Hildesheim es una pequeña ciudad situada a unos 30 km al sureste de Hannover, en el estado federado de Baja Sajonia (Niedersachsen). Cuenta con algo más de 100.000 habitantes y destaca por su importante patrimonio medieval, a pesar de haber sufrido una gran destrucción durante la Segunda Guerra Mundial.
¿Cómo llegar a Hildesheim?
Si viajáis desde Hannover u otras ciudades de Baja Sajonia, una de las opciones más cómodas y económicas es el Niedersachsen-Ticket. Este billete permite viajar durante un día en trenes regionales (RE, RB y S-Bahn, pero no en ICE o IC) por Baja Sajonia y también a ciudades-estado cercanas como Bremen y Hamburgo.
El ticket tiene un precio base al que se añade un importe adicional por cada viajero extra, hasta un máximo de cinco personas, y se puede adquirir por Internet o en las máquinas de las estaciones de tren.
¿Qué ver en Hildesheim?
Hildesheim fue fundada en el año 815 como sede episcopal. En marzo de 1945, los bombardeos destruyeron gran parte de su casco histórico. Sin embargo, en las décadas posteriores se llevó a cabo una cuidadosa reconstrucción que devolvió a la ciudad buena parte de su aspecto tradicional, especialmente en la Plaza del Mercado.
La Plaza del Mercado (Marktplatz Hildesheim) es el corazón histórico de la ciudad y uno de sus principales atractivos. Es un magnífico ejemplo de arquitectura tradicional alemana, con casas de entramado de madera y fachadas ricamente ornamentadas.
En el centro se encuentra la Fuente de Rolando (Rolandbrunnen), reconstruida en 1984 siguiendo el modelo de la original de 1540. Esta estatua de Rolando, que aparece representado como un caballero con armadura, era típica de las ciudades del norte de Alemania en la Edad Media y simboliza la justicia, libertad y autonomía comercial.
Además, la Marktplatz y la cercana Platz An der Lilie son los principales escenarios del mercado navideño anual (“Weihnachtsmarkt Hildesheim”), celebrado entre finales de noviembre y finales de diciembre, con puestos de artesanía, gastronomía típica y el tradicional vino caliente (Glühwein).
Plaza del Mercado
Edificios destacados de la plaza:
→Ayuntamiento (Rathaus Hildesheim). Construido entre 1268 y 1290, su fachada histórica alberga un carrillón (Glockenspiel) que suena varias veces al día (habitualmente a las 12:00, 13:00 y 17:00, y también a las 9:00 en días de mercado).
→Casa Gremial de los Carniceros (Knochenhaueramtshaus), construida en 1529 como sede del gremio de carniceros. Destruida en 1945, fue reconstruida en la década de 1980 siguiendo fielmente su diseño original. Actualmente alberga un restaurante en la parte baja.
Casa Gremial de los Carniceros
→Casa de los Templarios (Tempelhaus), casa gótica del siglo XIV. Fue uno de los pocos edificios de la plaza que no quedó totalmente destruido en 1945, aunque sí sufrió daños y fue restaurado posteriormente. Hoy alberga la oficina de turismo y el acceso a la biblioteca municipal.
→Wedekindhaus. Edificio renacentista de 1598, encargado por el comerciante Hans Storre como vivienda y edificio comercial, aunque al final se quedó con el nombre de su posterior propietario, Wedekind. También fue reconstruido entre 1984 y 1986 como parte de la recuperación histórica de la plaza.
Wedekindhaus
Durante nuestra visita coincidimos con la llamada Hildesheimer Weinfest 🍷, una tradicional fiesta local del vino que se celebra cada año en la Marktplatz. Productores de distintas regiones de Alemania acuden para montar sus puestos y ofrecer sus vinos al público. Además, también se pueden encontrar los clásicos puestos de salchichas alemanas, helados y otras especialidades. Sin duda, un evento que aportó un ambiente animado y muy especial a la ciudad durante nuestra estancia.
Copa de vino del Hildesheimer Weinfest
Por otro lado, también merece la pena ver
la catedral de Santa María (Dom Mariä Himmelfahrt zu Hildesheim), una catedral católica románica construida entre 1010 y 1020. Desde 1985 está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Destaca especialmente su claustro y el famoso rosal milenario (Tausendjähriger Rosenstock), que según la tradición tiene más de mil años de antigüedad.
Junto a la catedral se encuentra el Dommuseum Hildesheim, un museo de pago donde se conservan valiosas piezas de arte sacro medieval.
Por último, queda por ver la iglesia de San Miguel (Michaeliskirche), que data del siglo XI. Es una de las obras maestras del románico alemán y también Patrimonio de la Humanidad desde 1985. Su interior es especialmente impresionante por el techo pintado, las columnas y arcos de colores y la cripta medieval. En 2014 apareció representada en la moneda alemana de 2 € dedicada al estado de Baja Sajonia.
Si disponéis de más tiempo, también podéis visitar otras iglesias interesantes:
- Iglesia de San Andrés de Hildesheim (Andreaskirche), famosa por tener una de las torres más altas del norte de Alemania.
- Iglesia de San Gotardo de Hildesheim (Godehardikirche), otro destacado ejemplo del románico.
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