Hoy visitamos Kulmbach, una ciudad de unos 26.000 habitantes situada en la Alta Franconia, al norte del estado federado alemán de Baviera.
Su proximidad a otras ciudades de mayor tamaño hace que Kulmbach sea un destino ideal para realizar una excursión de un día. El principal atractivo turístico de la ciudad es su imponente castillo de Plassenburg, que veremos con más detalle a lo largo de este artículo.
¿Cómo llegar a Kulmbach?
Las ciudades grandes más cercanas son Coburgo y Bayreuth, por lo que para llegar a Kulmbach en transporte público las principales opciones son el tren o el autobús. En la mayoría de los casos, la forma más económica de moverse por Baviera es utilizando el Bayern-Ticket, un billete que permite viajar de manera ilimitada en trenes regionales por todo el estado durante un día.
El Bayern-Ticket tiene un precio fijo para una persona, que se va incrementando por cada pasajero adicional, hasta un máximo de cinco personas, lo que lo convierte en una opción especialmente interesante para viajar en grupo. Los billetes se pueden adquirir tanto por Internet como en las máquinas que se encuentran en las estaciones centrales (Hauptbahnhof) de las ciudades.
Los horarios de los trenes pueden consultarse en la página web de Deutsche Bahn, introduciendo vuestro punto de origen y “Kulmbach” como destino. Si vais a utilizar el Bayern-Ticket, es importante marcar la opción de “Solo transporte de cercanías”, para asegurarse de que únicamente se muestren los trenes regionales compatibles con este billete.
¿Qué ver en Kulmbach?
Partiremos desde la estación de tren y nos dirigiremos en primer lugar a la plaza Holzmarkt, considerada la segunda plaza más importante de la ciudad. Su nombre, traducido literalmente como “mercado de madera”, hace referencia a que en el pasado aquí se comerciaba con madera o con productos relacionados con ella. Se trata de un espacio agradable, ideal para sentarse a tomar algo en alguna de sus terrazas.
Aquí destaca la fuente Zinnsfelderbrunnen, que data del año 1660 y fue creada por un escultor local. Originalmente se encontraba situada frente al ayuntamiento, pero tuvo que ser retirada para permitir un nuevo flujo de agua y, finalmente, en 1935 fue trasladada a esta plaza. El nombre de la fuente puede traducirse como Zins (interés), Feld (campo, aunque en este contexto hace referencia a la plaza del mercado) y Brunnen (fuente), y alude a un sirviente que, en época medieval, cobraba un centavo en concepto de intereses en la plaza del mercado y velaba por la paz y la honestidad del pueblo.
Desde la Holzmarkt continuamos por la calle Langgasse hasta llegar a la Plaza del Mercado (Marktplatz), esta sí, la plaza principal de Kulmbach. Nada más llegar se percibe el gran ambiente que la caracteriza, especialmente en verano, cuando las terrazas se llenan y se forman largas colas para comprar un helado. La vista de la plaza, con el castillo al fondo, es realmente impresionante. Por ello, este espacio tan emblemático se utiliza con frecuencia para celebrar diversos eventos de la ciudad, como los mercadillos de Navidad.
Plaza del Mercado de Kulmbach con el Ayuntamiento y el castillo de fondo
Aquí se encuentra, como no podía ser de otra manera, el Ayuntamiento de Kulmbach (Rathaus Kulmbach). Aunque a lo largo de la historia la ciudad ha contado con otros edificios consistoriales, el actual ayuntamiento, con su característica fachada rococó, data del año 1752. En el centro de la fachada, justo por encima de las banderas, puede verse el escudo de armas de la ciudad. La Marktplatz está presidida por la fuente Luitpoldbrunnen, construida en 1898, que completa el conjunto monumental de la plaza.
A continuación nos dirigimos a un lugar que nos gustó especialmente: Schießgraben. Aunque no se trata de un mirador propiamente dicho, sino de un barrio situado en una zona elevada, desde aquí se disfrutan de buenas vistas. Se encuentra junto a la Iglesia Católica de la Ciudad (Katholische Stadtkirche “Unsere Liebe Frau”). No es un punto especialmente espectacular, pero en nuestra opinión ofrece una vista muy interesante de los edificios del casco antiguo, con el castillo al fondo, difícil de encontrar desde otros puntos de la ciudad.
