Taxco de Alarcón, conocida simplemente como Taxco, es una ciudad de unos 55.000 habitantes situada al norte del estado de Guerrero.
Está incluida en la lista oficial de
Pueblos Mágicos de México, por lo que es una visita muy recomendable. Lo ideal es dedicarle al menos dos días para recorrerla con calma, aunque si el tiempo es limitado, como fue nuestro caso, es posible conocer lo esencial en una jornada.
Si hay una actividad que ha dado fama internacional a Taxco, esa es la minería. De hecho, su apodo turístico es “La Capital Mundial de la Plata”. La explotación de las minas alcanzó su máximo esplendor durante el periodo colonial. La plata de Taxco es especialmente valorada por su pureza: la más común es la plata .925, lo que significa que contiene un 92,5 % de plata y el 7,5 % restante corresponde a otros metales. Esta numeración la veréis en la mayoría de las joyerías de la ciudad.
No obstante, en este sector también existe bastante fraude. Por lo general, si una pieza es excesivamente barata, es probable que no sea plata auténtica, sino otro material con color y brillo similares, como la alpaca, que es una aleación de cobre, níquel y zinc. Sin embargo, incluso un precio elevado no garantiza autenticidad, por lo que conviene extremar la precaución y solicitar siempre un certificado que acredite la calidad de la pieza.
¿Cómo llegar a Taxco?
Taxco de Alarcón se encuentra a unos 170 kilómetros de
Ciudad de México. Nosotros la visitamos desde allí mediante una excursión de un día.
Existen numerosas opciones: algunas incluyen paradas en lugares poco relevantes y dedican menos tiempo a la ciudad, mientras que otras están mejor organizadas y permiten disfrutar de Taxco con mayor tranquilidad. Si optáis por esta alternativa, conviene comparar bien las distintas agencias, revisar el itinerario con atención y asegurarse de cuánto tiempo real se pasa en cada destino. El precio suele ser bastante similar entre compañías y ronda los 45–50 €.
Otra posibilidad es viajar en autobús y pasar al menos una noche en la ciudad. Una de las compañías más fiables es
ETN, que utilizamos en algún momento del viaje y resultó una experiencia buena.
¿Qué ver en Taxco?
Taxco de Alarcón fue una de las ciudades que más nos gustó durante el viaje. Tiene un cierto caos, pero ese mismo desorden le da un encanto especial. La ciudad se desarrolló junto con la minería: las familias que trabajaban en este negocio construían sus casas donde podían, generalmente cerca de las minas. Por eso, Taxco no cuenta con un plan urbanístico; cada casa se levantó según la conveniencia de sus dueños.
Lo que menos nos agradó es que no existen calles peatonales: todas están abiertas al tráfico y suelen tener cierta congestión, aunque los vehículos son pequeños, ya que las calles son muy angostas. Por ejemplo, la mayoría de los taxis son escarabajos blancos, en armonía con las fachadas de la ciudad.
A pesar de ello, Taxco es relativamente pequeña y se puede recorrer perfectamente a pie. Comenzamos, como siempre, por el Zócalo, también llamado Plaza Borda, que es el corazón de la ciudad y siempre tiene un ambiente animado. Aquí se encuentran las típicas letras grandes con el nombre de Taxco frente a un quiosco, un lugar que se ha convertido en la primera foto “obligada” para los visitantes.
El Zócalo está siempre lleno de actividad: artesanos ofreciendo sus productos, tiendas de plata invitando a entrar y restaurantes mostrando su menú. Esto puede resultar un poco agobiante, ya que, como turista, es complicado simplemente pasear con tranquilidad.
Plaza Borda: quiosco y Parroquia de fondo
El paisaje del Zócalo de Taxco de Alarcón está dominado por la Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián. Este templo fue construido entre 1751 y 1758 en estilo barroco novohispánico, una variante del barroco utilizada por los españoles en sus colonias americanas. Su construcción fue ordenada por José de la Borda —de quien toma nombre la plaza—, quien emigró a Nueva España en 1708 para trabajar en la minería. Poco después fundó su propia mina, con la que acumuló una gran fortuna, parte de la cual destinó a financiar este templo en honor a Santa Prisca, patrona de Taxco.
