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Artículo actualizado en: 2026-03-26T08:42:01Z

Catania

Catania, con unos 300.000 habitantes, es la segunda ciudad más grande de Sicilia, solo por detrás de Palermo. Dispone de su propio aeropuerto, por lo que para muchos se convierte en la puerta de entrada ideal para recorrer la isla. En nuestro caso, volamos a Palermo y regresamos desde Catania.

Antes de ir, varias personas nos desaconsejaron visitarla, alegando que era una ciudad sucia y poco atractiva. Sin embargo, lo cierto es que nos sorprendió positivamente. Es verdad que muchos edificios muestran un evidente estado de semiabandono, pero esa decadencia forma parte de su encanto y de su estilo particular. El centro nos pareció relativamente limpio, la gente fue muy amable y, además, había menos turistas que en otras ciudades sicilianas, lo que contribuyó a que nuestra estancia resultara especialmente agradable desde nuestro punto de vista.

    ¿Cómo llegar a Catania?

    Si venís desde fuera de la isla, lo más habitual es llegar en avión al Aeroporto Internazionale di Catania (CTA). Desde allí podéis alquilar un coche para recorrer Sicilia o utilizar el transporte público. La opción más económica es el shuttle bus de la empresa AMT Alibus, que pasa aproximadamente cada media hora y conecta el aeropuerto con el centro de Catania.

    También tenéis la posibilidad de usar los autobuses de Etna Transporti para desplazaros a otros destinos, como Taormina.

    Otra alternativa es llegar a Catania en tren o moveros por la isla utilizando este medio. En ese caso, os recomendamos consultar la web de Trenitalia para revisar horarios y conexiones.

    Si vais a moveros en coche, os sugerimos descargar la aplicación EasyPark, muy sencilla de usar y válida para aparcar en las zonas azules (strisce blu) de toda Sicilia, incluida Catania. En muchos lugares no hay máquinas, así que esta aplicación puede ser la única forma de obtener el ticket. También podéis recurrir a aparcamientos privados, que encontraréis buscando “parcheggio” en vuestra aplicación de mapas en la ciudad donde estéis.
     
    Por último, tened en cuenta que Catania cobra una tasa turística de 2 € por persona y noche, destinada al mantenimiento de la ciudad.

    ¿Qué ver en Catania?

    Catania fue fundada alrededor del siglo VIII a. C. como colonia griega, y su historia ha estado marcada por terremotos, erupciones volcánicas y sucesivas reconstrucciones. Tras el devastador terremoto de 1693, que la destruyó casi por completo, la ciudad fue reconstruida siguiendo un marcado estilo barroco que hoy define su identidad. Además, las numerosas erupciones del Etna a lo largo de los siglos explican por qué muchos de sus edificios están levantados con piedra volcánica negra procedente del propio volcán.

    Comenzamos nuestra ruta por la ciudad recorriendo la via Etnea, una de sus avenidas principales y, sin duda, una de las más bonitas. Sus casi 3 kilómetros atraviesan varios puntos de interés y culminan en la plaza del Duomo, de la que hablaremos más adelante. Su nombre no es casual: si miramos hacia el extremo opuesto de la calle y el día está despejado, se puede ver la silueta del Etna recortándose en el horizonte.

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    Via Etnea

    Nuestra primera parada en esta avenida es la Piazza Stesicoro, donde se alza un monumento dedicado al compositor de ópera Vincenzo Bellini, nacido en Catania. La plaza está rodeada de elegantes edificios y palacios barrocos, como el Palazzo Beneventano y el Palazzo Tezzano. Aquí también se encuentra la Chiesa di San Biagio in Sant’Agata alla Fornace y, en el centro, el Anfiteatro Romano de Catania.