Vistas desde el mirador en Schießgraben
Llegamos ahora al momento de subir al castillo de Plassenburg. Su ubicación en lo alto de la colina hace que la subida sea relativamente pronunciada, aunque el recorrido en sí no es demasiado largo y se realiza sin dificultad.
El castillo de Plassenburg es uno de los más conocidos de toda Alemania. Aunque no se sabe con certeza la fecha exacta de su construcción, sí existen evidencias de su existencia ya en el año 1135. Durante muchos siglos perteneció a la familia Hohenzollern, una de las casas reales alemanas más importantes de la Edad Media. Posteriormente pasó a manos de los margraves (en alemán Markgrafen) de Brandeburgo-Kulmbach —nobles del Sacro Imperio Romano Germánico con un rango similar al de un conde— y, a lo largo de su historia, también fue utilizado como prisión y como centro de entrenamiento militar durante la época del nacionalsocialismo. En la actualidad, el castillo funciona como museo y atracción turística.
Es posible acceder gratuitamente al recinto del castillo, lo que permite pasear por sus patios, recorrer el complejo en sí y disfrutar de las vistas panorámicas de Kulmbach y sus alrededores. Sin duda, uno de los espacios más impresionantes es su patio interior renacentista, conocido en alemán como “Schöner Hof”, que literalmente significa “patio bonito”, un nombre que le hace plena justicia. Hoy en día, este patio acoge eventos culturales y conciertos especiales.
Actualmente el castillo alberga cuatro museos:
- Museo del Paisaje de Obermain (Landschaftsmuseum Obermain): exposiciones de arte y cultura de la región de Obermain, donde se encuentra Kulmbach.
- Museo Alemán de Figuras de Peltre (Deutsches Zinnfigurenmuseum): presume de ser el mayor museo de figuras de peltre del mundo.
- Museo de armas de Federico el Grande, rey de Prusia (Armeemuseum Friedrich der Große): una extensa colección de armamento prusiano de entre 1700 y 1806.
- Museo de los Hohenzollern en Franconia (Museum Hohenzollern in Franken): un recorrido por la presencia y el gobierno de la familia Hohenzollern en Franconia, región que gobernaron durante décadas.
Toda la información relativa a horarios y precios de estos museos puede consultarse en la página web de Castillos de Baviera. Aunque el sistema pueda parecer algo lioso al principio, lo bueno es que existe una entrada combinada para los cuatro museos, disponible a un precio bastante conveniente.
De regreso al centro de la ciudad, aún nos quedan un par de visitas para completar el día. La primera de ellas es la Kulmbacher Badhaus, una casa que fue utilizada como baño público hasta el siglo XIX. Al igual que ocurre con el castillo, no se conoce la fecha exacta de su construcción, aunque sí está documentado que ya existía en el año 1398. En 1999 el edificio fue restaurado y acondicionado para servir como museo. Se trata de un museo pequeño, que se recorre rápidamente, y que ofrece una buena oportunidad para conocer cómo eran los baños públicos medievales. La entrada es gratuita y abre de viernes a domingo, así como los días festivos, en horario de 13:00 a 17:00. Se encuentra en la calle Oberhacken 34.
Una vez visitado lo más destacado de Kulmbach, llega el momento de disfrutar de una buena cerveza en la que ellos mismos definen como la “capital secreta de la cerveza” (heimlichen Hauptstadt des Bieres). Como ya comentamos en el artículo dedicado a Bayreuth, Franconia es una región con una altísima concentración de cervecerías, y Kulmbach no se queda atrás. Las marcas locales más conocidas son Kulmbacher y Mönchshof, presentes en prácticamente todos los bares y restaurantes de la ciudad.
Además, la fábrica de una de estas cervecerías funciona como museo: el Museen im Kulmbacher Mönchshof e.V., que alberga tres secciones diferentes que pueden visitarse:
- Museo de la cervecería (Brauereimuseum)
- Museo de las especias (Gewürzmuseum)
- Museo de la panadería (Bäckereimuseum)
Aquí podéis consultar los horarios y precios de los tres museos. Aunque la página web está en alemán, es posible cambiar el idioma a español desde la parte superior derecha. El complejo se encuentra en la Hofer Strasse 20.



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