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Artículo actualizado en: 2026-02-15T05:05:57Z

Teotihuacán

Teotihuacán es uno de los recintos arqueológicos más importantes de México y, debido a su cercanía con Ciudad de México, constituye una excursión de un día prácticamente obligatoria.

Si es posible, conviene visitarlo entre semana, cuando hay menos gente; los fines de semana suele estar muy concurrido. Un buen día para ir puede ser, por ejemplo, un lunes, ya que muchos museos de Ciudad de México están cerrados y hay menos actividades que hacer en la ciudad.

Contexto histórico de Teotihuacán

Para comprender mejor el recorrido por Teotihuacán, es fundamental situarlo en su contexto temporal, especialmente si se han visitado otros yacimientos arqueológicos de Mesoamérica. La región mesoamericana abarca los actuales países de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, además de los estados del sur de México. Tradicionalmente, la civilización mesoamericana se divide en tres grandes períodos:
  • Preclásico (2500 a. C. – 200 d. C.) – Se caracteriza por los primeros asentamientos y el desarrollo de diversas culturas, entre las que destacan la olmeca, la zapoteca y la maya. Al final de este periodo también se fundó Teotihuacán.
  • Clásico (200 d. C. – 900 d. C.) – En esta etapa alcanzaron su máximo esplendor civilizaciones como la teotihuacana en Teotihuacán (100 d. C. – 650 d. C.) y la zapoteca en Monte Albán (500 a. C. – 750 d. C.). Monte Albán y Teotihuacán —situadas respectivamente en el sur y en el norte— fueron las dos civilizaciones más relevantes del periodo Clásico. Ambas mantuvieron una relación de respeto y no entraron en conflicto directo. Los mayas estuvieron presentes en los tres periodos; durante el Clásico destacaron ciudades-estado como Palenque, en Chiapas, y Tikal, en Guatemala.
  • Posclásico (900 d. C. – 1521 d. C. con la llegada de los españoles) – Su inicio está marcado por la caída de grandes civilizaciones, cuyos habitantes migraron para fundar o repoblar otros asentamientos. En esta época coexistieron los aztecas o mexicas en el centro del actual México, mientras que los mayas se asentaron en ciudades como Chichén Itzá y Uxmal, en Yucatán. También florecieron urbes como TlatelolcoCholula y Mitla, entre muchas otras.

Lo que aún sigue siendo un misterio para los arqueólogos es qué etnia o grupo fundó y gobernó Teotihuacán. Los investigadores modernos se refieren a ellos como teotihuacanos, aunque se desconoce su nombre étnico original. Lo que sí está claro es que los teotihuacanos eran un pueblo completamente distinto e incluso de una época anterior a la de los mexicas o aztecas, de quienes tanto hablamos en Ciudad de México.

¿Cómo llegar a Teotihuacán?

La forma más sencilla es con una excursión organizada, y en este caso nosotros la recomendamos, ya que las explicaciones de un guía certificado son casi indispensables para comprender Teotihuacán; de lo contrario, solo se vería un conjunto de ruinas. Hay muchas excursiones y agencias, pero aconsejamos elegir la que salga más temprano y dedique suficiente tiempo al sitio, unas 3 horas aproximadamente, ya que muchas otras combinan varias actividades y apenas permanecen una hora en la zona arqueológica. Es un lugar fascinante y merece dedicársele tiempo. Para los más aventureros, también existe la opción de realizar un paseo en globo aerostático y admirar Teotihuacán desde el aire.

La otra alternativa es ir por libre, negociando un precio por hora/persona con alguno de los guías privados que se encuentran allí; el costo suele ser similar al de una excursión organizada desde Ciudad de México. También es posible pagar la entrada y recorrerlo por cuenta propia, aunque, como mencionamos, para zonas arqueológicas es mucho más recomendable ir con guía.

Si vais por libre, debéis llegar a la Terminal Central del Norte, bien con la línea 5 del Metro o en Uber. Una vez allí, id a la Puerta 8 al mostrador donde indica “Autobuses Teotihuacán”. Los autobuses salen cada 15-30 minutos y tardan aproximadamente una hora en llegar. El precio de ida y vuelta es de 104 MXN. Teotihuacán tiene varias puertas; los autobuses de regreso salen desde las puertas 2 y 3 hasta las 18:00.

Además, el trayecto en bus ofrece la oportunidad de ver ese “otro” México: la gran cantidad de zonas marginales y colonias populares que se encuentran fuera del centro de Ciudad de México, una perspectiva muy distinta de la capital.

