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2026-08-28T12:32:52Z
Elche
Elche (Elx en valenciano), en la provincia de Alicante, es una ciudad de unos 245.000 habitantes, situada a solo 30 minutos en coche de Alicante. Destaca por su encantador casco histórico y sus amplias zonas verdes, lo que la convierte en un destino ideal para visitar en un día. Además, cuenta con dos Patrimonios de la Humanidad de la Unesco: el Palmeral de Elche y el Misteri d’Elx, de los que hablaremos enseguida.
A lo largo de su historia, Elche ha sido hogar de numerosas civilizaciones, desde los íberos, que fundaron la antigua ciudad de Helike en el siglo V a. C., hasta los romanos, que establecieron la colonia de Ilici, origen del actual gentilicio de sus habitantes, los ilicitanos. Posteriormente, la ciudad también formó parte del reino visigodo, así como de Al-Ándalus, dejando cada una de estas culturas una huella que aún hoy forma parte de la identidad ilicitana.
🅿️Nosotros dejamos el coche en el Parking Candalix, un aparcamiento gratuito (aunque suele haber gorrillas) y muy cercano al centro histórico.
Desde allí, nuestra primera parada fue el Parque Municipal, la zona más extensa y accesible de todo el conjunto que forma el Palmeral de Elche.
El Palmeral de Elche 🌴no es un lugar concreto, sino una enorme extensión de más de 200.000 palmeras repartidas por toda la ciudad, ocupando alrededor de 500 hectáreas. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000, es el palmeral más grande de Europa y uno de los mayores del mundo. También es preciso aclarar que no es un bosque natural, sino una plantación artificial impulsada principalmente por los musulmanes a partir del siglo VIII, si bien es cierto que civilizaciones anteriores (íberos, romanos) tenían palmeras y cultivaban dátiles. El Parque Municipal es una de las mejores formas de descubrir este singular paisaje y, además, disfrutar de la agradable sombra que ofrecen sus palmeras, especialmente bienvenida durante los meses de verano.
En uno de los extremos del Parque Municipal se alza el Palacio de Altamira (Palau d'Altamira), una imponente fortaleza de origen medieval que, entre sus varios usos, funcionó como prisión entre el siglo XVIII y el año 1959 y como fábrica de tejidos, instalada en el patio central en 1915. Actualmente forma parte del Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE) y en su interior se pueden recorrer diferentes exposiciones dedicadas a la historia de la ciudad, con especial atención a la época andalusí.
Uno de los aspectos más llamativos del edificio es su patio de armas, donde se ha integrado una moderna intervención arquitectónica con pasarelas, ascensor y una gran cubierta que contrasta con la construcción histórica. A través de estas pasarelas es posible ascender hasta la muralla, desde donde se obtienen magníficas vistas tanto de la ciudad como del Parque Municipal y parte del Palmeral. Además, la visita es gratuita, por lo que merece mucho la pena acercarse a conocerlo.
El Palacio de Altamira fue una construcción que se asentó sobre estructuras y cimientos de época islámica y precisamente frente a él pueden contemplarse los restos de la antigua muralla islámica, que formaba parte del sistema defensivo de la fortificación medieval árabe que protegía la ciudad. De hecho, están conectados, desde el interior del palacio se puede ver la parte de debajo de la muralla.
Ahora cruzaremos el Puente de Altamira sobre el río Vinalopó, un nombre que probablemente resulte familiar a algunos, ya que da nombre a la famosa Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó, una denominación de origen protegida. Esta uva, cultivada en el valle del río Vinalopó, está destinada al consumo en fresco como alimento y no a la elaboración de vino, siendo uno de los productos agrícolas más emblemáticos de la provincia de Alicante.
Girando a la izquierda nada más cruzar el puente llegamos al Mercado Central de Elche (Mercat Central d’Elx), uno de esos mercados tradicionales tan característicos de las ciudades valencianas. Aunque de tamaño reducido, ofrece una amplia variedad de productos frescos, desde frutas y verduras hasta pescado, carne, embutidos y especias. Sus precios suelen ser algo más elevados que la media de la ciudad, pero destacan por la calidad y frescura de los productos. Además, en uno de sus extremos cuenta con un bar-cafetería con agradables vistas al río. El mercado abre todas las mañanas, excepto los domingos, de 8:00 a 14:30, y también los jueves y viernes por la tarde, a partir de las 17:30 horas.
Nosotros aprovechamos para comer en esta zona de la ciudad, situada al oeste del río Vinalopó, donde se concentran varios restaurantes y bares. Tras la pausa, volvimos a cruzar el río por la pasarela peatonal para continuar la visita del casco histórico, en su mayoría peatonal. Nada más llegar nos recibió la encantadora Plaza de Baix (Plaça de Baix), presidida por el Ayuntamiento de Elche (Ajuntament d'Elx) del siglo XV y adornada con varias palmeras y terrazas a la sombra de los árboles, un lugar ideal para descansar y disfrutar del ambiente local.
La Plaza de Baix fue renovada y peatonalizada en 2020, transformándose en un espacio más amplio y agradable para la gente. Entre los elementos más llamativos de la remodelación destaca su pavimento, que incorpora un mosaico inspirado en los motivos de la cerámica íbera ilicitana, un guiño al importante pasado histórico y arqueológico de la ciudad.
Desde aquí continuamos por la Carrer Corredora, una amplia calle comercial cubierta en varios tramos por lonas que proporcionan una sombra muy agradecida durante los calurosos días de verano.