Las torres se levantaron en estilo churrigueresco, lo que les da un aspecto casi independiente del resto de la iglesia, como si pertenecieran a épocas distintas, aunque todo el conjunto se construyó en tan solo siete años.
La entrada a la parroquia es gratuita, pero merece la pena subir a una de sus torres. El acceso cuesta 50 MXN; no hay taquilla, sino que hay que preguntar a la persona que se encuentre en la entrada de la iglesia, quien cobra la entrada e indica el camino para subir. Desde arriba se obtienen vistas impresionantes: un mar de casas blancas que se extiende hasta donde alcanza la vista. Entre las torres se encuentra la figura de la Virgen de la Purísima Concepción; si se observa con detalle, se nota que su cabeza tiene un color distinto al resto. Esto se debe a que se desprendió durante el terremoto de 2013 y tuvo que ser reconstruida con piedra nueva, lo que explica la diferencia de tono.
Vistas de la ciudad desde una de las torres de la parroquia
Para conocer Taxco de Alarcón, nada mejor que salir a recorrer las tres o cuatro calles que salen perpendiculares al Zócalo y perderse callejeando. Las calles empinadas y estrechas, algunas con vistas espectaculares, resultan realmente encantadoras y permiten descubrir el verdadero encanto del pueblo.
Calle junto a la Plaza Borda
Podemos dirigirnos hacia el sur, pasando por la Plazuela de San Juan y llegando hasta el Parque Vicente Guerrero, que está rodeado por dos iglesias: el Templo de la Santísima Trinidad y la Capilla de San Nicolás Tolentino. En este caso, las iglesias son secundarias; el objetivo de llegar hasta aquí es simplemente callejear y disfrutar del ambiente del pueblo.
Desde aquí parte la estrecha calle de Tetitlán, donde se encuentra el Mercado Tetitlán. Es un mercado parcialmente callejero donde se vende literalmente de todo. No está pensado para turistas, sino como lugar de compras de los habitantes de Taxco. Al ser una calle angosta llena de puestos, si os sentís agobiados, siempre se puede salir y regresar al centro por el mismo camino.
Volviendo a la Plaza Borda, si esta vez tomamos la calle Agustín de Tolsa, a pocos metros llegaremos a una pequeña plaza donde se encuentra la Escultura de Juan Ruiz de Alarcón, escritor de la Nueva España durante el Siglo de Oro, nacido en Taxco. De hecho, la ciudad se llamaba simplemente Taxco hasta 1872, cuando se añadió oficialmente “de Alarcón” en honor a este dramaturgo local.
El busto tiene un escalón trasero donde se puede sentar y aprovechar para una foto. Además, en esta plaza hay un banco frente a una pared decorada con letras de Taxco, también ideal para hacerse otra foto.
Escultura de Don Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza
Ahora nos dirigimos hacia el norte para ver el Palacio Municipal de Taxco, aunque no nos centraremos en el edificio en sí, sino en el pavimento empedrado que se encuentra frente a él, donde se representa un dibujo del juego de pelota prehispánico.
Para contextualizar, el nombre de la actual Taxco de Alarcón proviene del antiguo asentamiento prehispánico conocido como Taxco el Viejo, situado hoy en un pueblo cercano. En aquel lugar se practicaba el juego de pelota, y de hecho la palabra Taxco proviene del náhuatl y se traduce como “lugar del juego de pelota”.
Este juego consistía en hacer pasar una pelota de caucho de unos 4 kg por unos aros de piedra situados en los laterales del campo, utilizando únicamente la cadera, los antebrazos, los codos y las rodillas, según la región. No se sabe con exactitud cómo finalizaba el juego, pero se cree que el perdedor o su responsable podían ser sacrificados como ofrenda a los dioses. Existen teorías que sostienen que era el ganador quien era sacrificado; sin embargo, se sabe que los vencedores eran promovidos por sus responsables en otros territorios, por lo que difícilmente podían ser ellos quienes murieran. Este deporte no era solo un juego, sino un ritual cargado de simbolismo relacionado con el sol, la luna y el dios Huitzilopochtli.
