Hoy hemos visitado Wurzburgo (Würzburg en alemán), una ciudad situada en Franconia (Franken), al norte del estado federado de Baviera (Bayern). Aunque pertenece a Baviera, Wurzburgo se identifica más con su propia cultura francona que con la bávara. Concretamente, es la capital de la subregión de Baja Franconia (Unterfranken) y cuenta con aproximadamente 133.000 habitantes. La ciudad se encuentra en una región de gran tradición vinícola; seguramente os habréis fijado, al llegar en tren, coche o autobús, en la abundancia de viñedos que rodean la zona.
Se trata de una ciudad que se puede recorrer en un día “a tope” o disfrutar con más calma durante un fin de semana, ya que hay varias visitas que requieren su tiempo. Además, se encuentra muy cerca de otras ciudades importantes como Frankfurt, Stuttgart y Núremberg, lo que facilita combinar excursiones por la región.
Wurzburgo es también el punto de partida de la conocida Ruta Romántica (Romantische Straße), un itinerario de unos 460 kilómetros que conecta 29 pueblos y castillos de Baviera y Baden-Württemberg. La ruta comienza aquí y finaliza en Füssen, y fue creada en 1950 con el objetivo de fomentar el turismo en la región, logrando un notable éxito desde entonces.
¿Qué ver en Wurzburgo?
Comenzaremos nuestra visita por el palacio de la Residencia (Residenz Würzburg), situado a unos 10 minutos a pie desde la estación central de trenes (Hauptbahnhof). Sin duda, es la joya de la ciudad y, desde 1981, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Se trata de un majestuoso palacio barroco construido entre 1720 y 1780, que sirvió como residencia de los obispos de Wurzburgo.
Nada más llegar, lo primero que veremos será la Fuente de Franconia (Frankoniabrunnen), ubicada en la plaza de entrada (Residenzplatz). La fuente está dominada por la figura central de Frankonia, la alegoría de la región de Franconia. A su alrededor, más abajo, se representan tres personajes destacados de la historia cultural de la región: Tilman Riemenschneider (escultor), Matthias Grünewald (pintor) y Walther von der Vogelweide (poeta).
En el interior del palacio, los principales atractivos son las escaleras de la entrada (Treppenhaus), coronadas por un impresionante fresco (Deckenfresko) del pintor veneciano Giovanni Battista Tiepolo, realizado entre 1752 y 1753 y con una superficie de 677 m², lo que lo convierte en el fresco continuo de techo más grande del mundo. También destacan la Sala Imperial (Kaisersaal), la Sala Blanca (Weißer Saal) y el Gabinete de Espejos (Spiegelkabinett).
Aunque el resto de salas que se pueden visitar no son tan espectaculares, merece la pena recorrerlas. La visita se puede hacer por libre, pero es recomendable optar por una visita guiada en inglés, que explica las cuatro salas principales en unos 30 minutos, mientras que el resto se explora a tu ritmo. En total, la visita suele durar entre una y dos horas, dependiendo del tiempo que se dedique a cada espacio. Para completar la experiencia, nada mejor que dar un paseo por los jardines (Hofgarten), situados en la parte trasera del palacio, igualmente impresionantes.
A la derecha de la entrada principal se encuentra también la Hofkirche der Residenz Würzburg, una iglesia anexa del siglo XVIII que se puede visitar junto con el palacio.
En su página web se pueden consultar los horarios de apertura, las visitas guiadas en inglés y los precios de entrada.
Residencia de Wurzburgo y jardines
Saliendo de la Residenz, tomaremos la calle Theaterstrasse para llegar al Bürgerspital, un histórico edificio que funciona como bodega y del que hablaremos más adelante. Una de sus particularidades es que cuenta con un carrillón (Glockenspiel), en el que desfilan personajes con vestimenta típica de Franconia, así como figuras relacionadas con la tradición eclesiástica de Wurzburgo. El espectáculo del carrillón se puede ver todos los días a las 11:00, 13:00, 15:00 y 17:00.
A continuación, nos dirigiremos a la Plaza del Mercado (Marktplatz), el corazón de la ciudad. Cuatro días a la semana (martes, miércoles, viernes y sábado) se instala aquí un mercadillo de frutas y verduras. En esta plaza destaca la Capilla de María (Marienkapelle), una iglesia gótica del siglo XIV con una fachada de llamativos colores blanco y rojo, que le confiere un aspecto muy singular. La entrada al interior es gratuita.
