Dependiendo del tiempo del que dispongáis y de las actividades previstas, puede resultar rentable o no. Lo mejor es hacer cálculos antes de decidir; en nuestro caso, no la compramos.
Para movernos por la ciudad, aunque Zúrich es relativamente pequeña y muchas cosas se pueden hacer a pie, lo más habitual es utilizar el tranvía. El billete individual cuesta 4,60 CHF, mientras que el de 24 horas tiene un precio de 9,20 CHF. También existe un billete llamado Kurzstrecke para distancias cortas de hasta 2 km. No se basa en un número fijo de paradas, sino en la distancia desde el punto donde nos subimos. Todos estos billetes pueden comprarse en las máquinas de las paradas de tranvía.
¿Qué ver en Zúrich?
El río que atraviesa la ciudad se llama Limmat (Limago, en español), y tanto el casco antiguo como la mayoría de los lugares más destacados que ver en Zúrich se encuentran a ambos lados de este río, justo al sur de la Estación Central (Zürich Hauptbahnhof). Dentro de la propia estación hay una oficina de turismo donde puedes conseguir gratuitamente un mapa de la ciudad, con un recorrido ya marcado y una breve explicación en el idioma que prefieras, incluido el español. Además, en la estación también hay consignas para dejar las maletas por 6 CHF cada 24 horas.
Si miramos el mapa de Zúrich, resulta práctico dividir las visitas en dos zonas: lo que está a la izquierda del río y lo que está a la derecha. Desde la Hauptbahnhof podéis recorrer un lado siguiendo la ruta marcada y regresar por el otro, aunque seguramente acabaréis cruzando de un lado a otro por los puentes para conseguir las mejores fotos.
A LA DERECHA DEL RÍO
El recorrido lo haremos de norte a sur, empezando en la Hauptbahnhof y avanzando hacia el lago.
La primera parada, nada más salir de la estación, es el barrio universitario. La Universidad de Zúrich se encuentra en lo alto de una colina, desde donde se obtienen vistas panorámicas de toda la ciudad, aunque es cierto que hay miradores mejores.
Para subir, se puede tomar el funicular UBS Polybahn (no operativo los domingos) desde la parada llamada “Central”. En apenas 2–3 minutos nos deja junto a la universidad. También se puede optar por los tranvías 6 o 10, que tardan solo dos paradas, o subir andando, lo que lleva aproximadamente 15 minutos.
El mirador se llama Polyterrasse y se encuentra saliendo a la derecha de la estación superior del Polybahn. Si preferimos subir a pie o en tranvía, debemos entrar en el edificio principal de la ETH, atravesarlo por dentro y salir por el lado opuesto, donde se ubica el mirador.
Vistas desde el mirador de la ETH
La ETH de la que hablamos es la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH – Eidgenössische Technische Hochschule Zürich), considerada una de las mejores universidades técnicas del mundo. Su edificio principal (Hauptgebäude) fue diseñado en 1864 por el arquitecto Gottfried Semper, quien por aquel entonces era profesor de arquitectura en la institución. Semper es especialmente conocido por el edificio de la Ópera de Dresde, la ciudad donde pasó gran parte de su vida. Sin embargo, tras los Alzamientos de Mayo de Dresde en 1849, tuvo que exiliarse a Zúrich junto con su amigo Richard Wagner, de quien hablaremos más adelante.
Después de disfrutar del mirador, descendemos y continuamos hacia el sur, recorriendo las bonitas calles del casco antiguo. Junto a la orilla del Limmat encontraremos el Ayuntamiento (Rathaus), cuya peculiaridad es que está construido sobre el mismo río.
