Santa Cruz de Tenerife es la capital de la
isla de Tenerife y también de la provincia homónima, que incluye las islas de La Palma, La Gomera, El Hierro y Tenerife. Cuenta con una población aproximada de 212.000 habitantes.
En general, la ciudad puede recorrerse perfectamente a pie; solo es necesario utilizar el autobús —o la guagua, como se dice en Canarias— o el tranvía para desplazarse a zonas más alejadas.
Una curiosidad es que a los habitantes de Santa Cruz se les conoce como chicharreros, un apodo que originalmente tenía carácter despectivo. Así llamaban los laguneros —gentilicio de San Cristóbal de La Laguna, municipio cercano a la capital— a los santacruceros por dedicarse a la pesca del chicharro para su abastecimiento, un pescado barato y considerado de baja calidad. Sin embargo, durante el siglo XIX, cuando llegaron tiempos más prósperos y Santa Cruz se convirtió en la capital de la isla, sus habitantes adoptaron el mote con orgullo e ironía. Desde entonces, el término ha quedado como su gentilicio. Hoy en día pueden verse varios homenajes repartidos por la ciudad, como la escultura de un chicharro en la Plaza del Príncipe o la de unos pescadores de chicharros en la entrada del Mercado de Nuestra Señora de África.
¿Cómo llegar a Santa Cruz de Tenerife?
En Tenerife hay dos aeropuertos: Tenerife Norte (TFN) y Tenerife Sur (TFS). Dado que Santa Cruz se encuentra en el norte de la isla, el aeropuerto de Tenerife Norte, conocido como Los Rodeos, es el más cercano.
Muchas personas que visitan la isla optan por alquilar un coche, ya que es la opción más cómoda. En caso contrario, la guagua número 20 conecta el aeropuerto de Tenerife Norte con el Intercambiador de Santa Cruz de Tenerife en aproximadamente media hora, dependiendo del tráfico.
¿Qué ver en Santa Cruz de Tenerife?
Comenzaremos el recorrido por la Plaza de España, la más grande de la ciudad, inaugurada en 1929. Está presidida por un imponente monumento en forma de cruz que rinde homenaje a las víctimas de la Guerra Civil y que recibe el nombre de Monumento a los Caídos.
En la plaza también se encuentran las ya clásicas letras con el nombre de
SANTA CRUZ, ideales para hacerse una foto, así como un lago artificial diseñado por los prestigiosos arquitectos suizos Herzog & de Meuron, que ganaron el concurso para la remodelación del espacio. Se trata de los mismos arquitectos del Allianz Arena de
Múnich o de la Elbphilharmonie de
Hamburgo, entre otras obras destacadas.
Otro de los edificios que conforman la plaza es el Cabildo Insular de Tenerife. El Cabildo es la institución de gobierno propia de cada isla en Canarias —una figura administrativa que no existe en el resto de España— y se encarga de gestionar competencias insulares como carreteras, medio ambiente, cultura o servicios sociales. El edificio fue construido entre 1935 y 1940 y destaca por su torre de 50 metros de altura y su característico reloj.
Plaza de España de Santa Cruz de Tenerife
En este mismo lugar, antes de la construcción del actual lago, se alzaba el
Castillo de San Cristóbal, la principal fortificación defensiva de Santa Cruz desde 1576. Lamentablemente, en 1928 fue demolido con motivo de la ampliación de la plaza y con la intención de ganar terreno al mar, en una época en la que no existían las leyes de protección del patrimonio histórico que conocemos hoy. Sin embargo, durante la remodelación de la Plaza de España en 2006 salieron a la luz restos del castillo y de sus murallas, y en esta ocasión se optó por conservarlos e integrarlos en una exposición subterránea visitable.
Santa Cruz de Tenerife, protegida por sus tres castillos —San Cristóbal, San Juan Bautista y Paso Alto—, fue durante siglos una plaza difícil de conquistar. De hecho, logró repeler ataques británicos dirigidos por célebres almirantes como Robert Blake en 1657, John Jennings en 1706 y Horatio Nelson en 1797, siendo este último el episodio más relevante.