La entrada al recinto arqueológico cuesta 210 MXN para extranjeros y 105 MXN para mexicanos. Si vais en excursión, conviene aclarar si la entrada está incluida en el precio.

¿Qué ver en Teotihuacán?

El recinto arqueológico de Teotihuacán cuenta con cinco entradas. No existe un itinerario único u óptimo, pero sí se recomienda entrar por una y salir por otra para no tener que recorrer el mismo camino de regreso, lo que puede consumir bastante tiempo. En nuestro caso, entramos por la puerta 3 y salimos por la puerta 1.

Como mencionamos antes, es importante llegar temprano para disfrutar del sitio con menos gente. Nosotros fuimos en una excursión de 3 horas y estábamos allí a las 8:45 de la mañana. Es un madrugón, pero realmente merece la pena.
 
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Mapa de Teotihuacán. Plano base: https://mediateca.inah.gob.mx/

También encontraréis numerosos vendedores en la zona, por lo que conviene estar atentos para evitar posibles estafas. Por ejemplo, la plata que algunos ofrecen puede ser falsa; en esta región no se produce plata de calidad, para eso hay que ir a Taxco, entre otros lugares.

Como vimos anteriormente, Teotihuacán fue fundada alrededor del 200 a. C. y colapsó hacia el 650 d. C., probablemente debido a guerras internas. Cuando siglos después llegaron los mexicas o aztecas, la ciudad ya estaba abandonada. Aun así, quedaron tan impresionados que le dieron el nombre de Teotihuacán, que en náhuatl —la lengua mexica— significa lugar donde los hombres se convierten en dioses. En su apogeo, la ciudad llegó a ocupar aproximadamente 25 km², con unos 4 kilómetros de largo por 2 de ancho.

La dieta de los teotihuacanos, al igual que la de los mexicas, se basaba principalmente en maíz, insectos y algunos productos del mar que podían obtener mediante comercio con zonas portuarias.

La construcción más importante de Teotihuacán son sus pirámides. Estos templos religiosos buscaban imitar la forma de las montañas, y cuando los mexicas llegaron a Teotihuacán, percibían estas edificaciones como un eje de unión entre la tierra y el cielo. Curiosamente, las primeras pirámides eran pequeñas y, durante los periodos de bonanza económica, se ampliaban construyendo nuevas estructuras sobre las anteriores. Por ello, no están huecas ni tienen pasadizos interiores: son capas sucesivas de pirámides de menor tamaño. Antes se podía subir a las pirámides, pero desde la pandemia de Covid-19 ya no está permitido; además, las escalinatas han sufrido menos deterioro, por lo que podría ser que nunca se permita volver a subir.

Un estilo arquitectónico típico de Mesoamérica en general y de Teotihuacán en particular es el llamado talud-tablero, que consiste en colocar un tablero o base horizontal seguido de un talud en diagonal, repitiendo este patrón sucesivamente. Este estilo se encuentra en prácticamente todas las pirámides de Centroamérica. Hoy en día, las pirámides se muestran desnudas, solo como rocas, pero originalmente estaban decoradas y pintadas con murales.

Otro dato fascinante es lo avanzada que era la civilización teotihuacana. Se ha comprobado que contaban con un complejo sistema de drenaje, capaz de desembocar en lagos de la región y de separar las aguas potables, procedentes de ríos o lluvias, de las aguas usadas o sucias.

La primera construcción que veremos al entrar por la Puerta 3 del recinto es el Conjunto del Quetzalpapálotl, que se cree albergaba a la clase alta y a los gobernantes de la ciudad. Este conjunto está formado por tres edificaciones que se visitan en el siguiente orden:
  • Templo De Los Caracoles Emplumados: de esta construcción, lo mejor conservado son sus murales.
  • Patio de los Jaguares: recibe su nombre por los murales que decoran el lado norte del patio. Estos representan felinos, posiblemente jaguares, cuyas cabezas están adornadas con coronas de plumas, llamadas quetzalli en náhuatl.
  • Palacio de Quetzalpapálotl: la construcción más importante del conjunto, edificada alrededor del 500 d. C. Su nombre, en náhuatl, significa quetzalli = pluma preciosa y pāpālōtl = mariposa. El Patio del Palacio de Quetzalpapálotl, también llamado Patio de los Pilares, es sin duda el tesoro de este lugar. En él, los pilares están grabados con aves de perfil que hacen referencia al nombre del palacio: representan pájaros con detalles de mariposas y plumas preciosas. Si se observa con atención, algunos de estos pájaros tienen los ojos rellenos de obsidiana, un vidrio volcánico que encontraremos con frecuencia en la zona.