A un lado de la iglesia, aunque fuera de la plaza, se encuentra la oficina de turismo, situada en un lugar muy singular: la Casa del Halcón (Falkenhaus). Se trata de una histórica posada con sala de conciertos, decorada con una fachada rococó en tonos amarillo y blanco. El edificio actual es una reconstrucción del siglo XX, realizada tras la destrucción del original durante la Segunda Guerra Mundial.
Volviendo a la Plaza del Mercado, la cruzaremos en diagonal callejeando hasta llegar al Ayuntamiento (Rathaus). En realidad, el Ayuntamiento de Wurzburgo está compuesto por varios edificios, y el que veremos aquí es solo uno de ellos, llamado Grafeneckart. Lejos del tamaño imponente de los ayuntamientos típicos alemanes, el Grafeneckart es una construcción de alrededor del año 1200, originalmente románica, con algunas partes reconstruidas en 1453 en estilo gótico. Tiene cinco plantas, un tejado a dos aguas y una esbelta torre.
En la planta baja, bordeando el edificio por la izquierda, se encuentra una pequeña sala con una exposición sobre los bombardeos en Wurzburgo durante la Segunda Guerra Mundial. El 16 de marzo de 1945, un ataque de las Fuerzas Aéreas británicas destruyó el 90 % de la ciudad en menos de 20 minutos, causando la muerte de unas 5.000 personas. En el centro de la sala se puede ver una maqueta impactante que refleja cómo quedó la ciudad tras aquel ataque. El bombardeo también destruyó este edificio del ayuntamiento, que tuvo que ser reconstruido en la década de 1950.
Saliendo de la plaza por la calle Domstrasse, considerada el verdadero centro de la ciudad, llegaremos a dos iglesias más. La primera que veremos será la Catedral de Wurzburgo (Würzburger Dom), también conocida como Catedral de San Kilian (Dom St. Kilian), patrón de Franconia, cuya festividad se celebra el 8 de julio. Aunque a simple vista no lo parezca, se trata de la cuarta construcción románica más grande de Alemania, gracias a sus dos grandes torres de 105 metros de altura cada una. Esta catedral católica data del siglo XI, si bien anteriormente ya existieron dos iglesias en este mismo emplazamiento. A lo largo de los siglos ha sufrido numerosas reformas y reconstrucciones, lo que explica la mezcla de estilos románico, gótico y barroco que presenta en la actualidad.
En su interior destacan las tumbas del siglo XV de los obispos Rudolf von Scherenberg y Lorenz von Bibra, diseñadas por Tilman Riemenschneider, uno de los escultores más importantes de la región. Como ya hemos mencionado, su figura está esculpida frente a la Residenz, y además llegó a ser alcalde de Wurzburgo entre 1520 y 1525. El acceso a la catedral es gratuito, aunque también se puede visitar el Museo del Tesoro (Würzburger Domschatz), cuya entrada cuesta 3 € y abre de 13:00 a 17:00.
A la izquierda de la catedral se encuentra la iglesia de Neumünster (Neumünster Würzburg), de arquitectura barroca, aunque originalmente románica. Fue completamente destruida durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruida posteriormente en 1952. Exteriormente resulta muy curiosa, ya que está integrada en plena calle, como si se tratara de un edificio de viviendas más, y apenas se distingue su cúpula.
Regresamos ahora a la plaza donde se sitúa el Ayuntamiento. Desde allí ya se divisa el Puente Viejo (Alte Mainbrücke), que nos permitirá cruzar el río Meno (Main en alemán), el mismo que atraviesa Frankfurt. Este es el puente más antiguo sobre el Meno, data del siglo XII y hasta 1886 fue la única vía para cruzar a la otra orilla. A lo largo del puente se alinean doce estatuas de santos, de 4,5 metros de altura, erigidas en 1729, que recuerdan a las del Puente de Carlos de Praga. En verano, con la llegada del buen tiempo, es habitual ver a la gente pasear por el puente con una copa de vino en la mano, disfrutando del ambiente y las vistas.
Como podéis ver, desde este puente se obtiene una estampa inigualable de la Fortaleza de Marienberg (Festung Marienberg), nuestra siguiente parada. Quienes hayan venido en coche pueden utilizarlo para subir hasta lo alto, mientras que quienes no dispongan de vehículo disfrutarán de una agradable caminata de unos 30 minutos.
