Escucha el artículo

Artículo actualizado en: 2026-01-14T08:01:09Z

Friburgo

Friburgo de Brisgovia (Freiburg im Breisgau en alemán) es una ciudad de cerca de 237.000 habitantes situada en el estado federado de Baden-Württemberg, al sudoeste de Alemania. Desde el primer momento, la ciudad nos sorprendió muy gratamente por el animado ambiente que se respira en muchas de sus calles.

Parte de ese ambiente se debe a que Friburgo es una ciudad universitaria y multicultural. Aquí se encuentra una de las universidades más importantes del país —y la quinta más antigua de Alemania—, la Universidad de Friburgo (Uni Freiburg), lo que se nota mucho en el día a día y en la energía joven de la ciudad.

Además, Friburgo es conocida por ser la ciudad alemana con más horas de sol al año. Esto hace que la vida se haga mucho más en la calle y que tenga un aire más veraniego que otras ciudades del norte del país, algo que sin duda marca la diferencia.

Otro aspecto que nos llamó especialmente la atención es su fuerte compromiso con la sostenibilidad. Los jóvenes están muy concienciados con el medio ambiente, algo que se nota en el día a día: el uso de la bicicleta y del tranvía está muy extendido. Friburgo está considerada una de las ciudades más ecológicas de Europa y cuenta con un gran número de instalaciones medioambientales, lo que refuerza esa identidad verde tan presente en la ciudad.

Para completar la experiencia, también hablamos con una conocida nuestra que estudió aquí y os compartiremos sus recomendaciones para que podáis disfrutar de Friburgo tanto como lo hicimos nosotros.

¿Qué ver en Friburgo?

Como solemos hacer, comenzaremos nuestro recorrido desde la estación central de trenes, Freiburg Hauptbahnhof. Lo primero que nos llamará la atención, ya que cruza la estación por completo, es el Puente Azul (Blaue Brücke), uno de los iconos de la ciudad. Este puente conecta el barrio de Stühlinger, al oeste, con el casco antiguo (Altstadt), al este.

Se erigió en 1886 con el nombre oficial de Kaiser-Wilhelm-Brücke, en honor al emperador Guillermo, pero este nombre nunca caló entre los habitantes. La población prefería llamarlo Stühlingerbrücke, por el barrio contiguo Stühlinger, o simplemente Puente Azul. Lo curioso llegó en 1988, cuando Friburgo y la ciudad nicaragüense de Wiwilí firmaron un acuerdo de amistad, mediante el cual Friburgo apoyaba diversos proyectos educativos en Wiwilí. Como reconocimiento, en 2003 se cambió oficialmente el nombre del puente a Puente Wiwilí (Wiwilíbrücke).

Además, desde 1996, el puente está cerrado al tráfico motorizado, por lo que hoy solo circulan bicicletas y peatones, lo que lo convierte en un lugar muy agradable para pasear. Una de las actividades favoritas de muchos estudiantes es sentarse en lo alto de alguno de los arcos del puente para disfrutar del atardecer o simplemente pasar el rato. Aunque no está permitido —sobre todo si se sube con alcohol en mano, algo bastante típico entre los estudiantes—, lo cierto es que no hay ningún cartel explícito que lo prohíba. En uno de los extremos del puente, desde 2003, se encuentra una escultura de bronce en forma de chaqueta, que recuerda la expulsión de los judíos de Friburgo en octubre de 1940.

La estampa del puente es aún más hermosa junto a la Iglesia del Corazón de Jesús (Herz Jesus), un templo católico construido en 1897 y destacado por su imponente fachada con dos torres. Durante la Segunda Guerra Mundial, en diciembre de 1944, los bombardeos británicos causaron grandes destrozos en la iglesia, que tuvo que ser reconstruida con donaciones y la ayuda de los vecinos del barrio de Stühlinger. Finalmente, en 1952, la iglesia volvió a abrir sus puertas, recuperando su esplendor y convirtiéndose en uno de los edificios más emblemáticos de la zona.

friburgo alemania fotos
Puente Azul e Iglesia del Corazón de Jesús

De camino al centro, seguramente pasaremos por el edificio de la Universidad Albert-Ludwigs-Universität Freiburg. A partir de aquí, podemos considerar que ya nos encontramos en el casco antiguo, un área que se puede recorrer tranquilamente en una mañana, ya que no es muy grande.