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Patio de los Pilares del Palacio de Quetzalpapálotl
 
Seguimos con la Pirámide de la Luna, ubicada en la Plaza de la Luna, rodeada por 13 pirámides más pequeñas y siempre muy concurrida de turistas y vendedores ambulantes. Es la segunda pirámide más grande de Teotihuacán, después de la Pirámide del Sol, con una base de aproximadamente 140 x 150 metros y una altura cercana a 45 metros. Aunque es más pequeña que la Pirámide del Sol, ambas alcanzan la misma altura debido a que el terreno donde se encuentra la de la Luna es más elevado.

La primera construcción se levantó alrededor del 200 a.C., y en épocas posteriores se añadieron cuatro niveles más encima de la original. Estudios arqueológicos han confirmado que en la Pirámide de la Luna se realizaban sacrificios de humanos y animales como parte de rituales dedicados a sus dioses.

En el centro de la plaza hay una estructura ligeramente elevada desde la que se puede obtener una excelente foto de la Calzada de los Muertos, hacia donde nos dirigiremos acto seguido.
 
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Plaza y Pirámide de la Luna

La Calzada de los Muertos era la vía principal de Teotihuacán. Su construcción comenzó alrededor del 200 a.C., aproximadamente al mismo tiempo que las pirámides del Sol y de la Luna, coincidiendo con el inicio del desarrollo de la ciudad. Mide 2 kilómetros de largo y 40 metros de ancho, y conecta la Pirámide de la Luna con La Ciudadela.

En general, las construcciones más altas, como las pirámides, tenían un carácter religioso, mientras que las más bajas, como casi todos los edificios que se observan a lo largo de esta calle, eran estructuras administrativas o simplemente vías de acceso a las pirámides. Es importante destacar que casi todos los edificios de la Calzada de los Muertos están restaurados, trabajo que se llevó a cabo en 1910, al final del Porfiriato, con motivo del Centenario de la Independencia de México. Por aquel entonces se permitían intervenciones importantes en las zonas arqueológicas, mientras que hoy está prohibido alterar tanto la historia. Se puede distinguir claramente qué partes fueron restauradas, ya que están hechas con muchas piedrecitas, casi como si formaran un dibujo.

El nombre de Calzada de los Muertos se lo dieron los mexicas o aztecas (miccaotli en náhuatl) cuando llegaron y vieron que los lados del camino estaban llenos de pequeñas colinas, que creyeron que eran tumbas.

En la imagen se aprecia muy bien cómo los teotihuacanos construían las pirámides para imitar la forma de las montañas. Fijaos en la Pirámide del Sol, a la izquierda de la foto: su silueta coincide prácticamente con la de la montaña que se encuentra detrás de ella.
 
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Calzada de los Muertos vista desde la Plaza de la Luna

En la Calzada de los Muertos destaca un basamento que alberga una pintura notablemente bien conservada, conocida como el Mural del Puma, descubierta durante los trabajos arqueológicos de 1963. Este mural representa un puma pintado en amarillo sobre un fondo blanco y rojo.

Debajo del felino hay una banda de círculos que simbolizan jade o piedra verde (chalchihuites en náhuatl), una piedra preciosa sagrada y muy valorada por los teotihuacanos, similar a lo que hoy en día representa el oro para nuestra sociedad. Este mural formaba parte de la decoración del edificio, lo que lleva a los arqueólogos a pensar que la mayoría de las construcciones de Teotihuacán estaban en su momento decoradas con pinturas de este estilo.
 
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Mural del Puma en la Calzada de los Muertos

Seguimos avanzando por la Calzada de los Muertos y, a nuestra izquierda, se alza la Pirámide del Sol, que fue el templo religioso más importante de Teotihuacán. Con una altura de 63,5 metros, es la tercera más alta de Mesoamérica, después de la pirámide de Cholula (66 m) y la de Toniná (75 m). Cada lado de su base mide 223 metros.