Una de las calles perpendiculares al ayuntamiento nos lleva hasta el Cabaret Voltaire, hoy convertido en un museo. Aquí nació en 1916 el movimiento artístico llamado dadaísmo, caracterizado por su oposición a los valores sociales, culturales y políticos de la época. En este lugar, diversos artistas celebraban reuniones llamadas “veladas dadá”, en las que compartían impresiones, fotografías, ideas y experimentos creativos. La primera tuvo lugar en Zunfthaus zur Waag, y otra en Zunfthaus zur Meisen, dos edificios emblemáticos que veremos enseguida.
A continuación llegamos a uno de los platos fuertes de Zúrich: la iglesia de Grossmünster, cuyo nombre en alemán significa literalmente Gross = “grande” y Münster = “iglesia” o “colegiata”. Es el edificio religioso más importante de la ciudad y, aunque a menudo se la llama coloquialmente “catedral”, no tiene oficialmente ese rango. Fue construida en el siglo XII en estilo románico, y debido a su antigüedad ha recibido numerosas reformas que han incorporado elementos góticos y barrocos. Según la leyenda, su fundación se remonta a Carlomagno, quien habría descubierto en este lugar unas tumbas de santos cristianos perseguidos por los romanos y ordenado levantar aquí una iglesia carolingia en el siglo IX. Sus cimientos servirían más tarde como base para la construcción de la iglesia románica de Grossmünster.
Uno de sus mayores atractivos son las
dos torres gemelas, añadidas en
1492, que forman uno de los perfiles más reconocibles de la ciudad. Además, Grossmünster fue un punto clave en los inicios de la
Reforma protestante suiza, liderada por
Ulrico Zuinglio en el siglo XVI, motivo por el cual hoy es un templo de culto
protestante. A modo de referencia, la población suiza se reparte aproximadamente en un
31% de católicos,
19% de protestantes,
36% de personas sin religión y
14% de otras confesiones (como ortodoxos o musulmanes).
La entrada a la iglesia es gratuita, aunque se debe pagar para subir a una de sus torres, la Karlsturm, desde donde se disfrutan vistas espectaculares de la ciudad. En su página web podéis consultar los horarios y precios tanto de la iglesia como del ascenso a la torre.
Frente a Grossmünster encontramos dos edificios adosados: la Helmhaus, que funciona como sala de exposiciones de arte, y la Wasserkirche —la “iglesia del agua”—, que suele acoger conciertos de música.
Las mejores fotografías del conjunto formado por Helmhaus, Wasserkirche y Grossmünster se obtienen desde el otro lado del río, cruzando el puente Münsterbrücke.
Iglesia de Grossmünster, Helmhaus e iglesia Wasserkirche desde el puente Münsterbrücke
Seguimos avanzando hacia el sur hasta llegar al lago de Zúrich (Zürichsee). Aunque a simple vista quizás no se aprecie del todo, al mirar un mapa se entiende por qué es uno de los elementos más característicos de la ciudad: el lago tiene una superficie de 88 km², con unos 40 km de largo y cerca de 3 km de ancho.
Es un lugar perfecto para hacer una pausa, sentarse a contemplar las vistas con los Alpes al fondo y, si apetece, dar de comer a los cisnes que suelen acercarse a la orilla.
Vista del lago de Zúrich
Antes de llegar al lago, pasaremos por el Café Bar Odeon, un histórico punto de encuentro de pensadores, músicos y políticos. Entre sus visitantes habituales se encontraba Albert Einstein, y también lo frecuentaron figuras como Mussolini, Lenin y Trotsky. El café está situado cerca de la plaza Bellevueplatz.
En esta zona junto al lago nos queda visitar el Teatro de Ópera de Zúrich (Opernhaus). El edificio actual se construyó en 1891 en el lugar donde antes se encontraba el antiguo teatro de la ciudad (Stadttheater). Hoy en día, en él se representan exclusivamente óperas y ballets. En 1982, el teatro se encontraba en mal estado y tuvo que ser renovado, adquiriendo el aspecto neoclásico que conserva actualmente.