Lo primero que nos llamará la atención mientras paseamos son los pequeños canales de agua que atraviesan el casco antiguo de Friburgo. Estos canales se conocen como Bächle, palabra que deriva de Bach, que significa “arroyo” en español. Fueron construidos entre los siglos XII y XIII con el objetivo de proveer agua a la ciudad, tanto para beber como para apagar incendios, además de otros usos domésticos. Hoy en día ya no cumplen esta función, pero se han convertido en uno de los símbolos más reconocibles de Friburgo, y en verano ayudan a refrescar el ambiente en los días de más calor.

Existe incluso una leyenda local que dice que si alguien cae accidentalmente en un Bächle, terminará casándose con alguien de Friburgo. Lo que más nos divirtió fue ver a los niños jugando con pequeños barquitos atados a una cuerda. Estos barquitos, llamados Freiburger Bächleboote, se venden en un puesto situado en la esquina de Kaiser-Joseph-Strasse con Münsterstrasse, justo al lado de la catedral que visitaremos más adelante.

Otra curiosidad del centro son los mosaicos adoquinados (Pflastermosaike) que se encuentran frente a muchas casas y negocios. Introducidos a principios del siglo XX, estos mosaicos representaban imágenes o símbolos relacionados con los comercios que ocupaban esos lugares en la época. Hoy en día, algunos ya no coinciden con la actividad del negocio, pues es cada vez más raro encontrar tiendas que duren más de cien años. Aun así, estos adoquines siguen siendo un detalle bonito y lleno de personalidad, que aporta mucho encanto a las calles del casco antiguo.

Comenzaremos nuestro recorrido por la Puerta de Martín (Martinstor), la más antigua de las dos puertas que aún se conservan de la antigua ciudad fortificada medieval de Friburgo. Fue construida a principios del siglo XIII y, en sus inicios, se utilizaba como prisiónCon la llegada del tranvía eléctrico en 1899, fue necesario aumentar la altura de la puerta de 22 a 66 metros para permitir el paso por debajo, algo que todavía se puede apreciar hoy en día.

Tristemente, lo primero que llama la atención al mirar la puerta es el restaurante McDonald’s que se encuentra en su interior. Por suerte, la ciudad tuvo la potestad de adaptar los colores del logotipo, evitando los típicos amarillo y rojo, para que no desentonaran con la fachada histórica. Por este motivo, algunos locales la llaman hoy en día “la Puerta de McDonald’s” (McDonald’s-Tor).

friburgo que ver
Puerta de Martín

La calle que atraviesa la Puerta de Martín nos conduce directamente al monumento Bertoldsbrunnen, considerado el centro neurálgico de la ciudad, ya que además de ser un punto de encuentro popular, conecta muchas líneas de tranvía y autobús.

A pocos pasos se encuentra la imponente Catedral de Friburgo de Brisgovia (Freiburger Münster), el edificio religioso más importante de la ciudad. Erigida en estilo gótico en 1513, su construcción se llevó a cabo en varias etapas y con numerosos parones, por lo que su edificación se prolongó durante casi tres siglos.

Lo que más llama la atención es su torre de 116 metros de altura, pero no hay que olvidar las 91 gárgolas que rodean la catedral, diseñadas originalmente para drenar el exceso de agua de lluvia. Muchas de ellas presentan un aspecto terrorífico, ya que en la Edad Media se creía que estas figuras espantarían a los demonios de la iglesia. Algunas parecen estar gritando o con la boca abierta, mientras que hay una muy peculiar que rompe con todo: está al revés, de espaldas y con el culo en pompa. Aunque no hay explicación científica, la leyenda cuenta que el albañil estaba enfadado por la impuntualidad en su pago y quiso expresar su disgusto de esta forma. Curiosamente, figuras similares se pueden encontrar en otros lugares de Alemania, como el ayuntamiento de Colonia.

Afortunadamente, la catedral no sufrió daños graves durante las guerras mundiales. El acceso al interior es gratuito, aunque la parte trasera, donde se encuentra el coro, y la subida a la torre son atracciones de pago. Dentro, conviene tomarse el tiempo para admirar sus impresionantes vidrieras, una de las grandes joyas del templo. Todos los precios y horarios se pueden consultar en su página web.