En 1797, el almirante Horatio Nelson intentó conquistar el archipiélago siguiendo órdenes de la Corona británica. Difícilmente olvidaría aquella fecha, pues no solo sus tropas fueron derrotadas por los defensores de la isla, sino que además perdió un brazo tras resultar herido por el fuego de los cañones que protegían la capital tinerfeña. El principal artífice de la resistencia fue el comandante general Antonio Gutiérrez, natural de Aranda de Duero y destinado en Santa Cruz desde 1790, quien ejercía como gobernador de la isla en el momento del ataque. También desempeñaron un papel fundamental las milicias canarias, formadas en su mayoría por vecinos de la isla. Como curiosidad, el cañón que hirió a Nelson, conocido como “El Tigre”, se conserva hoy en el Centro de Interpretación Castillo de San Cristóbal, que puede visitarse de lunes a sábado, de 10:00 a 18:00 horas (excepto festivos), con entrada gratuita.
Nos desplazamos ahora a la contigua Plaza de la Candelaria, otro de los epicentros de la ciudad, muy animada gracias a sus terrazas y a su cercanía al mar. Su nombre hace referencia a la Virgen de la Candelaria, patrona de Tenerife. Actualmente es completamente peatonal, aunque antiguamente los coches circulaban por las calles que la rodean. En esta plaza se encuentra la Oficina de Turismo, ubicada en el Palacio de Carta, llamado así porque se levanta sobre el antiguo edificio del mismo nombre. Merece la pena entrar por varias razones: la primera, porque dispone de baños gratuitos; y la segunda —y más importante—, porque se trata de un hermoso edificio barroco con un precioso patio interior de estilo canario. Además, en su interior se exhiben fotografías de la plaza a principios del siglo XX, anteriores a la demolición del Castillo de San Cristóbal. Y, por supuesto, es un buen lugar para resolver cualquier duda o hacerse con un mapa de la ciudad.

Interior de la Oficina de Turismo de Santa Cruz
De la Plaza de la Candelaria nace la Calle del Castillo, la principal arteria comercial de Santa Cruz, siempre animada y llena de gente. Conecta la Plaza de la Candelaria con la Plaza de Weyler, dos de los espacios más emblemáticos de la ciudad. Su nombre se debe a que comienza en el lugar donde antiguamente se alzaba el Castillo de San Cristóbal, mencionado anteriormente.
Desde la Calle del Castillo nos desviaremos a la derecha para acercarnos a la Plaza de San Francisco, considerada una de las más bonitas de la ciudad. Debe su nombre a la parroquia homónima que la preside. Es un lugar ideal para refugiarse a la sombra en los días calurosos o para cenar algo en alguna de las terrazas que la rodean.
Merece la pena entrar en la Parroquia de San Francisco de Asís, construida en 1680. En su interior destaca el retablo mayor, dedicado a la Inmaculada Concepción (patrona de España), con la imagen del monarca Carlos III a la izquierda de la Virgen y la de San Francisco a la derecha. Además, en las naves laterales se conservan ocho retablos de los siglos XVII y XVIII, recientemente restaurados. Entre ellos sobresale el Retablo de la Virgen de la Consolación, que fue el retablo principal del desaparecido convento de Santo Domingo, situado donde hoy se encuentra el Teatro Guimerá.
También llaman la atención el púlpito, decorado con imágenes de la Inmaculada Concepción y obra de Juan de Miranda, uno de los pintores canarios más destacados de la historia; y el órgano barroco, que tiene la peculiaridad de contar con tubos también a la espalda del músico, cuando lo habitual es que se sitúen únicamente frente a él. Como última curiosidad, la iglesia alberga un belén expuesto de forma permanente —algo poco común—, situado nada más entrar a la izquierda. El acceso es gratuito.
Plaza San Francisco y Parroquia de San Francisco de Asís
Siguiendo en la misma dirección llegaremos al Parque García Sanabria, el gran pulmón verde de la ciudad y el parque urbano más grande de Canarias. Fue inaugurado en 1926 durante el mandato del alcalde Santiago García Sanabria, a quien debe su nombre.