El célebre compositor alemán Richard Wagner (1813–1883) pasó nueve años en Zúrich durante su exilio, donde escribió algunas de sus óperas. Es muy apreciado en la ciudad, y por eso su obra “Los maestros cantores de Núremberg” (Die Meistersinger von Nürnberg) se representó en el reestreno del teatro en 1982. Otro famoso compositor alemán, Richard Strauss (1864–1949), también vivió en Zúrich durante sus últimos años y estrenó en este teatro varias de sus obras.
A LA IZQUIERDA DEL RÍO
Ahora veremos qué ver al oeste del río, es decir, situándonos por la orilla izquierda estando de espaldas al lago.
Nosotros partiremos desde el puente Quaibrücke. Desde allí comenzamos a subir por la Bahnhofstrasse, la calle más importante de la ciudad, donde se concentran las principales tiendas de lujo —como Gucci, Louis Vuitton, Prada o Chanel—, lo que atrae a numerosos turistas extranjeros con alto poder adquisitivo. Además de tiendas de moda, también hay locales históricos como Beyer Chronometrie AG, la relojería comercial (minorista) más antigua de Suiza y posiblemente del mundo, inaugurada en 1760. La Bahnhofstrasse acaba en la estación central (Hauptbahnhof), de ahí el nombre. Ya sabéis que Suiza es famosa por su alta relojería —Rolex, por ejemplo, es suiza—, lo que significa que hay una importante tradición por la calidad y lujo de los relojes.
Esta calle pasa por la plaza Paradeplatz, considerada el centro neurálgico del distrito financiero de Zúrich. Aquí destaca la Confiserie Sprüngli, una histórica pastelería, no muy barata, donde tomar un café/té y degustar alguno de los chocolates de esta famosa marca.
Realmente, la calle Bahnhofstrasse es, sobre todo, un lugar para pasear y dedicarle unos minutos, ya que los principales atractivos de este lado de la ciudad se encuentran cerca del río, por lo que habrá que desviarse de vez en cuando para verlos.
Desde el sur, la primera parada en el
lado izquierdo será la
iglesia Fraumünster —
Iglesia de Nuestra Señora en español—, reconocida por la
elegante punta de su torre. Esta iglesia fue
reconstruida sobre una antigua abadía del año 853.
Lo más destacado en su interior son las vidrieras de la década de 1960, obra de los pintores Marc Chagall y Augusto Giacometti, este último tío del célebre artista suizo Alberto Giacometti, cuya obra se puede ver en el museo Kunsthaus. También merece admiración el órgano, que es el más grande de Zúrich. En la página web de la iglesia se pueden consultar los horarios y precios, aunque la información está en alemán, se entiende más o menos bien.
Iglesia Fraumünster en la plaza Münsterhof
La iglesia Fraumünster se encuentra en la plaza Münsterhof, donde también se sitúa la Zunfthaus zur Waag, un histórico restaurante ubicado en una casa gremial de 1315. Frente al río y junto a la iglesia se encuentra la Zunfthaus zur Meisen, otra histórica casa gremial construida en 1757, considerada por algunos la más bonita. En total, en Zúrich existen 12 gremios antiguos (Zünfte en alemán) del siglo XIV, cada uno con su respectiva casa. Desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la actualidad se han formado 14 gremios más, alcanzando un total de 26.
Continuando hacia el norte, llegamos a la iglesia de San Pedro (Kirche St. Peter). Su interior se puede visitar gratis, aunque poca gente lo hace, ya que prácticamente no alberga elementos de interés. Lo más destacado es la impresionante esfera de reloj de su torre (Kirchturm-Zifferblatt), con un diámetro de 8,64 metros, lo que la convierte en la esfera de reloj más grande de Europa ubicada en la torre de una iglesia.
Río Limmat con la iglesia de San Pedro a la izq. y el ayuntamiento a la derecha
A partir de aquí entramos en el barrio de Schipfe, uno de los más antiguos de Zúrich. Se trata de un encantador barrio residencial y de artesanos, con casas medievales y un ambiente muy agradable para pasear.
