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2026-02-16T02:48:16Z
Arjona
Arjona es una localidad de 5.400 habitantes situada en la provincia de Jaén. Se trata de un pintoresco pueblo de casas blancas y calles estrechas, muy al estilo andaluz, con una historia rica y fascinante. Durante la época romana fue conocida como Urgavo y, más tarde, en la época musulmana, pasó a llamarse Aryuna, llegando a convertirse en uno de los terceros reinos de taifas de Al-Ándalus entre 1232 y 1244, la denominada taifa de Arjona. En 1244, la villa fue conquistada por Fernando III de Castilla y pasó a formar parte de la corona castellana, adoptando finalmente el nombre que conserva hoy: Arjona.
Arjona se puede visitar por libre, pero para aprovecharla al máximo es recomendable reservar una visita guiada a través de su web oficial, ya que algunos de los tesoros del pueblo permanecen cerrados al público y solo se abren durante los tours. Nosotros optamos por la visita denominada «Conjunto histórico-artístico», la más completa de todas. Además, Antonio Salas Sola, director de la colección museográfica de Arjona y encargado de las visitas, posee un profundo conocimiento de historia del arte y arqueología, algo fundamental para que los turistas podamos comprender plenamente lo que estamos viendo.
La visita comienza en el Ayuntamiento de Arjona, un edificio del siglo XIX que antiguamente funcionó como hospital. A simple vista podría parecer un ayuntamiento como cualquier otro, pero en su interior alberga un precioso patio y una decoración digna de mención, gracias sobre todo a piezas y estancias procedentes de un antiguo palacio de Don Fernando Ruano Prieto (nacido en 1876 en Arjona), más conocido por el título nobiliario que ostentó entre 1902 y 1923: Barón de Velasco, el séptimo en la historia. Este noble, historiador y político de la ciudad dejó un legado material notable, de entre el cual destaca el Salón del Té, también llamado Sala de la Antigua Alcaldía, que combina estilos nazarí y mudéjar provenientes del pasado islámico de Andalucía.
Una de las anécdotas más curiosas del salón es que, al ser desmontado en el palacio y trasladado al ayuntamiento, los obreros colocaron un par de placas con inscripciones en árabe al revés, debido a su desconocimiento de la lengua. Este error pasó desapercibido durante muchos años hasta que finalmente fue descubierto.
Sala de la Antigua Alcaldía en el Ayuntamiento de Arjona
Otro de los puntos de interés del ayuntamiento es la lápida templaria. Para contextualizar, es necesario mencionar a Juan Eslava Galán, escritor natural de Arjona y ganador del Premio Planeta en 1987. La historia de este pueblo no se puede entender sin su obra. Una de sus novelas, La lápida templaria (1996), es precisamente la que nos guía hasta este lugar. En ella, el lector recorre numerosos escenarios en busca de la enigmática lápida templaria hasta llegar al pueblo natal del autor.
La novela forma parte de una trilogía templaria y fue publicada bajo el seudónimo de Nicholas Wilcox. Los templarios, caballeros medievales dedicados a proteger la integridad del cristianismo, son un tema ampliamente documentado y recurrente en novelas de misterio que exploran las cruzadas o la búsqueda de objetos ocultos, como el Santo Grial. Mito o realidad, lo cierto es que aquí, en el ayuntamiento de Arjona, se conserva uno de esos objetos: una lápida templaria de mármol, cuyo origen detallaremos al final de este artículo.
A continuación, subiremos por la calle Pintor Ramírez para visitar las Murallas de Arjona, los únicos vestigios que se conservan del recinto fortificado que los almohades construyeron como sistema defensivo de la ciudad. Este entramado consistía en una triple muralla que protegía el Alcázar, situado en su interior. Cabe destacar que “alcázar” es un término que viene del árabe al-qasr, que significa fortaleza o palacio fortificado. Recientemente se han descubierto las Galerías del Alcázar, una serie de túneles que conectaban la fortaleza con el exterior de la ciudad y que, una vez habilitadas para el turismo, podrán visitarse.
Continuamos ascendiendo hasta la Plaza de Santa María, que toma su nombre de la iglesia que la preside. Este espacio coincide con el emplazamiento de la alcazaba de Aryuna en el siglo IX, es decir, la fortificación o ciudadela central rodeada por las murallas de la villa. La alcazaba de Aryuna contaba con una fortaleza, una mezquita —la actual Iglesia de Santa María—, un aljibe —que visitaremos más adelante— y un palacio. Detrás de la iglesia se encuentran dos columnas de piedra que conforman el Monumento a los Santos Bonoso y Maximiano. Desde este punto, además, se pueden disfrutar de unas magníficas vistas de toda la región.
Plaza de Santa María con la Iglesia de Santa María en primer plano
A continuación, vamos a conocer los principales edificios que conforman la Plaza de Santa María.
