Escucha el artículo

Artículo actualizado en: 2026-03-21T20:18:21Z

Verona

En nuestro recorrido por el norte de Italia no podía faltar una de las ciudades más bonitas del país: Verona, capital de la región del Véneto y mundialmente conocida por la célebre obra de William Shakespeare Romeo y Julieta. Sin embargo, los encantos de esta ciudad van mucho más allá de ser el escenario de esta archiconocida historia de amor.

Con algo más de 250.000 habitantes, Verona cuenta con un precioso casco histórico rodeado por el río Adigio (Adige en italiano), el segundo río más largo de Italia después del Po, que se puede recorrer fácilmente a pie. Es un destino ideal tanto para una escapada de fin de semana como para combinarlo, como fue nuestro caso, con una ruta por otros lugares cercanos e interesantes, como la ciudad de Trento o el lago di Garda.

    Información práctica de Verona

    La ciudad dispone de un aeropuerto internacional (Aeroporto Valerio Catullo) y también se puede llegar cómodamente en tren o autobús, situándose la estación central Porta Nuova a menos de media hora a pie del centro histórico.

    Para visitar los principales monumentos, nosotros optamos por adquirir la Verona Card, que ofrece acceso durante 24 o 48 horas a la mayoría de atracciones turísticas y permite utilizar de forma ilimitada el transporte público urbano dentro de la ciudad. La tarjeta se puede comprar en las taquillas de los monumentos o en la oficina de información turística, ubicada en la muralla junto a la céntrica Piazza Brà; sin embargo, en esta oficina solo se admite pago en efectivo. Por esta razón, nosotros comenzamos la visita por la Arena de Verona, donde sí se puede pagar con tarjeta, y adquirimos allí la Verona Card. Podéis consultar los precios y atracciones incluidas en este enlace.

    ¿Qué ver en Verona?

    Comenzamos nuestro recorrido por el centro de Verona desde la estación de trenes de Porta Nuova, situada al sur del centro. Aquí, por cierto, hay taquillas para dejar equipaje en caso de que lo necesitéis, a un precio de 6 € por las primeras 5 horas y 1 € adicional por cada hora extra.

    Saliendo de la estación, avanzamos hacia el norte por la avenida Corso Porta Nuova, una de las principales arterias del centro que alberga comercios y otros establecimientos. En el número 39 de esta calle se encuentra la parada del autobús que se dirige a Sirmione, una de las localidades más bonitas a orillas del lago di Garda. Para más información sobre esta visita, podéis consultar nuestra entrada sobre el lago di Garda.

    Al finalizar Corso Porta Nuova, desembocamos en el centro neurálgico de Verona: la Piazza Brà, un amplio espacio público rodeado de numerosos restaurantes con extensas terrazas y presidido por el imponente Anfiteatro de Verona, más conocido como Arena de Verona. Un aspecto interesante de la arquitectura veronesa es la convivencia de edificios de distintas épocas, todos ellos en muy buen estado de conservación.

    La Arena de Verona (Arena di Verona) es un edificio del siglo I d. C., construido durante la época del Imperio romano para peleas de gladiadores y combates con animales, y podía albergar hasta 30.000 espectadores. Es uno de los cuatro anfiteatros romanos más grandes y mejor conservados del mundo. Originalmente, contaba con una doble capa de fachada de piedra, de tres pisos de altura, con enormes arcadas y revestida de caliza. Durante la Edad Media, un terremoto derrumbó gran parte de la capa exterior, dejando al descubierto la fachada interior, de solo dos alturas. Las piedras de la capa exterior derruida se reutilizaron para construir nuevos edificios en la ciudad medieval. Hoy en día, aún se conserva un pequeño tramo original de este anillo exterior, con cuatro arcadas que destacan por su altura de tres pisos, sobre el cuerpo principal de la Arena, que tiene solo dos.

    En la actualidad, la Arena mantiene la función original de entretener al público, aunque en lugar de gladiadores, se realizan óperas, conciertos, obras de teatro y otros eventos culturales. La programación se puede consultar en su página web oficial, pero también es posible visitar el anfiteatro durante el día, con un precio de 12 € por adulto.

    verona arena italia
    Arena de Verona en la Piazza Brà

    Continuamos nuestra visita por el centro de Verona recorriendo las calles comerciales y peatonales situadas detrás de la Arena. En esta zona encontraremos principalmente tiendas de lujo, heladerías y algunos puestos de souvenirs, además de un ambiente muy animado, sobre todo cuando el clima acompaña.