La Carrer Corredora desemboca en la agradable Plaça de la Glorieta, una plaza arbolada rodeada de edificios históricos. Entre ellos destaca el Gran Teatro de Elche (Gran Teatre d'Elx), inaugurado en 1920 con el nombre de Teatro Kursaal, siguiendo los modelos de los teatros italianos de la época, y completamente renovado en 1996. En el centro de la plaza puede verse una réplica de la famosa Dama de Elche (Dama d'Elx), una escultura íbera datada entre los siglos V y IV a. C., hallada en agosto de 1897 en el yacimiento arqueológico de La Alcudia, a las afueras de la ciudad. Como curiosidad, la figura estuvo originalmente policromada en vivos tonos rojos, azules y amarillos. Tras pasar por instituciones tan prestigiosas como el Museo del Louvre y el Museo del Prado, desde 1971 se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, mientras que el Ayuntamiento de Elche sigue reclamando, sin éxito hasta la fecha, su regreso definitivo a la ciudad donde fue descubierta.
Continuamos nuestro recorrido hacia el norte hasta llegar a la Plaza Santa Isabel (Plaça de Santa Isabel). En uno de sus lados se levanta la Torre de la Calahorra (Torre de la Calaforra), una torre almohade del siglo XIII que formaba parte de la antigua muralla defensiva de la ciudad. A finales del siglo XIX fue transformada en vivienda privada y hoy conserva interesantes pinturas murales del siglo XIV. Quienes tengan interés pueden visitarla por 2 € (gratuita los domingos) y subir hasta su terraza, desde donde se disfrutan bonitas vistas de la plaza y de los alrededores del casco histórico.
Justo enfrente se alza la majestuosa Basílica de Santa María, el principal templo de la ciudad y uno de los mejores ejemplos del barroco valenciano. Su construcción comenzó en 1673 y se prolongó durante 111 años, hasta su finalización en 1784. El interior sorprende por sus amplias dimensiones, su riqueza artística y por su impresionante órgano histórico situado en uno de los laterales del templo. La basílica puede visitarse gratuitamente todos los días, aunque permanece cerrada entre las 12:30 y las 17:30 horas. Además, por un precio de 2 euros, es posible ascender a la torre campanario, desde la que se obtienen magníficas vistas de la ciudad y del Palmeral, una visita que incluye además el acceso a la estancia donde antiguamente residía el campanero.
Hablar de la Basílica de Santa María es también hablar del Misteri d'Elx o Misterio de Elche, el segundo reconocimiento otorgado por la Unesco a la ciudad como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta singular representación religiosa se celebra cada año en el interior del templo los días 14 y 15 de agosto y constituye una de las tradiciones escénicas más antiguas de Europa que se han conservado de forma ininterrumpida. Se trata de un drama medieval sin diálogos, cantado íntegramente de principio a fin, que relata la dormición, la asunción a los cielos y la coronación de la Virgen María. El texto está escrito principalmente en valenciano antiguo, con algunos fragmentos en latín. En la representación participan alrededor de 300 personas, entre actores, cantores y personal técnico, todos ellos voluntarios de la ciudad, lo que demuestra el profundo arraigo popular de esta tradición. Debido a que se desarrolla en el interior de la basílica, el aforo es muy limitado y resulta muy difícil conseguir una plaza para las funciones principales, por lo que muchos optan por asistir a los ensayos generales que se celebran durante los días previos.
Por último, nos dirigimos a la Plaça de la Mercé, a apenas cinco minutos andando, una bonita plaza que llama la atención por sus árboles perfectamente podados. Aquí se encuentra la entrada a los Baños Árabes de Elche (Banys Àrabs), situados en el sótano del antiguo convento ocupado por las monjas Clarisas, conocido también como Convento de la Merced o de Santa Lucía. El convento permaneció en funcionamiento hasta 2007, cuando pasó a manos del Ayuntamiento.
Los baños fueron construidos hacia 1150, en época islámica, mientras que el convento se levantó sobre ellos a partir de 1270, tras la conquista cristiana. En el siglo XIX llegaron a utilizarse como almacén del convento. Aunque son de pequeñas dimensiones, permiten comprender el funcionamiento de estos espacios de reunión, descanso e higiene del mundo musulmán. Contaban con tres salas, fría, templada y caliente, calentadas mediante un horno que distribuía el aire caliente a través de un sistema subterráneo.
La visita incluye tanto parte del antiguo convento como los baños situados en el subsuelo. Además, es una de las visitas con mejor relación calidad-precio de la ciudad, ya que la entrada cuesta solo 1 €. Abre todos los días de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 18:00, excepto los domingos, cuando solo abre por la mañana, y los lunes, día en que permanece cerrado.
Nosotros comimos en Mesón Casa Vella, un excelente restaurante de cocina tradicional ilicitana cuyo plato más emblemático es el arroz con costra (arròs amb costra), considerado la especialidad gastronómica por excelencia de Elche. Se trata de un arroz elaborado tradicionalmente con carne y embutidos que, una vez cocinado, se cubre con huevo batido y se termina en el horno, formando la característica costra dorada que le da nombre.
Eso sí, conviene tener en cuenta que el restaurante, aunque dispone de una pequeña carta, funciona principalmente con menú del día, y el arroz con costra solo se sirve los martes y viernes. Si se desea degustarlo cualquier otro día de la semana, hay que encargarlo previamente al realizar la reserva. En cualquier caso, si vais cualquier otro día, tienen otros platos típicos de la provincia de Alicante como el arroz a banda, un arroz cocinado con caldo de pescado y marisco que suele acompañarse con trozos de atún. Las raciones podrían ser un poco más generosas, pero la comida está muy rica. Debido a su buena cocina y que el local no es demasiado grande, se recomienda reservar con antelación, especialmente los fines de semana y en temporada alta.
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