Pasear por sus senderos, a la sombra de árboles y plantas tropicales, es una experiencia muy agradable, especialmente en los días más calurosos. Entre sus principales atractivos destacan el popular reloj de flores y el monumento dedicado al propio García Sanabria, además de diversas esculturas y rincones ajardinados que invitan a recorrerlo con calma.
Reloj de flores del Parque García Sanabria
Regresamos ahora a la Calle del Castillo para recorrerla en sentido contrario. Allí nos encontraremos con el Teatro Guimerá, el teatro más antiguo de Canarias, inaugurado en 1851.
En 1923, tras la muerte del escritor tinerfeño Ángel Guimerá, se decidió que el teatro —que hasta entonces no tenía una denominación oficial— llevara su nombre en homenaje al autor. En la actualidad, el Teatro Guimerá acoge representaciones de muy diversa índole, desde obras de teatro y danza hasta conciertos y otros espectáculos culturales.
A continuación nos adentraremos en la Calle Antonio Domínguez Alfonso, que lleva el nombre de un abogado y político tinerfeño conocido por haber sido gobernador de Manila (Filipinas) en 1893, cuando aún era colonia española, y por haber propuesto, como diputado en 1912, la creación de un cabildo en cada una de las islas canarias.
Sin embargo, popularmente se la conoce como calle La Noria, en alusión a su antigua denominación, calle de Las Norias. Este nombre hacía referencia a los pozos y norias de madera que, movidas por animales, extraían agua del cercano Barranco de Santos, del que hablaremos enseguida.
Hoy en día, la calle La Noria es una de las más fotografiadas de la ciudad gracias a sus llamativas casas de colores. Muchas de ellas pertenecen a las llamadas murgas, agrupaciones musicales características del Carnaval que desfilan cantando canciones de tono satírico y festivo, acompañadas de instrumentos y coreografías. Además de las sedes de murgas, en la calle encontramos varios bares y restaurantes que contribuyen a su animado ambiente.
La estampa de esta calle, con la torre de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción al fondo, resulta especialmente pintoresca.
Calle de la Noria con la Iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción al fondo
La Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción es la iglesia principal de la capital tinerfeña y un ejemplo destacado del estilo barroco canario. Su construcción original data de 1500, aunque fue prácticamente reconstruida en 1653 tras un incendio que la destruyó casi por completo. Su icónica torre se levantó entre 1776 y 1786, convirtiéndose en un referente visual de la ciudad.
La iglesia se sitúa junto al Barranco de Santos, un cauce de más de 16 kilómetros que nace en el Monte de las Mercedes, atraviesa La Laguna y desemboca en el muelle de Santa Cruz. Esta zona fue el lugar del primer asentamiento de la ciudad, ya que proporcionaba el agua más limpia y accesible para sus habitantes. Hoy en día, aunque el barranco en sí no destaca por su belleza, sus alrededores sí son muy agradables: una zona arbolada con flamboyanes y rodeada por edificios emblemáticos como la iglesia y el Museo de Naturaleza y Arqueología.
Barranco de Santos con la torre de la iglesia al fondo a la izquierda
El Museo de Naturaleza y Arqueología (MUNA) es el principal museo de Santa Cruz de Tenerife. Su recorrido comienza explicando el origen geológico de las Islas Canarias, continúa explorando la fauna y flora de sus distintos ecosistemas y culmina con una inmersión en la vida de los guanches, los pueblos aborígenes de Tenerife que habitaban la isla antes de la conquista española en 1496 por orden de los Reyes Católicos. Tras la ocupación, los guanches perdieron sus tierras y muchos fueron enviados como esclavos a otras partes de España.
Los guanches eran de
origen bereber, procedentes del Magreb, es decir, del norte de África. Uno de los elementos más impactantes del museo es su
colección de momias guanches, ya que las clases altas practicaban la momificación para preservar el cuerpo tras la muerte. El museo es muy interesante y no demasiado grande; nuestro recorrido nos llevó aproximadamente una hora y media.
Aquí podéis consultar los horarios y precios.