    Atravesamos esta zona por la calle Giuseppe Mazzini hasta llegar a la Via Cappello, junto a otra plaza imprescindible del centro histórico: la Piazza delle Erbe, situada exactamente en el lugar donde antiguamente se encontraba el foro romano. Recorrer sus fachadas es recorrer la historia de Verona, ya que en ellas se superponen elementos de distintas épocas: la Casa dei Mercanti, edificio medieval de estilo gótico; el Palazzo Maffei, de época barroca (siglo XVII); diversas fachadas renacentistas decoradas con frescos originales; y la Torre dei Lamberti, también medieval, que domina la plaza con su imponente altura.

    La Piazza delle Erbe —“plaza de las hierbas”— debe su nombre al antiguo mercado que se celebraba aquí, donde se vendían principalmente plantas aromáticas y medicinales. En la actualidad sigue funcionando como mercado, abierto de lunes a sábado, aunque hoy ofrece una gran variedad de productos, desde recuerdos para turistas hasta alimentos locales. Entre las curiosidades de la plaza destaca una pequeña logia de piedra en el centro, llamada la Berlina, que cumplía una doble función: era centro político —donde se elegía a las altas autoridades judiciales y administrativas de la ciudad— y también núcleo del mercado. En ella aún pueden verse algunas medidas grabadas en la piedra para regular las mercancías, así como unas argollas que, según la leyenda, servían para encadenar a los criminales que robaban, estafaban o cometían otros delitos durante el mercado.

    Otra curiosidad es el Arco della Costa, un arco bajo el cual, según la tradición, solo podían pasar personas de alto rango social. De él cuelga un hueso de ballena que ha dado lugar a más leyendas que certezas: una de ellas cuenta que apareció cuando el nivel del agua era muy alto o que quedó allí tras una inundación; otra sostiene que el polvo del hueso tenía propiedades curativas y que fue colocado por una antigua farmacia. Hoy en día circula además una leyenda turística según la cual el hueso caerá sobre la cabeza de quien pase por debajo sin haber dicho nunca una mentira.

    En uno de los costados de la plaza sobresale, entre los tejados de teja roja, la imponente Torre dei Lamberti, un edificio medieval de casi 84 metros de altura, lo que lo convierte en la torre más alta de Verona. Subir a la torre es muy recomendable, ya que permite disfrutar de unas vistas espectaculares del casco histórico de Verona desde las alturas. El acceso a la torre está incluido con la Verona Card, y se puede subir en ascensor, pagando 1 € adicional, o a pie, un recorrido que nos llevó apenas 10 minutos. Para quienes no dispongan de la tarjeta turística, estos son los precios y horarios que conviene consultar antes de la visita.

    verona que ver
    Piazza delle Erbe con Torre del Lamberti a la izquierda

    Justo detrás de la Piazza delle Erbe, al otro lado de la Torre dei Lamberti, se encuentra otra acogedora plaza que merece una mención especial: la Piazza dei Signoricuyo nombre significa “Plaza de los Señores”, en referencia a las familias gobernantes y autoridades que, durante la Edad Media y el Renacimiento, tenían aquí sus palacios y controlaban la ciudad. En su centro destaca la estatua de Dante Alighieri, máximo representante de la literatura italiana y autor de la Divina Comedia.

    verona italia que ver
    Piazza dei Signori de noche con la estatua de Dante Alighieri en el centro

    Volviendo a la Piazza delle Erbe y siguiendo por la Via Cappello, llegamos al lugar más turístico de la ciudad: la Casa de Julieta (Casa di Giulietta), supuesto hogar de la protagonista de la mundialmente conocida tragedia de Shakespeare Romeo y Julieta (1596). Aunque los personajes y la historia son ficticios, históricamente sí existieron las familias de los Montesco y los Capuleto (Montecchi y Cappelletti en italiano), aunque no hay constancia de la enemistad que Shakespeare describe. Se cree que algunos miembros de la familia Cappelletti residieron en esta vivienda durante un tiempo, lo que ha llevado a asociar la realidad con la ficción. Hoy en día, la casa representa la emblemática historia de amor de los protagonistas de la obra.