Su excelente ubicación, a unos 100 metros sobre el nivel del río, ha propiciado que ya desde la Edad de Hierro existieran asentamientos de distintos pueblos en este lugar. Entre 1253 y 1719, la fortaleza fue la residencia de los príncipes obispos de Wurzburgo. Tras numerosas reconstrucciones a lo largo de los siglos, el conjunto que vemos hoy en día reúne edificaciones de diferentes épocas. La más antigua es la iglesia de María (Marienkirche Festung Marienberg), construida originalmente en el año 706, aunque el edificio actual data del siglo XI. De hecho, de las 60 iglesias que hay en la ciudad, esta es es la iglesia más antigua.
La fortaleza no se puede visitar libremente por su interior, sino únicamente mediante visitas guiadas de unos 50 minutos, que parten desde el estanque de caballos (Pferdeschwemme). No obstante, sí es posible pasear de forma gratuita por los patios interiores y por los alrededores del castillo. En su página web, a la derecha, se puede consultar toda la información actualizada sobre horarios de apertura y precios de las visitas guiadas. Los menores de 18 años entran gratis.
También requiere entrada de pago el museo dedicado a la región de Franconia (Museum für Franken – Staatliches Museum für Kunst- und Kulturgeschichte in Würzburg), ubicado dentro del recinto y accesible desde el patio principal. Existe además una entrada combinada para el museo y la visita guiada por 2 € más que el precio del museo, lo que permite ahorrar algo.
Solo por las vistas panorámicas de la ciudad y de los viñedos que se obtienen desde la fortaleza, ya merece la pena subir hasta aquí.
Puente de Piedra y casco antiguo vistos desde la Fortaleza de Marienberg
Bodegas en Wurzburgo
🍷Como comentamos al principio, nos encontramos en una región de gran tradición vinícola. Las variedades de uva más utilizadas para la elaboración de vino blanco son Riesling, Silvaner y Müller-Thurgau, siendo Silvaner la más emblemática de la región. Por ello, una actividad muy típica en Wurzburgo es visitar alguna de sus bodegas. Estas son las tres más destacadas:
- Juliusspital. Es la segunda bodega más grande de Alemania, solo por detrás de la Weinkellerei Peter Mertes (en Bernkastel-Kues), y ofrece visitas en inglés de forma puntual, dependiendo de la época y la demanda. La visita al Juliusspital merece mucho la pena, ya que se trata de un edificio impresionante que alberga no solo la bodega, sino también un hospital. Sí, aunque suene curioso, estamos hablando de un auténtico hospital-bodega. Además, en la planta baja del edificio se encuentra una farmacia barroca realmente bonita. Solo se puede acceder a ella mediante visita guiada, aunque desde el exterior se puede apreciar parcialmente.
- Bürgerspital Weinhaus. Otra bodega que también cumple funciones hospitalarias. Es una de las mayores bodegas de Alemania, con una capacidad de hasta dos millones de litros de vino. Ofrecen distintas modalidades de visitas y catas en función de la duración y del número de vinos a degustar. En principio, las visitas se realizan únicamente en alemán, aunque es posible escribirles con antelación si sois un grupo para consultar la opción de hacerla en inglés. Más información aquí. En una vitrina de la bodega se expone el que se considera el vino más antiguo del mundo, el Steinwein de 1540. Su especialidad son los vinos blancos, especialmente el Silvaner, aunque también producen algo de vino tinto. En la parte superior del edificio, independientemente de si se realiza o no la visita, se puede tomar un vino acompañado de tapas típicas de la región, como la salchicha de Franconia con chucrut, embutidos o queso Obazda (un queso de untar con pimentón). Además, justo al lado se encuentra el restaurante Bürgerspital-Weinstuben.
- Der Staatliche Hofkeller Würzburg. Esta bodega ofrece visitas exclusivamente en alemán. Es otra opción interesante para los amantes del vino que quieran profundizar en la tradición vinícola de la región. Más información aquí.
Para quienes quieran llevarse un recuerdo de Wurzburgo, nada mejor que la clásica botella Bocksbeutel, característica de los vinos de Franconia y fácilmente reconocible por su forma redondeada.
→ Si disponéis de varios días por la zona, os recomendamos hacer una excursión de un día a la encantadora ciudad de Bamberg.
Más alternativas en Wurzburgo
→ Como curiosidad, en Wurzburgo nació el jugador de baloncesto más famoso de la historia de Alemania, Dirk Nowitzki 🏀, campeón de la NBA en 2011 con los Dallas Mavericks, equipo en el que jugó 21 temporadas hasta su retirada en 2019.→ Si disponéis de varios días por la zona, os recomendamos hacer una excursión de un día a la encantadora ciudad de Bamberg.





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