Si podéis, no dejéis de pasar por la plaza de la catedral (Münsterplatz) por la mañana. Es el mejor momento para disfrutar de los aromas y sabores del mercado (Münstermarkt), que tiene lugar de lunes a sábado, de 7:30 a 13:30. Allí podréis encontrar artesanía, flores, frutas, verduras y productos gourmet, todo un festín para los sentidos.

La plaza también es escenario habitual de eventos y festivales, como la Freiburger Weinfest, un festival de vino que se celebra en julio. Durante esta feria, se instalan puestos donde se pueden probar y comprar vinos locales, ya que la región alrededor de Friburgo es famosa por su producción vinícola, especialmente de vino blanco.

Otro de los grandes atractivos de la plaza es el Gran Almacén Histórico (Historisches Kaufhaus), posiblemente el edificio más bonito de Münsterplatz. Se distingue rápidamente por su fachada roja y su delicada ornamentación. Construido en 1532, originalmente servía como consejo de administración del mercado que se celebraba en la plaza, función que aún mantiene de manera simbólica en eventos puntuales. Aunque no se puede visitar de manera habitual, sí es posible hacer un tour virtual a través de su página web y apreciar todos sus detalles desde casa.

friburgo alemania que ver
Gran Almacén Histórico iluminado por la noche

En la plaza del Ayuntamiento (Rathausplatz) se encuentran dos edificios históricos uno junto al otro: el Nuevo Ayuntamiento (Neues Rathaus), de color blanco a la izquierda, y el Viejo Ayuntamiento (Altes Rathaus), de color rojo a la derecha, que hoy alberga la oficina de turismo.

La plaza se construyó en 1845, tras la demolición de parte del antiguo monasterio franciscano. La sección que permaneció aún se puede ver frente a los edificios del ayuntamiento: se trata de la iglesia de San Martín (St. Martinskirche), que actualmente está bajo la custodia de los dominicanos como iglesia católica, aunque originalmente formaba parte del monasterio franciscano.

Otra plaza que nos encantó fue la colorida Augustinerplatz. Quizá fue su leve pendiente, o el conjunto de casas de colores junto al canal (Bächle), o la manera en que los locales, jóvenes y no tan jóvenes, se sentaban en las escaleras o en las terrazas a tomar el sol, pero lo cierto es que esta plaza nos llamó la atención desde la primera vez que pasamos por allí. Además, alberga el Augustinermuseum, un museo de arte que abarca desde la Edad Media hasta el siglo XIX, y la conocida cervecería Feierling, de la que hablaremos más adelante.

Friburgo Augustinerplatz
Augustinerplatz

En la parte baja de la plaza, os recomendamos tomar la calle Gerberau, que por las mañanas se muestra especialmente animada, con tiendas que sacan sus escaparates al exterior cuando el tiempo acompaña. Entre Gerberau y su paralela Fischerau se encuentran varios canales y puentes que formaban lo que antaño era un pequeño barrio de pescadores. Nosotros esperábamos encontrar un barrio tan pintoresco como el de Ulm, pero lo cierto es que nos pareció algo descuidado y sucio, sobre todo en lo que respecta al agua de los canales. Suponemos que la ciudad lo sabe, porque en este mismo canal, llamado Gewerbekanal, pero más arriba, a la altura de Gerberau 17, colocaron una escultura de una cabeza de cocodrilo asomando del agua, con un letrero que recuerda mantener limpios los canales; sin embargo, incluso este pequeño monumento daba la impresión de estar algo deteriorado.

Nuestra siguiente parada fue la otra puerta medieval que aún se conserva en Friburgo, la Puerta de los Suabos (Schwabentor). Esta torre se levantó alrededor de 1250 y no sufrió grandes cambios hasta 1900, cuando, al igual que su hermana, se modificó su altura para permitir el paso del tranvía por su arco. Poco después, en 1903, se añadió una pintura de San Jorge de Friburgo, patrón de la ciudad, representado matando a un dragón.