    En el patio, abierto al público, se encuentra una estatua de Julieta bastante desgastada, especialmente en el busto. Una tradición popular indica que tocar su pecho garantiza que volverás a Verona o que encontrarás el amor, lo que explica las largas colas de turistas deseosos de inmortalizar el momento.

    Tradicionalmente, los visitantes dejan mensajes, cartas, candados y pequeños objetos en el patio con la esperanza de que su amor dure para siempre. Otra costumbre consiste en “enviar” cartas a Julieta, colocándolas entre las grietas de las paredes. Con el tiempo, estas prácticas han llenado la fachada interior del patio de notas pegadas de cualquier manera; aunque periódicamente se limpian, los mensajes siempre vuelven a aparecer.

    También es posible visitar el interior de la Casa de Julieta, donde destaca la cama de Julieta, una reconstrucción de la utilizada en la película Romeo y Julieta (1968) dirigida por el italiano Franco Zeffirelli, y acceder al famoso balcón, lugar donde no es raro encontrarse a gente haciendo propuestas de matrimonio. Nosotros entramos principalmente porque la entrada estaba incluida en la Verona Card, aunque en nuestra opinión la visita no merece tanto la pena, ya que la casa está prácticamente vacía y en el balcón también hay cola de espera. Aquí tenéis los horarios y precios para quienes no dispongan de la tarjeta turística.

    Por último, también se puede visitar la supuesta tumba de Julieta (Tomba di Giulietta), aunque apenas tiene interés y solo merece la entrada si contáis con la Verona Card y os pilla de camino.

    Tras la obligada visita a la turística Casa de Julieta, nos dirigimos a conocer las cuatro iglesias más destacadas de Verona: Santa Anastasia, Santa María Matricolare, San Fermo y San Zenón. El acceso a cada una cuesta 4 €, aunque existe una oferta por la cual pagando 8 € se pueden visitar las cuatro. Además, todas están incluidas en la Verona CardAquí podéis consultar información sobre los edificios y sus horarios de visita.

    →Comenzamos con la que nos pareció más impresionante: la Basílica de Santa Anastasia (Basilica di Sant' Anastasia). Para llegar, basta situarse en un extremo de la Piazza delle Erbe, opuesto a la Via Cappello, y seguir la calle Corso Sant’Anastasia hasta el final, donde aparece la iglesia. Aunque la fachada es bastante sobria, con ladrillo sin un revestimiento y parcialmente sin terminar, su interior sorprende: techos abovedados cubiertos de coloridos y bien conservados frescos que armonizan con un elegante suelo original de mármol italiano en tres colores. Sin duda, es un lugar que merece la pena visitar.

    verona iglesia santa anastasia
    Interior de la Basílica de Santa Anastasia

    →El segundo edificio religioso que visitaremos es la Catedral de Santa Maria Matricolare, también conocida como Duomo di Verona. Para llegar, basta con recorrer la Via Duomo, que conecta la catedral con la iglesia de Santa Anastasia. Su interior es hermoso y se caracteriza por la presencia de elementos arquitectónicos de diferentes épocas, resultado de las numerosas reconstrucciones y reformas que ha sufrido desde su construcción en el siglo XII.

    →La tercera iglesia importante del centro es San Fermo Maggiore, situada a orillas del río Adigio. De hecho, las tres iglesias que hemos visitado hasta ahora se encuentran junto a este río, por lo que una forma muy agradable de recorrerlas es siguiendo su cauce, caminando por los senderos paralelos al agua. 

    La iglesia de San Fermo se encuentra junto al Puente Navi, al sur de la iglesia de Santa Anastasia. Construida entre los siglos XI y XV, destaca especialmente por la espectacular cubierta de madera que cubre su única nave, un detalle que se aprecia muy bien desde el interior.

    →La última iglesia destacada, más alejada del centro, es la Basílica de San Zenón (Basilica di San Zeno Maggiore). Si disponéis de tiempo suficiente, merece la pena acercarse, especialmente los domingos, cuando se celebra un mercado de antigüedades en la plaza contigua a la iglesia. En su interior, de estilo románico, destaca especialmente el impresionante claustro. La entrada incluye una audioguía para facilitar la visita.

