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Artículo actualizado en:
2026-02-17T00:33:09Z
Bernkastel-Kues
Bernkastel-Kues es, sin lugar a dudas, uno de los pueblos más bonitos que hemos visitado en Alemania y constituye una parada obligatoria si estáis de ruta por el río Mosela, como fue nuestro caso. Su casco antiguo, formado por callejuelas estrechas y empedradas flanqueadas por hermosos edificios de entramado de madera pintados en vivos colores, hace que el visitante sienta que se encuentra en un cuento de hadas.
Se trata de una pequeña ciudad de aproximadamente 6.700 habitantes situada en el estado federado de Renania-Palatinado (Rheinland-Pfalz). Ubicada en el valle del río Mosela, Bernkastel-Kues está compuesta por cuatro distritos distribuidos a ambos lados del río, que divide la ciudad en dos. De hecho, originalmente eran dos poblaciones independientes que se unieron a principios del siglo XX.
El nombre de la ciudad procede de sus dos distritos principales: Bernkastel, en la orilla este del Mosela, y Kues, en la oeste. El casco histórico —la zona que realmente merece la pena visitar— se encuentra en Bernkastel y no es muy extenso, por lo que puede recorrerse en un día completo o incluso en medio día si se continúa la ruta por el Mosela.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad sufrió daños por los bombardeos, que afectaron a numerosos edificios del centro histórico y al puente que unía ambas orillas. Afortunadamente, la mayor parte fue reconstruida con fidelidad y, como ocurre en otros pueblos de la región, los edificios históricos y monumentos se conservan en excelente estado.
Vistas del río Mosela, los viñedos y Bernkastel desde el puente que une Bernkastel y Kues
Al tratarse de uno de los principales enclaves turísticos de la zona, Bernkastel-Kues está bien comunicada con otros núcleos cercanos como Tréveris, Bremm o Cochem.
🚗 En coche: La mayoría de viajeros recorre la zona en coche, ya que es la opción más rápida y flexible. En Bernkastel-Kues hay un gran aparcamiento situado a orillas del río, junto al casco histórico. Desde el punto de vista paisajístico, a nosotros nos pareció poco acertado ubicar un aparcamiento de tal tamaño en la zona más antigua y pintoresca de la ciudad, ya que incluso afea las vistas y las fotografías desde la otra orilla. Sin embargo, resulta una opción muy cómoda.
Conviene tener en cuenta que, con buen tiempo y especialmente en verano, la afluencia de visitantes es muy elevada y el tráfico aumenta considerablemente. Si queréis encontrar plaza con facilidad, lo mejor es llegar a primera hora de la mañana. Los tiques de aparcamiento se compran en la oficina de turismo y son válidos durante tres días.
🚌 En transporte público: Si, como nosotros, optáis por el transporte público, la única forma de llegar directamente es en autobús. La estación se encuentra en el distrito de Kues, muy cerca del puente que conecta ambas orillas. Desde allí se puede cruzar el puente y llegar al casco histórico de Bernkastel en menos de diez minutos a pie, siguiendo la calle Bahnhofstrasse.
Para consultar horarios y billetes, lo más recomendable es utilizar la página de Deutsche Bahn, la compañía ferroviaria nacional alemana. En el buscador debéis indicar como destino “Kues Forum, Bernkastel-Kues”, que es la parada más cercana al centro.
Si tenéis previsto utilizar varias veces el transporte público en un mismo día, puede resultar interesante adquirir el Rheinland-Pfalz/Saarland-Ticket. Este billete, disponible en las máquinas de las estaciones de Renania-Palatinado y Sarre o por Internet, permite usar sin límite durante un día todos los trenes y autobuses regionales (no de alta velocidad) de ambos estados a un precio muy asequible. Tiene un precio base fijo para una persona y se incrementa con un suplemento por cada pasajero adicional, hasta el máximo permitido. Para comprobar qué trayectos están incluidos, basta con utilizar el buscador de Deutsche Bahn y seleccionar la opción “Solo transporte de cercanías” (Nur Nahverkehr).
Desgraciadamente, no es posible llegar en tren directamente a Bernkastel-Kues. La estación más cercana es Wittlich Hbf, situada a unos 15 km. Desde allí parten autobuses frecuentes hacia “Kues Forum”, y el trayecto dura aproximadamente 30 minutos.
🚴 En bicicleta: Otra opción muy popular para desplazarse entre los pueblos del Mosela es la bicicleta. Existen numerosos carriles, muchos de ellos junto al río, perfectamente señalizados.
