtidores (Gerberviertel), una de las zonas más antiguas de la ciudad. Allí se encuentra el Ayuntamiento de Lehengericht (Lehengerichter Rathaus), correspondiente a un distrito que hasta 1973 funcionaba como municipio independiente y que hoy es un edificio administrativo de Schiltach.
En total, la visita a Schiltach puede durar entre 2 y 3 horas, incluyendo la entrada a algún museo e incluso una parada para tomar un café y probar la famosa tarta de la Selva Negra (Schwarzwälder Kirschtorte).



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