Junto al museo se encuentra un imponente edificio de hormigón: el TEA Tenerife Espacio de las Artes, un centro cultural que alberga exposiciones y eventos, y que también cuenta con un salón de actos, oficinas del Cabildo de Tenerife y la Biblioteca Municipal Central, muy concurrida por estudiantes de instituto y universidad. Este edificio es obra de los arquitectos suizos Herzog & de Meuron, en colaboración con el arquitecto canario Virgilio Gutiérrez Herreros.
Desde el TEA nos dirigimos al Mercado de Nuestra Señora de África, el mercado municipal de Santa Cruz y un punto habitual en el día a día de los tinerfeños. Además de su importancia práctica, es un lugar muy bonito gracias a su arquitectura neocolonial, construida en 1943. Es ideal para llevarse productos canarios de excelente calidad.
Nosotros solemos detenernos en el Rincón Palmero, un puesto que ofrece quesos tanto de La Palma como de otras islas canarias. Nuestros favoritos son el queso de cabra con pimentón y el almogrote, una pasta de queso para untar originaria de La Gomera, aunque hoy se puede encontrar en prácticamente todas las islas. Aquí se nota la gran cantidad de puestos de quesos que hay, y no es casualidad: los quesos canarios son considerados entre los mejores del mundo, ganando premios nacionales e internacionales con frecuencia.
Otros puestos muy visitados son Antojitos de mi Tierra, que ofrece comida latinoamericana para llevar —empanadas, aborrajados, pan de queso, tequeños, etc.— y la Churrería Presidente, donde se pueden tomar churros, accesible desde el interior del mercado y también por fuera. En la planta baja se encuentra la pescadería, donde además de comprar pescado fresco se puede picar algo al momento, como ostras o zamburiñas.
Entrada al Mercado de Nuestra Señora de África
Ahora os recomendamos caminar en dirección al mar por la Avenida de la Constitución, que nos llevará directamente al Auditorio de Tenerife, uno de los iconos más reconocibles de la ciudad. Su diseño permite identificar al instante a su autor: Santiago Calatrava, y muchos encuentran un parecido con la Ópera de Sídney. La construcción finalizó en 2003, con un coste de 74 millones de euros, y desde entonces es sede de la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Es un edificio que se puede visitar tanto de día como de noche; al caer el sol, suele iluminarse de blanco, dándole un aire elegante y distintivo.
Como en otros proyectos de Calatrava, además de unos significativos sobrecostes, el auditorio también ha presentado algunos problemas estructurales y de materiales. En 2016 se detectaron humedades, filtraciones de agua y desprendimientos de los trozos del mosaico de cerámica de la fachada, lo que generó gastos adicionales sobre el presupuesto inicial.
No dejéis de bordear el auditorio para ver la hilera de rocas frente al mar. Si os fijáis bien, encontraréis numerosas caras de famosos pintadas sobre las piedras. Esta obra, conocida como “Cien caras del Auditorio de Tenerife”, fue realizada entre 2010 y 2011 por el artista búlgaro Stoiko Gagamov. Las caras representan principalmente artistas y personalidades del mundo de la música, aunque también hay de otros ámbitos. Obras similares de pinturas sobre rocas se pueden encontrar en San Andrés, cerca de la playa de Las Teresitas.
Justo después del auditorio se encuentra el Castillo de San Juan Bautista, también conocido como Castillo Negro por el color oscuro de la piedra volcánica utilizada en su construcción. Data de 1643 y, junto con los otros dos castillos de Santa Cruz —San Cristóbal y Paso Alto—, su función principal era proteger la ciudad de ataques piratas, algo habitual en aquella época.
Castillo de San Juan Bautista a la izquierda y Auditorio de Tenerife a la derecha
Un poco más al sur, junto al castillo, se encuentra el Parque Marítimo César Manrique, un conjunto de varias piscinas de agua de mar, ideal para pasar un día de sol y relax, ¡vacaciones al fin y al cabo! Además, la entrada no es nada cara; podéis consultar los precios en su página web.
A continuación del parque nos toparemos con el
Palmetum, un jardín botánico muy famoso que recibe multitud de visitantes cada año gracias a su
extensa colección de palmeras. Está abierto todos los días, incluidos domingos y festivos, de 10:00 a 18:00 (última entrada a las 17:00), y
aquí podéis consultar los precios.