Uno de ellos es la Piedra de los deseos, hallada en las excavaciones de la Catedral gótica de Jaén y trasladada a este lugar en 1995. La tradición dice que, al tocarla y pedir un deseo, este se cumplirá. La piedra se encuentra al aire libre, pero está vallada, por lo que es necesario ir acompañado de un guía para poder tocarla.
Otro edificio destacado es el Santuario de las Sagradas Reliquias, construido en el siglo XVII con el fin de albergar los supuestos restos de San Bonoso y San Maximiano, santos patronos de Arjona. Ambos fueron mártires cristianos nacidos en el siglo IV en Arjona, perseguidos por anteponer su fe a las órdenes de los emperadores romanos de la época. Concretamente, fue el emperador Diocleciano y su delegado en Hispania, Publio Daciano, quienes martirizaron a San Bonoso (21 años) y San Maximiano (18 años), decapitándolos.
Siglos más tarde, en 1628, se encontraron en la zona los restos óseos de ambos, junto con los de otros mártires, lo que motivó la construcción del santuario. No obstante, es imposible confirmar si esos restos pertenecieron efectivamente a Bonoso y Maximiano, por lo que se seleccionaron huesos que representaran a todos los mártires.
En el interior del santuario se encuentra un osorio con las sagradas reliquias, es decir, los huesos de los mártires que, por conveniencia, se han asignado a San Bonoso y San Maximiano. Además, el santuario alberga un pequeño museo sobre los santos, con objetos y fotografías de las cofradías que participan en las fiestas locales conocidas como Fiestasantos.
Un momento ideal para visitar Arjona, si no fuera por el calor, es a mediados de agosto, cuando tienen lugar estas celebraciones. Entre los eventos más destacados se encuentran la quema de Daciano el 19 de agosto y la procesión de los santos y las reliquias hasta la Iglesia de Santa María, que se realiza en la noche del 21 de agosto, culminando con fuegos artificiales y el tradicional “toro de fuego” en el Paseo General Muñoz Cobo.
Osorio con las sagradas reliquias en el Santuario de las Sagradas Reliquias
La visita continúa con la cripta del Santuario, donde se custodia el Retablo Barroco Hispanoamericano de 1672. Este retablo fue realizado por un artista local en yeso policromado, por encargo de un obispo que había viajado a América. Se cree que, gracias a los dibujos y objetos que el obispo trajo de sus viajes, el escultor pudo elaborar este majestuoso retablo, incluyendo detalles como el quetzal, un pájaro considerado sagrado por antiguas civilizaciones como los aztecas y mayas, que aparece habitualmente en sus construcciones, como en Teotihuacán.
La restauración del retablo en 2016 fue especialmente laboriosa: se repintaron las partes donde quedaban restos del color original, dejando incoloras aquellas zonas donde no se disponía de información. En el lado derecho del retablo puede observarse una inscripción con el nombre del autor y la fecha de construcción. Sin duda, es una auténtica obra de arte.
Como comentábamos al principio, estas salas suelen estar cerradas y solo pueden visitarse con guía, o en ocasiones durante jornadas de puertas abiertas organizadas con motivo de festividades locales.
Retablo Barroco Hispanoamericano en la cripta del Santuario de las Sagradas Reliquias
Frente al santuario se alza la Iglesia de Santa María, originalmente una mezquita que más tarde fue convertida en iglesia cristiana. En su interior se conservan las figuras de los santos San Bonoso y San Maximiano.
A la izquierda de la iglesia se encuentra el Monumento al Rey Alhamar, dedicado a uno de los hijos más ilustres de Arjona. Este busto de bronce rinde homenaje a Muhámmad ibn Yúsuf ibn Nasr, también conocido como Ibn al-Aḥmar o Alhamar el Rojo en castellano, por su característica barba pelirroja. Alhamar nació en Arjona en 1194, durante la época de Al-Ándalus (711-1492), y vivió aquí hasta los 37 años, cuando emprendió su viaje hacia el sur para fundar, en 1238, el Reino de Granada y la dinastía nazarí, la última dinastía musulmana en la Península Ibérica antes de la conquista castellana en 1492. Este personaje histórico trasladó la corte a la Alhambra, donde construyó, entre otras obras, los Palacios Nazaríes y las acequias que llevaban el agua del río Darro al interior del palacio.
El monumento actual data de 2001 y ocupa el mismo emplazamiento que el anterior, destruido durante el franquismo en 1957. Ese año, en el contexto de la Guerra de Ifni —conflicto entre España y Marruecos, tras la independencia de este último en 1956, y que tuvo lugar en la colonia española de Sidi Ifni—, un grupo de vecinos de Arjona decidió derribar el monumento a su paisano Alhamar, debido a su origen magrebí. Afortunadamente, la escultura actual se conserva respetada y la figura de Alhamar sigue siendo un motivo de orgullo para los arjoneros.