Aunque hoy resulte difícil imaginarlo debido al terreno empinado y montañoso de Taxco, la evidencia indica que este era un lugar donde se practicaba el juego de pelota. Aunque algunos aspectos históricos siguen siendo objeto de debate, el origen de la palabra Taxco es indiscutible. Incluso el escudo de la ciudad está formado por un campo del juego de pelota.
Pavimento ilustrado con el juego de pelota frente al Palacio Municipal
Continuamos ascendiendo hasta llegar al Ex-convento de San Bernardino de Siena, un sencillo convento construido en 1592 que destaca por la abundancia de motivos religiosos que alberga. El más llamativo se encuentra en la parte trasera: una serie de estatuas de hierro que representan personajes de la Semana Santa.
Más al norte, podemos tomar el teleférico de Taxco para subir hasta la zona alta de la ciudad, junto al Hotel Montetaxco, desde donde se obtienen unas buenas vistas. Un billete de ida y vuelta cuesta 95 MXN y el trayecto tan solo dura 10 minutos.
Museos de Taxco
Salvo que haya algún museo imprescindible —y en Taxco no lo hay—, la visita a estos espacios es algo muy personal, por lo que los incluimos en una sección aparte para que cada quien decida si quiere conocerlos según su interés y el tiempo disponible. Entre los más destacados se encuentran:
- Museo Guillermo Spratling – alberga una colección de objetos de plata elaborados por el propio artesano que da nombre al museo.
- Museo de Arte Virreinal de Taxco, Casa Humboldt – ofrece una exposición de arte virreinal.
Más alternativas en Taxco
Si vais a pasar más de un día en Taxco de Alarcón, podéis complementar vuestra estancia con la visita a algunos sitios destacados:
- Mina Prehispánica de Taxco – siendo Taxco la cuna de la minería, no podéis dejar de visitar al menos una mina. La Mina Prehispánica es la más conocida para los turistas y se recorre mediante una visita guiada de unos 45 minutos. El precio fijo es de 150 MXN, además de la propina al guía.
- Cristo de Taxco – esta escultura se encuentra en lo alto de una montaña y es visible desde muchos puntos de la ciudad. Quien lo desee, puede subir hasta ella y disfrutar de las vistas desde otra perspectiva. Lo más cómodo es llegar en taxi, pactando el precio previamente; en Taxco no suelen ser caros.
¿Qué comer en Taxco?
Como sabéis, la gastronomía mexicana es muy diversa y cada ciudad o estado tiene sus platos típicos. En Taxco de Alarcón destacan especialmente dos:
Pozole – es una sopa caliente elaborada con granos de maíz nixtamalizados (cocidos), carne y verduras. Existen muchas variantes; en Taxco se consume principalmente el pozole verde. Un lugar muy conocido para probarlo es la Pozolería Tía Calla, aunque se puede encontrar en prácticamente todos los restaurantes de la ciudad.
Mole rosa – el mole es una salsa tradicional mexicana cuyo color varía según los ingredientes. En Taxco, el típico es el mole rosa, servido normalmente con pollo y arroz. Uno de los mejores lugares para degustarlo es el restaurante Rosa Amaranto, también llamado Rosa Mexicano. Es una parada casi obligatoria, tanto para comer como para tomar algo, ya que las vistas de la ciudad desde su terraza son espectaculares. Incluso si no consumís, merece la pena subir a la terraza y disfrutar del panorama.
Vistas desde la terraza del restaurante Rosa Amaranto
Además, en Taxco es típico el cóctel Berta, elaborado a base de limón y tequila, entre otros ingredientes. Se puede probar en el Bar Berta, ubicado en la plaza del Zócalo, ideal para disfrutar de una tarde o noche relajada mientras se degusta esta bebida local.
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