Ya a las afueras de la ciudad se encuentra la Playa de Las Teresitas, una parada casi obligatoria tanto para quienes quieran darse un baño como para quienes solo quieran disfrutar del paisaje. La playa tiene una historia curiosa: es artificial, construida sobre una antigua playa de guijarros y arena negra poco agradable, además de que el oleaje del Atlántico era fuerte. En la década de 1970 se decidió traer 270.000 toneladas de arena del desierto del Sáhara para crear la playa actual, con un coste de 50 millones de las antiguas pesetas. La inauguración fue el 15 de junio de 1973.
Según testimonios de la época, aunque sin evidencia científica, la arena se trajo sin filtrar, lo que habría introducido algunos animales del desierto, como escorpiones, alacranes y hormigas rojas, que provocaron picaduras a los primeros bañistas. Con el tiempo, el clima y las nuevas condiciones de vida hicieron que estos animales desaparecieran, y hoy en día la playa es completamente segura. Otra curiosidad: debido al viento y a la limpieza, la playa pierde arena con el tiempo, por lo que en 1998 se trajeron 2.800 toneladas adicionales de arena, con un coste de 400 millones de pesetas.
La playa no está en Santa Cruz, sino en el cercano pueblo de San Andrés, al que se puede llegar en unos 30 minutos en guagua tomando la línea 910 desde el Intercambiador de Santa Cruz (Avenida Tres de Mayo) hasta la parada “Las Teresitas”. En coche también es fácil llegar, y hay aparcamientos gratuitos.
Por último, merece la pena subir hasta el Mirador Playa las Teresitas, desde donde se obtienen vistas espectaculares de la playa y sus alrededores. Lo más cómodo es hacerlo en coche, aunque también es posible a pie con un poco de esfuerzo.
Playa de las Teresitas vista desde el mirador
¿Dónde comer en Santa Cruz?
Lo bueno de Tenerife es que, al ser una isla, podemos ir en coche a muchos sitios en poco tiempo y comer allí también. En nuestro artículo general sobre
Tenerife os contamos más sitios donde comer por toda la isla.
Si queréis comer en Santa Cruz, aquí van unas recomendaciones locales que nos gustan:
- Restaurante La Hierbita – Restaurante tradicional canario en la calle Clavel, muy popular entre locales. Platos típicos como berenjenas a la miel, papas con mojo o queso palmero asado son de sus especialidades.
- Bodegón El Puntero – Excelente opción para comida canaria tradicional, con productos del mar como chocos (de la familia de la sepia), pulpo o tollos (tiras de cazón) y otros platos locales bien elaborados.
- Tasca Bodega Cándido – Muy popular entre la gente de la ciudad. Tapas y raciones canarias típicas como garbanzas, pata asada o quesos variados.
- Bar Charcutería La Garriga – No hay chicharrero que no haya probado los bocadillos de La Garriga. La verdad es que no sabemos qué más hay en la carta, porque nosotros solo pedimos el famoso bocadillo de tortilla con chacina —es decir, trocitos de embutidos como chorizo, salchichón o jamón curado—, sencillo pero exquisito.
- Bar Zumería Doña Papaya – Situado en la calle de Callao de Lima, 3, es un local especializado en bocadillos de todo tipo. Su éxito se debe en gran parte a su salsa de aguacate, que acompaña casi todos los bocadillos. Nosotros recomendamos especialmente el bocadillo de pollo con queso.
- Viva María – Cafetería en la calle Suárez Guerra donde destacan sus zumos y batidos de frutas, aunque también tienen sándwiches y hamburguesas.
- Doris Pasapalitos – Lugar con comida venezolana cerca de Plaza de España. Sus tequeños de queso con dulce de guayaba y la cachapa de tajada (plátano maduro) con carne mechada y queso son nuestros platos favoritos. También tienen arepas y empanadas.