Monumento al Rey Alhamar
Frente a la iglesia, junto a una residencia de ancianos, se encuentra el Museo Arqueológico de Arjona, donde se exhiben objetos —originales y réplicas— recuperados de distintos yacimientos arqueológicos de la zona. La colección es amplia y abarca varias épocas, destacando especialmente la íbera (siglo VI a. C. – siglo III a. C.), la romana (siglo III a. C. – 476 d. C.) y la musulmana (711–1492 d. C.). Este museo fue inaugurado en 2012 con el objetivo de conservar en el propio pueblo los restos arqueológicos hallados, que hasta entonces se trasladaban al Museo Íbero de Jaén o al Museo Arqueológico de Granada.
Entre las piezas más singulares se encuentra el llamado “Toro íbero de Arjona”, descubierto en una finca particular durante la década de 1920. Este objeto, perteneciente a los íberos —uno de los pueblos prerromanos que habitaron la Península Ibérica—, está datado entre los siglos VI y IV a. C. Actualmente se conserva en el Museo Arqueológico de Granada, aunque ocasionalmente se cede temporalmente al museo de Arjona para disfrute de los vecinos.
Los objetos más importantes que se exhiben provienen de la necrópolis de Piquía, situada en el yacimiento de la Cuesta del Parral, a la entrada del pueblo, en la carretera que une Arjona con Andújar. Se estima que esta necrópolis data del siglo I a.C. y fue descubierta por casualidad tras unas riadas en 2010.
Entre los hallazgos destacan las cuatro cráteras griegas de los siglos V y IV a.C. —similares a las que se ven en la película Hércules—, piezas únicas que solo se conservan además en el British Museum de Londres y en el Museo Arqueológico de Atenas. Otra pieza notable es la Caja de los Guerreros, construida en roca caliza durante la época íbera y utilizada como urna funeraria, con relieves en sus cuatro caras que representan combates entre guerreros. En el museo se muestra una réplica de la caja; la original se encuentra en el Museo Íbero de Jaén. Como curiosidad, a la entrada del pueblo hay una escultura de gran tamaño que reproduce las figuras de una de las caras de la caja.
También se exhiben objetos singulares como el sillón utilizado en la película británica Lawrence de Arabia (1961), que añade un toque inesperado de cine al recorrido arqueológico.
Interior del Museo de Arqueología de Arjona con las cráteras griegas en primer plano
Como mencionábamos antes, la alcazaba musulmana de Aryuna contaba con un aljibe, que será nuestra siguiente parada. Se trata del Aljibe Almohade, situado justo debajo de la iglesia, en la calle de Santa María, y rehabilitado en 2008 para que pueda ser visitado. Los aljibes eran construcciones árabes muy comunes, utilizadas para almacenar agua. Este, en particular, es de origen almohade, un imperio musulmán del norte de África que controlaba gran parte de Al-Ándalus durante el siglo XII, época en la que se construyó el aljibe. Por ello, es el edificio más antiguo que se conserva en Arjona.
En su interior se observa un aljibe de planta rectangular, dividido en tres naves cubiertas por bóvedas de cañón, sustentadas sobre columnas romanas que originalmente pertenecían a un templo romano construido en este mismo lugar para honrar al emperador César Augusto. Si se ilumina la parte baja de las columnas con una linterna, se pueden distinguir inscripciones en romano que confirman este origen.
En la misma calle se encuentra un espectacular mirador, desde el cual se puede disfrutar de vistas panorámicas de la sierra, del mar de olivos y de algunos de los pueblos cercanos de la provincia de Jaén.
Mirador en la Calle del Sol
La Calle del Sol desemboca en la Plaza Juan Antonio León García, donde se encuentra la Iglesia de San Juan Bautista, que en tiempos antiguos funcionó como sinagoga. Rodeando la iglesia y continuando como si siguiéramos por la misma calle, llegamos al barrio de la Judería.
Este barrio es pequeño, con apenas dos o tres calles, pero conserva un gran encanto histórico. Entre sus elementos más destacados se encuentran el Arco del Barrio Judío y el Candelabro Judío, situados en la calle Adarve, que nos recuerdan la presencia de la comunidad judía en Arjona en siglos pasados.
En pleno distrito judío llegamos a nuestra última parada, y sin duda la más espectacular: la Cripta del Barón de Velasco. Se trata de una cripta privada construida entre 1920 y 1930, encargada personalmente por Fernando Ruano Prieto, el Barón de Velasco, para albergar los restos de sus padres recientemente fallecidos, así como los suyos propios cuando llegara el momento. Es evidente que el Barón invirtió gran parte de sus ahorros en esta obra, construida en estilo neobizantino y decorada con teselas doradas procedentes de Venecia. El ábside está ornamentado con la representación de un Cristo Pantocrátor —figura de Dios en el arte bizantino— rodeado por cuatro ángeles, junto a estatuas de mármol de Carrara, e incluye simbología masónica, ya que el Barón era masón.