    Este anfiteatro, construido en el siglo II d. C., tenía originalmente forma elíptica —70 por 50 metros de diámetro— y capacidad para unos 15.000 espectadores sentados. Fue levantado con piedra volcánica procedente del Etna. El paso del tiempo, junto con terremotos, erupciones y conflictos, ha reducido considerablemente su estructura: la elipse completa ya no existe, pero los restos que se conservan pueden contemplarse de forma libre y gratuita, aunque únicamente desde la parte superior.

    El anfiteatro, junto con otros restos arqueológicos que quedaron enterrados bajo la ciudad moderna a causa de las múltiples erupciones del Etna, terremotos e incendios que elevaron progresivamente el nivel urbano, forma parte de lo que se conoce como Catania sotterranea (Catania subterránea).

    Continuamos por la via Etnea en dirección sur y llegamos a la Piazza Università, donde se alza el majestuoso edificio barroco de la universidad. Fue construido sobre una estructura anterior que quedó destruida tras el terremoto de 1693. La Universidad de Catania, por cierto, fue fundada en el siglo XV, cuando la Corona de Aragón gobernaba Sicilia.

    Al final de la calle alcanzamos la Piazza del Duomo, la plaza principal de Catania, rodeada también de espléndidos edificios barrocos. Vamos a detenernos en algunos de ellos.

    En primer lugar, cómo no, la Catedral de Santa Águeda (Basilica Cattedrale di Sant'Agata), dedicada a la patrona de la ciudad. Santa Ágata (en italiano, Sant’Agata) y Santa Águeda (en español) son la misma santa —de hecho, Ágata es un nombre muy común en Catania—, procedente del latín Agatha. A principios de febrero se celebra una gran fiesta en su honor que dura varios días, durante la cual las reliquias de la santa salen en procesión por la ciudad.

    La catedral fue construida entre 1078 y 1093, en época normanda, por el rey Roger I, sobre unas antiguas termas romanas. Tras varias erupciones del Etna y los terremotos de 1169 y 1693, quedó prácticamente en ruinas y tuvo que ser reconstruida, esta vez en estilo barroco. Aun así, se conservan algunos elementos normandos, como las dos torres y los tres ábsides, un rasgo característico que ya habíamos visto en otras construcciones normandas en Palermo.

    La entrada al interior es gratuita. En su interior destacan la arquitectura barroca, los frescos, la capilla de Santa Ágata, que supuestamente alberga sus reliquias, y la tumba del compositor Vincenzo Bellini. El horario de apertura es de 07:15 a 12:30 y de 16:00 a 19:00; los fines de semana abre a las 07:45.
     
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    Catedral de Santa Águeda

    A mano derecha de la catedral, bajando unas escaleras, se encuentra la entrada a las antiguas termas romanas de Aquilea (Terme Achilliane), sobre las cuales se levantó la catedral. No es una visita imprescindible, pero siempre resulta interesante conocer este tipo de restos arqueológicos, especialmente si dispones de tiempo. Las termas no son muy grandes, así que el recorrido es breve, y la entrada cuesta 3 €.

    Junto a la catedral se alza otra iglesia, la Abadía de Santa Águeda (Badia di Sant'Agata), un templo barroco que perteneció a un monasterio benedictino también dedicado a la patrona de Catania. Como ocurre con la mayoría de edificios de la ciudad, lo que vemos hoy es una reconstrucción barroca del siglo XVIII, ya que la iglesia original de 1620 fue destruida por el terremoto de 1693.

    La entrada a la iglesia es gratuita, pero por una pequeña tarifa merece la pena subir los 170 escalones hasta su azotea. Desde allí se obtienen vistas de 360° de toda la ciudad, con el Monte Etna en el horizonte. Mucha gente elige subir a última hora del día para disfrutar del atardecer. El horario es de 9:00 a 12:00 y de 15:00 a 18:00 (en verano hasta las 20:00), y el acceso a la azotea cuesta 5 € por persona.