El nombre le fue dado por los mexicas, quienes al llegar pensaron que estaba dedicada al dios Sol. A diferencia de otras pirámides de la ciudad, que se construían por etapas y se ampliaban progresivamente, la Pirámide del Sol se levantó prácticamente de una sola vez, alrededor del 150 d. C. Si observamos su parte superior, parece como si estuviera cortada; lo más probable es que originalmente se erigiera un templo en la cúspide, que con el tiempo quedó destruido.

Como dato curioso, en su momento la pirámide estaba totalmente cubierta de vegetación, lo que la hacía integrarse con el paisaje.
 
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Pirámide del Sol

Continuamos por nuestro recorrido y la siguiente parada es la Plaza Oeste, un lugar muy interesante para apreciar la estructura de los basamentos de Teotihuacán, así como el estuco y la decoración de las paredes de las habitaciones. Se trata de un gran patio compuesto por varias habitaciones y otros patios más pequeños.

Es un excelente ejemplo para observar las distintas etapas constructivas de la ciudad y de sus edificaciones, ya que uno de los templos alberga, bajo su estructura, un templo más antiguo en el que destacan esculturas de cabezas de serpiente con lengua bífida.
 
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Templos de distintas etapas constructivas

Seguimos avanzando por la Calzada de los Muertos y, al cruzar el río, entramos en la parte más antigua de la ciudad. El elemento más destacado de esta zona es La Ciudadela, que consta de un gran patio y varios complejos donde residían los dirigentes y personas importantes de Teotihuacán.

Lo más impresionante de esta área es el Templo de Quetzalcóatl, también conocido como el Templo de la Serpiente Emplumada, que es su traducción al  en español. Este templo está formado por siete plataformas talud-tablero, y su fachada se distingue por las esculturas de cabezas de serpientes emplumadas. En total, hay 360 figuras decorativas alrededor del templo, que alternan cabezas de serpientes emplumadas con representaciones de Tláloc, dios de la lluvia y del tiempo para la cultura azteca o mexica. Este mismo dios era llamado Chaac en la cultura maya y Pitao Cocijo en la zapoteca.

Algunas de estas figuras no solo tenían función decorativa, sino también práctica, ya que servían como canales o desagües para el agua.

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Fachada del Templo de Quetzalcóatl con las figuras de la serpientes emplumadas y Tláloc
 
Lo curioso del Templo de Quetzalcóatl es que pasa un poco desapercibido, ya que hay otro enorme templo frente a él. Se cree que esto se debe a que en Teotihuacán existían cuatro grupos de gobierno, uno de ellos el de la serpiente emplumada, y los otros tres se rebelaron contra él, destruyeron su templo y construyeron uno nuevo justo delante.

Afortunadamente, el templo original quedó parcialmente enterrado en arena, lo que permitió que se conservara en tan buen estado. De hecho, se considera que estas guerras internas fueron una de las causas del colapso y hundimiento de Teotihuacán.

En la Sala Teotihuacán del Museo de Antropología en Ciudad de México hay una representación a escala real de una parte de la fachada de este templo.
 
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Pirámide delante del Templo de Quetzalcóatl

Esta zona de La Ciudadela aún sigue siendo objeto de exploración. En 2010, el arqueólogo mexicano Sergio Gómez, uno de los más destacados de los últimos tiempos, descubrió un túnel a 14 metros de profundidad que conecta la plaza con el subsuelo del Templo de la Serpiente Emplumada. Este hallazgo es de gran importancia, ya que se han encontrado más de 100.000 objetos en su interior, entre los que destacan cuatro figuras, tres femeninas y una masculina, ubicadas en una cámara al final del túnel. Evidentemente, este túnel no está abierto al público y no se prevé que lo esté en el futuro. El canal del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) publicó un vídeo con algunos de los objetos hallados e imágenes de los trabajos de exploración.

La última parada de nuestra visita es el Edificio Sur, junto a los templos de La Ciudadela. Este edificio contaba con varias superposiciones y escalinatas que conducían a los templos superiores. Hoy en día solo se conservan dos subestructuras, donde destacan pinturas murales con figuras rectangulares de color rojo.

Con esto damos por finalizada nuestra visita a Teotihuacán, la ciudad más poblada de toda Mesoamérica durante el período clásico, con entre 100.000 y 200.000 habitantes. Queda claro que lo que visitamos hoy representa solo una pequeña parte de lo que fue en su apogeo. La zona que se visita correspondía al centro de la ciudad, donde se encontraban templos, edificios gubernamentales y viviendas de la clase alta, mientras que la gran mayoría de la población vivía en las afueras.

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