La autoría se distribuye entre varios artistas: el maestro Giovanni, marmolista italiano; el arquitecto gallego Antonio Flórez Urdapilleta; y el escultor valenciano José Capuz, encargado de las figuras de las tres virtudes teologales —Fe, Esperanza y Caridad— visibles en tres de las paredes de la cripta.
Esta cripta es uno de los tres edificios de arte neobizantino que existen en España, junto al Panteón de Hombres Ilustres y la Basílica Nuestra Señora de Atocha en Madrid, y se inspiró en la iglesia de Santa Maria dell’Ammiraglio en Palermo.
Otro detalle sorprendente es el mecanismo de raíles construido para mover la estatua y permitir el acceso a los nichos mortuorios. Originalmente, la cripta se accedía desde una capilla de la Iglesia de San Juan Bautista, situada justo encima, pero hoy en día se entra por la escalinata externa de mármol que hemos bajado durante la visita.
Interior de la Cripta del Barón de Velasco
En 1936, en plena Guerra Civil, la cripta fue saqueada, ya que se rumoreaba que albergaba un tesoro. Por ello, hoy faltan numerosas teselas y algunas esculturas se encuentran rotas. Durante el saqueo también se exhumaron los restos del cuerpo de su madre, que fueron los únicos que descansaron en esta cripta. El Barón de Velasco accedió posteriormente al cargo de juez militar en el régimen franquista, y durante su mandato se produjeron varios fusilamientos de arjoneros. Finalmente, Fernando Ruano Prieto falleció en 1964 sin haber llegado a utilizar su cripta. La cripta fue restaurada a finales del siglo XX y, desde 2002, está abierta al público.
Como curiosidad, durante las obras de restauración de 1956 apareció en la cripta una piedra cuadrada esculpida en mármol, decorada con un mandala y letras en hebreo. Efectivamente, se trata de la lápida templaria que actualmente se encuentra en la escalera del Ayuntamiento. Su origen es motivo de debate: algunos sostienen que no es una lápida templaria auténtica, sino una réplica del grabado de la Mesa de Salomón. Según la leyenda, la Mesa del Rey Salomón contenía la descripción de la creación del universo y el nombre verdadero de Dios, otorgando conocimiento absoluto a su propietario. Se dice que este objeto pasó por Toledo y por Jaén.
Volviendo a la lápida hallada en la cripta, al parecer se habrían hecho 12 copias, una para cada miembro de la logia masónica “Los 12 Apóstoles”, a la que pertenecía el Barón de Velasco. La copia del Barón es la que hoy se puede ver en el Ayuntamiento. Verdad o ficción, o incluso una mezcla de ambas, nunca lo sabremos con certeza.
Lápida templaria en la escalera del Ayuntamiento de Arjona
Para quienes deseen profundizar en la historia de la cripta, existe un capítulo dedicado a ella en la serie de Discovery Max titulado Enigmas de Nuestra Historia – La Mesa del Rey Salomón.
Con esto, damos por concluido nuestro recorrido por Arjona, un pueblo lleno de historia, arte y curiosidades que reflejan su rica herencia romana, musulmana y cristiana. Esperamos que esta visita os haya permitido descubrir los tesoros y secretos que hacen de Arjona un lugar tan especial.
Para tomar algo, os recomendamos recorrer la calle que conecta la Plaza de la Constitución con la Iglesia de San Martín, el corazón de Arjona, donde se concentran la mayoría de terrazas y el ambiente más animado del pueblo.
Si queréis comer, el lugar más destacado es el Café-Bar-Restaurante “El Gallo”, aunque es también el más caro. En segundo lugar, podéis optar por el Restaurante Chuchy, otra buena opción.
Para quienes busquen bares de ambiente nocturno, el más popular es Nono's, que además ofrece buena comida.
Y si queréis llevaros un recuerdo dulce de Arjona, no podéis dejar de probar las especialidades de la Confitería Productos Campos o de la Repostería 1890 Bonoso Campos, auténticos referentes de la repostería local.
Arjona es un excelente punto de partida para descubrir otros pueblos cercanos de la campiña jiennense:
➣ Arjonilla, donde se conservan los refugios antiaéreos construidos durante la Guerra Civil.
➣ Porcuna, antigua ciudad romana conocida como Obulco, perteneciente a la provincia romana de Bética, que nos ha legado un valioso patrimonio histórico, incluyendo restos de la cisterna romana La Calderona y del anfiteatro romano.









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