Si podéis, no dejéis de recorrer la calle Augustinergasse, una de las más singulares de la zona, famosa por su estrechez, sus ventanas de colores y las banderas que decoran las fachadas.
Calle Augustinergasse
El barrio de Schipfe termina al llegar a la colina de Lindenhof, un lugar que antiguamente albergaba una fortaleza romana. Es imprescindible subir para disfrutar de lo que hoy es una bonita plaza arbolada y un mirador con vistas sobre el casco antiguo y el río.
En la plaza también encontramos una fuente, y cabe destacar que en Zúrich hay más de 1.200 fuentes de agua potable, lo que nos ofrece una pequeña oportunidad de ahorrar en nuestro viaje a Suiza.
Panorámica desde el mirador de Lindenhof
Bajando de nuevo hacia el río, en este lado de la ciudad únicamente nos queda visitar el Jardín Botánico de Zúrich (Botanischer Garten), que pertenece a la Universidad de Zúrich. La entrada es gratuita y es un lugar ideal para relajarse y desconectar un poco. En su página web podéis consultar el horario e información útil para la visita.
Para quienes tengan más tiempo o quieran descubrir más allá del casco antiguo, os animamos a recorrer el río hacia el norte desde Hauptbahnhof. Esta parte del río está rodeada de algunos bares y, sobre todo, de mucha gente tomando el sol e incluso bañándose cuando el clima lo permite.
Si continuamos caminando hacia el norte, llegaremos a Im Viadukt, una zona de tiendas, bares y ambiente alternativo situada a unos 20 minutos a pie desde Hauptbahnhof. Lo curioso de este lugar es que todos los negocios se encuentran bajo los arcos de un antiguo viaducto de 1894, por el que todavía pasa el tren.
Tiendas y bares en Im Viadukt
Museos de Zúrich
A continuación hablaremos de los principales museos de Zúrich, para que cada visitante pueda elegir cuáles visitar según sus intereses. Es importante planificarse bien, ya que casi todos los museos cierran los lunes.
El
Kunsthaus Zürich (
Galería de Arte de Zúrich) es, sin duda, el
más famoso de la ciudad y la mejor opción si solo se tiene tiempo para
una visita. Alberga obras de artistas como
Monet, Cézanne, Van Gogh y Picasso, así como del célebre
Alberto Giacometti. Está ubicado
detrás de la Grossmünster.
Aquí se pueden consultar
horarios y precios. Fijaos especialmente en que
los lunes cierra, pero los
miércoles la entrada es gratuita, por lo que quien esté en la ciudad ese día
no debería perder la oportunidad.
Otros museos destacados, aunque menos importantes que el Kunsthaus, son:
- Museo Nacional de Zúrich (Schweizerisches Nationalmuseum o Landesmuseum), ubicado junto a la estación central, recorre la historia de Suiza desde sus orígenes hasta la actualidad. Es uno de los museos más importantes del país y fue inaugurado en 1898. En su web tenéis los precios y horarios.
- El Museo Rietberg es especial porque se centra en culturas no europeas, con exhibiciones de arte procedentes de Oceanía, América, Asia y África. Aquí tenéis los precios y horarios.
- Para los aficionados al fútbol, Zúrich alberga la sede oficial de la FIFA (Fédération Internationale de Football Association) y, junto a ella, el FIFA World Football Museum. Este museo cuenta muchas historias del fútbol y expone objetos de jugadores y de los mundiales. La entrada es bastante cara, por lo que está pensado principalmente para verdaderos fanáticos. Estos son los precios y estos los horarios.
Más alternativas en Zúrich
➜Recorrer la ciudad en bicicleta gratis🚲. Hacer algo
gratuito puede parecer sorprendente en una ciudad como Zúrich, pero es posible. Con las bicicletas de
Züri rollt, se pueden
alquilar bicicletas de manera gratuita abonando únicamente un
depósito de 20 CHF. En su página oficial encontraréis toda la información para aprovechar esta opción. En su
página oficial encontraréis toda la información para aprovechar esta opción.