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    Vistas de Catania y el Etna de fondo desde la azotea de la Abadía de Santa Águeda

    En el centro de la Piazza del Duomo se alza la Fontana dell'Elefante, también conocida como U Liotru, uno de los símbolos más reconocibles de Catania. Fue erigida en 1737 durante la reconstrucción de la ciudad tras el terremoto de 1693 y está formada por una escultura de un elefante tallado en lava negra que sostiene un obelisco egipcio de granito. El elefanteliotru en siciliano— ha sido desde hace siglos el emblema protector de Catania, y así quiso reflejarlo su arquitecto, Giovanni Battista Vaccarini. De hecho, es muy probable que encontremos más elefantes repartidos por la ciudad.

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    Fontana dell'Elefante

    En una de las esquinas de la plaza encontramos la Fontana dell’Amenano, una fuente barroca construida en mármol de Carrara y obra del arquitecto Tito Angelini en 1867. Representa a un joven vertiendo agua en una pila que se desborda, creando un efecto de cascada. El agua cae directamente al río Amenano, que fluye por debajo de la fuente y de la propia plaza.

    Esta fuente marca la entrada al Mercado de Pescado de Catania (Pescheria di Catania), una de las experiencias más auténticas de la ciudad. Se trata de un mercado bullicioso donde, desde primera hora de la mañana, se vende pescado fresco local. Entre sus especialidades destacan productos típicos del mar Jónico, como el pez espada, la lubina, los mejillones, las almejas y los boquerones, incluidos unos muy pequeños conocidos como nonato o acciughe nonate. Su venta está prohibida en algunos países europeos —como España— por considerarse demasiado jóvenes para su comercialización.

    Aunque hoy en día también es una atracción turística, sigue siendo un mercado genuinamente local, con un estilo de manipulación y venta del pescado muy distinto al de los supermercados modernos. Los cataneses acuden por la mañana para comprar pescado fresco para sus casas o restaurantes. El mercado abre diariamente de 7:00 a 14:00, excepto los domingos; sin embargo, es mejor visitarlo a partir de las 8:30 o 9:00, cuando los puestos ya están completamente montados. Por cierto, es habitual regatear en este mercado.

    Si queréis, muy cerca de aquí podéis acercaros a ver los Arcos del Mar (Archi della Marina). Antes del terremoto de 1693, el mar llegaba hasta esta zona, que formaba parte del antiguo puerto de Catania. Los arcos sostenían construcciones y servían como paso hacia la ribera marítima, conectando la ciudad con el puerto. Tras el terremoto y los cambios en la línea de costa, quedaron tierra adentro, pero aún se conservan como testimonio del pasado portuario de la ciudad.

    Nos dirigimos ahora al Teatro Romano de Catania (Teatro Antico greco-romano di Catania). Este teatro, construido en el siglo II d. C., se levantó sobre un antiguo teatro griego, como era habitual. Se utilizó piedra de lava negra procedente del Etna y llegó a tener capacidad para unas 7.000 personas. El conjunto se dividía en tres partes: la cavea (las gradas donde se sentaba el público), la orquesta, que hoy es el espacio por donde fluye el río Amenano —un río subterráneo que a veces puede verse en este punto, según la época del año—, y el escenario. La cavea conserva solo unos pocos escalones originales y puede verse cómo queda interrumpida en ambos extremos debido a las construcciones posteriores. Durante la Edad Media, el teatro cayó en desuso y sobre él se construyeron viviendas y otros edificios, algo que todavía se aprecia hoy. Esto complicó las excavaciones arqueológicas iniciadas en el siglo XVIII, y muchos de los objetos encontrados simplemente se exponen en las dos salas situadas a la salida del teatro.

    La visita no termina aquí: en la parte superior izquierda del teatro se encuentran los restos del Odeón, un pequeño teatro semicircular de principios del siglo III. Se utilizaba para espectáculos de música y danza y tenía capacidad para unos 1.300 espectadores. Al igual que el teatro, el odeón está parcialmente cortado por edificaciones posteriores y su estado de conservación es limitado. Quizá lo más llamativo sea su fachada exterior, con una serie de arcos y pórticos construidos en piedra de lava y ladrillo.