A escasos metros de la Schwabentor nace la coqueta y acogedora Konviktstrasse, una histórica calle de artesanos que fue destruida casi por completo en 1944, durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. No obstante, la reconstrucción iniciada en 1972 respetó los cánones antiguos del distrito, logrando una armonía arquitectónica entre los edificios que sobrevivieron y los nuevos. Las encantadoras casas adornadas con flores y plantas a ambos lados de la calle son, sin duda, uno de los atractivos que más llaman la atención de los turistas.

friburgo que ver
Calle Konviktstrasse

Una de las cosas que más nos gusta hacer cuando visitamos una ciudad es subir a algún mirador y contemplarla desde las alturas. Afortunadamente, Friburgo cuenta con la colina Schlossberg, ubicada junto al centro, donde se encuentran las ruinas de una antigua fortaleza medieval. Se puede subir fácilmente y en poco tiempo, obteniendo unas vistas estupendas de una parte de la ciudad. Bueno, matizamos: hay una parte de la colina de acceso rápido, que es la que visitamos nosotros, y otra zona más alta que requiere un poco más de esfuerzo para llegar.

Durante la subida podéis hacer una parada en el Kastaniengarten Biergarten, donde disfrutar de algo de comer o beber mientras contempláis el paisaje. Luego podéis continuar hasta el mejor mirador, la plaza Kanonenplatz, a unos 10 minutos de la Schwabentor. La Kanonenplatz (plaza de los cañones) recibe su nombre porque aquí se colocaba artillería para defender la fortaleza de Schlossberg y controlar tanto la ciudad como el valle del Rin. Friburgo está muy cerca de la frontera con Francia —marcada por el río Rin— y Suiza. En días despejados, desde este mirador se pueden ver al fondo los montes Vosgos, ya en territorio francés. Los locales suelen bromear diciendo que, si Francia no existiera, Friburgo ¡tendría playa!

En la parte más alta de Schlossberg se encuentra la Torre de Schlossberg (Schlossbergturm), a unos 25 minutos caminando desde la Schwabentor o desde el Stadtgarten, un parque frente a la colina. En verano, Schlossberg acoge el Schlossberg Festival Freiburg, un festival de música al aire libre. Para quienes prefieran no subir a pie, también es posible tomar el teleférico Schlossbergbahn, que cubre parte del recorrido, aunque no llega hasta la cima por completo.

friburgo que ver
Vistas de la Puerta de los Suabos y la catedral subiendo a Schlossberg

Plaza de la Antigua Sinagoga (Platz der Alten Synagoge). Esta es, por extensión, la segunda plaza más grande de Friburgo y una de las más animadas, probablemente por su cercanía al centro de la ciudad. Es habitual ver a pequeños grupos de personas sentadas en el suelo o en los bancos, disfrutando de una cerveza o escuchando música.

El nombre de la plaza deja pocas dudas sobre su historia: aquí se encontraba la antigua sinagoga de la ciudad, que fue destruida en 1938 por comandos de las SS. En memoria de este edificio, se ha instalado en el suelo una fuente que reproduce con precisión la forma de la sinagoga original, un homenaje discreto pero muy simbólico.

Entre los edificios que dominan la plaza destacan el Teatro de la Ciudad (Stadttheater) y la biblioteca de la Universidad (Universitätsbibliothek), que aportan un aire cultural al espacio, completando el carácter diverso de la plaza.

friburgo alemania fotos
Plaza de la Antigua Sinagoga: fuente y teatro de fondo

¿Dónde comer en Friburgo?

Lo bueno de que Friburgo sea una ciudad universitaria es que, en general, los restaurantes ofrecen precios bastante asequibles. Algunos de los que os recomendamos son:
  • Hausbrauerei Feierling (Gerberau 46): una cervecería clásica que sirve contundentes platos alemanes y cerveza artesanal. Todo un clásico.
  • Schlappen (Löwenstrasse 2): un restaurante con una oferta variada y precios razonables. Es un lugar agradable para comer, ya sea en la terraza, en su patio interior o dentro del propio local.
  • Tacheles (Grünwälderstraße 17): famoso por sus enormes Schnitzel (filetes empanados).
  • UC Café o Uni Café (Niemensstrasse 7): muy popular entre los estudiantes por sus precios bajos. Sus platos son sencillos, pero el café, los refrescos y la amplia terraza lo hacen un lugar agradable para pasar un rato.

Aunque no hay tantos Biergarten como en Baviera, los habitantes de Friburgo disfrutan mucho de tomar una cerveza al aire libre, aprovechando el clima soleado de la ciudad. Entre los más destacados están:
  • Biergarten Brauerei Feierling: pertenece a la cervecería Feierling que comentábamos antes; bonito, pero a veces algo ruidoso.
  • Kastaniengarten Biergartenubicado al inicio de la subida a Schlossberg, ideal para disfrutar de una cerveza acompañada de un Flammkuchen (masa fina cubierta con nata, queso, cebolla y bacon), típico de la región por la cercanía a Alsacia, en Francia.