    Al norte del casco histórico, vamos a cruzar uno de los puentes más bonitos del centro: el Puente de Piedra (Ponte Pietra)el puente romano más antiguo de Verona. Atraviesa el río Adigio y conectaba el centro de la ciudad romana con la zona del teatro romano y las colinas situadas al norte, integrando ambas áreas dentro del mismo núcleo urbano.

    Al otro lado del puente se encuentran dos miradores que ofrecen vistas panorámicas espectaculares del centro de Verona. El primero de ellos es el Castillo de San Pedro (Castel San Pietro), una fortificación militar de la Edad Media. Aunque el edificio en sí es interesante, lo que realmente llama la atención son las vistas desde su altura. Se puede subir de dos formas: a pie, por un camino que comienza tras cruzar el Puente de Piedra y que se recorre en unos 10-15 minutos, o en funicular, pagando 3 € (subida y bajada), cuya estación se encuentra junto al inicio del camino. Una vez en la cima, se accede a una terraza mirador que ofrece una vista completa del casco histórico, parcialmente tapada por grandes cipreses en algunos puntos.

    verona castel san pietro
    Vistas de Verona desde el Castel San Pietro

    Si, nada más cruzar el Puente de Piedra, giramos a la derecha y avanzamos unos pocos metros, llegamos a la entrada del Teatro Romano de Verona, uno de los más grandes del norte de Italia. Este teatro al aire libre sigue acogiendo espectáculos teatrales, especialmente durante el verano. La visita al conjunto se realiza a través de un laberinto de escaleras y terrazas, desde las que se obtienen bonitas vistas del teatro y del río Adigio. Además, el edificio alberga el Museo Arqueológico de Verona, por lo que para acceder al recinto completo es necesario pagar entrada, aunque se puede visitar gratuitamente con la Verona Card. Los horarios y precios se pueden consultar en su página web.

    Tras recorrer la parte oriental del río que rodea el casco histórico, nos dirigimos a la orilla occidental. Desde la Catedral, seguimos hacia el sur siguiendo el cauce del Adigio. A la altura del Puente della Vittoria, giramos a la izquierda hacia el centro por la Via Armando Diaz, hasta cruzar con la calle Corso Cavour, una de las arterias principales del casco histórico. En esta vía destacan numerosos edificios medievales y renacentistas con bellas fachadas muy bien conservadas.

    Al final de la calle encontramos el Castelvecchio, una fortificación medieval que hoy alberga un museo de arte. Lo más llamativo del lugar son las vistas del propio edificio y del Ponte di Castelvecchio, que se puede admirar desde la otra orilla del río. Los precios para visitar el castillo se pueden consultar en su página web, aunque también se puede acceder con la Verona Card.

    castillo castelvecchio verona
    Castillo Castelvecchio

    ¿Dónde comer en Verona?

    Durante nuestra estancia en Verona tuvimos bastante suerte a la hora de elegir restaurantes para degustar la deliciosa comida italiana. Aquí van nuestras recomendaciones:
    • La Bottega della Gina XXL: No os podéis ir de Verona sin probar este restaurante, conocido por la excelente calidad de su pasta. Cuenta con un pequeño mostrador donde se exponen diferentes tipos de pasta rellena, elaborada allí mismo de forma casera con ingredientes de primera calidad. El local tiene algunas mesas, pero la mayoría de los clientes pide la comida para llevar y disfrutarla en la calle, siempre que el tiempo lo permita. Podéis elegir que os cocinen un tipo de pasta en concreto o, como nosotros, optar por una degustación de varios ravioli y tortellini en un solo plato.
    • Hostaria Vecchia Fontanina: Situado junto a una pequeña plaza, este restaurante ofrece platos no muy abundantes pero deliciosos. Allí probamos los bigoli, un tipo de pasta típico de la región del Véneto.
    • Osteria al Duca: Otro buen restaurante que nos recomendaron, aunque estaba lleno y no tuvimos oportunidad de probarlo.
    • Focacceria La Figaccia: Si no queréis comer en un restaurante, sino algo rápido para llevar, en este local encontraréis focaccia con pan tierno y productos de primera calidad.

    Y si venís en época navideña, tenéis que probar el pandoro, un pan dulce típico de Verona, similar al panettone de Milán pero sin pasas ni fruta escarchada, solo la masa. Se puede disfrutar como postre, en el desayuno o como merienda.

    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    Busca en este Blog