    En esta página web podéis consultar horarios y precios; además, el primer domingo de cada mes la entrada es gratuita.
     
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    Teatro romano de Catania

    Ahora regresamos hacia el centro para dirigirnos a la Piazza Vincenzo Bellini, donde se alza el Teatro Massimo Bellini, inaugurado el 31 de mayo de 1890 con la ópera Norma. De ahí proviene, por cierto, el nombre del famoso plato siciliano pasta alla Norma. Vincenzo Bellini (1801-1835) fue uno de los compositores de ópera más destacados de Italia y, al ser natural de Catania, se decidió construir un teatro que llevara su nombre.

    En este teatro se han representado la mayoría de sus obras, interpretadas por grandes artistas. Un ejemplo célebre es el de 1951, cuando, con motivo del 150 aniversario del nacimiento del compositor, María Callas interpretó el papel de Norma. Si tenéis tiempo y os gusta la ópera, asistir a una función en vivo aquí tiene que ser una experiencia realmente especial.
     
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    Teatro Bellini

    Más alternativas en Catania

    🛍️Si os gustan las compras y los mercadillos, podéis acercaros al Fera ’o Luni, cuyo nombre significa ‘la feria del lunes’, ya que originalmente solo se celebraba ese día. Hoy, aunque conserva el nombre, abre de lunes a sábado en la Piazza Carlo Alberto di Savoia. Es un mercado caótico, local y muy auténtico, una mezcla de bazar y mercado tradicional donde se vende de todo: ropa, accesorios, calzado, artículos para el hogar y, por supuesto, productos frescos como frutas, verduras y pescado. Lo ideal es ir temprano, porque suele cerrar al mediodía, entre las 12:00 y las 13:00

    🏰Castello Ursino – Construido en el siglo XIII, el Castello Ursino se levantó originalmente junto al mar, con las olas golpeando sus muros. Sin embargo, la gran erupción del Etna de 1669 cubrió la zona con lava, rellenó su foso y creó nueva tierra firme, de modo que el castillo quedó tierra adentro, hoy a más de un kilómetro de la costa. Se trata de una fortaleza defensiva construida para proteger la ciudad, y nunca fue residencia real.

    ¿Dónde comer en Catania?

    La comida en Catania es, por sí sola, un motivo para visitar la ciudad: buena calidad y precios muy razonables. En nuestro artículo sobre Palermo ya hablamos de los platos imprescindibles de la isla, así que aquí nos centraremos en dónde comer.

    🍝Trattoria U Fucularu. Un lugar ideal para probar comida tradicional siciliana. Aquí podéis degustar la especialidad de la ciudad, la pasta alla Norma, un plato de pasta con berenjenas fritas, salsa de tomate, ricotta salata (queso de oveja curado típico de Sicilia) y albahaca fresca.

    🍹 Aperitivo en Piazza Santa Maria dell'Indirizzo. Esta plaza es perfecta para disfrutar del clásico aperitivo italiano, con varias terrazas y un ambiente fantástico por la noche. Nosotros lo tomamos en Lettera 82 Risto Pub, donde ofrecen el aperitivo tradicional de embutidos y quesos, y otro típico de Sicilia basado en fritura de pescado y marisco.

    🐟Scirocco Sicilian Fish Lab, perfecto para probar comida callejera siciliana, especialmente pescado. Lo más típico es el cucurucho (cartoccio) de fritura de pescados y la caponata con pescado.

    🍨Don Peppinu | Catania, considerada la mejor heladería de la ciudad —solo hay que ver las colas que se forman siempre—. Además de helados, también sirven granita y brioche, una combinación muy típica en Sicilia.