Para tomar un café o un desayuno relajado, os recomendamos:
  • Café Extrablatt: con una agradable terraza junto al río, ideal para comenzar el día. Nosotros optamos por desayunar aquí.
  • Terraza del centro comercial Karstadt (Kaiser-Joseph-Strasse 165): aunque no ofrece vistas de la ciudad, es muy soleada y agradable.
  • Seepark Betzenhausen: fuera del centro, junto al lago Flückigersee, perfecto para disfrutar del aire libre.

Si lo que buscáis son pastelerías, destacan:
  • Bäckerei Dreher: céntrica, con pan, bollos y dulces variados.
  • Café Schmidt: especializada en tartas, donde no podéis perderos la famosa Tarta Selva Negra (Schwarzwälder Kirschtorte).

Por la noche, la zona del UC Café tiene mucho ambiente, con varios bares con terraza y una heladería, lo que la convierte en un lugar animado para salir.

Y para los amantes de la cerveza, no olvidéis probar la Ganter, la cerveza local de Friburgo🍻.

¿Qué visitar en los alrededores de Friburgo?

SchauinslandNo es una parada obligatoria si visitáis Friburgo, pero ofrece una oportunidad única de sumergirse en la Selva Negra sin alejarse demasiado de la ciudad. Es un lugar ideal para caminatas y rutas en bicicleta de todos los niveles.

Llegar es fácil usando transporte público: desde Bertoldsbrunnen, tomad el tranvía número 2 hacia el sur hasta la última parada, Günterstal. Allí, la línea de bus número 21 os llevará hasta la parada Schauinsland Talstation, que es donde comienza el teleférico hacia la cima. Los tranvías y buses están coordinados: el bus espera a la salida del tranvía, y la frecuencia de vuelta es aproximadamente cada 20 minutos.

El billete sencillo cuesta 3,00 € (tarifa Preisstufe 1) y se compra en las máquinas de la parada Bertoldsbrunnen, que incluyen instrucciones en español. El billete es válido durante una hora desde la validación, por lo que sirve tanto para el tranvía como para el bus. Toda esta información está disponible en la oficina de turismo, donde también podéis conseguir un mapa de líneas y horarios.

La parada Schauinsland Talstation os deja directamente en la cabina del teleférico para subir al monte. Es una montaña considerablemente alta, así que el trayecto dura unos 20 minutos. El último teleférico de bajada sale a las 17:00, y los precios se pueden consultar aquí.

Una vez en la cima, encontraréis un mapa con rutas señalizadas, aunque no siempre con suficiente detalle. Por eso es recomendable llevar una guía preparada o seguir los carteles de madera que hay a lo largo de los caminos. Nosotros hicimos un paseo circular (Rundgang) de unos 2 km, siguiendo el orden indicado por los letreros: Bergstation (inicio) → Schauinslandturm → Bergwerk Museum → Bergbahnstation.

friburgo selva negra
Vistas de la Selva Negra subiendo en teleférico

↠Lago TitiseeUna excursión de un día perfecta para adentrarse en la Selva Negra, ya que se encuentra a apenas una hora de Friburgo en transporte público. Es un destino ideal para pasear junto al lago o disfrutar de un paseo en barco.

Pueblos de la Selva NegraFriburgo está a las puertas de la Selva Negra, por lo que merece la pena visitar algunos de sus pintorescos pueblos, como Gengenbach, Schiltach o Triberg, famosos por sus casas tradicionales y los relojes de cuco.

Excursión a Suiza: BasileaOtra opción interesante es acercarse a Basilea, ciudad suiza muy cercana a la frontera, ideal para un viaje cultural de un día. 

Para ambos tipos de excursiones —ya sea por la Selva Negra o hacia Basilea— lo más económico es usar el Baden-Württemberg-Ticket, el billete regional del estado de Baden-Württemberg. Este billete permite viajar ilimitadamente en trenes regionales durante un día (no aplica para trenes de alta velocidad). Se puede adquirir online, imprimiéndolo y rellenando los nombres de los pasajeros, o directamente en las máquinas de las estaciones de tren.

No hay comentarios:

Publicar un comentario