Ludwigsburg (Luisburgo en castellano) es una ciudad de aproximadamente 93.000 habitantes, situada en el estado federado de Baden-Württemberg, a unos 12 kilómetros al norte de Stuttgart.
¿Cómo llegar a Ludwigsburg?
Llegar a Ludwigsburg es muy sencillo. Desde Stuttgart Hauptbahnhof se tarda entre 15 y 20 minutos en llegar usando las líneas de S-Bahn S4 o S5, hasta la parada Ludwigsburg, que lleva el mismo nombre que la ciudad.
Si venís desde otra ciudad del estado, la opción más económica es el Baden-Württemberg-Ticket, que permite viajar de manera ilimitada en trenes regionales (no de alta velocidad) durante un día completo. Este billete se puede comprar online, llevándolo impreso con los nombres de los pasajeros, o en las máquinas de las estaciones.
Para quienes lleguen en coche, hay aparcamientos para visitantes cerca del palacio y de los jardines; veréis la señalización fácilmente al acercaros.
¿Qué ver en Ludwigsburg?
La principal atracción turística de la ciudad es el Residenzschloss Ludwigsburg, un impresionante palacio barroco construido en el siglo XVIII bajo el gobierno del duque Eberardo Luis de Wurtemberg (Eberhard Ludwig von Württemberg). El palacio está rodeado por unos bellos jardines conocidos como Blühendes Barock.
Curiosamente, primero comenzó la construcción del palacio en 1704, y pocos años después, en 1709, el duque fundó la ciudad de Ludwigsburg junto al palacio. En aquella época, todos los ojos estaban puestos en Versalles, y los arquitectos del Residenzschloss se inspiraron en él, reflejando algunas similitudes, aunque salvando las distancias.
Desgraciadamente, el duque murió poco antes de que se completara el palacio, por lo que fueron sus sucesores quienes pudieron disfrutarlo. Como no tuvo herederos, el ducado pasó a su primo Carlos Alejandro de Wurtemberg (Karl Alexander), y en 1737 lo heredó su hijo, Carlos Eugenio de Wurtemberg (Carl Eugen), quien utilizó intensamente el palacio y realizó varias modificaciones.
Afortunadamente, el palacio no sufrió daños durante la Segunda Guerra Mundial, ya que todos los ataques se centraron en Stuttgart. Entre lo más destacado del interior se encuentra la galería barroca (Barockgalerie), un largo pasillo decorado con numerosas pinturas de artistas italianos y alemanes de los siglos XVII y XVIII.
Los jardines se comenzaron a construir junto con el palacio, aunque fueron ampliados bajo el mandato del duque Carl Eugen. En 1954, con motivo del 250 aniversario, los jardines fueron rediseñados, se les dio el nombre de Blühendes Barock y se celebró con un gran evento popular.
Una de las atracciones más destacadas, especialmente para los niños, es el jardín de los cuentos de hadas (Märchengarten), creado en 1959, donde se representan casas y personajes de cuentos infantiles clásicos como Hansel y Gretel, El lobo y las siete cabritillas, Cenicienta o Blancanieves, entre otros.
Desde la estación de Ludwigsburg hasta los jardines se tarda unos 15-20 minutos a pie. El paseo no es en vano, ya que permite recorrer gran parte del centro de la ciudad, que se podrá visitar después de ver el palacio.
Es importante tener en cuenta que las entradas son independientes: por un lado se paga para acceder a los jardines Blühendes Barock, y por otro al palacio Residenzschloss. Aquí tenéis los precios del Blühendes Barock y aquí los del palacio. El palacio solo se puede visitar mediante visita guiada en inglés o alemán, incluida en el precio de la entrada.
Dentro del complejo también hay otros museos que requieren entradas adicionales, cada uno con un coste aproximado de 4 €: el museo de la porcelana (Ceramics Museum), el museo de moda barroca (Fashion Museum), el museo interactivo Kinderreich, el apartamento de Carl Eugen (Appartament Carl Eugen) y diversas exposiciones temporales.
Una vez que hemos terminado de visitar el palacio, es una excelente oportunidad para recorrer también el casco antiguo de Ludwigsburg.
El punto central es la Plaza del Mercado (Marktplatz), situada prácticamente frente a la salida de los jardines por la calle Schlossstrasse. Esta plaza es un lugar de encuentro tanto para los habitantes de la ciudad como para los turistas, por lo que las terrazas suelen estar siempre animadas.
Entre los edificios más destacados de la plaza se encuentran dos iglesias enfrentadas: la Evangelische Stadtkirche Ludwigsburg, de culto protestante y construida en 1726, y la Katholische Kirchengemeinde Zur Heiligsten Dreieinigkeit, la iglesia católica de la Santísima Trinidad.
Saliendo de la plaza por la calle Obere Marktstraße, nos encontramos con el edificio del ayuntamiento. No destaca especialmente, sobre todo si lo comparamos con otros ayuntamientos históricos que se pueden ver en muchas ciudades alemanas.
En la misma calle, prácticamente enfrente del ayuntamiento, se encuentra la oficina de información turística, que probablemente habremos visto al ir desde la estación de trenes hasta el palacio.
Más alternativas en Ludwigsburg
Si aún os ha quedado ganas de ver más palacios, Ludwigsburg cuenta con otro situado justo enfrente del Residenzschloss, aunque mucho más pequeño. Se trata de Schloss Favorite, y aquí podéis consultar información sobre cómo visitarlo.
Para los aficionados al baloncesto 🏀, cabe destacar que el MHP Riesen Ludwigsburg, el equipo de la ciudad, ha sido uno de los más destacados en los últimos años de la Basketball Bundesliga. De hecho, en 2020 quedaron subcampeones.



No hay comentarios:
Publicar un comentario