    Excursión al Monte Etna

    🌋Catania es la ciudad más cercana para hacer una excursión al Monte Etna, el volcán activo más alto de Europa continental y uno de los más activos del mundo. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2013, su altura es variable —está en constante transformación debido a su intensa actividad eruptiva—, situándose en torno a los 3.330 metros. El Etna está formado por varios cráteres somitales (en la cima) y numerosos cráteres secundarios repartidos por sus laderas. Los cráteres somitales son cinco: el Cráter Nordeste (1911), la Vorágine (1945), la Bocca Nuova (1968), el Cráter Sureste (1971, uno de los más activos) y el Nuevo Cráter Sureste (2011), que se convirtió en el punto más alto del volcán tras sus frecuentes erupciones entre 2020 y 2022.

    🔥Se trata de un volcán efusivo, lo que significa que la lava fluye de manera relativamente constante y tranquila, a diferencia de los volcanes explosivos —como el de La Palma o el Vesubio—, cuya actividad es más violenta y menos predecible. Suele registrar grandes erupciones aproximadamente cada 400 años. A lo largo de su historia documentada, el Etna ha tenido más de 190 erupciones confirmadas, algunas de las cuales han causado daños importantes en ciudades como Catania, Messina o Zafferana Etnea. Los sicilianos lo llaman “La Mamma”, porque consideran que da todo a la región: turismo, productos agrícolas e incluso vino. Pero, como toda madre, también tiene su carácter: cuando se enfada, puede castigar con erupciones destructivas.

    🥾Hacer una caminata por un volcán no es algo que se pueda hacer todos los días y, por suerte, en Sicilia hay varios donde elegir: los volcanes de las Islas Eolias y, por supuesto, el Etna. Podéis visitarlo mediante un tour privado, que os recoge y deja en vuestro hotel y realiza un recorrido de unas 5–6 horas con guía, explicaciones y paradas en distintos puntos. Un ejemplo es el de esta compañía que hicieron unos amigos y quedaron encantados.

    🚗La otra opción es visitarlo por libre. Se puede subir en coche hasta el Rifugio Sapienza (unos 1.900 metros), donde hay un aparcamiento de pago y desde donde se pueden ver algunos cráteres. Si queréis continuar ascendiendo, podéis hacerlo a pie (aproximadamente 1 h 30 min, camino exigente) o en teleférico (ida y vuelta 30 €, unos 12–15 minutos) hasta los 2.500–2.550 metros, donde se encuentra el restaurante Bar Etna Mobility. Al subir tan rápido, conviene tomarse un momento para que la cabeza se adapte a la altitud. Frente a la salida del teleférico se puede ver el Cráter Sureste, uno de los más jóvenes del volcán.

    🚙Desde los 2.500 metros, solo se puede seguir subiendo en unas furgonetas Jeep 4x4 (26 € ida y vuelta) hasta los 2.900 metros, cuya referencia es la Torre del Filosofo. Este es el punto más cercano al Cráter Sureste al que se puede llegar sin guía. Junto a la parada de los Jeep 4x4 se encuentran varios cráteres secundarios, entre ellos el Crateri Barbagallo. Aquí la vida es escasa, pero uno de los pocos insectos capaces de sobrevivir en este entorno sin vegetación es la mariquita; si os fijáis, quizá veáis alguna.

    ❄️A partir de este punto, solo se puede continuar ascendiendo con guía autorizado. En la cara sur hay una pista de esquí en invierno, y en la cara norte (en Piano Provenzana) existe otra más pequeña. Si tenéis intención de subir a estas zonas altas, llevad abrigo, porque el clima no tiene nada que ver con el de la ciudad. Como referencia, la temperatura desciende unos 6,5 °C por cada 1.000 metros de ascenso en la troposfera, así que podéis calcular según hasta dónde subáis.

    Excursiones a otras ciudades desde Catania

    Si habéis elegido Catania como base para explorar la zona este de Sicilia, aquí tenéis algunas ideas de lugares que podéis visitar en los alrededores.

    ➤Excursión a la ciudad de Taormina; más información en nuestro artículo.

    ➤Excursión a la ciudad de Siracusa; más información en nuestro artículo.

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