Dulces, helados y bares:
- Urban 180 – Rooftop bar en pleno centro, en la séptima planta del Urban Anaga Hotel Tenerife, con vistas a la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción y al Auditorio. Es ideal para cócteles o picar algo con vistas. Aunque no es obligatorio, se recomienda ir con pantalón largo y un poco arreglado, al menos no en estilo playero.
- El Aderno – Pastelería tradicional de renombre con repostería canaria, especialmente los rosquetes de huevo. Tiene varios locales repartidos tanto por Santa Cruz como por la isla.
- Porsabor – Para muchos, la mejor heladería de la ciudad, incluso tienen bollos para acompañar el helado, al estilo siciliano🍦.
Como decimos, lo mejor es probar estos lugares en Santa Cruz y, además, coger el coche para descubrir otros rincones gastronómicos de la isla, explorando la variada y deliciosa cocina canaria.
Excursiones desde Santa Cruz de Tenerife
→En nuestro artículo sobre la
isla de Tenerife os contamos en detalle todas las opciones para explorarla. Desde Santa Cruz, no puede faltar una visita al Teide, a San Cristóbal de La Laguna, hacer senderismo por el macizo de Anaga y recorrer el norte de la isla.
→Otra opción interesante es
tomar un barco y visitar Las Palmas de Gran Canaria. El trayecto dura un poco menos de 2 horas y se puede organizar para un
viaje de un día, aunque lo más recomendable es
quedarse un fin de semana para aprovechar mejor la visita. Hay dos compañías que realizan este trayecto:
- Naviera Armas: atraca en el muelle de Santa Catalina, en la ciudad de Las Palmas.
- Fred Olsen: llega a Agaete y luego trasladan a los pasajeros en guagua hasta Las Palmas.
En sus páginas web podéis consultar horarios y precios para elegir la opción que más os convenga.
Eventos en Santa Cruz de Tenerife
Carnaval
El Carnaval de Tenerife es un evento de gran magnitud, muy importante tanto para los locales como para los turistas que llegan de todas partes del mundo. Se celebra en febrero y está estructurado en distintos periodos a lo largo de varias semanas.
El inicio del Carnaval lo marca la Gala de Elección de la Reina, que suele celebrarse entre semana. La ganadora tiene el honor de presidir la Cabalgata Anunciadora, un elegante desfile de carrozas y coches donde es posible ver de cerca a la reina y a sus damas de honor.
Durante el primer fin de semana se celebra el llamado Carnaval de Día, momento en que todas las plazas de la ciudad se transforman en pistas de baile y disfraces abiertas a todo el mundo. La segunda semana es la gran semana del Carnaval, con fiestas nocturnas en las que la música, los desfiles y los disfraces llenan cada rincón de la ciudad.
El Carnaval termina con el Entierro de la Sardina, un cómico y festivo pasacalles que despide simbólicamente las celebraciones hasta el año siguiente. Este evento no solo es diversión, sino también una expresión cultural que refleja la tradición, la música y la creatividad de Santa Cruz de Tenerife.
Una de las calles de Santa Cruz durante el Carnaval
Día de la Cruz
El 3 de mayo se celebran en Puerto de la Cruz, Los Realejos y en Santa Cruz de Tenerife las llamadas Fiestas de la Cruz. En Santa Cruz, estas festividades conmemoran el aniversario de la fundación de la ciudad, ocurrida el 3 de mayo de 1494. Durante estas fechas, distintas agrupaciones de vecinos decoran cruces con adornos florales y las exponen en la Rambla de Santa Cruz, creando un espectáculo colorido y tradicional.
Además, el 2 de mayo, en la calle de la Noria, se celebra un evento muy especial conocido como el Baile de Magos. Por la noche, multitud de tinerfeños acuden a esta calle vestidos con los trajes regionales canarios, también llamados trajes de magos, para comer con amigos y familiares y bailar. La gente reserva mesas, que se agotan en menos de una hora, y lleva su propia comida, como si fuera un picnic. Quienes no logran reservar mesa también pueden disfrutar del ambiente, siempre que vayan vestidos con el traje tradicional, ya que es requisito para entrar en el recinto. Todo esto convierte al Baile de Magos en una celebración muy local y única.
Baile de Magos en el Día de la Cruz
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