Consignas/taquillas: Si estáis de paso y lleváis equipaje, pero no disponéis de coche ni alojamiento donde dejarlo, podéis utilizar las taquillas situadas en la parte trasera de la oficina de turismo de Bernkastel (Tourist-Information Mosel-Gäste-Zentrum Stadt Bernkastel-Kues), en la orilla este del río, frente al aparcamiento. Desde el puente, basta caminar unos 50 metros hacia la izquierda. La fachada posterior da a la plaza Karlsbader Platz, donde encontraréis la entrada a un sótano que funciona como almacén de bicicletas (Fahrrad Keller) y que dispone también de taquillas gratuitas. El horario es de lunes a viernes de 9:00 a 18:00 y sábados, domingos y festivos de 10:00 a 18:00. En invierno permanece cerrado, ya que se utiliza para almacenar productos del mercado navideño.
En Kues no hay demasiados atractivos destacados. El principal punto de interés es el St. Nikolaus-Hospital, fundado en 1458 por Nicolás de Cusa (Cusanus) como hospital para personas necesitadas. En la actualidad alberga una bodega y un museo del vino donde se organizan visitas guiadas y catas.
Como decíamos, el casco histórico de Bernkastel puede recorrerse en pocas horas, ya que el encanto reside en pasear tranquilamente por sus calles y admirar la arquitectura tradicional.
El corazón del casco antiguo es la Plaza del Mercado (Marktplatz), de origen medieval. Se llega a ella fácilmente siguiendo la misma calle del puente. Las casas de entramado de madera que la rodean, típicas de la región, datan en su mayoría del siglo XVII, aunque han sido restauradas en varias ocasiones. En una de sus esquinas se encuentra el Ayuntamiento, de estilo renacentista y construido a comienzos del siglo XVII. Frente a él se alza la fuente Michaelsbrunnen, de la misma época. El edificio se reconoce fácilmente por sus arcos en la planta baja y su fachada en tonos teja y blanco.
En un rincón algo escondido en la esquina de la plaza se sitúa la famosa Spitzhäuschen (“casita puntiaguda”), una casa muy estrecha y alta con un pronunciado voladizo en la primera planta. Se cree que su peculiar diseño se debe, por un lado, al antiguo impuesto sobre la superficie edificada —lo que explicaría su reducida planta baja— y, por otro, a la estrechez del callejón, que habría impedido el paso de carros si la base hubiera sido más ancha. Fue construida a principios del siglo XV y actualmente alberga un bar de vinos.
La Marktplatz acoge cada año en septiembre el festival del vino “Weinfest der Mittelmosel”, así como el mercado navideño más emblemático de la ciudad. En sus alrededores abundan las tiendas y restaurantes con terrazas. Para comer, una buena opción es recorrer la animada Römerstrasse, la calle principal del casco antiguo. También encontraréis ambiente en la Plaza de la Fuente de los Osos (Bärenbrunnen Plaza).
Junto a la entrada del puente se alza la iglesia parroquial de San Miguel y San Sebastián (Pfarrkirche St. Michael und St. Sebastian), cuyo imponente campanario sirvió originalmente como torre defensiva. Data de la segunda mitad del siglo XIV.
Si se continúa hacia el norte por la calle Graacher Strasse, se llega a la Graacher Tor, la única puerta conservada de la antigua muralla de la ciudad, que hoy alberga el museo regional (Heimatmuseum Graacher Tor).
Para terminar, si tenéis tiempo suficiente y queréis hacer una pequeña caminata, una de las actividades más atractivas es la subida a las ruinas del Castillo Landshut (Burg Landshut), situadas en la montaña al sur del casco histórico. Se encuentran a aproximadamente un kilómetro de la Marktplatz y se accede por un sendero que discurre por encima de los viñedos de las laderas de la colina. Para llegar, hay que seguir la calle Karlstrasse, junto a la Spitzhäuschen, y tomar el desvío señalizado a la izquierda.
El castillo fue la residencia de verano de los arzobispos de Tréveris y quedó destruido por un incendio a finales del siglo XVII. Desde sus ruinas se obtienen magníficas vistas de Kues y Bernkastel, separadas por el río Mosela.
Vistas de Kues (izq.), el río Mosela y Bernkastel (dcha.) desde el Castillo Landshut
Si pasáis la noche en la ciudad o disponéis de tiempo suficiente, una actividad muy recomendable es realizar un paseo en barco de aproximadamente una hora por el río Mosela. En la oficina de turismo pueden facilitaros toda la información necesaria.



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