➜Uetliberg. Se trata de una montaña de 879 metros de altura cercana a la ciudad, desde donde se obtienen vistas espectaculares de Zúrich, su lago y los Alpes. Se puede subir en tren S10 (desde la Estación Central hasta la última parada, llamada Uetliberg, son unos 30 minutos) o caminando, de forma gratuita, en unos 45 minutos desde la parada de tranvía Albisgüetli (línea 13).
¿Dónde comer en Zúrich?
Sin duda, Suiza es famosa por sus quesos 🧀 y por sus chocolates 🍫, así que probarlos es imprescindible durante una visita a Zúrich. Evidentemente, ambos productos son caros, más aún estando en Suiza, pero no puedes irte sin degustarlos. La fondue es probablemente el plato suizo más famoso. Otros platos típicos de la ciudad y la región son: el Zürcher Kalbsgeschnetzeltes, un plato de carne de ternera con salsa de nata y champiñones; el Rösti, una especie de tortilla de patata rallada crujiente; y el Egli, un pescado de río que se pesca en el lago de Zúrich. Además, no faltan los Schnitzel y Cordon Bleu, platos típicos de de Baviera, Austria y Suiza.
En cuanto a quesos, hay que probar el raclette y/o la fondue, que suele elaborarse con una mezcla de varios tipos de queso. Un restaurante muy recomendado es el Swiss Chuchi Restaurant, en la calle Rosengasse 10. Es caro —como casi todos los restaurantes en Zúrich—, pero allí se pueden degustar platos típicos como el Zürcher Kalbsgeschnetzeltes, el raclette y, por supuesto, la fondue, que es su especialidad. Otro de estilo similar es Zum Königstuhl.
Fondue en el restaurante Swiss Chuchi
Zunfthaus zur Waag. La casa gremial que mencionamos antes funciona como un fantástico restaurante de comida suiza. Es caro, lógicamente: los entrantes cuestan entre 10 y 20 CHF y los platos principales entre 40 y 50 CHF, pero todo está muy rico.
Hiltl. Se trata de una cadena de restaurantes vegetarianos muy conocida y bien valorada en Zúrich. Funciona como buffet al peso: coges un plato, te sirves lo que quieras y pagas según el peso final. Un plato suele costar alrededor de 30 CHF. Hay varios locales en la ciudad; nosotros estuvimos en el que se encuentra junto a la estación de trenes Zürich HB.
Rimini Bar. Fuera del apartado de comida, merece la pena mencionar este curioso bar, ubicado en Männerbad Schanzengraben, una piscina natural en el río que tradicionalmente es solo para hombres. Por la noche, a partir de las 19:00 (y los sábados desde las 17:30), se transforma en un bar muy animado junto al río, abierto tanto a hombres como a mujeres. También ofrecen algunas opciones de comida.
Chocolates. Zúrich cuenta con varias cadenas de chocolate famosas, entre las que destacan Lindt & Sprüngli, Läderach y Cailler. Comprar en sus tiendas suele ser caro, pero por ejemplo los chocolates de la marca Cailler también se venden en supermercados, lo que permite ahorrar un poco si queremos llevar algún recuerdo o regalo.
Excursiones desde Zúrich
Zúrich es un excelente punto de partida para explorar Suiza o incluso para desviarse y visitar países vecinos como Alemania o Liechtenstein. Dentro de Suiza, os animamos a visitar las siguientes ciudades, todas relativamente cercanas, ya que el país es pequeño:
- Lucerna, considerada por muchos como la ciudad más bonita de Suiza.
- Basilea, una ciudad con un rico patrimonio cultural y artístico.
- Berna, la capital de Suiza, con su casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario